Hot Touchdown

Cap 47

-Sam no sé que hacer.-Suspiró derrotado mientras le entregaba los papeles del divorcio que le habían llegado el día anterior.

-Emmett...-Dijo luego de revisarlos viendo preocupado a su amigo.-Ambos sabemos que tarde o temprano pasaría algo así... Ustedes llevan meses sin vivir juntos... Cortaron la comunicación...-Él trataba de buscar las palabras adecuadas para no lastimar aun más a su amigo ahora cuando finalmente había buscado su consejo y había dejado de evitarlo.

Emmett negaba con la cabeza mientras se rascaba la nuca nervioso. .-Justo ahora que estoy más que comprometido con la terapia... Sucede esto.-Suspiró una vez más agachando la cabeza derrotado.-No es justo.

-Mira...-Sam suspiró viendo a su amigo nervioso.-Quiero ayudarte, Emm. Pero no sé cómo.-se quedó pensativo.-Oh bueno...

-¿De qué hablas?-le preguntó Emmett ansioso.

-Primero, una condición.-dijo Sam serio. Emmett le miro con la ceja alzada pero asintió, haciéndole caso, no le quedaba otra opción.-Tienes que firmar los papeles, es la única forma de demostrarle que te preocupas por su bienestar y el de sus hijos.

-¿Tú crees?-Preguntó no muy convencido, Sam asintió. Emmett frunció el ceño. Pareció meditarlo por un momento.-De todas formas no puedo obligarla a estar conmigo luego de cómo la traté, ¿verdad?

Sam asintió una vez más.-Es bueno que reconozcas tus errores.

-Sí, aún así me gustaría verla una última vez, no sé. También quiero ver a mi hijo y no tengo la menor idea donde puede estar. He intentado localizarlos pero no lo he conseguido.

-¿En serio?-Inquirió Sam.

Emmett asintió.-Su familia me odia y sus amigas igual... Así que investigué por mi cuenta, pensando que estaría en Londres o en París pero no es así. Sólo sé que va a París de vez en cuando pero no está viviendo ahí.

Sam alzó las cejas, no estaba al tanto sobre eso- Bueno, tú solo firma los papeles y yo te ayudaré con eso.-Aseguró el moreno.

-¿Cómo?

-Confía en mí.

-Sam... No juegues conmigo.

-No estoy jugando contigo, grandullón.-dijo de una forma tan convencida que consiguió que Emmett le creyera.

-¿Tú sabes dónde está?-le preguntó.

-Tal vez.-dijo el moreno pensativo. Emmett le miró de manera inquieta.-Vale.-se rindió Sam.-Puede que Leah...

De repente se calló porque escucharon la puerta de la casa abrirse. Era Leah. Y por algún motivo el moreno no podía contarle lo que iba a decirle a Emmett con su mujer delante. Ella no tardó en mandarle una mirada envenenada y suspirar molesta. Pero cuando iba a articular palabra, su pequeño comenzó a llorar y a jalarle de la camiseta para pedirle de comer. Así que se fue escaleras arriba tras darle un beso a Sam y volver a mirar mal a Emmett sin decir palabra alguna.

-Vamos a tomar un café abajo, Emmett.-dijo después. Y tras eso se fueron al Starbucks que había justo al lado de su casa, pidieron un café y Sam comenzó a hablar.

-Leah ha estado visitándola con frecuencia, ¿sabes? Y ésta última vez fui con ella.

-¿Por qué no me habías dicho que sabías dónde estaba? Pudiste contarme antes.-Le reprochó Emmett.

Sam hizo una mueca.-Tú habías dejado de hablarme. Además no me gusta entrometerme en ese tipo de problemas.

-Se supone que soy tu mejor amigo.-Le dijo con algo de decepción por ocultarle ese tipo de información.

-Y lo eres. Pero debes prometerme que no llegarás y le harás una escena.

-Confía en mí. Además ya firmé los papeles, ¿Lo ves?-Se los enseñó.

-Bien. No quiero meterme en problemas con Rose ni mucho menos con mi esposa.-Suspiró.-¿Sabes qué me la estoy jugando por ti, no?

-Si, Sam.-contestó preocupado.-Lo sé, pero es que la echo de menos. No sabes cuanto. Y la terapia está ayudándome mucho a entender la actitud que tenía con ella. No me la merezco y solo espero que me perdone-dijo suspirando y rascándose la cabeza nervioso.-Porque aunque me encantaría pedirle otra oportunidad, sería demasiado no creo que me la de.

-Vaya.- dijo Sam sorprendido.-Si que está ayudándote ese terapeuta al que vas. Lo que acabas de decir es muy bueno, Emm. Me has convencido para ayudarte.

-¿No ibas a hacerlo ya?-dijo molesto Emmett.

-Sí.-rió Sam divertido.-Pero me acabas de demostrar con ese comentario que tal vez no estaba muy equivocado.

Sam le contó todos los detalles y Emmett al día siguiente se encontraba volando hacia el sur de Francia. Luego de aterrizar en el aeropuerto de Marsella, haciendo a un lado su cansancio, rentó un auto, y siguiendo las indicaciones de su GPS condujo por algo más de una hora hacia Lourmarin. Ahora sí rendido, se quedó en un hotel local y al día siguiente se levantó, lo más temprano que le permitió el jet lag, decidido a encontrarla.

Condujo nuevamente hacia las afueras del pintoresco pueblo. En 10 minutos había llegado a su destino. Le echó un vistazo a la hermosa casa de campo que tenía enfrente o bueno lo que podía verse a través del portón de rejas que además de darle un toque elegante también le daban un toque de privacidad. Sin duda alguna, era muy Rosalie. En la entrada se encontraba un precioso jardín en donde predominaban las lavandas. Sin embargo, no pudo ver mejor la casa porque tampoco quería ser tan obvio y estacionarse justo en la entrada. Así que avanzó unos cuantos metros y se estacionó bajo la sombra de un enorme roble desde un ángulo en el que no pudieran verlo.

Abrió la guantera y cogió los papeles que muy a su pesar había firmado. Ahí empezó a debatirse si solo aparecer y llamar a la puerta, con el riesgo que no lo dejaran pasar o bien, ir al pueblo y y abordarla en un punto más neutral. Estuvo evaluando sus opciones durante un momento, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando el portón se abrió y del interior salió una camioneta blanca.

Emmett estuvo atento así que una vez más encendió su auto para seguirla pero la camioneta no continuó su marcha sino que se estacionó fuera de la propiedad y de su interior, específicamente de la parte trasera salió la rubia. El corazón de Emmett comenzó a latir a toda prisa cuando se dio cuenta que era ella. Estaba usando un vestido boho tipo pañuelo color violeta con estampados. Acompañado con un par de botas bajas que le llegaban hasta los muslos. Pudo notar que su vientre había crecido considerablemente. De repente, ella entró de nuevo a la casa y un momento después traía consigo su celular. De hecho, venía hablando por teléfono mientras se metía de nuevo a la camioneta emprendiendo rumbo con dirección al pueblo. Ahora Emmett siguió disimuladamente su rastro.

La camioneta se detuvo en la plaza central y de ella se bajaron Rosalie, su hijo y la niñera. Luego de que le diera un par de indicaciones al chófer, éste se marchó. Emmett se había estacionado unas calles más atrás, sin perderlos de vista se bajó del auto y empezó a caminar disimuladamente, intentando pasar por un turista más. De todas formas no es como si fueran a reconocerlo. Estaba seguro que los franceses no amaban el fútbol americano o en general lo americano. Además, su apariencia había cambiado un poco gracias a su nuevo look, si bien había dejado crecer su barba, ésta ya no lucía tan desprolija y descuidada como hace unos días atrás. Siguiendo el consejo de su amigo Sam, la había recortado solo un poco y le había dado algo de estilo. Tampoco iba a parecer un maldito indigente.

Mientras tanto Rosalie, como todos los jueves por la tarde, había ido al centro para hacer las compras necesarias para la semana. Esa se había convertido una costumbre desde que se había mudado a Lourmarin. Un encantador pueblito en donde el tiempo parecía haberse detenido. Nunca se imaginó que viviría en un lugar como ese. No tenía que ver con la cosmopolita y bulliciosa ciudad de Nueva York, o su amada y luminosa París o la lluviosa y húmeda Londres. Pero había algo que solo un lugar como Lourmarin podía ofrecerle. Paz y tranquilidad, algo que realmente necesitaba luego de su tormentosa relación con Emmett, quien estaba fuera de control. Lo último de lo que se había enterado era de la pelea del bar en la que se había agarrado a golpes con su ex compañero, Jason.

Eso sólo afirmaba una vez más que había tomado la decisión correcta al alejarse de él. Sus hijos no se merecían a un padre como él. Así que esperaba que por el bien de ambos recapacitara y firmara los benditos papeles. Así se libraría de él de una vez por todas.

