Gracias a que las transferencias de escuelas y en especial desde otros países tomaban tiempo Kyo podía planear sus siguientes movimientos.
Según lo que Fon le dijo Reborn traía consigo a cinco estudiantes, eso daba para Tsunayoshi obviamente, de seguro Yamamoto Takeshi, Hayato Gokudera y Ryohei Sasagawa. La pregunta era sobre el quinto integrante... ¿Nagi? Poco probable debido a que era Mukuro quien hacía contacto con ella primero y hablando del ilusionista, debido a lo bien que le estaba yendo en Francia — Al parecer consiguió llevar a sus amigos quienes ayudaban haciendo tareas menores en la casa de moda — no creía que fuera a buscar a Tsunayoshi para tomar su cuerpo en un intento de destruir la mafia, no esperaba que hubiera superado su rencor luego de todo por lo que pasó pero... Ahora que tenía algo bueno dudaba que lo fuera arruinar.
Suspiro, solo Ryohei debería estar en su grado, lo que significaba que él sería la única persona a la cual debería activamente evitar —cosa que haría aún si no fuera un personaje de la trama, ya que Kyo tiene molestos recuerdos juntos de su tiempo en el mismo jardín de niños —.
— La cena ya va a estar lista. — Anunció Alfred y ella pestañeo mirando su reporte en la misma página donde inició hace una hora.
— Mhmm. — Asintió levantándose de su lugar para ir a lavarse las manos para bajar al gran comedor que tenía la mansión.
Una vez sentada en la mesa no pudo evitar entre el ruido notar que faltaba algo o más bien dicho alguien, cuando su plato de comida fue dejado frente a ella miró al mayordomo que enseguida pareció leer sus pensamientos —a veces estaba segura de que él mayordomo era un meta pero no sabía si era considerado rudo preguntar si lo era—.
— El amo Bruce tuvo que salir en cuanto llego del trabajo. — Le informo a lo que ella respondió haciendo una mueca.
— ¿cuan a menudo hace eso? — Pregunto algo curiosa, cuando se quedó la última vez Wayne no se perdió ni una sola comida.
— Demasiadas veces. — Respondió sin esconder su juicio al respecto y Kyo se sentía mal por no notar antes los malos hábitos alimenticios del adulto —lo que era otra gran hipocresía de su parte luego de regañarla por no tomar sus vitaminas mientras estaba lejos—.
— Comeré cuando el coma. — Alejo el plato un poco dándole una pequeña disculpa al mayor con la mirada.
— ¿Esta segura? Podría llegar muy tarde y mañana tiene clases. — Intento hacerla cambiar de opinion el mayor pero Kyo se mantuvo firme. — Entiendo ¿le gustaría una taza de té?
— Por favor. — Pidió ya que Alfred era una de las pocas personas en este mundo con los que los modales debían siempre ser usados.
— Enseguida. — Asintió retirándose y la carnívora evito pensar en el hambre que comenzaba a sentir, después de todo no creía que Wayne se tardará tanto.
Al final, Kyo se fue a dormir sin probar bocado, incluso después de que Alfred le ofreciera comida varias veces, los demás también intentaron hacerla comer pero si el mayordomo no lo logró, era una batalla perdida.
— Señorita Kyo... Kyo... — La nombrada pestañeo un par de veces abriendo sus ojos notando que aún era demasiado tarde o temprano como para que fuera hora de ir a la escuela. — El amo Bruce llegó, debería bajar a cenar. — Dijo dándole su espacio para que se levantará siendo asistida por el mayordomo debido a que el sueño no la dejaba pensar con claridad.
Después de una larga noche de patrulla Bruce usualmente iría a la cama aplazando todo lo demás por algunas dulces horas de sueño, todos en la mansión sabían de esto — Bueno al menos todos los antiguos residentes — por eso se sorprendió cuando Alfred le informó que la cena estaría lista en unos 10 minutos.
Cuando el mayordomo entró a la cocina siendo acompañado por una Kyo prácticamente dormida su curiosidad se disparo aun más, y en cuanto el mayor deposito a la joven en una silla no dudo en preguntar — Con una expresión facial, claramente, Kyo no era la única persona de pocas palabras en la ciudad —.
— La señorita Kyo se nego a comer a menos de que lo hiciera en su compañía. — Le informó mientras comenzaba a servirles la cena a los dos.
— ¿No ha comida nada? — Pregunto esta vez verbalmente viendo a la chica comer con torpeza, pero por el entusiasmo con que comía se notaba que tenía hambre.
— Como dije, ella quería asegurarse de que usted no se saltará sus comidas. — Respondió tranquilo ayudándole a Kyo, para que no se atragantara mientras limpiaba su rostro con una servilleta.
