En el inmenso caos que se desataba en el bosque, los gritos de aquellas batallas de oían a lo lejos. Rukia y Todoroki toparon con un sujeto de excepcional calibre. Rodeados y preocupados examinaron sus posibilidades. No podrían retroceder, no podían correr.
El hielo de Todoroki los protegía pero debían avanzar. Rukia le pidió seguir haciendo más y darle tiempo.
Sacó del compartimiento la inyección y no dudo en ponerla. Solo así podía arriesgarse a usar su don.

"Tienes razón, la única forma de enfrentarse a ese sujeto es distraerlo. Sigue haciendo hielo, lo más que puedas. Que no aparte la vista de ti"

Y así lo hizo, el hielo al romperse liberaba un humo frío que aunque breve daba oportunidad de ocultarse.

Corrí hacía los árboles, saltando alto y usando aquellas raíces metálicas como rebote. Manteniendo la mirada en él corrí y salté hacía él. Aumente la gravedad todo lo posible para no darle oportunidad de esquivar.

Sentí que algo rozó mis brazos pero de las cápsulas de mi pulsera saque el paralizante. Esperando que eso lo detuviera inyecte en su nuca y caímos.

El hielo de Todoroki me atrapó y encerró al sujeto. Cuando no se movió pensé que finalmente hice algo bien. Solo pude ver la expresión de Todoroki un segundo, gritando antes de sentir un desgarrador golpe en la espalda y algo tomar mi cabeza. El dolor del impacto me llevo a la oscuridad.

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Bakugo llegó finalmente a dónde esa chica de orejas largas le había dicho que escucho a los villanos. Se encontró con algo impresionante. Algo gigante, como un tigre envuelto en llamas azules con feroz mirada moviéndose rápido contra la maestra morena.

Se lanzó al ver la oportunidad, Yoruichi aunque le reprochó haber venido no podría hacer que se marchara. Sin más opción, pelearon juntos.

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Ginrei apenas podía mantenerse en pie, pero a pesar de la pesadez sobre sus hombros y brazos no se permitió un respiro contra estos oponentes.
Izuru, quién cada vez que impactada su látigo incrementaba el peso de tu cuerpo por el número de golpes dados.
Momo, experta en manipulación de cualquier superficie que pueda tocar.
Los otros 2 no fueron rival, Isane los mantenía atados incapaz de proporcionarle apoyo. Pero él debía de abrirse paso.
"¿Realmente crees que ganarás? Apenas puedes respirar." Momo le hacía burla mientras lanzaba más proyectiles en su dirección.

"No pienso perder ante traidores como ustedes. No mientras aún tenga fuerza."
Solo su aliento desintegró las rocas. Perdía movilidad.

Este latigazo en su lado izquierdo le dió oportunidad de agarrarlo. Sus brazos pesaban tanto que solo sostenerlo requería de su voluntad. Jalar a Izuru para asentarme un golpe tan fuerte que escupió sangre.

"Viejo miserable. Es una lástima que no estarás aquí para ver qué haremos con tu querida nieta"

Escucho el grito de Momo, ella puso sus manos en la tierra caliente de la lava que estaba apenas solidificando y como empezó a moverse en su dirección como un gran muro.
En ese instante, Ginrei decidió jugarse todo en un acto.

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Hitsugaya llegó dónde debería estar Matsumoto. La niebla que al inicio le dió problemas en el camino se empezó a disipar y aceleró el paso.

Quién cargaba con ella era el chico pelirrojo.
"C-capitan"

Él se acercó para examinar su herida en el abdomen. Pequeñas fisuras 3 que por su forma y tamaño le preocupaba.

"Resiste. No te atrevas a dormir ahora teniente"

"Lo lamento, no fui rápido y él..." Hitsugaya cortó lo que probablemente sería una disculpa. No era momento para eso.

"Escucha, ayúdame a llevar al criminal y sígueme. No hay tiempo"

Hitsugaya corrió con Rangiku en brazos lo más rápido que pudo. Las heridas de bala eran más peligrosas, temía no llegar a tiempo y espero de corte que los demás resistieran.

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Midoriya llegó a entender lo peligroso que era correr hacia el caos. Siguió a Hanataro por el camino evadiendo el fuego azul y confiando que lo llevará con ellos.

Sospechaba que la persona que Ichigo le advirtió hace tiempo tenía que ver en este ataque. No podía abandonar a una amiga.

Hanataro se agachó cuando un árbol paso rozando sus cabezas. En la distancia pudo ver algunos árboles cuya punta de hielo le dió impresión de que estaban cerca.

Pero Hanataro retrocedió cuando otra ráfaga impacto con los árboles. Más al notar que una sombra sobrevolaba sus cabezas, fue que tuvo un presentimiento.