Caminando en el pueblo con su pequeño Steve y su niñera sintió el aroma de pan recién horneado. Al instante se le antojaron unos panecillos, así que entró a comprarlos.

Cuando compró los panecillos su pequeño le pidió uno y ella rió encantada.

-¿Tú también quieres un panecillo, corazón?

-Sí, mami.-dijo sonriendo.

-¿Cómo se piden las cosas?-dijo divertida.

-Por favor, mami.-dijo el pequeño.

-Está bien. Toma mi amor.-le partió un poco de pan y se lo dio.-Con cuidado ¿si?-el niño asintió.

Siguieron caminando tranquilamente, y de repente, Rosalie vio una tienda de antigüedades que le llamó la atención. Se acercó al escaparate y vio una figura que le pareció increíble. Era una rosa de porcelana muy realista. Le pidió a la niñera que se quedara con él niño mientras ella entraba a verla de cerca y cuando salió el corazón le dio un vuelco cuando no vio a su pequeño por ningún sitio.

-¿Donde está?-preguntó histérica a la mujer.

-No se altere, Rose.-dijo.-No le hace bien al bebé.

-¿Donde está mi hijo?-preguntó nerviosa hasta que lo escuchó tras ella reír feliz.

-Maman, maman.-La llamó alegre y ella se quedó estática sin poder moverse al darse cuenta quién lo llevaba en brazos-mon papa.-Era Emmett. Tan alto y corpulento y hasta cierto punto un poco intimidante con el cabello muy corto y esa barba espesa de varias semanas o incluso meses. Pero no por ello estaba desaliñada. Se veía muy distinto.

Emmett se quedó contemplándola mejor ahora que la tenía a unos escasos metros. Habían pasado tantos meses. Dios, como la había extrañado. Seguía igual de hermosa y despampanante incluso sin mucho maquillaje. Sus increíbles ojos azul-violetas que se encontraban abiertos de par en par, viéndolo sorprendida combinaban perfectamente con el color de su vestido. Y sus labios carnosos tan apetecibles como siempre. Y qué decir de su barriga, era tan adorable.

Dejando de babear por un segundo la saludó ofreciéndole una tímida sonrisa-Hola Rose.-De la impresión, al verlo y escuchar nuevamente su voz después de tantos meses, el adorno que acababa de comprar, se le deslizó de las manos, haciéndose pedazos al instante.

-Oh perdón, déjame ayudarte.-Emmett iba a recogerlo.

Ella negó con la cabeza varias veces.-¡No!-Chilló y él se detuvo volviendo a colocarse frente a ella.-Pero, ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo... Cómo nos encontraste? -Preguntó medio en shock aunque rápidamente supo que el único que pudo decirle había sido Sam.-Maldito Sam.-Masculló entre dientes. Sabía que había sido un error que Leah lo llevara la última vez. No dudaría en contárselo a su mejor amigo.-¿Qué demonios haces aquí?-Ahora que le había pasado un poco la impresión se había enfadado.

Él solo bajó la mirada.-Juro que no vengo a molestarte. Solo quiero saber cómo estás, cómo están.

-Regrésame a Steve.

Emmett suspiró y lo dejó en el suelo pero él niño tomó la mano de su padre.

-¿Firmaste los papeles?-Preguntó tajante.

-Lo hice.-suspiró con pena.-Sé que no me he comportado bien,Rose. Y no sabes cómo lo siento. Estoy yendo a terapia. Y no tienes idea de lo que estoy aprendiendo. Me siento muy avergonzado de haberte tratado así.

-No me interesa, Emmett.-dijo molesta. Aunque se había sentido algo melancólica al escucharle decir todo eso.-Solo quiero los papeles para poder cerrar esta etapa de una vez.-dijo enfadada.-Steve ven con mamá,cielo.-suavizó su voz cuando se dirigió a su pequeño de rizos rubios.

-No.-dijo con determinación, no quería soltar la mano de su padre. No quería que separarse otra vez.

-Mi amor, tenemos que irnos.-Se agachó un poco o todo lo que su abultado vientre le permitía.-Mi amor...-Insistió Rose tomando su manita.

Emmett intervino porque Steve parecía que en cualquier segundo empezaría un berrinche.-Si quieres podemos ir a un sitio más privado.-sugirió porque ya comenzaban a llamar la atención de la gente que circulaba por ahí.

Rose resopló aún enfadada.-Está bien. -Se rindió al ver un par de miradas curiosas.-Podemos ir a mi casa.

Emmett sonrió aún sin poder creérselo.-¿En serio?-volvió a tomar a su hijo en brazos.

Ella asintió enfadada colocándose las gafas de sol de nuevo.-No te hagas ilusiones.-Agregó mordaz-Lo hago únicamente por mi hijo.

-Si, lo entiendo.-Emmett suspiró y frunció el ceño.

-Solo me das los papeles y luego te largas.-siseo molesta dando media vuelta y caminando hacia el auto.

-¿Y cómo has estado campeón?-Emmett empezó a charlar con su hijo.

El niño miro a su padre con sus lindos ojos azules y lo abrazó.-Papá.-dijo solamente mientras le apretaba todo lo que sus brazitos le permitían al cuello de Emmett.

Rosalie se sintió un poco culpable. Tal vez Emmett no era el mejor padre que ella quisiera para sus hijos. Pero estaba claro que Steve lo había extrañado.

-Papi.-lo llamó otra vez. Su padre lo miro embelesado. También lo había echado mucho de menos.-Mami. Bebé.-dijo sonriendo y señalando la barriga de su madre. Donde se encontraba el próximo integrante de la familia.

Emmett miró triste a Rosalie. Quería preguntarle si era una niña u otro precioso nene como Steve, pero sabía que la rubia estaba tan molesta que no iba a decirle nada.

Finalmente llegaron a la casa que se encontraba a las afueras del pintoresco pueblo. Emmett no pudo evitar fijarse en la decoración. Era muy Rose. Clásico pero con ese toque chic que la definía a la perfección. Había muchas fotos de Steve por toda la casa. El pequeño se fue corriendo y volvió de su habitación con un peluche en la mano. Emmett se enterneció, era un peluche que le había regalado a Rose cuando empezaron a salir y ella le había dicho que era como un osito.

-¿Para mí?-Preguntó fingiendo gran sorpresa al ver que su hijo se lo estaba dando.

Él asintió y le dio un beso en la mejilla a su padre. Era un niño tan dulce. Emmett no pudo más y lo estrechó entre sus brazos y comenzó a darle muchos besos.

Rosalie se sintió incómoda ante esa escena, no quería ponerse a llorar pensando en lo qué pudo haber sido si las cosas entre ellos no habrían terminado tan mal. Así que los dejó solos y fue a la cocina a buscar algo de agua para calmarse.

Steve se había bajado de su regazo y le había tomado la mano para llevarlo a su cuarto de juegos.

Emmett se levantó y lo cargó una vez más. Caminando por el pasillo hacia donde el pequeño le señalaba.

Una puerta que estaba entre abierta llamó su atención así que la empujó y al abrirla se dio cuenta que estaba decorada de tonos pasteles en el que el rosa era el color predominante.

Sintió que el corazón se le encogió. Eso significaba que estaba esperando una nena. Un nudo se le hizo en la garganta. Sin embargo, Steve le agarró la cara y le señaló la otra puerta. Así que cerró la puerta y siguió con su recorrido ahora dirigiéndose donde su hijo había señalado.

-¡Papi!-el pequeño rió divertido mientras saltaba en su camita.-¡Pum!-dijo mientras le lanzaba un balón a su padre. El cual se sentía cada vez peor de todo lo que se había perdido.

Rosalie escuchó las voces desde la habitación y se acercó sigilosa. Le enterneció demasiado la escena que vio. Realmente lo echaba de menos. Pero recordaba todo lo que Emmett la había hecho sufrir y decidió olvidarlo.

-¡Mami!-el pequeño la llamó al ver que su madre estaba en el marco de la puerta. Rosalie maldijo, su pequeño era muy inquieto.

-Lo siento.-Emmett repitió mirándola arrepentido.-Te daré los papeles si es lo que quieres. Pero déjame explicarme, por favor.

Rosalie le hizo un gesto para que lo acompañara. Pero antes de que se levantará de la cama, Steve se le colgó al cuello haciéndolo reír. El pequeño parecía que no lo quería dejar ir. Así que una vez más lo tomó en brazos y salió con él siguiendo a Rose.

En el camino le dijo a la niñera que se quedara con Steve quien para distraerlo le puso su programa de caricaturas favorito, haciendo por un momento que se olvidara de Emmett.

