El líquido que era el resultado de su encuentro los dejó mudos.

- Olvide el condón. - Edward habló en voz alta porque también estaba sorprendido, nunca había sido tan irresponsable. - Lo siento.

Bella se encogió en la pequeña cama al escucharlo. Ella no estaba reaccionando bien. Respiraba agitada y algunas lágrimas habían empezado a salir de sus ojos.

Edward no comprendida la situación. Entendía su preocupación, un bebé era lo último que necesitaban, pero podían solucionarlo. No tenía porqué reaccionar de esa manera

- Puedo conseguir una pastilla de emergencia cuando volvamos a casa. Tranquila. - le susurró pero no obtuvo la respuesta esperada ya que ella empezó a llorar aún más fuerte.- Hey... - acarició su hombro preocupado.

Ella se agitaba por los sollozos.

- Yo lo siento. En serio. - Edward le susurró. Bella asintió a sus palabras y se levantó de la cama, su cambio repentino lo sorprendió.

Nervioso se sentó en la cama mientras Bella buscaba sus bragas en el suelo.

- Debemos regresar a casa. - se vestía acelerada aún sollozando.

- Aún sigue la tormenta. - le recordó también subiéndose el pantalón.

La castaña miró la ventana mordiéndose el labio. Luego se paró para colocarse la blusa que había quedado en un rincón de la cabaña luego de que Edward la lanzara.

- Bella. - se levantó para detenerla. - No dejaré que salgas con este clima. Es más seguro para ambos quedarnos hasta que la tormenta pase.

Las castaña empezó a temblar cuando su mano acarició su brazo.

- Tenemos que volver pronto. - susurró ella.

- Hey... - preocupado se acercó a ella.

- Debemos volver.

El cobrizo se acercó para tomarla entre sus brazos pero ella escapó. Se acurrucó de nuevo en la cama y siguió respirando con dificultad.

Un poco nervioso por su estado se acercó hasta recostarse junto a ella, en respuesta la mujer cerro los ojos.

- No entiendo porque estas actuando así. - replicó.

- No te cuidaste. - le recordó ella en trance. - No usaste condón.

Edward se indignó al escucharla.

- Lamento olvidar el condón pero tú también lo olvidaste.

- Edward...

- No. Tú actitud me incómoda. - gruñó molesto. - No he tenido sexo hace meses y no pude controlarme o pensar correctamente pero tú tampoco lo hiciste.

- ¡No estoy culpándote!

- No hemos hablado de anticonceptivos porque no era necesario pero mierda... ¡vivimos juntos! Y somos una pareja. Podemos solucionarlo.

- ¿Lo somos? - replicó ella alterada. - ¿Estamos juntos? Porque yo siento que interpretas a la perfección la fachada de un novio enamorado para tu familia y todo el pueblo.

- Mierda... - gruñó él molesto. - Yo nunca le he mentido a todo el mundo ni he fingido ser algo que no soy, que tú lo hagas no significa que todos lo hagamos.

- ¡Yo no he mentido desde que volvimos a estar juntos!

- Te largaste a Londres y...

- ¡Dios! Me quedé unos días más y eso ya no era un problema entre nosotros. Estas buscando errores en mi porque no quieres admitir que no estamos realmente juntos.

- No sé como hacerte ver que si lo estamos. Acabo de cogerte, joder. ¿Qué quieres de mí?

- Que vuelvas conmigo.

Un trueno resonó sacudiendo su cabaña.

- Yo ya est...

- Sabes a que me refiero. Has sido mi novio antes y sé exactamente lo que quiero recuperar.

- Era un niño, Bella. - le recordó. - Te amaba incondicionalmente pero ya no es así. Sé quién eres y lo que eres capaz de hacer, yo no puedo decidir amarte. Hace unos minutos dijiste que amarías por los dos... yo trataré de darte una oportunidad, una real.

- Esta bien. Es todo lo que necesito. - admitió ella.

Un trueno hizo retumbar el lugar. La pequeña cabaña se sacudió. Bella gritó asustada y Edward la abrazó a su pecho por inercia.

- Tranquila.

La mujer empezo a llorar con más fuerza aferrándose a su pecho. Él no podía atribuir esto a el trueno, sabía que estaba sufriendo una especie de crisis de nervios. Su respiración era dificultosa y no paraba de llorar.

- Bella... respira. Todo esta bien. Respira.

Se sujeto el pecho como si le doliera y colocó todo su peso sobre él.

- Yo estoy contigo. - le aseguró dando pequeños masajes a su espalda. - Yo te sostengo.

