No hay saludo, se suspende por Coronavirus XD…
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Pegaso Seiya. Nos han mentido todo este tiempo, la Fundación Graad fue la responsable del virus y Xiao fue la que lo propagó XD. Shoko y Saori tienen muchas cosas de que hablar, eso sí. ¿Cómo hacen las mujeres para detectar esto? Ni Zeus sabe esto. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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Las cosas no pasaron calmadas en el hospital en el que Seiya y los Caballeros de Bronce se hallaban.
Saori había descubierto que Shoko estaba enamorada de Seiya, cosa que la mayoría no entendería, pero Saori tenía una especie de… ¿noveno sentido? Para saber que su amiga peli rosa había besado a su amado castaño.
La distancia no se hizo notar al instante, pero Shoko no podía mirar a la peli lila debido a la vergüenza que había pasado.
Y todo, por la plática de ese día…
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Flashback
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- ¿De qué querías hablar Saori-san? – preguntó la peli roja.
- Shoko-san, seré directa – la peli lila la veía con algo de celos en su mirada – supe que besaste a Seiya mientras estaba inconsciente.
- ¿Q-Que? – la peli roja estaba algo asustada por lo dicho por la chica, pero no sabía cómo había descubierto su atrevimiento.
- Si te estás preguntando como descubrí tu atrevimiento, fue que los labios de Seiya tenían un sabor diferente al mío, además, el olor a caballo se sentía.
- ¿Por qué siento que me estás insultando?
- Dime la verdad, Shoko de Equuleus, ¿Qué te traes con Seiya?
- P-Pues… - la peli roja estaba entre la espada y el escudo – la verdad es que…
- Quiero la verdad y nada más que la verdad Shoko-san.
- B-Bien – dijo la chica con muchos nervios – sí, me gusta Seiya-san.
El silencio que se formó fue incomodo, más por el hecho de que Saori miraba con algo de celos a la peli rosa que solo desviaba la mirada para no encontrarse con esos orbes de color verde que la juzgaban como si hubiera cometido un crimen.
- ¿Y qué harás al respecto? – preguntó Saori,
- N-No lo sé, no sé qué hacer con estos sentimientos – dijo Shoko.
- Dime una cosa Shoko-san, ¿Cómo te enamoraste de Seiya?
- Pues creo que es más que obvio Saori-san – dijo la chica rascándose un poco la nuca – él fue mi inspiración para continuar siendo Saintia, defender los ideales de mi hermana. Fue el que siempre estuvo para darme la mano cuando más lo necesitaba, entrené con él y supe que él era alguien digno de conocer y admirar.
- ¿Qué pasó cuando supiste que él andaba conmigo?
- Al inicio no le tomé importancia ya que no sabía que estaba enamorada de él, pero luego de la batalla de las 12 casas en la que peleó con los Caballeros Dorados, el ver su aspecto y su lucha, realmente fueron cosas que hicieron que mi corazón latiese con fuerza.
- Déjame ver si entendí, te enamoraste de Seiya luego de que te motivara a ser Saintia y que siguieras luchando por defender los ideales de Kyoko-san y luego lo amaste más cuando los cabrones imitadores de Michael Jackson con trajes dorados se les zafó el tornillo de batallar con los chicos de Bronce y mi querido Seiya ¿es así?
- S-Sí.
- Ya veo.
Saori solo le dio la espalda a Shoko mientras veía a su querido guardián que aún seguía inconsciente.
- ¿S-Saori-san?
- Shoko-san, debería estar molesta por pretender al amado de una diosa como yo.
- L-Lo sé, y lo lamento mucho, y si quieres que renuncie…
- No quiero que renuncies a tu puesto como Saintia – dijo la peli lila – no estoy tan molesta para decir eso, simplemente estoy molesta por el atrevimiento que tuviste.
- Lo sé.
- Pero no diré nada Shoko-san, por ahora te perdono este atrevimiento tuyo.
- ¿Lo perdonas?
- Sí, pero no creas que dejaré esto por fuera.
- ¿E-Entonces?
- Lo decidiré más tarde, por ahora quiero que te retires.
- B-Bien – Shoko sabía que la había cagado, y bien cagada.
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Fin Flashback
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Shoko estaba entrenando en el dojo de su familia mientras se aseguraba de mantenerse con forma para las posibles batallas futuras.
Kyoko se había recuperado de la posición en la que se había estado encontrado que era la posesión de la diosa Eris que con el esfuerzo de todas fue vencida y Saori le dio el toque final.
- ¿Shoko? – la voz de Kyoko sacó de sus pensamientos a la peli rosa.
- ¿Qué pasa hermana? – dijo la chica.
- Eso debería preguntarte – dijo Kyoko – desde que llegamos hace varios días has estado más distraída que niño pequeño en Disney World.
- No sé si llamarlo referencia o que.
- No importa, pero creo que tienes problemas.
- Y-Yo no tengo problemas – dijo la peli rosa – solo estás imaginando cosas.