Bien, al menos eso había funcionado. Ahora siguieron caminando por el amplio corredor mientras Emmett la seguía con pasos silenciosos preguntándose que haría Rose ella sola en una casa tan grande. Lo cierto es que su familia y amigos la visitaban con frecuencia y se alojaban por unos días ahí. Por lo que resultaba muy cómoda y espaciosa cuando tenía huéspedes. Así como Leah lo había hecho la última vez con sus hijos y Sam. Preocupados por su estado y aislamiento aunque ella no lo viera como eso, sino como un escape. Un respiro.

Finalmente llegaron y Emmett contempló el lugar. Había una piscina grande con vistas increíbles. Rodeada de árboles y muchas flores.

Rosalie corrió una silla haciendo ruido y se sentó esperando que Emmett saliera de sus divagaciones. Él se sentó a su lado.

-¿Y bien?-Alzó una ceja extendiendo la mano para que le pasara los papeles.

Emmett suspiró y los sacó de la parte trasera de sus pantalones en un folder doblado. Rosalie lo vio mal cuando se los puso sobre la mesa. Estaban arrugados.

-Lo siento.-Se disculpó él.

Ella simplemente se puso a revisarlos para comprobar que no fuera alguna treta de Emmett. Quería asegurarse si en verdad había cumplido.

-Lo lamento. Por todo.-Ella levantó la vista por un momento de los papeles. Entonces Emmett la tomó con delicadeza las manos y la vio a los ojos arrepentido.-En verdad lo lamento.

-Ya te he dicho que no me interesa, Emmett.-volvió a decir mordaz soltándose de su agarre.

-Has dicho que me escucharías.-recordó el grandullón. Ella bufó y se cruzó de brazos.

-No lo he dicho así.-dijo la rubia.-Pero está bien.

-Yo...-dijo Emmett nervioso.-No sé por donde empezar, Rose. No era consciente de que mi actitud para contigo no era la correcta. Me ha hecho falta ir a un terapeuta una vez a la semana para saber que estaba siendo un capullo.

-Emmett, la gente no cambia.-dijo nerviosa. En su interior quería que lo que Emmett estaba diciendo fuera verdad.

-Eso no es verdad, Rose. Se puede mejorar. Y yo estoy esforzándome para conseguirlo, en serio.

Antes de hablar ella se sobó el vientre y sonrió. Fue una sonrisa casi imperceptible, pero que Emmett vio a la perfección.

-¿Está pateando?-preguntó el grandullón ilusionado.

Ella asintió y se mordió el labio mientras seguía acariciándolo. -¿Pue... Puedo?-Tartamudeó un poco.

Ella suspiró pero terminó aceptando. De todas formas era su maldito padre. Emmett nervioso colocó su enorme mano y ella apartó la suya rápidamente para evitar contacto. Emmett lo notó pero dejó pasarlo y se concentró en esa sensación que lo hizo sonreír ilusionado.

Ahora que estaban muy cerca se puso realmente nerviosa y cuando bajó la vista de nuevo se dio cuenta que Emmett aún llevaba puesta la alianza.

-Ya puedes dejar de usar eso.-Señaló.-Técnicamente ahora estamos divorciados.

Él apartó su mano y la vio con tristeza.-Lo sé.-Y ahí estaba de nuevo esa mirada llena de culpa y melancolía.-Supongo que solo hay que dejarlo ir, ¿no?-Dijo con decepción.-

Ella asintió.-Es lo mejor para todos.-Aseguró.

-Si.-Acordó.-Si amas a alguien debes dejarlo ir.-Dijo con tristeza.

Rosalie fingió no haber escuchado eso y desvió rápidamente su mirada porque estaba poniéndose realmente nerviosa por la forma en la que él la estaba viendo.

Su reacción no pasó desapercibida.-Bien ya no quiero incomodarte más-Se puso el de pie.-Es mejor que me vaya-Dijo no muy entusiasmado con la idea de marcharse.

Rose simplemente se puso de pie para acompañarlo a la puerta.

-¿Puedo despedirme del enano?-Preguntó mientras pasaban por la estancia.

-Seguro.-Los dejó solos un momento.

-Papá va a irse ¿vale campeón?-le dijo a su pequeño que estaba aguantándose las ganas de llorar.-Eh, amor. No llores. Vendré a verte ¿si? Papá te quiere mucho, pequeño.

El niño fue corriendo a abrazarse a su padre y se colgó de su cuerpo. Emmett quería decirle que mañana volvería pero no estaba seguro de que a Rose le entusiasmara la idea.

-Papá vendrá mañana, cielo.-dijo Rose sorprendiendo al grandullón que inmediatamente sonrió asintiendo.-Es sólo que ya es tarde, y papá tiene que descansar.

El pequeño receloso soltó a su padre mirándolo con la promesa de verlo mañana.

Emmett salió de la habitación y entonces Rosalie lo acompañó hasta la puerta.

-Gracias.-le dijo Emmett.

Ella simplemente asintió y cerró la puerta. Emmett se quedó unos segundos parado en la entrada antes de caminar de nuevo al pueblo.

Cuando él se marchó, Rosalie se mantuvo ocupada atendiendo a su pequeño hasta que fue la hora de acostarlo. Una vez estando sola, no pudo evitarlo y se encerró en su cuarto y lloró amargamente. Verlo de nuevo había sido demasiado. Nunca creyó que la afectaría de esa manera.

A la mañana siguiente, tal y cómo había prometido Emmett llegó temprano para pasar tiempo con su hijo. Aprovecharía cada momento para estar junto a él.

-Bueno días.-Sonrió cuando pasó al comedor que estaba en el exterior. Ahí estaba Rose dándole de comer a su hijo. Esa escena lo enterneció pero cuando Rose desvió la mirada para devolverle el saludo. Se tensó y luego se molestó al ver lo que traía en manos ¿Cómo se atrevía?

-Hola campeón.-Se acercó a saludar a su hijo despeinándolo el pequeño se lanzó a sus brazos y él lo recibió encantado solo que cuidando que no arruinara el arreglo de flores que llevaba.

-Es para ti.-Se lo ofreció. Ella se cruzó de brazos.-Oye campeón.-Volvió su atención a su pequeño.-¿Quieres jugar con papá de nuevo?-Sonrió él niño asintió dando palmaditas emocionado.-Ve por los balones ya te alcanzo-lo animó y lo dejó en el suelo. Salió disparado como una bala y su niñera detrás de él. Era un pequeñín lleno de energía.

-Emmett...-Suspiró enfadada.

-¿Qué? ¿Acaso no puedo hacerle un regalo a mi esposa?

-Ex.-Le recordó ella.-Ex esposa.

-Bueno.-Frunció el ceño, aún no se acostumbraba a eso.-Madre de mis hijos entonces.-Agregó divertido.

Ella puso los ojos en blanco y se lo arrebató de las manos.

-No es necesario que hagas esto.-Le dijo molesta colocándolo sobre la mesa.-No confundas las cosas. Estás únicamente aquí por Steve no por mí.-

Emmett tragó y asintió. Recuperarla y obtener su perdón sería todo un reto. Pero él no se rendía tan fácilmente.

-Voy a demostrarte que no soy el mismo de antes.-Aseguró.

-¡Por favor Emmett!-Exclamó fastidiada.-No te mientas y no me mientas.

-Lo digo en serio.

-Lo nuestro ya no tiene remedio.-Le dijo con frialdad.-Por eso nos divorciamos.

Él asintió.-Tienes razón. Pero eso no significa que todo haya llegado a su fin.-Tomó su mano y la vio esperanzado.-Tal vez nosotros...

-No Emmett, no hay un "nosotros"-Apartó la mano y lo vio enojada.-Solo eres el padre de mis hijos. Eso es todo.

-¿Ya no sientes nada por mí?-Le preguntó decepcionado.

-Dios, Emmett.-Suspiró incrédula al ver hacia donde estaba yendo la conversación ahora.-¿En serio?-Arqueó una ceja.

Emmett la tomó de los brazos sin ejercer mucha presión.-Contéstame.-Demandó preocupado.-¿Sientes algo por mí?

-¡Suéltame!-Intentó deshacerse de su agarre y desvió la mirada.

Emmett la soltó pero ahora con una mano tomó su mentón con suavidad y con la otra apartó un mechón rubio que se había deslizado sobre su rostro -Mírame y contéstame.-Podía ver en sus ojos que ella aún sentía algo por él. Al verla toda dubitativa quiso inclinarse y buscar sus labios pero se abstuvo. No quería precipitarse. Quería escuchar su respuesta.

-Aunque sintiera algo tú y yo no funcionaríamos.-Contestó sincera.-Lo sabes muy bien.-Se alejó de él.

-Nena, ésta vez te juro que será diferente.

Ella negó varias veces.-Dudo que tu inseguridad se haya esfumado de la noche a la mañana.-Le dijo con una sonrisa amarga.-O tu celos paranoicos.

