Descargo de responsabilidad: ¡Por favor, si me leen desde Japón, protegan a Rumiko-sensei! ¡Aún no me obsequia a sus personajes D:!
Advertencias: * Puede haber algunos errores ortográficos que se me han pasado por alto, por favor, discúlpenme Q_Q
¡SEXO VIOLENTO CONTRA EL PAVIMENTO!
Bien, ahora que tengo su atención xD! Quiero decir que desde hace días quería actualizar, pero desde que comenzó la cuarentena mis catedráticos de la uni enloquecieron poniendo un montón de trabajos en la plataforma virtual ._.! Y no, no he terminado xD Pero quería tomarme un descansito entre el descanso :v
Muchos posiblemente de los que lean la nueva actu, estarán encerrados en su casa y si no lo están, vayan a encerrarse! Está situación está completamente fuera de control, en mi país hay más de 50 casos positivos, en menos de una semana, incluyendo niños, mujeres embarazadas y hasta un bebé de 8 meses.
Por favor, si tienen planeado salir a reunirse o hacer alguna actividad de ocio, no lo hagan, mejor quedense en su casa leyendo fics Sesshome y esperando la nueva tempo de Bleach :33 La mejor manera de ayudar al mundo es quedarse en casa, así ayudamos a los verdaderos heroés a pelear.
Tengo una amiga en Zulia, Venezuela, ella es médico. Tengo otra amiga que es licenciada de enfermería, acá en mi país. Y no saben ustedes lo angustiada que estoy por las dos, rezando a los dioses, que por favor no vayan a infectarse mientras hacen su trabajo y cumplen su deber. Para mí, ellas son las verdaderas superheroínas de está crisis, así que por favor, si tienen familiares de la salud, piensen en ellos como la prímera línea de combate y como ellos mueren para cuidar de desconocidos, amigos, familiares, hijos o hasta parejas de los demás y no pueden quedarse con los suyos.
Gracias3
Disfruten el mini maratón :3
MINI MARATÓN 2/2
El suelo temblaba bajo sus pies a medida que corrían, Koga lideraba a todos, siguiendo el aroma apestoso de Yuu, puesto que Sesshōmaru cubría el suyo y él de InuYasha estaba por desaparecer, los detestaba a los tres, pero muy a su pesar los necesitaba para salvar a su preciada hermana y la cautivante y pequeña Taishō.
A unos pocos metros, pudo avistar la espalda de InuYasha siendo cargado por Yuu, pero antes de que pudiera decir algo, Rin se le adelantó.
— ¡Yuu! — El general se volvió antes de seguir a su señor y notó que la pequeña princesa y el resto del grupo venían tras ella.
— Llegan justo a tiempo, Sesshōmaru-sama ya entró.
— Entonces no perdamos tiempo, puedo ver algunos carroñeros. — Midoriko achicó los ojos, y notó como dos pequeños monstruos escalaban la espalda del mestizo y mordían las cadenas que mantenían su alma atada a su cuerpo terrenal.? A
El suelo volvió a temblar bajo ellos, todos se vieron entre sí, los orcos se volvían a acercar, ¿cómo demonios supieron que estaban cerca de la entrada? A decir verdad, ellos sabían más cosas de las que aparentaban, para ser orcos, deberían ser más estúpidos y menos coordinados. Algo en ellos, no parecía estar bien.
— No podemos ir todos. — Declaró Koga. —. Sí vamos, pueden destruir la entrada sobre nosotros, eso podría matarnos o dejarnos encerrados.
Kagome ni siquiera titubeó.
— Rin, ve tú primero. — Kagome se acercó a ella y tomo su rostro fino entre sus manos y le dio un beso en la frente a su hija. —. Ten cuidado, por favor.
La pequeña Taishō asintió, recordando con pesar como ella se había despedido antes, aún sentía una espina en el corazón, no tenía un buen presentimiento de todo aquello, algo le decía que después de eso y el nuevo ritual de sangre, no volvería a ver a su madre y sólo pensar eso, la sangre se agolpó en sus pies, causándole un nudo en la garganta, por lo quiso disuadirle.
— Pero, Kagome…
— Maestra, tú ve tras Rin y termina la misión. Yo me quedaré aquí con el resto.
— Kagome… — Repitió al ser ignorada.