Otro trueno sacudió la pequeña cabaña.

Así pasaron los minutos entre truenos y sollozos. Bella tardó en tranquilizarse, lo hizo al ritmo de la tormenta. Edward no se animó a soltarla ni un momento y la abrazo a su pecho hasta que sus sollozos se acabaron.

- Te amo. - ella susurró unos segundos después en medio de la calma. - No lo dudes.

- Tranquila. - insistió en su masaje suave. - Terminará la tormenta y saldremos de aquí, no volveré a traerte.

- No es la cabaña. Yo... - suspiró ella trazando formas en su pecho. - Lamento mi reacción, llevaba años sin tener una crisis de pánico. Perdón por asustarte.

- ¿No fue por la tormenta?

- Si y no. Yo... solía tener crisis de pánico, empezó cuando salí de la clínica de rehabilitación. Mi pecho se cierra y no puedo parar de llorar. La tormenta y la situación me alteraron, no quise asustarte. Soy una...

- Hey... tranquila. A todos nos puede pasar. - la corto de inmediato. - Siempre has sido un temerosa durante las tormentas y bueno creo que la idea de quedar embarazada asusta a cualquiera.

Ella bajó la mirada al escucharlo.

- Yo... la verdad es que yo recordé lo que pasó, lo mucho que perdí la última vez que lo estuve.

- Tranquila, entiendo que no quieras embarazarte.

- No es que no quiera quedar embarazada. Si no quieres tener un bebé me dolerá demasiado tener que volver a pasar por...

- No te haria abortar a la fuerza. - susurró. - Ya sabes que me haria cargo, lo planeaba hacer antes, ¿recuerdas?

- Si. - sollozó otra vez y se abrazó a su cuello para ocultar ahí su rostro. - Si lo harías.

- No llores. - le pidió abrazándola. - No soporto verte llorar.

- Lo siento. - ella susurró. - Es sólo que te amo tanto en este momento que no puedo evitar llorar.

Edward la abrazó a su pecho con fuerza. Sus palabras habían removido de nuevo su pecho y emocionado la abrazó con fuerza.

- No te soltaré. - le prometió él. - Estamos juntos ahora.

Dejó un pequeño beso en su frente antes de acercarse a su boca. Ella cedió de inmediato y respondió a su beso con lentitud demostrando una emoción que seguía en ebullición. Edward solía sentir esa emoción en ella cuando la besaba con ternura antes de dejarla en su trabajo luego de almorzar juntos.

- Eres hermosa. - admitió en un suspiro cuando se alejaron para respirar.

Bella le sonrió. Ella realmente lo hizo. Volvió a ver a esa muchacha que le sonreía alegre cuando estaban juntos en la escuela.

Edward se acercó de nuevo a besarla atacado por ese recuerdo y ese dolor que esa muchacha le ocasionaba cada vez que se permitía recordarla. Bella se adaptó a su cambio de ritmo demandante.

De nuevo y como siempre la situación entre ambos empezó a caldearse. Edward quiso pronto volver a entrar en ella pero se contuvo. No quería volver a ver esa reacción en ella además que no recordaba donde demonios dejo sus condones.

- Te amo tanto. - suspiró en sus labios.

Escucharla lo ayudó a tranquilizar su libido aunque su miembro reaccionó vibrando en sus pantalones.

Con esfuerzo se controló los minutos que siguieron hasta que la lluvia menguó y fueron capaces de salir.

Bella no soltó su mano en ningún momento.

Tardaron poco en regresar a casa pero estaban empapados. Sus padres estaban en la sala caminando de un lugar a otro. Estaban muy pálidos. Edward se sorprendió por su reacción pero imaginó que era por Bella y su desconocimiento de la zona.

- Lo siento. - suspiró Edward. - La lleve al bosque y empezó la tormenta. Nos refugiamos en la cabaña.

- Estuvimos llamándolos.

Ambos vieron sus teléfonos.

- Sin batería. - admitió él revisando su pantalla.

- Yo... - Bella se quedó sin aire en medio de la frase.

Edward la miró confundido.

- Llamaron de Londres. - les contó su madre con suavidad. - Tienen que ir lo antes posible.

- ¿Londres? ¿Qué? ¿Quién? ¿Por qué? - preguntó confundido.

- Fue Jasper. - susurró ella. - Él quiere que vaya a Londres porque mi padre murió.

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Actualización esperada. Espero la disfruten en esta cuarentena.

Díganme que piensan de la relación de estos dos, ¿vamos progresando?