-Reconozco que la mayor parte del tiempo fui un inseguro de mierda pero es que tenía tanto miedo a perderte y...-Suspiró sabiendo que ahora lo que tanto había temido se había hecho realidad-Pero ahora soy diferente. La terapia me ha ayudado.

-¿Y qué hay de tus ataques de ira? ¿Aún te dominan esas emociones?

-He estado trabajando en eso también.-Admitió avergonzado.

-No puedes ir por la vida repartiendo golpes o insultos, Emmett.-Agregó Rosalie preocupada recordando los episodios violentos que ella había presenciado como aquella vez con el paparazzi, Garrett e incluso el último con Jason.

-Sí, sé que estuvo mal. Pero te juro que yo ya no hago eso.

A la rubia le costaba trabajo creerle.

-¿No me crees, verdad?-Suspiró él.

Ella se mordió el labio y negó.-Lo siento.

-Te lo demostraré con hechos.-Aseguró.-No importa cuanto tiempo me lleve pero lo haré.

Ella se cruzó de brazos y lo vio a los ojos.-Tuve una aventura con Jason.-Confesó de golpe.

-¿Cómo?-Emmett no daba crédito de lo que acababa de oír. -¿Có... Cómo?

-Lo que escuchaste.-Respondió sin vacilar.

Emmett apretó los puños, su mandíbula se puso tensa y frunció el ceño. Parecía que en cualquier segundo se convertiría en Hulk. Rosalie esperaba que explotara en cualquier segundo, que gritara y rompiera cosas como siempre lo hacía.

Emmett únicamente aclaró su garganta y parpadeó varias veces aun con el ceño fruncido intentando recobrar la compostura. No tenía por qué caer ante las evidentes provocaciones de Rosalie. A lo mejor solo lo decía por enfadarlo y hacer que él perdiera el control. De esta forma él le terminaría dando la razón a ella, que continuaba siendo el mismo cavernícola de siempre, destruyendo todo a su paso cuando explotaba. Pero no, no iba a darle ese gusto. Así que simplemente, respiró profundamente varias veces hasta que se calmó.

-No te creo.-Dijo con calma.

Ella se encogió de hombros pero seguía viéndolo fijamente. Esperando que reaccionara mal en cualquier momento. -Y si en verdad fue así... No me arrepiento de haberle partido la cara aquel día.-Sonrió con burla.-Es más lo volvería hacer con gusto pero yo ya no hago esas cosas.-Aseguró.

-No tienes por qué hacerlo. De todas formas sucedió cuando estábamos separados.

-Aún así... Mis celos no resultaron tan paranoicos después de todo, ¿no?-Bufó irónico y se quedó pensativo por un momento con el ceño fruncido.

-Emmett...

Él la interrumpió.-Supongo que yo mismo me lo busqué, ¿sabes?-Ella lo vio confundida aún sin poder creer lo que escuchaba.-Yo mismo te arrojé a los brazos de ese hombre.-Dijo con algo de reproche en su voz.

-¿Hablas en serio?-Le preguntó sorprendida.

Él asintió y le preguntó con preocupación en su voz.-¿Aún sigues viéndolo?

-Emmett eso fue hace unos meses.-Negó ella.-Luego de que...

Él la interrumpió no quería volver a recordar esa última pelea que tuvieron-Lo pasado es pasado. Ya no importa.-Tomó su mano y la colocó sobre su pecho.- Solo quiero que vuelvas a creer en mí. En nosotros.-Rosalie pudo sentir que su corazón palpitaba muy rápido.-Déjame estar a tu lado en lo que resta de tu embarazo.-Acarició su rostro.-Déjame cuidarte.-Posó ahora su mano sobre su vientre.-Por favor, nena.

Los ojos de Rosalie se cristalizaron y en cualquier momento se pondría a llorar.-Emmett, por favor...-

-Te lo ruego, Rose.-Había una súplica en la mirada de Emmett.-Esta vez será distinto, incluso estoy dispuesto a renunciar al football.

-¿Qué dices?-Preguntó volviendo en sí.-¿Hablas, hablas en serio?

Emmett asintió y Rosalie negó con la cabeza soltándose con delicadeza de su agarre y alejándose unos cuantos pasos.-Jamás te obligaría a que renuncies a tu sueño. Nunca.-Sostuvo mientras se abrazaba a sí misma.

-Nena, lo único que me importa ahora eres tú.-Se acercó de nuevo a ella.-Y los niños por supuesto.-Volvió a rodearla con sus brazos.

-No, Emmett. Yo nunca te pediría algo como eso.-Volvió a negar.-No soy tan egoísta. Además sé lo importante que es el equipo para ti.-Intentó soltarse pero esta vez el grandullón no lo permitió.

-No más que tú. Que ustedes.-Agregó estando ya a escasos centímetros y al verla que ya no se resistía a su cercanía, aprovecho el momento, se inclinó en busca de sus labios que estaban entre abiertos y la besó. Rosalie se dejó llevar por un momento, sucumbiendo ante los encantos de su ex-marido. Su corazón no había dejado de amarlo y su sola presencia nublaba sus sentidos y la hacía perder la poca cordura que le quedaba al tenerlo así, tan cerca y desesperado. Sin embargo, algo dentro de su cabeza, la hizo volver a ponerse alerta y reconocer la amenaza que implicaba regresar con Emmett. No podría pasar por lo mismo de nuevo. Ni ella ni sus hijos.

-Rose, monseiur Lacroix ya está aquí.

La rubia recuperó la compostura y le dirigió una sonrisa cálida a la mujer.

-Voy en seguida.-Respondió y la mujer se marchó.

Emmett la vio preocupado y el miedo y la inseguridad lo invadieron rápidamente. ¿Y si ya no seguía con Jason por que estaba con ese tipo? Había quedado como un imbécil al rogarle de nuevo su amor, cuando era evidente que ella ya había pasado la página. Había cerrado ese capítulo y seguido adelante con su vida... Sin embargo, ese beso correspondido le había dado algo de esperanzas aunque ella se haya alejado después.

-¿Te quedarás ahí parado?

Emmett dejó a un lado sus divagaciones y se concentró en ella.

-¿Qué quieres que haga?

Ella se encogió de hombros.-Creí haber escuchado que pasarías tiempo con Steve.-Dijo como algo obvio.

-Hmm sí.-Dijo no muy convencido y aún intrigado por ese sujeto que había llegado. La siguió con pasos silenciosos. Cuando entraron a la casa ella se giró y lo encaró.

-No vayan a jugar algo muy rudo y trata de que no se ensucie mucho la ropa, ¿ok?- El grandulon asintió.-Steve es un niño muy hiperactivo así que ten cuidado que no haga alguna travesura en la que salga lastimado y...

-Tranquila mami -Emmett la interrumpió.-Sabré cómo arreglármelas.-Sonrió divertido y enternecido al ver cómo Rose actuaba como toda una madre sobreprotectora.

-Ok. Cualquier cosa estaré por allá.-Señaló y se marchó. A Emmett le pareció extraño que había señalado la cocina a lo mejor él se había confundido... Total la casa era muy amplia. Sin más, fue a buscar a su hijo y comenzaron a jugar con un balón en el enorme patio trasero. Por un momento la atención de Emmett dejó de estar en lo que estaría haciendo Rose o en quién era ese hombre o que significaba para ella. Decidió concentrarse en su pequeño que parecía muy feliz de estar con él y tal cómo había dicho Rose, el niño estaba lleno de energía.

Hacía algo de calor y se le ocurrió una mejor idea. Usarían la piscina. Sip. Le enseñaría a su hijo a nadar. El clima era perfecto. Lo había pensado la noche anterior así que ya venía listo. Fue un momento a su camioneta. Había conseguido un par de flotadores para el nene y había traído algo de ropa para él también.

Pero antes tenía que hablar con la mamá. En realidad no necesitaba pedirle permiso pero si necesitaba saber qué la mantenía tan ocupada. Aunque debía admitir que sentía curiosidad por el tipo que había llegado a visitarla.

Así que fueron a cambiarse y luego fue en búsqueda de Rose con su hijo en brazos.

Y en efecto estaba en la cocina... Un momento, Rose estaba... ¿cocinando? Emmett se quedó sorprendido pero a la vez muy contento con lo que estaba viendo.

-Hola.-Sonrió.

-¿Qué sucede, Emmett?-Preguntó ella concentrada en lo que estaba haciendo.

-Oye, nena ¿Desde cuándo cocinas?-Ella rodó los ojos no estaba muy dispuesta a contestar-Enano, ¿Desde cuándo cocina, mami?

El pequeño simplemente balbuceó algo en francés que Emmett no entendió bien pero que hizo sonreír a Rose.

