Descargo de responsabilidad: ¡Por favor, si me leen desde Japón, protegan a Rumiko-sensei! ¡Aún no me obsequia a sus personajes D:!
Advertencias: * Puede haber algunos errores ortográficos que se me han pasado por alto, por favor, discúlpenme Q_Q
¡SEXO VIOLENTO CONTRA EL PAVIMENTO!
Bien, ahora que tengo su atención xD! Quiero decir que desde hace días quería actualizar, pero desde que comenzó la cuarentena mis catedráticos de la uni enloquecieron poniendo un montón de trabajos en la plataforma virtual ._.! Y no, no he terminado xD Pero quería tomarme un descansito entre el descanso :v
Muchos posiblemente de los que lean la nueva actu, estarán encerrados en su casa y si no lo están, vayan a encerrarse! Está situación está completamente fuera de control, en mi país hay más de 50 casos positivos, en menos de una semana, incluyendo niños, mujeres embarazadas y hasta un bebé de 8 meses.
Por favor, si tienen planeado salir a reunirse o hacer alguna actividad de ocio, no lo hagan, mejor quedense en su casa leyendo fics Sesshome y esperando la nueva tempo de Bleach :33 La mejor manera de ayudar al mundo es quedarse en casa, así ayudamos a los verdaderos heroés a pelear.
Tengo una amiga en Zulia, Venezuela, ella es médico. Tengo otra amiga que es licenciada de enfermería, acá en mi país. Y no saben ustedes lo angustiada que estoy por las dos, rezando a los dioses, que por favor no vayan a infectarse mientras hacen su trabajo y cumplen su deber. Para mí, ellas son las verdaderas superheroínas de está crisis, así que por favor, si tienen familiares de la salud, piensen en ellos como la prímera línea de combate y como ellos mueren para cuidar de desconocidos, amigos, familiares, hijos o hasta parejas de los demás y no pueden quedarse con los suyos.
Gracias3
Disfruten el mini maratón :3
MINI MARATÓN 1/2
Verde.
Fue la primera palabra que se cruzó por la cabeza de Kagome al ver el paisaje por el cual estaban rodeados.
Un paraje completamente verde y denso les dio la bienvenida al otro lado del portal.
Delgados y altos árboles cubrían su camino, las copas de los mismos les daba una visión poco clara del soleado día. Al tratar de levantar la vista, la cegadora luz del día le interrumpió la visión, haciendo que apartará los ojos con molestia.
— No se parece en nada a como lo recordaba. — La miko trató de cubrir su rostro con una mano.
Las altas montañas y el colosal esqueleto del General Perro, ni aquellas ruinas a punto de desmoronarse, no se encontraban a simple vista como hace varios años, de hecho, ni siquiera se encontraban.
— Pues claro, miko. Las cosas no pueden permanecer siempre de la misma manera; de lo contrario seguirán siendo cosas.
La perezosa voz del anciano la hizo brincar en su lugar.
— ¡Totosai-sama!
El viejo se hurgaba el oído con su dedo, mientras miraba con aburrimiento su alrededor.
— ¡Ah! ¡Kagome-sama! ¿Qué tal va todo? — Kagome se fijó que el resto de sus compañeros también lo miraban raro.
— ¿Cómo lograste entrar?
El anciano miró el sucio de su dedo antes de responder, — Cuando las piedras cruzan por el portal que crean, este se mantiene abierto al menos unos pequeños momentos más antes de cerrar.
— Oh. Es bueno saberlo. — Miro hacia abajo, aún sostenía la espada y las piedras seguían unidas a ella.
— Muy bien, es hora de ir marchando, no tenemos mucho tiempo.
La sacerdotisa puso su vista al frente y aunque no quiso hacerlo, trató de divisar por el Lord de Occidente, pero no había rastro de él, ni su general Yuu y mucho menos de InuYasha, el miedo se instaló de manera amarga en su pecho.
— Lord Sesshōmaru, junto con el General Yuu se adelantaron, llevando con ellos al mestizo. — Informó Shiro. Kagome suspiró aliviada, pero eso no evitaba un pequeño desazón en el fondo de su garganta.