"Cuidado!"
Alguien los hizo una lado y Shoji los había salvado.

"¿Qué fue eso?" Hanataro parecía asustado, tanto que no se había fijado que el efecto de su don había pasado.

"Es Tokoyami, nos atacó un villano y perdió el control. No he podido calmarlo"

Midoriya pensaba que hacer, no podían perder más tiempo. Decidió entonces que guiarían a Tokoyami con ellos donde el hielo.

Costó trabajo. En su mente, mientras estuvieran juntos podrían avanzar. No esperaba encontrar a Todoroki en el piso. A tal punto que estaba alternando entre fuego y hielo.
Un sujeto cuyos músculos eran enormes lo estaba aplastando a golpes.

"TODOROKI!"

Fue por impulso, pero activó su quién y golpeó tan fuerte que pensó que lo había mandado lejos.

Tokoyami ya estaba allí y viendo que nadie lo detendría. Midoriya miró sorprendido a Hanataro correr hacia él.

"Rukia!"

No la había visto, pero sin duda estaba demasiado cerca de Tokoyami. Estaba sacando a Todoroki, solo pudo ver atónito al pequeño chico hacer algo extraño.

Se quitó aquellas muñecas que siempre llevaba y dejo que lo golpeara la sombra.

"Hanataro!"

Shoji corrió a ayudar. Lentamente vieron como la sombra que lo estaba arrinconando a un árbol se hacía pequeña hasta volver a Tokoyami.

"Estoy bien, tenemos que salir de aquí ahora" Todoroki se esforzó para levantarse solo, sintió algo acercarse y apenas tuvo tiempo de interceptar al sujeto musculoso que había regresado. Un lunático sin duda.

"Tiene tiempo que nadie me da un buen golpe, vamos a seguir jugando"

Sintiendo los golpes de este sujeto entendió porque le costó trabajo a Todoroki. Él lo apoyo con el hielo, aunque estaba cansado.

"Llevense a Rukia y Tokoyami, lo retendremos"

"Pero Midoriya.."
"YA"

Solo pudo ver qué Hanataro sacó de la bolsa algo y hablo con Shoji, pero viendo que les hicieron caso fue suficiente por ahora.

~•~•~•

Yoruichi se limpio la sangre de la boca, manteniendo bajo sus pies al inmenso tigre que era Grimmjow. Bakugo sonreía como idiota con sed de sangre, cuando vio aquella luz de bengala en el cielo.

Sabiendo que esa era la señal de auxilio se quitó las muñequeras y se las puso a Grimmjow.
"Tú, quédate y vigila. Atalo si quieres"

Le arrojó las vendas que se quito en sus brazos sintiendo por primera vez en años su poder fluir. Había mucho que hacer. El niño idiota siguió protestando pero no tenía tiempo de razonar.

"Te buscan a ti también. Te deje pelear conmigo pero solo eso. No voy a ser tu niñera. Cierra el pico y se útil que ya vienen"

Ella corrió como no lo había hecho en tanto tiempo. Yoruichi tenía el quirk de ser veloz, la mujer más rápida. Fue primero a interceptar a quien prendió la bengala.

No tardó en ver a Hanataro.

"Bien hecho, sigan este sendero y encontrarán al bocón. Llevenlo con ustedes."

"Espere, capitana" pero ella siguió su camino. Tenía que ver qué otros estudiantes necesitaban ayuda. Hanataro lo entendía, pero seguía preocupado.

Corrieron y al escuchar a alguien gritar con enojó encontraron al otro chico. Hanataro miró nervioso a Grimmjow inconsciente y se acercó para razonar con este chico.

"Ni de broma, cree que puede dejarme aquí sin hacer nada. No necesito protección"

"Bakugo, entiende. Tenemos que alejarnos de aquí."

Obviamente no escucho a ninguno y Hanataro en su desesperación se interpuso en su camino. Aunque lo empujara se levantaba.

"No vaya, se lo ruego."

"Esconderme no es opción, vayanse si quieren"

Hanataro hizo algo lo impensable. Ante sus ojos Shoji se quedó boquiabierto observando como usaba su fuerza en su contra torciendo su mano y sometiendo ambos brazos a su espalda forzando una muñequera.
Enfadado lo derribo en un sobresalto y trato de devolverle el favor. Su mano derecha no hizo nada. Bakugo incrédulo trato de usar su quirk pero apenas podía echar chispas.

"¿Qué diablos hiciste?"

"Si quieres volver a usar tus poderes nos seguirás sin pelear."

"Quítame esta cosa!" Lo tomó del cuello, en un intento de intimidado pero Hanataro tenía a alguien más importante en mente para sucumbir a eso. No, podía sentir miedo o sino...