Luego apareció el tipo dándole instrucciones a Rose hasta que se dió cuenta que tenían compañía

-Bonjour!-Lo saludó amable cuando notó su presencia.-Pierre.-Le tendió la mano.

-Hola soy Emmett.-Le devolvió el saludo. La verdad es que ahora que lo veía mejor no sintió que fuera una amenaza para sus planes. Estaba vestido de chef. Definitivamente no era el tipo de Rose. Parecía un sujeto bastante común. No muy alto y para nada atlético o esbelto. Solo era un simple chef-Soy Emmett. Esposo de...

-Ex mari-Se adelantó Rose.-Emmett est mon ex mari.-Emmett frunció el ceño un poco al escuchar que continuaba hablando en francés en tono de disculpa.

-Oh.-Luego el tipo contestó en el mismo idioma. Y lo único que logró entender el grandulon fue "Americano".

Así que Emmett intervino.-Sí yo soy ese yankee, americano.- Sonrió con algo de incomodidad.-Padre de este maravilloso niño de aquí.-Le hizo cosquillas a Steve y le dió varios besos haciéndolo reír.-Y de...-Tocó el vientre de Rose con cautela.

El tipo sonrió amable y señaló a Emmett y al niño. Y comentó algo que Emmett no logró entender.

-¿Qué dice?-Le preguntó a Rose.

Ella rodó los ojos.-Que tú y Steve son idénticos. Y...-suspiró.-Se pregunta si esta vez tus genes también serán dominantes.-bufó. La verdad es que a medida que Steve iba a creciendo, para pesar de Rose, se iba pareciendo más a Emmett. Esos rizos, esa sonrisa y mirada traviesa.

Emmett sonrió y pasó un brazo por su cintura. -¿Quién sabe, hermano?-Le guiñó el ojo.

Ella se aclaró la garganta y se soltó del abrazo cambiando de tema.

-Et alors?

Pierre dejó de sonreír y volvió a darle instrucciones a Rose. Ella se giró y se dirigió a Emmett.

-¿Y tú qué no ibas a nadar?

-Ah claro.-Vovió en sí.-Iré a nadar con el enano. Vamos campeón.-El pequeño se abrazó a su cuello. Antes de marcharse introdujo uno de sus dedos en la mezcla de chocolate que estaba en el bowl. Ella le pegó en la mano y lo vio mal. Emmett sonrió divertido.-Nos vemos Pierre.-Se despidió y salió de ahí.

-Así se hace campeón.-Animaba Emmett a su hijo mientras flotaba en la piscina.

Rose había terminado de preparar la comida con Pierre así que fue a darse una vuelta por ahí.

Su pequeño estaba divirtiéndose con su padre. Las carcajadas eran prueba de ello.

-Traje jugo de naranja- señaló la bandeja que había puesto en la mesa.

Al instante Emmett dejó de jugar con el pequeño y salieron de la piscina.

Rosalie al tener a Emmett frente a ella con el torso musculoso descubierto y con gotitas de agua escurriendo por él. No pudo evitar pensar en cómo la pasaban de bien cuando compartían la ducha o la bañera. Se mordió el labio de solo recordarlo.

Emmett le sonrió divertido haciéndola volver a la realidad. Ella frunció nuevamente el ceño y le pasó una toalla para que secara a Steve.

-Gracias.-Dijo con esa sonrisa arrebatadora.

Siguieron nadando un rato más hasta que llegó la hora del almuerzo.

-¿Cocinaste esto tú?-Preguntó Emmett sorprendido mientras tomaba otro bocado. Rose simplemente asintió con una pequeña sonrisa. Algunas cosas no cambiaban. Si había algo que Emmett en verdad disfrutaba a parte del sexo era comer. Prueba de ello era que ya iba por su segundo plato ante una muy sorprendida Rose.-Sabe delicioso.-Aseguró.-Te lo digo en serio.-

Rose se sonrojó un poco.-Es bueno saberlo.

-Y dime, ¿Qué más sabes preparar?-Preguntó realmente interesado. Rosalie dejó a un lado su enfado por un momento y se sumergió en una plática muy interesante sobre platillos mientras Emmett la veía y la escuchaba maravillado. Nunca imaginó que Rosalie alguna vez se interesara por el arte culinario. Ni ella misma lo creía así hasta que conoció a Pierre. Y la rubia se sentía muy orgullosa de su logro.

Durante la tarde la tensión de tener a Emmett de nuevo con ella poco a poco fue disminuyendo. Incluso se sentía más relajada, a tal punto que fue por su traje de baño y tomó el sol junto a la piscina mientras Emmett y su pequeño de rizos rubios seguían divirtiéndose en el agua.

De vez en cuando Emmett se quedaba viéndola de lejos. Se le hacía adorable verla con su vientre abultado tomando el sol en ese traje de baño. Deseo no haberse apartado de su lado nunca. Aún la amaba y esperaba que ella lo perdonara. Increíblemente Rose no tuvo problemas con que se quedara a cenar. Incluso había notado que la rubia se había ablandado un poco con él. Sin embargo, para pesar del grandulon, el tiempo pasó increíblemente rápido. Acababa de leerle un cuento a su hijo quien ya se encontraba dormido en su camita.

-Bueno supongo que ya es hora de que me marche.-Comentó Emmett al llegar a la estancia donde se encontraba Rose tomando un té.-Y... puedo venir mañana de nuevo si no hay problema.-Se metió las manos en sus bolsillos mientras esperaba la respuesta de Rose, quién únicamente asintió sin apartar los ojos del libro que estaba leyendo. La verdad era que su cabeza estaba en otro lado y no en la lectura. La última media hora se había estado debatiendo si invitar a Emmett a pasar la noche ahí o dejar que se marchara.

Emmett notó la indiferencia que ella mostraba así que no dijo más, simplemente comenzó a caminar hacia la puerta principal.

-Emmett, espera.-Escuchó que Rose lo llamaba al instante se giró para encontrarla a unos cuantos metros de él.-Si quieres, puedes quedarte en alguna habitación. -Se encogió de hombros.

-¿De verdad?-Preguntó el grandote sorprendido.-Quiero decir, ¿Estás... Estás segura?-Preguntó con cautela la verdad es que estaba muy nervioso.

Ella se mordió el labio y se encogió de hombros.-Es feo que estés en un pueblo rodeado de desconocidos sin que hables su idioma.

Emmett sonrió tímidamente. Ella era muy considerada-Gracias.

Emmett se instaló esa noche en una de las habitaciones contiguas a la recámara principal en la que se encontraba Rose.

Emmett no podía conciliar el sueño. Llevaba más de 1 hora viendo el techo analizando su vida. Sin embargo, la ansiedad le despertó el apetito a esa hora. Por su parte, Rose también estaba teniendo problemas para dormir recordando el beso que Emmett le había robado en la mañana. Había sido tierno y dulce. ¿Y si en verdad todo lo que le había contado era cierto? ¿Estaría dispuesto a dejarlo todo por ella? ¿,La terapia había mejorado su carácter? Eran demasiadas las interrogantes que invadían su cabeza. Cansada de pensar en el pasado y las posibilidades se levantó de su cama y cogió una bata.

En la cocina se encontró a Emmett. Dios. Su espalda era tan ancha. Y él tan alto y fornido. No sé percató de su presencia así que ella siguió admirando sus músculos. Aún lo deseaba y mucho. Tan perdida estaba en sus pensamientos que estuvo a punto de botar el vaso que estaba en la isla. Haciendo que Emmett se volteara.

-Oh perdón.-Se disculpó él inmediatamente.-No quería despertarte. Es solo que...

Ella negó con la cabeza.-Tranquilo, venía por un vaso con agua.-Señaló.

-¿No estás teniendo antojos?-Preguntó el preocupado.-Si quieres puedo prepararte algo a ti también.-ofreció.

Ella negó.-Solo vengo por agua.-repitió y Emmett muy atento le sirvió un vaso.

-Gracias.-Se sentó ella en la barra mientras se lo bebía. -Y tú...-Señaló.-Veo que no te llenaste con la cena.-Arqueó una ceja ella al ver el descomunal emparedado que su ex marido había preparado. Aunque claro todo era relativo.

Él sonrió apenado y se le marcaron esos hermosos hoyuelos que pese a esa barba se le notaban.-Lo siento por invadir tu refrigeradora no era mi intención pero es que no podía dormir y...

-Descuida. Lo sé.-Sonrió ella divertida recordando que Emmett cuando estaba ansioso comía el doble o triple de lo habitual.-No hace falta que me expliques.

-¿Tan predecible soy?

Ella se encogió de hombros.-Supongo que en el tiempo que vivimos juntos aprendimos mucho sobre el otro.-Contestó ella con un deje de nostalgia.