— Anciano Totosai, ¿conoces el camino? — Preguntó Rin.
El anciano rió, — Por supuesto que no, niña. Jamás había venido aquí.
— Entonces, ¿por qué estás aquí? — Kagome trató de no sonar grosero, pero al final resultó que sí lo hizo.
— Pues, yo también quiero ver a mi viejo amigo, así que andando.
— Sí, no tenemos mucho tiempo antes de que el alma del amo InuYasha perezca. — Dijo la pequeña pulga que saltó del hombro del anciano herrero hasta la princesa de Occidente.
El viejo se abrió paso entre los presentes y se adentro al espeso bosque frente a ellos.
Kagome, sintió un escalofrío recorrerle por el cuello, volvió su mirada un poco a la izquierda y se encontró con los ojos jade de su hermano mayor, él desvió la mirada, pero aún ella sentía las preguntas no formuladas de su hermano.
— Muy bien, hay que continuar. — Indicó Koga, tomando el liderazgo de la expedición.
A medida que el grupo avanzaba, se iban dando cuenta que el bosque que los rodeaba, no era para nada ordinario, pues a cada paso sentían que estaban siendo engullidos por la naturaleza misma.
Todos caminaban alerta, pendientes de lo que se movía a su alrededor, toda la ascendencia demoníaca que ahí estaba presente, podía jurar que había algo que los observaba.
Y mientras cada uno estaba sumido en lo que posiblemente se hallase acechandolos, Totosai caminaba sin preocupación alguna.
— No se preocupen por los guardianes, ellos sólo nos vigilan en caso de que alguien trate de hacer algo en contra de Taishō-sama.
Los Generales y soldados volvieron la vista al anciano herrero.
— ¿Quiere decir que no van a atacarnos lo que sea que nos vigilen? — Preguntó intrigado Ikki.
— ¡Oh! Por supuesto que no, fénix. Al menos, no aún.
Por largo rato, continuaron caminando.
— ¡Demonios! Tengo la maldita sensación que vamos caminando en círculos. — Se quejó Reiji.
Todos se detuvieron e iniciaron a evaluar su entorno, ni siquiera sabían cómo distinguir sí estaban caminando en círculos, todas las piedras y árboles son iguales.
— Puedo transformarme y sobrevolar el lugar para saber qué camino continuar. — Propuso Kirara, a lo que Kagome negó con la cabeza cuando vio la reacción alarmada del anciano herrero.
— Eso no sería muy conveni… — Totosai trató de advertir.
No terminó la frase cuando varias llamas rodearon a la chica de cabellos blancos y ojos rojos por completo y al instante, una nekomata del mismo color e incandescentes llamas rojas rodeaban sus cuatro patas y la punta de su cola negra.
— Oh, dioses. — Murmuró asustado.
Kagome vio como el anciano herrero desfiguraba su rostro en preocupación y antes de poder preguntarle que sucedía, el viejo salió corriendo.
— ¡Espera! ¡Anciano Totosai, espera! ¡¿A dónde vas?!
Pero el viejo corría como sí su vida dependiera de ello. ¿Qué diablos…?
Kagome se giró al resto, — ¿Alguien sabe por qué…?
Pero la frase se atascó en su garganta al notar por qué Totosai había huido despavorido de esa manera, sino fuera porque ella es una guerrera, también lo habría hecho. Por un momento, sintió como su respiración se aminoraba, tratando de acompasarse a los frenéticos latidos de su corazón.
Ahora entendía mejor, porque sus compañeros youkai se sentían incómodos ante la dichosa vigilancia que sentía y aunque se sintió observada, no lo sintió tan mal, hasta ahora.
Y Kagome, por primera vez en años, se sintió… diminuta.
Lo que los rodeaba, eran más que simples guardianes.
Eran gigantes.
Orcos, para ser exactos, de al menos ocho o diez metros de altura, tan altos como los árboles y tan silenciosos como ellos, su musculatura eran al menos la de seis o más robles unidos, sus brazos robustos estaban extendidos con las palmas abiertas en el suelo, observandolos como bichos raros e insignificantes, no parecían querer moverse o parpadear y parecía que tampoco se esforzaba por respirar, su piel era verdosa como el musgo de una roca y posiblemente tan dura e impenetrable como una, todos cargaban un mazo de forma extraña con ellos, poseían un sólo ojo en la cara.