"Aunque quisiera no podría, no a menos que vengas"

Lo soltó, él solo se levantó y fue hacia Shoji quién no sabía que decir en ese instante.
"Yo llevaré a Rukia"

Tenían que llevar consigo a Grimmjow, le dejaría esa tarea a alguno de ellos. Necesitaba calmarse y serenar la mente para pensar. Con la señorita en brazos, los guío entre los árboles.

Está vez sin una cinta, estaban expuestos. Sin algo para canalizar su quirk temía activarlo sin querer. Llegaron a mitad del camino cuando un gran retumbar se oyó atrás de ellos. El ruido hizo que Rukia despertara.

"Hana-taro?"

"Señorita, no se mueva." Era obvio que algo la había lastimado pero insistió en caminar. Estaba extrañada de ver a sus compañeros.

"¿Y Todoroki?"

Ninguno le respondió, avanzaban y aunque caminaban más lento por Rukia, no dejaba de mirar atrás.

"Llegarán los refuerzos, solo tenemos que llegar con Nanao." Hanataro trato de calmar a Rukia al decir eso.

"Algo no anda bien, ¿No les parece muy silencioso?" Shoji hizo que nos detuvieramos. En efecto, no lo habíamos notado hasta ahora. Solo podíamos oír nuestra respiración y nuestras pisadas.

Las sombras de hacían más gruesas y empezaron a rodearnos a mi y Hanataro. Oímos a Shoji gruñir y vimos a Grimmjow. Despierto, esposado aún pero usando eso a su ventaja para asfixiar a Shoji. Lo último que vimos fue a Bakugo tratando de quitárselo de encima.
Hanataro empujo a Rukia, rodando por el piso notó entonces que la había salvado de alguien que no esperaba.

"Kaname Tosen"

"Señorita, le ruego venga conmigo si quiere evitar que sus amigos sufran. Sabe que repudio la violencia, pero... no dudaré en usarla" Él era el más leal de los capitanes, estaba tan sorprendida que no reparó en su cercanía. Ni en el leve gesto hacia su espada. No podía ver sus ojos, pero un escalofrío recorrió su espalda cuando de un momento a otro le quitó todos sus sentidos.

En el piso, con las manos fijas en la tierra. Fue un instante, pero cuando regresaron sus sentidos y volvió a verlo supo que era un acto de piedad.

"Alejate de ella" Hanataro, temblaba y sabía que no tenían oportunidad. Aún así la defendía, pero no tenía ninguna idea de cómo hacerle frente a Tosen. Hanataro no la soltaba y él se acercaba, sacando su espada. Tuvo miedo, y ese recuerdo de Kaien en la cueva volvió.

Con culpa y con rabia por sentirse tan inútil golpeó en el cuello a Hanataro. Se levantó para ir con Tosen.
"Iré, solo no los lastimes. Por favor, detengan todo. Ellos no tienen nada que ver. "

"No, Rukia..."

Kaname guardó su espada, pero no los liberó de la burbuja negra. "... Haces bien" La tocó y liberó la burbuja. Hanataro gritaba mirando como Tosen la despojaba de todos sus sentidos y la cargaba como una muñeca sin vida.

"Vámonos Grimmjow"

Le ordenó fríamente, pero estaba tan necio de seguir peleando con los chicos que no le importó razonar con él. Bakugo ignorante fue tras Tosen, en segundos su velocidad le permitió evadir la explosión.

"Tú debes ser Bakugo."

"Bakugo, alejate!" Shoji grito, incapaz de asistirlo al mantener sujeto a Grimmjow.

"Cómo quieras" Hanataro se reincorporó tambaleando, mirando como Tosen hizo lo mismo con Bakugo. Cayó al suelo, lo levantó y solo echo un vistazo a Grimmjow.
"pero ya se había ido Tosen y con él.

~•~•~•

Midoriya apenas podía mantenerse en pie. Todoroki no estaba mejor, pero habían conseguido derribar al tipo. Quería estar seguro que los demás estuvieran bien. Alguien salió de las sombras y se llevó al villano musculoso. El hombre enmascarado solo se despidió diciendo "vaya, siempre me dejan el trabajo sucio".

¿Qué está pasando? —

"Hay que seguirlo" ambos corrieron tras el sujeto. Midoriya estaba intranquilo y sospechaba que algo debió pasar. Esto solo podría ser una retirada.

Lo perdieron de vista en los árboles, pero sintieron el calor de las flamas azules. Todoroki extinguió las llamas y cuando pudieron pasar solo vieron al tipo de flamas y el del portal.

"Llegan tarde, héroes" y así solo con esas palabras sin poder alcanzarlos entendieron que habían conseguido lo que querían.