-Tienes razón-acordó él.-Por ejemplo tú y tus múltiples alarmas.-agregó divertido y es que ella las postergaba hasta por lo menos 4 veces para luego quedarse meditando antes de salir definitivamente de la cama.-Por eso se me ocurrían mejores formas para despertarte.-Comentó Emmett alzando las cejas con una sonrisa torcida que hizo que Rosalie se sonrojara recordando.-O también la forma en cómo frunces los labios y achicas tus ojos cuando quieres concentrarte en algo.-Emmett la imitó haciéndola reír y él la acompañó.

Se quedaron un rato más charlando y riéndose sobre algunos recuerdos que compartían.

Rosalie no podía apartar la mirada de Emmett. En verdad le gustaba cómo se veía. Como un tipo rudo y malo. Aunque la realidad era otra. Emmett podía ser todo excepto eso y menos ahora que parecía ser una persona más sensible y civilizada. No podía dejar de sentirse muy atraída hacia él. Incluso estaba deseando que la follara ahí mismo y Emmett evidentemente no le sería indiferente. Jamás había dejado de sentir algo por ella. Y Rose era muy consciente de eso.

Emmett había sentido más relajada a Rosalie con él. Incluso podía jurar que lo estaba mirando de una forma distinta. Sus ojos habían oscurecido, se mordía los labios de vez en cuando mientras lo veía con descaro. Sin embargo, él no quería hacerse falsas ilusiones y que todo eso que él había notado era producto de su imaginación.

-¿Quieres ir a dormir?-Preguntó él viendo la hora qué era. Ya era casi la 1 de la mañana.

-¿Quieres hacerlo conmigo?-Preguntó ella coqueta.

Emmett no daba crédito de lo que acababa de escuchar.-Rose, yo...-Rosalie se puso aún más caliente por la indecisión del grandulon, así que aprovechando que estaba sentado a su lado enredó sus brazos en su musculoso cuello y lo besó expresándole todo el deseo que sentía en ese momento por él. Emmett gimió sorprendido. Sin duda eso no lo veía venir. Le correspondió de inmediato.

-Fóllame.-Susurró ella mientras pasaba uno de sus dedos en los labios entreabiertos de él.-Quiero que me folles.-Volvió a repetir viéndolo a los ojos.

Emmett seguía anodado pero a la vez muy caliente con esa propuesta.-¿Acaso tú no lo quieres?-Susurró ella en tanto acariciaba su entrepierna que ya estaba más que dura.

Él tragó con dificultad.-Sabes qué sí.-Aseguró.-Puedo hacerte mía una y otra vez.-metió su mano bajo su camisón, haciendo a un lado sus bragas, acariciando su centro, haciendo que ella gimiera. Ella estaba más que excitada. No sería nada difícil hacer que se corriera. Entonces dirigió su boca al punto más sensible de su cuello, haciendo a un lado su rubio cabello. Ella gimió y se dejó llevar por la sensación que el roce y toque de Emm le provocaba.

Luego continuaron, lo que habían iniciado en la cocina, en la habitación de Rosalie. Se quitaron la ropa mientras compartían besos desesperados. La dejó sobre la cama y se colocó con cuidado sobre ella. Besó su abultado vientre y a la rubia le brillaron los ojos de la emoción al sentir la devoción y cariño en sus caricias.

Emmett invirtió las posiciones dejando a Rose arriba para no aplastar su vientre. Rose comenzó a montarlo mientras Emmett seguía tocando y masajeando cada parte sensible de ella. Continuaron entregándose al placer hasta que finalmente el cansancio los venció.

A la mañana siguiente, Emmett fue el primero en despertar. Abrió los ojos y se dio cuenta que lo que había sucedido horas atrás no había sido producto de su imaginación sino que había sido muy real. Tanto como el cuerpo de Rosalie a su costado que sintió que se removió un poco. Momento que Emmett aprovechó para abrazarse más a ella desde atras, acariciando mejor su vientre.

-¿Cómo amaneciste?-Susurró en su oreja cuando sintió que la mano de ella se colocó sobre la suya.

Ella sonrió.-Bien.

Él se apoyo sobre su codo para verla mejor perdiéndose un instante en su belleza natural. Su cabello alborotado y esa mirada somnolienta acompañada de una sonrisa satisfecha. No pudo evitarlo y se inclinó con cuidado sobre ella para besarla. Ella encantada le correspondió. Rose se sentía tan a gusto entre los fuertes brazos de Emmett. Lo había echado mucho de menos.

Una patadita en su vientre hizo que cortará ese beso.

Emmett sonrió ilusionado.-Es una nena.-Comentó Rose mordiéndose el labio mirando a Emmett.

Los ojos del grandote se aguaron pero rápidamente se pasó las manos sobre ellos, no quería ponerse a llorar. Rose lo notó y acarició su mejilla.-Shhh. Está bien.-Se abrazó a él enterrando su cara en el hueco de su cuello.

-Fui un imbécil.-Dijo Emmett con rabia e impotencia.-No puedo creer cómo me comporté esa vez. Incluso... Dios todo lo que dije... Fue... fui demasiado cruel. Entiendo si no quieres que nosotros...-no pudo acabar la frase... -O incluso perdonarme. No me lo merezco.-confesó derrotado.-

Rosalie suspiró la verdad es que aún estaba un poco dolida por los sucesos del pasado y tampoco estaba preparada para lanzarse de lleno a una nueva oportunidad con Emmett. Sería una completa locura. Luego de pensar un momento habló:

-Dejemos las cosas como están.

-¿A qué te refieres?-Preguntó con un poco de temor Emmett.

-Puedes pasar unos días aquí.-Se encogió de hombros.- Así pasarás más tiempo con Steve.

-¿De verdad?-Preguntó ilusionado el grandulon. Rose asintió.-¿Y qué hay de...?

-Aun faltan alrededor de 10-12 semanas para que nazca.-Contestó acariciando su vientre.-No sé si aún estarás por acá.-Agregó.-Por esas fechas estarás en la pre temporada.

-No pienso separarme de mis hijos ahora.-aseguró.-Ya estuve ausente mucho tiempo.

Rosalie se encogió de hombros no muy convencida de las palabras de Emmett.-Como quieras.

-Bien.-frunció el ceño él.-Y ¿Qué hay de nosotros?

-¿Nosotros?-Preguntó incrédula ella.-Creí haber dejado en claro que no había un nosotros.-Se separó de Emmett y se cubrió con la sábana.

Emmett la vio confundido.-Pensé que tú y yo, luego de lo de ayer...

-Solo fue sexo, Emmett.-Contestó ella cogiendo su bata.-No te confundas.

-Me siento usado.-bufó el grandulon cogiendo su ropa también.

Ella sonrió irónica.-No seas absurdo.

-Lo digo en serio.-se quejó él.

-Oh vamos.-Rodó los ojos.-Los hombres lo hacen todo el tiempo pero nadie los juzga.-Retocó su cabello.

-Eso no es cierto.-Contestó él.

-¿Ah no?-Dijo irónica.-Entonces, ¿vas a decirme qué todo este tiempo mantuviste el celibato?-Bufó cruzándose de brazos.

-No voy a mentirte. Solo fue una chica.-confesó-pero no significó nada para mí.-aseguró.

-¿Lo ves?-frunció el ceño ella.

-Tú te acostaste con el imbécil de Jason también.-Señaló Emmett molesto.

Rose se encogió de hombros.-Fue un momento de vulnerabilidad.

-¡Já!-Exclamó irónico.-Ahora resulta... Tú tampoco has sido una santa, Rosalie. La lista de tus amantes no es tan corta que digamos.

-Y aún así, ¿Quieres que haya algo de nuevo entre nosotros? Siempre escudriñas mi pasado.-Se quejó ella.-¿No lo ves? Esto es insostenible.

-Mira, Rosalie.-la tomó de los hombros.-Yo te amo y creeme que estos meses sin ti han sido un completo infierno para mí. ¿No lo entiendes?

Ella simplemente alzó la barbilla sin creerle mucho así que él continuó.-Me convertí en un maldito alcohólico desde que te marchaste. Tuve un puto desliz una vez pero desde entonces estuve evitando a las mujeres, me la pasaba fatal comparándolas contigo. Incluso Alec se burlaba y cuestionaba mis preferencias.-Suspiró.-El punto es que no sé vivir sin ti.-Pasó una de sus grandes manos sobre su rostro mientras la veía hacia abajo preocupado.

Rosalie cerró los ojos.

-Emmett, por favor.-Tomó su mano apartándola con delicadeza de su rostro. Lo vio a los ojos.-No compliques más las cosas. Así que tómalo o déjalo.-Se cruzó de brazos.