— Nadie, absolutamente nadie haga un movimiento brusco. — Ordenó con la mandíbula apretada Koga, todos permanecieron estáticos en sus lugares.
Ryu:
— ¡Vamos, tranquilos! ¡Venimos en paz! — Gritó con euforia el gemelo sombra.
— ¡Ryo! — Le reprendieron Kagome y Koga.
— ¡¿Qué?! — Contestó el gemelo que estaba cerca de ellos. Kagome y Koga se giraron a él, sin entender porque respondió. — ¡Yo soy Ryo!
— ¡Maldita sea! ¡Ryu!
— ¡Espera! Pensé que yo era Ryo y tu Ryu. — Alegó mientras la cara del gigante se fruncía en una horrible mueca de disgusto, como sí un mosquito estuviera molestando.
— No seas imbécil, yo soy Ryo y tu Ryu. — Debatió el otro gemelo.
— ¡Bueno, da igual! ¡Soy mayor que tú!
— ¡En serio que eres idiota! ¡Yo soy el mayor, por ende más bello y listo que tú!
— ¿¡Podrían dejarse de idioteces?! ¡Este no es el momento! — Les ordenó Shiro.
— En definitiva, son unos imbéciles los dos. — Murmuró molesto Ikki.
— Cierren la boca todos. — Ordenó con calma Koga. Los orcos, bajaron la mirada para analizar a los pequeños intrusos, lo cual sólo incrementó el nerviosismo.
— Todos dejen de gritar y comportense. No hagan ningún movimiento brusco, ellos son prácticamente sordos, sólo se guían por la vista y el olfato. Posiblemente ni siquiera notaron a Ryu. — Recordó Kagome de una vieja lección.
— Creo que se pusieron en alerta por la transformación de Kirara. — La nekomata gruño en respuesta.
— Tranquilos, hay que esperar que se alejen para poder continuar.
— No creo que eso ayude, Kagome. — Koga mantenía la mandíbula apretada, sus hombros eran una línea tensa, su vista no se despegaba de un punto en específico.
— ¿De qué hablas?
— Fíjate en la marca de sus frentes.
Los orcos guardianes, al estar viendo hacia abajo, al grupo, podían notar las facciones y marcas de sus rostros, por lo tanto, no fue difícil notar la insignia que Koga miraba tan fijamente.
Un arco con una flecha tensado, una vara sagrada como la de Miroku, cruzada en "X", ambas dentro de una estrella de seis picos.
— Esos no son guardianes de Taishō-sama. —Susurró Kagome con miedo.
—Kag…
— ¡Ryu! — Gritó su gemelo.
El grito de Ryo interrumpió a Koga, y ambos hermanos se volvieron al ver a Ryu siendo lanzado por lo aires hasta dar contra un árbol, mientras Ryo corría a socorrer a su herido e idiota hermano.
Y los gigantes se lanzaron a por ellos.
(***)
— Supongo que es aquí, Lord Sesshōmaru.
Yuu colocó al moribundo InuYasha contra un grueso roble cerca de ellos.
Sesshōmaru inspeccionaba el templo de piedra que se alzaba imponente frente a él, dos estatuas de antiguos guerreros Taishō se erguían a cada costado de la pared frontal, indicando que ahí era la entrada, no había ninguna manera de cruzarla, al menos, no aún.
Una ranura pequeña se extendía por la pared, no fue difícil adivinar que era para la entrada de una sola espada, el Taishō mayor entendió que señor padre había planeado bien su despertar, pues sí sólo se requería una espada para entrar, eso quiere decir que Tessaiga siempre estuvo destinada a ser el portal entre este mundo y el real. Restándole importancia, desenvainó a Tenseiga y la colocó dentro de la abertura.
