Para el momento en que llegaron al hotel, el toque de queda ya estaba activo y ni bien dijeron nada, Niffty les abordó diciendo que Charlie ya había vuelto y no en el mejor de los estados precisamente.

—Rayos —musito Angel mirando hacia el elevador.

La soledad del lobby solo le indicaba que Vaggie había mandado a todo el mundo a sus cuartos.

—Vaggie la llevó a su cuarto —comentó Niffty algo preocupada mirando a ambos hombres—, nunca la había visto así de triste.

—Imaginamos que algo así pasaría —comento Husk, Angel a su lado suspiró suavemente.

—Iré llamando el ascensor —dijo este con algunas bolsas en mano.

—Llevaré algo fuerte —apuntó Husk caminando hacia la barra.

Angel se rió desde la puerta del elevador acompañado por Niffty, quien ya revisaba el contenido de algunas bolsas.

—¿Quieres hacerla tomar? —cuestionó divertido pasandole una bolsa a Niffty.

—Con alcohol las penas son menos —rió guiñandole un ojo mientras tomaba una botella de brandy.

—No creo que a Vaggie le guste —canturreo entrando en el elevador junto a Niffty, sostuvo la puerta hasta que Husk le alcanzó.

—Y una mierda, tu también necesitas tomar un poco —comentó presionando el piso del cuarto de Charlie. Angel a su lado rió suavemente—, creo que todos lo necesitamos.

—¿Paso algo? —preguntó Niffty.

Angel se rió un poco más fuerte al tiempo que Husk se rascaba la nuca.

—Tuve una pequeña reunión no planeada con mi padre y mi hermano —dijo Angel esperando que el elevador se detuviera.

Husk por su parte, evitó la mirada penetrante de Niffty.

—Oh, ¿qué ocurrió?

—Una pequeña discusión familiar —soltó Husk en cuanto la puerta del elevador se abrió—, y creo que será mejor no decirle nada de esto a Charlie, no queremos que se preocupe.

Los tres caminaron por el pasillo hasta el final de este, donde una puerta de madera oscura indicaba el fin del camino, Niffty tocó suavemente escuchando como Molly unos instantes después les decía que pasaran, al entrar mirando a Black haciendo imitaciones de otras personas, haciendo reír un poco a Charlie.

—Así que aquí estabas —Black al verlos entrar les sonrío—, al menos sabes hacer reír a las personas —se rió Angel, mirando a Charlie, quien claramente se le veía que había estado llorando.

Las tres chicas estaban en la cama, en donde para sorpresa de Angel, Fat Nuggets también se encontraba ahí.

Husk se encaminó a una pequeña mesa de la habitación y dejó la botella junto a los vasos que había traído, al igual que Niffty, quien ya le había quitado las bolsas a Angel.

—¿Te encuentras bien Angel? —quiso saber Charlie al ver que Angel no venía del todo animado.

Angel se sorprendió un poco y trato de disimular con una sonrisa; caminó hasta la cama y se tiró al pie de esta.

—Me da un poco de pesar verte así Charlie —dijo desde su lugar, siendo acompañado por Niftty quien ahora tenía a Fat Nuggets entre brazos—, definitivamente no te queda esa expresión.

—Si bueno, no pudo poner otra en este tipo de situaciones —comentó tallandose el rostro.

—¿Qué ocurrió, niña? —pregunto Husk a un costado de la cama, cruzándose de brazos.

Charlie suspiró suavemente antes de ponerse un mechón de cabello tras la oreja.

—Mi padre quiere que clausure el hotel.

Angel lanzó un silbido al escucharle.

—Que extremo —musito Molly a su derecha, Vaggie solo frunció el ceño.

—Me dijo que de no hacerlo, si se presenta otra contingencia, esta vez no intervendrá —dijo apretando las sábanas entre sus manos.

—Es un claro ya no tienen mi protección —soltó Husk.

Charlie solo asintió levemente con la cabeza antes de recostarse sobre el hombro de Vaggie.

—No es que hubiera pensado que él cuidaba el lugar, pero después de lo que paso con Vox... tengo algo de miedo de que a ustedes pueda pasarles algo —comentó sintiendo como sus ojos comenzaban a arder—, no se como haré todo esto yo sola.

Angel al ver que iba a llorar gateo sobre la cama hasta dejarse caer en sus piernas, sobresaltando un poco a la chica.

—Escucha bien, lindura —soltó mirándola detenidamente—, jodiste conmigo durante semanas para que viniera a este lugar —gruño apuntándole con el dedo índice—, me metí en problemas por ti y aún así, puedo decir sin miedo a equivocarme, que lo que haces es algo grande y único.

—Tu les diste un lugar a muchos que no lo tenían —comentó Niffty acariciando al cerdito.

—Charlie, todos nosotros pensamos igual —dijo Vaggie dándole un beso en la cabeza—, a venido tanta gente con el mismo objetivo que tu con tantas ansias querías cumplir hace meses, rehabilitarse —comentó con una suave sonrisa—, si él no te apoya, nosotros si lo hacemos y aún si no tenemos su protección-

—Nosotros vamos a cuidar este lugar —interrumpió Husk muy seguro de sus palabras—, no dejaremos que nada ocurra.

—No se rinda ahora, princesa —comentó Molly sonriendole dulcemente.

Charlie sin poder soportarlo más, comenzó a llorar.

Lloro porque se sintió amada y querida, lloro porque a pesar de que parte de su familia no la apoyaba, los que estaban en esa habitación, le daban todo lo que podía necesitar y sobretodo, lloró porque sabía que el día que todos ellos se fueran, el día que todos se rehabilitarán, la soledad que dejarían atrás nunca podría ser llenada con nada.

Y cuando ese día llegará, Charlie sabía que algo se apagaría en ella.