— Apenas hayan terminado salgan de ahí, esperemos que el cobarde de Totosai-sama y la pulga Myoga aparezcan a tiempo para decirnos como reabrir el portal. — Rin comenzó a sentirse desesperada por la atención de la miko, sentía miedo y un deje de arrepentimiento, y sabía muy bien, que esos no eran sus sentimientos, eran los de su madre.
— ¡Mamá!
— ¡Abajo! — Gritó Shiro.
Kagome se lanzó sobre Rin, protegiéndola con su cuerpo, pues una descomunal hacha cruzó sobre sus cabezas, que de no haber sido por el grito de Shiro, las habría decapitado en un segundo. Kagome ayudó a Rin a ponerse de pie y se cercioró de que no tuviese ninguna herida.
— ¡Muevanse! ¡Vayan ahora! — Empujó levemente a su hija para que se fuera.
La pequeña Taishō negó con la cabeza, lágrimas escocían la esquina de sus ojos.
— ¡Volveré pronto! ¡Mamá…! — Kagome la miró. —. ¡Cuídate! — Kagome asintió y le dio un beso rápido en la frente antes de volver a empujarla.
— Tú igual, pequeña.
A Rin no le dio tiempo a responder, sólo entró corriendo a la cueva con agua y tomando aire se hundió en ella, Midoriko le siguió y por último, entraron Yuu que cargaba con el casi cadáver de InuYasha.
— ¡Kagome!
Koga corrió al lado de su hermana, materializó Goraishi en su mano derecha y se preparó para defender la entrada.
— ¡Tenemos que conseguirles tiempo! ¡Taishō-sama puede detenerlos cuando despierte! — Gritó Haku.
Haku se movía con la agilidad y el silencio de un ninja, esquivando los lentos, pero fuertes ataques de un orco.
— ¡No servirá de nada sí ellos no son los verdaderos guardianes! — Le respondió Reiji.
Reiji corrió hacia su nekomata y la tomó de la cintura para hacerla girar hacia a un lado cuando el puño cerrado de uno de los grandes trasgos, se estrelló en el suelo.
— ¡Eso no importa, sólo necesitamos a Inu no Taishō-sama y nos largamos de aquí! — Gritó Shiro de vuelta.
Todos en formación circular, cuidando las espaldas de todos a la vez. Los orcos protectores eran cinco y estaban apostados a cada punto visible, era difícil ubicarles, sus piernas eran tan vigorosas y fornidas como las de los mismos robles, por lo que se camuflan muy bien con el paraje.
— Sus cuerpos son muy grandes, por lo que son lentos, estúpidos y poco coordinados, ataquen sus piernas, sí caen, les costará levantarse. — Comandó Koga como segundo líder de la expedición.
Los guerreros asintieron. Shiro desenvainó su katana antigua y la movió con destreza, dando varias vueltas por el mango; los gemelos Ryo y Ryu, hicieron aparecer por una considerable neblina oscura sus respectivas guadaña y segadora; Ikki se tronó los dedos de ambas manos; su mejor arma era su fuerza bruta; Haku desenvainó dos espadas cortas que tenía en su espalda y Reiji una espada grande y de gruesa hoja, similar a la Tessaiga, Kirara se transformó en la poderosa nekomata que era y le hizo un movimiento de cabeza a Manae, la cual sonriendo con malicia se subió a ella y concentró su poder para hacerlo explotar en el momento justo.
Kagome se unió a ellos, materializó su arco largo y a base de reiki en su mano derecha y Koga a su derecha, con Goraishi alzada.
— ¿Listos? — Preguntó al aire, aunque viendo a su hermana.
Kagome asintió a su hermano mayor.
Uno de los gigantes soltó un alarido tan espantoso, que por un momento pensaron que era un ataque, los demonios con su audición más sensible se taparon sus orejas y gruñeron molestos, pero eso, sólo había sido una orden.
— ¡Ataquen! — Vociferó Koga aún con el molesto pitido en sus oídos.
(***)
— ¡Gyyaaaahhh! — Rin soltó un gritillo cuando por fin sus pulmones recibieron el oxígeno que tanto ansiaban.