Haciendo el mismo procedimiento que hizo anteriormente con la miko, giró la espada dentro de la ranura a la izquierda y se escuchó el sonido de algo chocar al otro lado de la pared, una pequeña compuerta se comenzó a abrir en medio del paredón que fungía como puerta, era un compartimiento, como el que la miko y él habían encontrado en el lugar secreto de Tōga Taishō hace ya varias horas.
Se enfocó en lo que hacía y no en la sacerdotisa, lo último que quería eran banales distracciones.
Dentro del compartimiento que recién descubrió, notó dos vertederas plantadas en el medio, hechas de un material parecido a la piedra. Recordó el acertijo que había encontrado con la sacerdotisa;
"Despertad a aquel, que en eterno reposo
se ha de encontrar,
Sólo una vez se podrá y sólo su casta
abrirá el lugar, donde su cuerpo ha de dormitar.
Revivir al caído, tendrá la potestad;
Sólo aquella que lo acogió,
Cuando había desfallecido, en la batalla,
donde fue vencido."
— Hmph. Trae al mestizo aquí.
Yuu con la mano en su espalda baja y otra apoyada sobre un tronco, trataba de no respirar con fuerza, no quería admitir que el mestizo pesaba un poco, pero lo hacía. Y más aún muerto, o casi muerto.
Suspiró con pesar al escuchar la orden de su señor.
— Sí, mi señor.
Haciendo acopio de sus fuerzas, volvió a levantar al mestizo en su espalda, caminó con pasos lentos y seguros hasta donde Sesshōmaru.
— Aquí lo tiene, señor.
— Hmph.
Sesshōmaru tomó la vertedera que estaba en el compartimiento, no estaba pegada como él creyó en un inicio. Parece que su padre sí se tomó muchas molestias.
Con su garra, cortó la muñeca del hanyou y dejó que la sangre corriera por el pequeño recipiente hasta que estuvo lleno y lo volvió a colocar en su lugar, al hacerlo, un pequeño sonido se escuchó, como una llave para asegurar el vertedero en su lugar, de reojo, Sesshōmaru logró atisbar que la herida provocada por él al mestizo, se estaba cerrando con lentitud, antes de que Yuu se alejará con él y lo pusiera como estaba antes.
Al parecer los poderes sanadores de la miko y la anciana aún tenían efecto en el moribundo cuerpo de InuYasha, Sesshōmaru quiso gruñir por dejar que la simple mención de la sacerdotisa se filtre por su mente.
Dejó de pensar en ella e hizo lo mismo con su muñeca y el otro vertedero, cuando este estuvo lleno y lo colocó, el mismo sonido volvió a repetirse, al instante la roca arrastrándose era lo que llenaba el tenso ambiente que lo envolvía, la pared se movió a un lado, dejando la entrada de una cueva oscura y estrecha.
Sesshōmaru dio un paso al frente, notando de inmediato unos reflejos en el estrecho techo de la cueva, frunció el ceño y miró hacia abajo.
— Agua. — Aclaró con obviedad su general, Yuu se acercó hasta estar a la par de su señor y al igual que él, comenzó a examinar el agua, era tan clara como el cielo mismo, a pesar de no estar reflejado en ella.
El general trató de ver más allá de la cristalina esencia.
— Hay una corriente, señor. — Informó.
— Hmm, puedo escucharla con sutileza.
Sesshōmaru sumergió una bota con una duda rondando en su cabeza, a través del calzado, pudo sentir la leve corriente de agua, yendo en dirección contraria a la salida de la cueva. El agua subió un poco hasta arriba de su bota, el daiyoukai de Occidente arrugó el entrecejo al ver que el agua le tocaba, pero no le mojaba. Pues su ropaje no se pegaba a su pierna, al contrario, continuaba flotando.
— Señor…
Yuu también pareció notarlo.
— Entra y sígueme, trae al mestizo contigo.
— Sí señor. — No hubo tiempo a dudas o para trazar un plan, por lo que el general sólo se limitó a acatar las órdenes de su señor.
Sesshōmaru se adentra a pasos lentos por el angosto canal de la cueva, notando una rocosa escalinata hacia abajo cubierta por el agua, no les quedó más remedio que continuar.