- No, realmente tienes problemas.
- C-Claro que no.
- Shoko de Equuleus – la peli morada miró fijamente a su hermanita y esta solo sintió un escalofrío en su espalda ya que conocía esa mirada de su hermana – algo me ocultas y no es chistoso que me hagas pendejear por algo así.
- H-Hermana…
- ¿Acaso… es por algún chico?
- E-Este… - las mejillas sonrojadas de la peli rosa la delataron – n-no es eso, en serio.
- Sí, es eso.
- Hermana, ¿podrías dejar el tema por fuera?
- Dime Shoko, ¿Quién es mi futuro cuñado?
- … - Shoko no reaccionó ante sesto y solo bajó la mirada bastante triste, cosa que Kyoko no pasó desapercibida.
- ¿Shoko?
- C-Creo que no podrás conocer a tu cuñado.
- ¿Por qué?
- Él ya tiene chica.
- ¿Ya tiene chica?
- Sí.
- ¡¿Quién es?! – reclamó la peli morada muy molesta mientras era envuelta en un aura igual a la que tenía cuando Eris posesionó su cuerpo – Dime quien es y lo maldeciré con discordia eterna.
- Y yo que creí que Eris ya estaba muerta – dijo Shoko – hermana, él, aunque quisieras matarlo, no podrías hacerlo.
- ¿Por qué?
- Él es Seiya de Pegaso.
- ¿Seiya de Pegaso? – dijo Kyoko – uno de cabello castaño y que tenía malos modales con la señorita Saori ¿ese es?
- Sí.
- ¡¿Y por qué no lo mataría?!
- Porque es el enamorado de Saori-san.
- ¡Y por esa razón no lo voy…! – el cerebro de la ex Saintia de Equuleus hizo corto circuito por lo dicho por su hermanita - ¿Enamorado? ¡Shoko! ¡¿Enamorado?!
- Sí.
- P-Pero…
- Sí, ya lo sé, Athena desde la Era Mitológica nunca ha tenido amantes y nadie debe cortejarla de esa manera ya que ella es la diosa protectora de la Tierra y bla, bla, bla, hermana esa historia me la repiten como mil veces.
- Entiéndeme Shoko, es algo único que la señorita Athena tenga un amante.
- Para mí no fue tanta la sorpresa, desde que se encontraron ya se miraba química – dijo decepcionando un poco – realmente…se nota que son el uno para el otro.
- Entonces… la señorita Athena tiene un pretendiente…
- Novio hermana, novio.
- Bueno, tiene un novio, el cual tú estás enamorada de él.
- Sí.
- ¿En qué lio te metiste hermanita? – dijo Kyoko – realmente te metes en unas que ni Zeus nos libre.
- S-Sí.
- Shoko, ¿Qué haré contigo? – dijo Kyoko, pero en eso, sintió un cosmos cálido provenir de algún lado - ¿Qué será eso?
- Ese cosmos… es de Saori-san.
- Sí, parece que la señorita Athena está emanando un cosmos lleno de vida y felicidad.
- No me quiero precipitar, pero creo saber que pasa – dijo Shoko.
- ¿Qué ocurre?
- Iré a verlo con mis propios ojos – sin dar más explicaciones, la peli rosa salió de su boca y fue rumbo al hospital.
- E-Espera, Shoko – Kyoko fue tras su hermana hacia… donde sea que fuese.
Mientras corrían, Shoko pensaba en una cosa.
Si Saori-san está así, debe ser… Seiya-san por fin despertó.
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Mientras esto pasaba, en un templo en el fondo del mar, se hallaban 7 guerreros con armaduras parecidas a las Armaduras Doradas de los Caballeros Dorados, pero estas eran de un color como amarillo con naranja.
- Hoy nos hemos reunido con un solo propósito – dijo una voz procedente de una estatua con una Armadura y un tridente – Mis leales Generales de Marina, ahora que se han reunido frente a mí, llevaré a cabo mi venganza contra Athena e inundaré el mundo.
- Permiso para hablar, Emperador Poseidón.
- No – dijo Poseidón.
- Permiso para hablar, Emperador Poseidón.
- Concedido – dijo el dios.
- ¿Para qué quiere inundar el mundo?
- Sencillo Sirena…
- Me llamó Sorrento…
- Bien Sirena, te responderé – dijo el dios ignorando la petición del peli celeste – desde la Era Mitológica siempre he querido que el mundo se inunde para poder librarme de los humanos malditos que se han olvidado de nosotros los dioses y se han dedicado únicamente a contaminar mis dominios con estos artículos como botellas, pero hechas como de plástico.
- Es que son de plástico – dijo Kaza en voz baja a Ío.
- ¿Qué dijiste Liumades?
- N-Nada mi Emperador Poseidón.
- Bueno, lo dejaré pasar ya que no estoy de humor para enojarme.
- ¡Poseidón! – se escuchó un grito en todo el Santuario marino.
- ¿Qué fue eso? – dijo un chico de cabello verde de nombre Isaac.