— Ya veo... — Murmuró tomando su tenedor para comenzar a comer manteniendo su vista en la contraria, sabía que Alfred no dejaría que se atorara pero aun así...
Cuando ambos terminaron de comer Bruce tomó en brazos a Kyo para llevarla a su cama ya que se notaba que no estaba en condiciones para subir las escaleras.
— ¿Lo seguirás haciendo? — Pregunto mientras subía las escaleras sabiendo que a pesar de cómo se veía ahora Kyo probablemente le escuchaba fuerte y claro, a veces Batman se preguntaba si los Hibari realmente eran humanos.
— Mhm... — Asintió con la cabeza sin necesidad de que aclarara su pregunta, ambos sabían bien de que estaba hablando.
— Eso pensé. — Dejó un pequeña risa escapar al abrir la puerta de su habitación dejándola en su cama con cuidado, arropandola para que no se resfriera. — Buenas noches. — Se despidió hasta que sintió como ella tomaba su mano.
— No tienes permitido morir. — Susurro por lo bajo Kyo y su voz parecía tan frágil y vulnerable que por un segundo el mayor dudo que fuera suya, pero ya que no había nadie más... Abrió sus ojos sorprendido para luego apretar su puño un segundo antes de soltarlo y acariciar su cabello sentándose a su lado.
— No lo hare. — Aseguró dejando que mantuviera su mano entre las suyas.
— Mhmm... Bien. — Susurro acomodándose a su lado y ya que no parecía ser capaz de ir a otra parte por la noche, el murciélago hizo lo mismo.
Bruce recuerda la primera vez que vio a Kyo — Estaba seguro que nadie podía olvidar la primera vez que conocieron al demonio — parecía tan pequeña, y frágil, que por un segundo pensó que incluso una pequeña ventisca podría romperla. Claro todo eso se rompió cuando en el siguiente segundo la vio derribar a alguien el doble de su tamaño de un solo golpe, y cuando la miró mejor, se dio cuenta que los ojos de la niña no coincidían con él restó.
Los ojos de Kyo eran demasiado... Demasiado vacíos como para ser los de una niña normal. La mayoría de los niños de su edad tenían ojos que brillaban con inocencia, curiosidad, timidez, y un contable número de emociones, los de la carnívora por otra parte se parecían al cielo, vacíos.
En un principio cuando supo de su familia pensó que eso era consecuencia de su ambiente familiar, hasta que un día con Dick por primera vez vio un brillo de algo en sus ojos. Ese día recuerda a su hijo adoptivo siguiendo a Kyo por todas partes hasta que finalmente accedió a ir por un helado, y al rato cuando tuvieron su helado la menor tan solo se quedó un segundo parecíendo perdida en la situación, como si nunca antes hubiera tan solo compartido un helado en el parque con un amigo... Pero enseguida Dick logró hacerla relajar en cuanto comenzó a hablar, y ahí de a poco Bruce vio una chispa de algo en sus ojos, afecto o calma.
Ahí fue cuando se dio cuenta que la razón por la que sus ojos le llamaban tanto la atención, es porque el veía esos mismos ojos al espejo todo los días. Esa era la mirada de una persona que ocultaba demasiadas cosas, no porque tuviera ulteriores motivos ocultos, sino porque simplemente olvidó de que otra forma vivir y el que una niña tan pequeña como Kyo tuviera una máscara todo el tiempo, como la suya no se sintió bien con él, así que de a poco y dándole su espacio fue acercándose y dejando que otros se acercaran a ella hasta que finalmente esos ojos vacíos, comenzaron a llenarse con algo, con vida.
Bruce no tenía duda de que de ser posible habría adoptado a Kyo hace muchos años, pero como Alfred habia probado no se necesitaba un vínculo de sangre o filial para ser el padre de alguien, así que al menos en su cabeza la pequeña Japonesa —Porque en sus ojos siempre sería esa pequeña niña que vio hace tantos años — era su hija, a la cual no dejaría que nadie dañara — Ni siquiera el mismo — y si eso significaba tener que cambiar su horario para compartir comidas con ella y asegurarse de que comiera, bueno, asi sería.
Ja, al parecer si era cierto que los padres tendían a consentir más a sus hijas.
Notas: bueno aquí explicamos un poco más sobre la relación semi paternal de Bruce y Kyo, y bueno la razón por la que Kyo tenía sus ojos vacíos se debía a que en su vida pasada Kyo para no preocupar a su familia siempre tenía sonrisas falsas, y en esta vida se acostumbro a no tener que demostrar o convencer a nadie de que era feliz, pero eso la dejó sin nada, por lo que sus ojos eran vacíos, pero explicaré eso más adelante!Gracias! Me cuidare mucho y ustedes también deben hacerlo ya que sin ustedes no subiría mis capítulos (me hace feliz leer sus reviews por lo que me animo de seguir escribiendo)