(***)
— Ssshhh. — Susurró Shiro tan bajo como pudo.
Kagome, Rin y Midoriko trataban con gran esfuerzo respirar con normalidad, pero era casi imposible con todo lo que habían corrido.
— ¿Estás bien? — La voz baja y preocupada de Koga, llamó la atención de todos, puesto que estaban escondidos detrás de algunos árboles que los rodeaban.
Kagome asintió, — Lo estoy, sólo algo cansada. — Respondió logrando tranquilizar al Ookami. —. ¿Todos están bien? — Preguntó Kagome en general, aunque quienes más le preocupaban eran su hija y maestra.
— Estamos bien, mamá. ¿Maestra Ritsuka?
— Tranquilas, puedo ser una anciana, pero recuerden que soy una híbrida también, puedo tener un poco más de resistencia que ustedes a pesar de mi cuerpo. — Todos asintieron dudosos, porque a pesar de sus palabras, la anciana respiraba agitada.
— De acuerdo. — Respondió Kagome dudosa.
Todos guardaron silencio cuando sintieron que la tierra bajo sus pies tembló.
— ¿Por qué nos escondemos sí podemos atacar? — Ryo ayudaba a su gemelo a bajar del lomo de Kirara, sangre corría por su brazo izquierdo y su frente y no era para menos, luego de como el orco aventó con su mazo.
— Ya viste lo que le hicieron a Ryu. Aunque nos transformemos y les hagamos frente, sería una gran pérdida de tiempo. — Explicó Ikki.
Todos asintieron.
— ¿Qué significa la marca en la frente que Lord Koga señaló, miko Kagome? — El general Haku era conocido por ser siempre el más callado, pero está vez su duda era más grande que su silencio.
Kagome intercambió miradas con Koga.
La sacerdotisa exhaló cansada.
— El arco significa fuerza, agilidad, purificación. — Kagome alzó el dedo índice de su mano izquierda para explicar las características del arco. —. El bastón; es un arma sagrada que pocos monjes poseen, esa significa protección, destreza, perseverancia. — Y el dedo índice derecho para las del bastón.
» — Y ambas unidas. — Unió sus dedos en una "X". —. Conforman las cualidades que debe portar un sagrado.«
El silencio cayó sobre todos. Los temblores se alejaban de ellos.
— Mierda. — Fue lo único que logró decir Reiji, mientras Kirara se sentaba sobre sus patas traseras a un lado de él.
— Entonces, sí esos son esbirros del Concejo, ¿dónde están los verdaderos guardianes de Lord Inu no Taishō-sama? — Ryo no podía entender aquello, de hecho, nadie podía.
— ¿Los habrán derrotado? Se supone que son los que deben de proteger a Taishō-sama, no pudieron ser vencidos tan fácilmente. No tiene sentido. — Ikki se cruzó de brazos mientras analizaba su propia pregunta.
— No es posible que los hayan derrotado. — Respondió Shiro seguro de su respuesta.
— Entonces, ¿dónde están y cómo llegaron esas bestias del Concejo? — Quiso saber Ikki.
Los presentes compartieron miradas entre todos, sin saber la respuesta a esa pregunta, pues ni siquiera ellos estaban seguros de saber la respuesta, al notar las caras de desconcierto y duda, todos y cada uno, comenzaron a tejer teorías la respecto.
— Creo que esa no es la pregunta correcta, niño. — Todos se volvieron a Ritsuka. —. La pregunta correcta sería, ¿desde cuándo están aquí esos guardianes? — Kagome no entendió al inicio. —. Piensenlo bien, aparecieron cuando Kirara se transformó…
— Pero no nos atacaron cuando Kirara se transformó, como Totosai dijo que lo harían, ni cuando Ryu habló… Nos estuvieron vigilando desde que arribamos y aun así esperaron a atacar… — Kagome entonces se asombró. —. Nos estaban esperando, estaban esperando el momento para atacar. — Su entrecejo se arrugó, analizando algunas opciones.
Los rostros pensantes volvieron por un momento, pero ninguno lograba darle sentido a lo que sucedía.
— Tiene razón. — Apoyó Koga de repente.