Se quitó el cabello de los ojos y se quitó el agua del rostro para poder ver mejor, se paso la mano por la cara, pero notó entonces que ni siquiera estaba mojada, sólo su el fleco de su cabello le estorbaba, se lo tanteo, y estaba seco, quiso preguntar por qué era eso, pero una cosa esponjosa, suave y blanca, se extendía frente a ella.
Subió la mirada y era la estola de su señor padre, sin mucha sorpresa, la tomó sin dudarlo y esté la ayudó a salir de la pequeña fosa,
— Gracias Sesshōmaru-sama.
Tras ella; la maestra de su madre respiraba agitada mientras nadaba a la orilla, la pequeña Taishō ayudó a la anciana a salir del agua.
— Gracias. — Musitó.
Rin asintió.
La cueva se miraba realmente pequeña por fuera, pero por dentro, era una cosa totalmente distinta.
El techo de la caverna, brillaba cual diamante en bruto bajo las ardientes brasas del fuego, el agua resplandecía a causa de lo mismo, Rin, observaba maravillada su alrededor, las paredes mantenían su rocosa consistencia, la humedad y el moho también se encontraban presentes en los recovecos de la cueva.
— Anciana, ¿puedes ver las líneas?
La voz de Sesshōmaru sacó a Rin de su admiración de la cueva, notó extrañada como todos estaban mojados a causa del agua, excepto ella, InuYasha y su señor padre. Yuu no entendía mucho el papel que la anciana jugaba ahí, se supone que sólo era la maestra de la sacerdotisa Kagome, ¿por qué demonios ella tenía y podía ser la persona que reviviría al padre Taishō?
— Sesshōmaru-sama, ¿cómo es que…?
— La sangre Taishō, Rin. — Respondió el Lord antes de que Rin terminará la pregunta.
No entendió lo que su padre quiso decir, pero luego de volver a ver a InuYasha y verle a él, creyó entender.
— La tumba es de Inu no Taishō-sama, por lo que la sangre Taishō es bienvenida, de alguna manera.
— Hmph. — Asintió con levedad.
Midoriko dio dos pasos cerca de Sesshōmaru y achicó los ojos hacia la pared, no tardó mucho en encontrar las líneas poco visibles en la pared y poco menos para encontrar la forma de esas líneas, la sacerdotisa ancestral soltó un pequeño bufido por la forma de las líneas.
— Siempre jugando con el tiempo de los demás. — Susurró con molestia.
Sesshōmaru la miró por el rabillo del ojo, Yuu ni siquiera escuchó lo que la anciana masculló, él estaba demasiado atento en los movimientos de la pequeña Taishō, quien se encontraba de rodillas, con la cabeza del mestizo InuYasha en su regazo, acariciando su cabello y rostro ceniciento con cariño y parsimonia.
Midoriko afiló dos de sus garras derecha y se hizo un corte profundo en la palma de su mano izquierda, las gotas de sangre chocaron contra el suelo rocoso, provocando un diminuto, pero audible eco, se acerco dos pasos a la pared y con su palma ensangrentada trazó las líneas no visibles para el ojo humano ordinario.
El trazo de la sangre fue disminuyendo a medida que remarcaba las líneas, la herida estaba sanando, Midoriko se frustró un poco al notar esto, así que antes de que la herida cerrará por completo, notó una superficie puntiaguda justo sobre la línea donde debía ir el trazo de sangre, la antigua sacerdotisa presionó su mano con fuerza y un torrente de sangre se deslizó por la pared, mientras ella continuaba dibujando sobre la línea invisible.
Apenas llegó al inició de su propio trazo, donde la sangre se conectó, formando una media lunda ensangrentada, las líneas se iluminaron en una impoluta luz blanca, cegando a todos parcialmente, Rin, Midoriko y Yuu, apartaron la mirada, en cambio, Sesshōmaru se quedó viendo fijamente el movimiento de la piedra en ambas partes.
El resonar de la piedra siendo arrastrada a ambos lados, crujió por la gran caverna, produciendo un escalofrío en la espina dorsal de Rin.
Con un vuelco en su pecho, Midoriko ignoró a Sesshōmaru y se adentro a la nueva entrada; lo que era una cueva más pequeña, con una sola entrada y salida. Apenas dio dos pasos, se fijó que la cueva en sí estaba vacía, la detalló por todas las paredes, pero ninguna parecía indicar que el padre de Sesshomaru estaba ahí, pero un destello en el techo, le hizo fijarse en el suelo.