Emmett suspiró derrotado y asintió.-Acepto pasar tiempo con mis hijos.-Hizo una pausa y agregó divertido luego.-Y que me conviertas en tu esclavo sexual cada vez que se te antoje.-posando sus manos sobre su cintura.

Rosalie lo vio divertida.-Perfecto. Lo tienes claro.

Emmett acarició su cuello viéndola expectante. Por algo las cosas empezarían.

En eso la puerta se abrió de repente y el pequeño de rizos rubios entró corriendo detrás venía su niñera apenada por no poder detener al pequeño inquieto. Aunque cuando notó que Emmett se encontraba en la misma habitación que Rose vio curiosa la escena y Rose lo notó y frunció el ceño. Así que la mujer se excusó y los dejó solos.

-¡Mami! ¡Papi!-Prácticamente se lanzó sobre él. Emmett encantado lo alzó a gran altura y lo sostuvo en sus brazos.

-Hola campeón.-lo despeinó y el pequeño se abrazó a su cuello.-¿Quieres desayunar?-Salió de la habitación con él dejando a Rose sola.

-Ya que tenemos un trato...-Comentó Emmett limpiándose la boca.-Iré por mis cosas.-Se levantó del desayunador. Al instante el niño se pegó a su pierna no quería que se marchara lo cual hizo reír a Emmett.

-Tranquilo campeón.-Lo alzó en brazos.- Regresaré pronto.-El pequeño estaba a punto de llorar así que Rose intervino.

-Puedes ir con él pero cuídalo.-Pidió mientras se levantaba.-Mi amor, despídete de mamá. -Viens là. Fais moi un bisou.-Se acercó y el niño le dió un besito en la mejilla.-Oh je vais t'embrasser parce que tu es si mignon.-Dijo encantada besándolo de vuelta. Emmett se derretía al verlos.

-Cuídalo, Emmett.-volvió a advertirle.-Él asintió tomando su mano y besó su dorso.

-Y tú trata de comer algo.-Pidió al ver que no había tocado su comida únicamente el jugo de naranja.

Ella rodó los ojos. Él puso a su hijo en el suelo y se agachó para besar la panza de Rose. El pequeño también hizo lo mismo siguiendo el ejemplo de su padre lo cual provocó ternura en la rubia.

Luego de eso, decidió darle el día libre a los empleados. Quería estar sola y ver cómo funcionaba ahora la dinámica entre los 3 o bueno, entre los 4 si tomaba en cuenta a la nena que pronto se les sumaría.

En fin, ya que la casa estaba tan tranquila decidió ir a darse un relajante baño de burbujas y pensar que haría con Emmett. Prácticamente estarían viviendo bajo el mismo techo después de todo ese tiempo separados y ahora como ex esposos. Era raro pero quería que Steve pasara tiempo con él. Al fin y al cabo era su padre y el de la nena que aún no nacía también. De repente escuchó que el teléfono principal estaba sonando interrumpiendo por completo sus pensamientos. No quiso darle importancia y volvió a cerrar los ojos. Sin embargo, el sonido ahora sí estaba siendo realmente molesto. No tuvo más opción que salir y coger una bata para silenciar el aparato. Caminó con cuidado de no deslizarse y justo cuando estaba cerca éste dejó de sonar. Ella bufó molesta y se dispuso a retomar su baño así que caminó de nuevo hacia ahí. Sin embargo, el teléfono comenzó a sonar una vez más y también escuchó sonidos desde la planta baja. Por un momento sintió que la cabeza le daba vueltas y se desvaneció.

-¿Dónde demonios se ha metido la gente del servicio?-Se quejó Jasper cargando todo el equipaje de su prometida. Alice no conocía el significado de "equipaje ligero". ¡Llevaba 6 maletas por todos los cielos! En eso escucharon un golpe en seco desde el segundo piso.

-¡¿Escuchaste eso?!-Preguntó alarmada Alice.

Al instante Jasper dejó las maletas en el piso y subió las escaleras lo más rápido que pudo seguido por Alice temiendo lo peor.

-¡Oh Dios mío, Rose!-Chilló alarmada Alice al ver a su amiga desmayada en el piso.

-Llamaré a una ambulancia.-Exclamó el rubio, buscando con manos temblorosas su celular.

-¡Apresúrate Jazz que ha roto aguas!-Gritó histérica Alice tratando que su amiga despertara el rubio estuvo a punto de desmayarse pero se concentró en la llamada.

La ambulancia no tardó en llegar y se la llevaron al hospital más cercano. Jasper estaba como loco tratando de localizar a alguno de los empleados que trabajaban para su hermana.

-¿Estás segura qué no estaba mi sobrino por ninguna parte?-Preguntó Jasper pasándose las manos por el cabello desesperado.

-Te lo juro Jasper.-aseguró Alice preocupada nunca había visto al rubio así, además la condición de su amiga era delicada.

Finalmente la niñera contestó y un muy furioso Jasper le reclamó a gritos, por qué había dejado sola a su hermana y le preguntó adónde estaba su sobrino. Siobhan asustada y nerviosa le confesó que el niño se había ido con su padre al pueblo.

-¡Maldito hijo de puta!-dijo entre dientes furioso golpeando la pared.

-Jazz, ¿qué has averiguado?

-El maldito de Emmett está aquí.-Escupió de mala gana.

-¡¿Qué?!-Preguntó Alice sorprendida.

Jasper asintió.-Él se llevó a mi sobrino. Juro que si lo veo lo mato.-Aseguró el rubio.

Emmett no tardó mucho en volver. Sin embargo, le pareció raro encontrarse en su camino de regreso a casa una ambulancia que iba a toda prisa en sentido contrario.

Se estacionó y bajó del auto con su hijo en brazos. Le pareció extraño ver la puerta principal abierta de par en par. Su corazón empezó a latir a toda prisa temiendo lo peor. Al ver a la niñera ahí sentada sollozando solo podía significar una cosa.

-Ve hijo, adentro.-Lo dejó en el suelo.

-¿Qué sucedió? ¿Dónde está Rose?

De inmediato Emmett asustado y nervioso se condujo rumbo al hospital. Corriendo buscó la sala de emergencia y se encontró a su cuñado o mejor dicho ex cuñado acompañado de Alice quien estaba frotando sus hombros.

Cuando notó la presencia de alguien más en la sala levantó la cara y al reconocerlo rápidamente se puso de pie y fue a su encuentro.

-Oye, Jasper ¿Cómo...?-no pudo terminar la frase porque al instante el puño de Jasper se estampó en su nariz.

-¡Jasper!-Chilló asustada Alice.-¡Detente!

Jasper había derribado a Emmett quien a penas podía defenderse. La nariz no paraba de sangrarle y no veía bien gracias a las lágrimas que se habían formado en sus ojos. Por lo que fue más fácil para Jasper dominarlo. Incluso le soltó un par de patadas en las costillas antes de que seguridad interviniera y los separara.

Ayudaron a Emmett a ponerse de pie quien luego de la paliza se sentía mareado.

-Ya suéltenme.-Dijo Jasper forcejeando con los guardias que lo tenían agarrado hasta que se calmara.-Voy a la cafetería.-bufó y se marchó molesto con la remera salpicada con la sangre de Emmett.

Alice vio preocupada a Emmett a quien no dejaba de sangrarle la nariz.-En verdad, lo siento.-Puso una mano sobre su brazo.-Nunca lo había visto así.-lo excusó.-Pero es su hermana la que está ahí adentro.

-¿Y cómo está ella?

Alice se encogió de hombros.-Aún no nos dicen nada.-Dijo triste y le narró lo que había pasado.-Deberías de ir a que te revisen la nariz.-Agregó por último.

El grandulon asintió.-No dudo que sea una fractura.-bufó.-duele como la jodida mierda.-Se quejó.-Aunque primero quiero asegurarme que ambas estén bien.

Alice solo lo vio apenada pero terminó covenciéndolo para que fuera a que le revisaran la nariz.

Luego de una espera que a todos les pareció eterna, finalmente el doctor apareció preguntando por los familiares de Rose. Inmediatamente Jasper se acercó tomando la mano de Alice indicando que eran su hermano y cuñada respectivamente y vio con desdén a Emmett. El doctor igual les contó el diagnóstico aunque Emmett no pilló mucho dado que su francés apenas y llegaba a básico en el mejor de los casos. Jasper lo vio con ganas de matarlo a medida que el doctor hablaba pero Alice intervino de nuevo. Ya estaba muy golpeado el grandulon.

Finalmente Jasper pudo pasar a verla y fue ahí que Emmett aprovechó para que Alice le contara. Según Alice el doctor había dicho que el repentino desmayo de Rose se había debido al estrés y cansancio. Además la glucosa la tenía muy baja porque al parecer no había desayunado. El estado de ambas era delicado. Pero el más comprometido era el de su hija.