— Pero, atacar en un lugar como este, ¿por qué llegarían tan lejos?
— ¿Por qué no hacerlo? — Habló Manae por primera vez en todo el rato.
Todos los ojos se fueron hacia ella, logrando que solo se encogiera de hombros resaltando la obviedad de la situación.
— Explícate. — Exigió Koga.
La controladora del tiempo rodó los ojos con aparente obviedad. Al parecer ella había captado algo que el resto no, la incógnita era, sí confiar en lo que diría.
— ¿Qué creen que sucederá cuando comiencen a hacer preguntas? La noticia de que el padre Taishō ha vuelto a la vida causará gran revuelo tanto en el mundo youkai como sagrado, la gente querrá saber por qué, cómo y qué hicieron, es lógico, que mientras se realizaba la misión, hubieran bajas. — Se volvió a encoger de hombros. —. No es ninguna novedad que los Lores Cardinales se encuentran en conflictos y han habido muchas disputas internas en el Concejo de Youkai, lo mismo sucede con los Sagrados, todo ser viviente con un poco de cordura y coherencia, sabe de la enemistad que hay entre ellos y la Shikon Miko.
— Por lo que se decidió una tregua, donde traerian de vuelta a la persona capaz de traer orden y balance al mundo, en especial, entre los Concejos. Ese un porqué muy justificable. — Apoyó el general Haku la teoría de la antigua extensión.
— Pero no existe tal tregua.
— Aún…
— A este punto, no me sorprendería sí ya estuvieran hechos los falsos pergaminos que les respalden. — Reiji con brazos cruzados negó con la cabeza. —. La princesa Rin y la miko Kagome, sólo serían como los sacrificios necesarios para la falsa paz que ambos Concejos venderán al mundo. Dirán que ambos Concejos trabajaron juntos por esa paz, que el Lord que menos esperaban cooperará con una miko, la Shikon miko. Como una demostración de que "van en serio"
— Nadie creerá que Sesshōmaru-sama revivió a Taishō-sama para empezar una guerra que se enfrente a la máxima autoridad del mundo youkai, tampoco creerán que lo hizo para salvar a InuYasha, su orgullo es demasiado grande para dejar que alguien se entere de ello, dejará que el Concejo tenga el crédito de esto y ellos lo sabían. — Continuó Midoriko.
— Rin-sama y Kagome-sama morirán por esta misión de la cual ellos se harán los acreedores, dirán que hubieron bajas de ambos lados. — Acordó Ryo, tras analizar lo que el resto decía.
— Pero ni Kagome responde al Concejo de Sagrados y ni Rin al de Youkai. — Koga estaba consciente de algo se estaba pudriendo aquí… Y no era Ryu.
— No… — Murmuró Manae. —. Pero eso no lo sabe todo el mundo, para el resto del mundo, Rin es hija de Sesshōmaru y vive bajo las leyes youkai. Así como tampoco saben que Kagome es la madre de Rin. Hay más Lores, Señoras, príncipes, princesas, duquesas y condesas en el mundo youkai, y aunque no son tan fuertes como los Cardinales, son demasiados.
— Esperen, ¿cómo no van a saberlo?
Los guerreros del Oeste se giraron a ver a la miko Kagome. Los Generales, se vieron entre sí, ellos ni quiera sabían quién era ella cuando la conocieron en aquella reunión de estrategia.
Shiro decidió relatar esa pequeña parte:
— La noticia de cuando Rin-sama fue adoptada por el Clan Taishō, causó gran revuelo, pero nunca se anunció que para ser parte del Clan, el Concejo de Youkai había puesto una condición.
Rin arrugó el entrecejo sin saber está nueva información, se fijo en Kagome, su rostro era sereno.
— ¿Cuál condición?
— Para ser parte de un Clan en el mundo youkai, debes tener dos valedores. El líder o alguien con rango superior de esa Casa y la Señora de este. — Rin se confundió más.
— Pero, Sesshōmaru-sama no está emparejado.
— Y por eso el Concejo dio una condición, dijo que el otro valedor tenía que ser una hembra de tu misma especie. Tal vez hayan escuchado rumores, pero sólo eso. El Concejo se aseguró de que nada de esto se subiera en el mundo demoníaco.