Más agua, por lo que podía deducir con facilidad, que a unos cuantos pasos de ella, se encontraba un estanque de muy poca profundidad.
Dos pasos más y bajando la mirada, sintió como su corazón se detenía y comenzaba a latir con fuerza contra su caja torácica. ¿Por qué?
Simple.
Ahí estaba él.
¿Cómo estar segura que no era un truco más?
No lo estaba, pero algo ahí era irrebatible y es que definitivamente, él sí estaba ahí.
Porque desde su posición, podía verle. Sí, ahí estaba.
El demonio que logró amar, el demonio con quien formó una familia, el demonio que la abandonó.
Su pareja, su esposo… El amor de su vida.
Tōga Taishō o mejor conocido como Inu no Taishō; el General Perro de Occidente.
Midoriko alzó la mano ensangrentada, sin dejar de ver el apacible rostro de Tōga, sin dejar de sentirse agitada, sin dejar de morderse el interior de la mejilla, sin dejar de pensar lo mucho que le amaba y odiaba a la vez, y sin dejar de hacer todo eso, dejó que las últimas gotas de su herida cayeran con sobriedad sobre el agua, disipándose en ipso facto.
Tres gotas cayeron, tres poderosos latidos se propagaron como incendio dentro del reducido lugar, dos impacientes rostros se vieron entre sí, antes de mirar inquietos la cueva abierta, tres diminutas reverberaciones se hicieron escuchar y tres tris después, Inu no Taishō abrió los ojos de golpe.
Bueno, aquí está la primera parte de la mini maratón, honestamente, no creí que me abarcaría tantas escenas el despertar de Toga, pero ya vi que me emociono demasiado frente al ordenador, JAJAJA. Bueno, en un rato les subo la segunda parte y otro cap de la reedición :3 claro que he trabajo en ella también...
Pero súper mega ultra gracias a:
°Nicol532 x2 (Tan re linda ella, me deja unos rw que hacen que me sonroje, por cierto, ya te los responderé!)
°Faby Sama (La única e inigualable Faby-sama, nunca puede daltar rw de ella, Nicol y Veros, las súper amo, chicas)
°Sakura kunoichi no power (Y si viene más intensidad, todavía, pero ya veras por qué es)
°Veros x4 (Me matas con tus rw, y me encanta cuando dejas tantos)
°Estefania (Tú si le vas captando a la parte oscura, no? xD Me caes rebien por eso)
ESPERO HAYAN DISFRUTADO LA MINI MARATÓN, SE QUE ME ALARGUÉ MUCHO EN ESTA PARTE, PERO EN EL SIGUIENTE CAP.. Uffff; sólo les daré un pequeño adelanto, al menos los diálogos que ya están escritos 7v7:
— Mamá... No puedes irte, no puedes abandonarme ahora. — Lágrimas copiosas y gruesas se deslizaban por sus mejillas.
— Lo siento, pequeña. Esto es algo que sale de mis manos. El compromiso ya se concretó.
— Mamá...
...
— Sesshōmaru.
— Miko.
— Sí algo le sucede a Rin...
— ¿Hmph?
— Te juró, que soy capaz de unirme al Concejo de Sagrados para destruirte yo misma.
— ¿Es una amenaza, miko?
— No. Es una promesa, demonio.
— Hmm.
...
— Lo siento, estuve esperando mucho para poder hacer eso, yo...
— Entiendo. — Sus ojos dorados no dejaban de verle como si fuera lo más precioso de este mundo, la textura de sus labios sobre los suyos era más suave de lo que aparentaba, por lo que no dudó cuando fue ella quien se lanzo sobre él y le besó con ansias.
Su beso fue correspondido al instante, entrelazó sus manos a la parte trasera de su cuello, enterrando sus manos entre los cabellos platinos, sintiendo su suavidad a pesar de estar mojado. Sus fuertes manos con garras acariciaron su espalda y su estrecha cintura, haciéndola suspirar de deseo y cuando una de ellas bajo y tomó su glúteo y lo estrujó con brusquedad, no pudo evitar gemir bajito de la sorpresa.
— Inu...
— Rin...
JAJAJAJAJAJAJAJA, bai. (inserte corazón doble de wsp)
