—Se ha ido —musito Vox desde su cama, la estática en su televisor hizo que su rostro desapareciera por un instante.

Valentino miraba por el ventanal de aquella habitación antes de fruncir levemente el ceño, se apartó de esta y camino hacia Dubstep quien tenía una expresión de satisfacción en la cara. Sabía lo que eso significaba, Angie correría peligro y no era que odiara al chico, a decir verdad le agradaba y disfrutaba de pasar ratos al lado de él, pero Vox era otra historia.

Y por tratarse de Alastor quien le provocó, no dejaría pasar ese momento tan fácilmente; el odio entre esos dos era legendario después de todo.

—¿No crees que ha sido suficiente? ¿qué debes parar? —le cuestiono Valentino cruzándose de brazos, mirando la precaria situación de Vox, si bien tenía el cuerpo como si nada hubiera ocurrido, no estaba del todo bien, tenía varios cortocircuitos.

Por decir lo de menos.

—Lamentará el día que se metió con nosotros —gruñó Vox ignorando a Valentino.

Libero una ola de electricidad que reventó los bombillos del cuarto e hizo vibrar un poco el lugar en donde estaban.

Valentino rodó los ojos antes de sobarse el pecho.

Su último enfrentamiento con el radio demon no había salido como espero, pero al menos pudo hacer uso de las almas para restaurar parte de la industria y a su vez, el cuerpo de Dubstep; pero ni siquiera así parecía que la obstinación de ese hombre se detendría.

El orgullo de ambos se había visto dañado pero al menos él sí sabía cuando parar.

Valentino se sobo la cien ya cansado de la situación y camino hacia la salida, una vez en la puerta miró hacia atrás notando como Vox le veía con el ceño fruncido.

Esa misma mirada que le llevada dedicando desde que había regresado la noche anterior, decepción y odio. Justamente lo que más quería ver por parte de aquel demonio.

—Fuiste un cobarde —le gruño.

Valentino sabía a qué se refería, bien pudo enfrentar a Alastor, estaban al mismo nivel, pudo haberle gano, pero si perdia, por más pequeña que fuera la posibilidad, entonces todas las almas se hubieran perdido junto con él y Vox probablemente seguiría aún en recuperación o en el peor de los casos, con el veneno de Lucifer recorriendolo aún y causando un daño irreversible.

—Hice lo que tenía que hacer, no sigas jodiendo —abandonó el cuarto antes de que Dubstep siguiera insistiendo sobre su falta de determinación.

Camino por el pasillo buscando un poco de tranquilidad pero se encontró a la molesta chica de cabello atolondrado que siempre rondaba a Vox. Hubiera dejado pasar la presencia de la chica, pero esta le vió con una sonrisa burlona y eso no ayudó a que su humor mejorará.

Ella definitivamente buscaba joder.

—¿Como esta mi Voxi? —le vió mostrando una de sus mejores sonrisas.

Valentino frunció levemente el ceño al tiempo que rodaba los ojos, ni siquiera pudo evitar que su boca formara una mueca de desagrado.

—Mejor —le gruño tratando de eludirla.

—¿Y tu? —inquirio acomodando su pomposo vestido sin borrar aquella expresión burlona de su rostro—, Alastor te hirió de gravedad pero aún no has tratado del todo tus heridas —le dijo como si realmente le preocupara su situación, cuando claramente no era el caso.

—No importa —dijo sin más pasando por su lado.

La chica rio siguiendo muy de cerca al overlord del amor.

—¿Por qué tanta lealtad? —pregunto la chica cruzando sus brazos tras su espalda, Valentino le vio de reojo. Si debía ser sincero, no sabía que veía Vox en ella, era molesta y constantemente le hacia enojar, pero le dejaba rondarlo, probablemente la veía como una mascota, una muy molesta—, ¿hay algo más en medio de tanta disposición? —inquirio la chica mirándolo con soberbia—. Valentino.

Esa fue la gota que derramó el vaso.

Ante la provocativa se detuvo y tomó bruscamente a la chica por el cuello, estrellandola contra la pared contigua. Apretó su cuello mientras una sonrisa macabra se dibujaba en su rostro.

—¿Quien carajos te has creído para meterte en mis asuntos, Velvet? —le gruño clavándole las garras, la suave sonrisa de la chica no hizo más que cabrearlo más—, si no quieres salir realmente mal de esto, te aconsejo que dejes de meter la nariz donde no debes.

La chica manoteo un poco tratando de soltarse pero fue inútil, el agarre de Valentino solo aumento.

—Te gusta —dijo burlona con un hilo de voz un instante después, Val entonces le rompió el cuello al ejercer el doble de presión y arrojó el cuerpo de la chica al suelo.

Esta desde el piso soltó una carcajada gangosa, seguida de una serie de sonidos inconexos.

Valentino la ignoró y siguió caminando, al fin y al cabo eso no la mataría, Vox le había hecho cosas mucho peores, sin embargo había algo de verdad en las palabras de la chica.

Una verdad que odiaba y se guardaría por el resto de la eternidad de ser posible.

—Carajo —se quejo recostandose levemente en una pared sintiendo como la herida que había hecho Alastor se abría de nuevo, por sus bruscos movimientos—, Vox... detén esta demencia.

Se quedó un instante más ahí, deseando que Alastor regresara antes de que Dubstep recuperara la movilidad total de su cuerpo.

Porque de querer pelear, iria detras de él y le apoyaría.