La pequeña Taishō cayó en a cuenta de todo.
— Sí el resto del mundo ignora mi relación con Kagome, entonces tampoco sabrán lo que sucede con el Concejo Youkai, con esta misión, ellos dividirán el mundo youkai, a causa de la maldición del ritual de sangre, sí Kagome muere, yo también.
Un jadeo sobresaltó la línea de pensamientos de la pequeña Taishō. Al igual que ella, se fijaron que Kirara había vuelto a su forma humanoide y se cubría la boca horrorizada por la teoría que sus compañeros hacían.
— No están aquí para impedir que Inu no Taishō despierte, tampoco están aquí para asesinar a Rin y que Sesshōmaru inicie una guerra, bueno sí, pero ese no es el principal objetivo.
— No, eso no es lo primordial, al menos, no ahora. — Reiji sonrió cínico. —. ¡Están buscando aliados! — Concluyó.
— Y está misión, seguró se los dará, más ahora que saben que Este y Sur, no tomarán bando.
— ¿Cómo se enteró el Concejo que sus señores no participarán? — Kagome notó la mirada de reojo que ambos generales se dieron.
— Cuando íbamos a su encuentro al Templo del Norte, notamos que unas pequeñas y asquerosas abejas estuvieron siguiéndonos todo el tiempo, nos deshicimos de ellas, pero tenemos el presentimiento que no auguraban nada bueno.
Todos parecieron pensarlo por un buen rato, aunque fue Manae quien respondió.
— Saimyoshos.
— ¿Qué son exactamente?
— Insectos venenosos de Naraku, son sus espías, no me sorprende que él tenga que ver con la alianza de los Concejos.
— Tiene mucho sentido lo que dices, niña.
— ¿Anciana? Explícate bien, baba. — Manae arrugó su rostro en una fea mueca, Kagome apretó los labios por el sobrenombre de la extensión a su maestra, la anciana ni siquiera se molestó.
— El Concejo de Youkai y el Concejo de Sagrados, están unidos en una alianza temporal por una cosa en común, hacerse con el Occidente y la Shikon no Tama.— Declaró irónica Midoriko..
— Naraku… — Determinó Kagome. —. Él y los Concejos, están planeando algo y tengo el presentimiento que no son los únicos involucrados. — Recordó a los prisioneros que mantienen cautivos en las mazmorras del Oeste.
— Se están preparando para declarar la guerra a Occidente.
Kagome notó lo cabizbaja que su hija se encontraba, así que se acercó a ella, pero al instante, Rin levantó su cabeza y una mirada férrea y decidida se instaló en la pupila casi blanquecina de ella.
— Entonces, nosotros también lo haremos. — Respondió sin titubeo la pequeña Taishō, ganándose la admiración de más de uno ahí presentes.
— Los guardianes aún no se han alejado lo suficiente, pero el tiempo se nos acaba, debemos arriesgarnos y continuar.
Todos asintieron y se dispusieron a llegar a donde la esencia de Sesshōmaru les guiaba, estaba cerca, posiblemente ya haya encontrado la entrada a la tumba.
Bueno, aquí está la primera parte de la mini maratón, honestamente, no creí que me abarcaría tantas escenas el despertar de Toga, pero ya vi que me emociono demasiado frente al ordenador, JAJAJA. Bueno, en un rato les subo la segunda parte y otro cap de la reedición :3 claro que he trabajo en ella también...
Pero súper mega ultra gracias a:
°Nicol532 x2 (Tan re linda ella, me deja unos rw que hacen que me sonroje, por cierto, ya te los responderé!)
°Faby Sama (La única e inigualable Faby-sama, nunca puede daltar rw de ella, Nicol y Veros, las súper amo, chicas)
°Sakura kunoichi no power (Y si viene más intensidad, todavía, pero ya veras por qué es)
°Veros x4 (Me matas con tus rw, y me encanta cuando dejas tantos)
°Estefania (Tú si le vas captando a la parte oscura, no? xD Me caes rebien por eso)