-Todo es mi culpa, Alice.-Dijo con amargura e impotencia.

-No es momento de culpar a nadie.-Abrazó a Emmett frotando su espalda. Lucía muy destruido

El rubio volvió desanimado. Su hermana aún no despertaba. Se sentó con la cabeza gacha.

Alice decidió que lo mejor era dejar a Jasper solo así que fueron a la sala donde se encontraban los recién nacidos. Hace unos momentos habían trasladado a su sobrinita hacia ese lugar.

El corazón se le partió a Emmett al ver a su nena tan pequeñita en la incubadora conectada a varios aparatos.

-Es tan frágil.-Comentó Alice en voz baja con un nudo en la garganta.-En dos semanas cumpliría los 7 meses.

Emmett comenzó a sollozar poniendo la mano en la ventana. Se sentía sumamente miserable. Luego de quedarse un rato ahí parado decidió regresar dónde su esposa. Ex. Recordó con amargura.

Las horas pasaron y seguían igual esperando. Emmett se movía de un lado a otro. Esperando que Rose despertara y que su nena no se complicara. Además estaba pendiente de su hijo que se había quedado con la niñera.

Poco a poco fueron apareciendo los Hale preocupados al recibir las terribles noticias. Stefan no le dirigió la palabra a su ex-yerno en ningún momento mientras que Chloé era un mar de llanto incluso pasó por alto el hecho de ver a Emmett vendado de la nariz con la cara inflamada.

Ya bien entrada la noche aparecieron Edward y Bella muy angustiados. Habían llegado lo más rápido que habían podido.

Edward solo vio con desaprobación a Emmett mientras que Bella si mostró algo de compasión y empatía hacia él. Nadie quería encontrarse en sus zapatos en esos momentos.

-¿Y... qué fue lo que pasó?-Preguntó la castaña preocupada.

Alice empezó a contarle todo, Emmett simplemente escuchaba sintiéndose cada vez más culpable.

A la mañana siguiente, Rosalie por fin abrió los ojos. Sintiéndose desorientada y débil. Se encontró con su madre quien la veía preocupada y con lágrimas en los ojos.

-¿Cómo estás cariño?-Preguntó con una sonrisa aliviada mientras sorbía por la nariz.

-La cabeza me da vueltas. ¿Qué fue lo que pasó?-Frunció el ceño sintiéndose terriblemente adolorida.

Su madre besó su frente y fue a buscar el doctor. Él llegó rápido a revisarla y luego de cerciorarse que todo estaba bien. Las dejó solas una vez más.

Su madre le contó todo. Inmediatamente empezó a preocuparse y a sentirse inquieta. Necesitaba ver a su hija.

-¿Dónde está mi nena? Necesito verla. ¿Está bien?-Preguntó queriéndose levantar. Pero su mamá la detuvo y le mostró las fotos que había tomado con su teléfono. Le aseguró que ahora ya se encontraba estable y los doctores estaban muy pendientes de ella cada momento. Se le partió el corazón al verla en ese estado tan delicado.

Decidió cambiara de tema y preguntó por su hijo. Su mamá le dijo que no se preocupara que Bella se había ido a cuidarlo además su niñera estaba ahí también en la casa.

-¿Y qué hay de Emmett? ¿También está aquí?-Su madre asintió.

-Tu padre y tus hermanos también están aquí.-Agregó.

-Quiero ver a Emmett.-Sostuvo ella. Su madre suspiró rindiendose y fue a llamarlo.

Inmediatamente el grandote entró a verla. -¿Y a ti qué te pasó?-Preguntó sorprendida al verlo con un vendaje en la nariz.

-Hola, Rose.-dijo el grandullón mirándola preocupado al entrar. Se veía tan pálida y débil. Quería acercarse, tomar su mano. Pero no sabía si la rubia lo rechazaría.

-Emmett.-dijo simplemente en un suspiro que al grandote le dolió como una daga en el pecho.

-Lo siento muchísimo.-dijo sentándose en la silla junto a la cama de Rosalie.-Ha sido todo culpa mía. Si no hubiera aparecido no hubieras tropezado y nuestra nena no estaría luchando para sobrevivir.-de un momento a otro comenzó a llorar. Rose se quedó mirándolo sorprendida.

-¿Has dicho nuestra nena?-sonrío entre lágrimas.

-Sí, nuestra nena, Rose.-suspiró. La rubia tomó su mano. Emmett besó su mano con cuidado de no hacerle daño, ya que en esa mano tenía la vía por donde le habían inyectado los sedantes y medicamentos.

-Emmett.-Rose lo miró, de una forma que ni él mismo pudo descifrar.-Olvidemos todo, al menos por ahora, te necesito conmigo.-hizo una pausa.-con nosotras.

Sus hermanos entraron a verla después. Cuando se enteró de lo que había pasado entre Jazz y Emmett, la rubia terminó reclamándole a su hermano por haberse comportado así con Emmett. El rubio simplemente se disculpó para hacer sentir mejor a su hermana aunque en realidad no se arrepentía en absoluto. Alice también fue a saludarla después. Por su parte, Bella dada su aversión hacia los hospitales, habló con ella por videollamada, de esa forma pudo ver a Steve también.

En el transcurso de los días, sus amigas Leah y Vera también fueron a verla y saludarla preocupadas por la salud de su amiga y del repentino nacimiento de su bebé.

Transcurrieron varios días hasta que los médicos permitieron a Rosalie levantarse de la cama. Había llegado el día de poder ver a su nena. Una enfermera la esperaba con una silla de ruedas. Emmett no se había separado de ella ni un momento. Los padres de la rubia y sus hermanos le habían dicho en varias ocasiones que podía irse a descansar pero él no quería dejar sola a Rosalie en estos momentos tan duros y tampoco a su nena, que desde tan pequeña ya estaba conociendo el sabor amargo de la vida.

-¿Lista?-sonrío Emmett cuando estaban en la puerta de la UCI de neonatos.-Vas a ver a tu pequeña, Rose.

-Lo sé.-suspiró nerviosa, no sabía cómo iba a reaccionar al verla. Incluso habiendo visto ya fotos y vídeos que le habían enseñado sus familiares más cercanos.

-Ahí está.-señaló Emmett con cuidado mientras la llevaba en la silla de ruedas y la dejaba junto a la incubadora. Rose no aguanto las lágrimas y comenzó a llorar. Lloraba de alegría, por ver por fin a su hija y lloraba de rabia y de impotencia por no poder ser ella la que llevara todos eso cables en vez de su pequeña.

-Es tan pequeñita...-dijo preocupada sin quitarle la vista. Metió un dedo por uno de los agujeritos de la incubadora y acarició su mano.

-Lo es.-Emmett le dio la razón.-Va a salir de esta, Rose. Es igual de luchadora que su madre.

-¿Corre mucho peligro?-preguntó con miedo. El simple hecho de imaginar perder a su hija la mataba por dentro.

-Ya no tanto.-dijo Emmet.-Recibe bien los tratamientos y poco a poco va cogiendo peso. Aún así esta delicada.

-Hola, amor.-sonrío entre lágrimas mirando a su pequeña.-Tienes que luchar ¿si? Vas a salir de esta. Tienes que conocer a tu hermanito. Va a adorarte.-Emmett no pudo aguantar y una lágrima corrió por su mejilla.-Te amo, Rose. Y lo siento de veras, por todo.

-Shhhhhh.-Ella lo acalló.-Te dije que no te preocuparas por eso ahora.

-¿Me sigues queriendo?-preguntó asustado de poder haber perdido a su familia.

-Nunca he dejado de hacerlo,Emm.-dijo simplemente. Alzó la mirada y lo miro a los ojos.

Emmett se agachó con cuidado y la besó tomando su rostro. Cuando se separaron Emmett suspiró.-Te prometo que siempre estaré aquí. Mi familia es lo más importante.-Aseguró viéndola a los ojos.

-Emmett...-Suspiró.-Seré honesta contigo...-Agarró su mano.-Si no se recupera y la terminamos perdiendo...-Se le quebró la voz...

-Eso no pasará, nena... Ella estará bien, ya lo verás.

-Sino es así, jamás podría perdonarte.-Se limpió las lágrimas de los ojos y a él se le formó un nudo en la garganta.

Hola!
Y así llegamos al final de esta historia. Se supone que éste sería el epílogo pero terminó siendo un capítulo más :$

En fin espero que les haya gustado. Gracias a Nelita, a Vane, a Crematlv92 a los guest, alejandra 1987 por reaparecer y a Fanitalian por estar pendiente y darme sugerencias para el capítulo. Un abrazo a todas.

Y como siempre gracias a Paula por esos pequeños pero importantes aportes en el cap

Opiniones? Lo amaron, lo odiaron? ¿Cómo les gustaría que terminara?

Las leo y hasta la próxima!