- Hay no – dijo la voz de Poseidón con algo de miedo - ¿q-que pasa amor?
- Que amor ni que ni ocho cuartos – dijo la voz femenina - ¿Dónde estás?
- E-Estoy en mi Santuario.
- ¿Qué te dije sobre ensuciar la mesa después de comer?
- S-Solo dejé un poco de comida en la mesa, no es para tanto.
- ¡¿Ni siquiera se te ocurrió limpiarlo?! – dijo la voz - ¡Ven aquí y limpia!
- P-Pero cariño, estoy a punto de invadir el mundo.
- ¡Yo te invadiré de un puñado de golpes si no te apuras!
- S-Sí Anfitrite – dijo el dios de los mares – lo siento mis Generales, pero por ahora me retiro.
- S-Sí – dijeron los 7 Generales mientras el cosmos de su dios desaparecía.
- Quien diría que Poseidón era tan mandilón con su esposa – dijo Baia.
- Nadie sabe los misterios de los dioses.
- ¿Nos vamos a comer? – dijo Sorrento – yo invito.
- Bien, vamos – todos los Generales siguieron a Sorrento a comer algo mientras Poseidón se ganaba una puteada de parte de su esposa.
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Mientras que de vuelta en el hospital de la Fundación…
- ¡Seiya! – gritó Saori lanzándose a su guardián que por fin había despertado.
- ¿Saori? – dijo Seiya mientras recibía el abrazo de su amada Saori.
- Seiya, te extrañé – dijo la peli lila hundiendo su cabeza en el pecho de Pegaso – realmente te extrañé.
- No te preocupes, ya estoy de nuevo.
- Me alegra – Saori fue directo a los labios de su amado para besarlo, cosa que el castaño correspondió el dicho beso.
La cosa se tornó algo caliente ya que Saori se sentó en la entrepierna de su amado.
El ambiente se había puesto algo caliente ya que la peli lila comenzaba a moverse, dando indicaciones a Seiya que quería hacerlo.
- ¿S-Saori?
- No aguanto más Seiya – dijo la chica bastante excitada – necesito hacerlo ahora.
- No podemos Saori, alguien vendría y nos hallaría.
- No te preocupes, puse una barrera alrededor, nadie más vendrá a interrumpirnos.
- ¿Segura?
- Dime Seiya, ¿Cuándo te he fallado?
- ¡¿Ya despertó?! – dijo Shoko llegando al lugar, haciendo que la peli lila cayera de la cama al susto.
- ¿S-Shoko-san?
- Saori-san, ¿Por qué estás en el piso?
- N-No fue nada.
- Bueno, veo que ya despertaste Seiya-san – dijo la peli rosa al castaño.
-Sí, realmente fue una gran batalla que nos dimos en las 12 casas – dijo el Pegaso – por cierto, Saori, ¿Cómo están los demás?
- Están mejor – dijo la peli lila levantándose – están fuera de peligro y solo reposan.
- Me alegro.
- ¿Cómo te encuentras Seiya-san? – preguntó Erda llegando junto a las demás.
- ¿Quién eres? – preguntó el castaño.
- Soy Erda, Saintia de Casiopea.
- ¿Y ella? – dijo señalando a la rubia platino.
- Soy Katya, Saintia de Corona Boreal.
- Un gusto, Seiya de Pegaso.
- Sí, por la señorita Saori te conocemos bien – dijo la castaña mayor mirando a la peli lila que se sonrojó un poco.
- E-Erda, no digas cosas así.
- Bien, bien, no diré nada más para avergonzarla – dijo Casiopea - ¿Es cierto que tienes un romance con la señorita Saori?
- ¡E-Erda! – dijo la diosa toda roja.
- Sí – respondió con sencillez el castaño – Saori y yo nos conocemos desde niños y siempre nos hemos gustado, así que podemos decir que nos queremos muchísimo.
- S-Seiya – la cara de la diosa se puso más roja que un tomate.
- ¿La amas? – dijo Erda.
- La amo mucho – dijo el chico.
- ¿Ya tuvieron sexo?
- ¡Erda / -san / -Senpai! – gritaron todas las chicas ahí presentes con la cara roja por la pregunta hecha por la Saintia de Casiopea.
- Sí, ya lo hicimos – respondió el castaño sorprendiendo a más de alguna.
- ¡Seiya eso no se dice! – reclamó la diosa a su amado.
- Eres muy honesto – dijo Erda – si no fueras parejas de la señorita Saori, te pediría que fueras mi pareja.
- ¿Qué? – Saori encendió su cosmos mientras miraba peligrosamente a la castaña.
- Creo que tú y yo nos llevaremos muy bien – dijo Seiya.
- Eso espero – dijo Erda mientras hablaban más con Seiya.
- Me quiero morir – dijo Saori tapándose la cara por lo roja que estaba, mientras que sus Saintias no creían lo que su diosa había hecho.
Shoko… solo miraba triste la escena.
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Continuará…
