Angel abrió con cuidado la puerta, miro hacia atrás donde Charlie y Vaggie dormían abrazadas; Molly al centro de la cama junto a Niffty y a Husk en el suelo con Fat Nuggets sobre su vientre.
Se rió un poco en voz baja antes de abandonar el cuarto. Puede que se hubieran excedido un poco con los tragos -en especial Husk- y agradecia un poco que él no hubiera tomado tanto, pues de haberlo hecho hubiera contado el incidente de la noche anterior y no quería que Charlie pensara en cosas innecesarias.
Tras llegar a su habitación, se tambaleo hasta su cama donde se dejó caer con una sonrisa en su cara. Miró unos instantes hacia el techo y pensó inevitablemente en las palabras de Husk.
En eso y su relación familiar y eso bastó para que su buen humor se marchara.
No era que Husk no tuviera razón, pero por más daño que le hicieran, simplemente no quería ni podía odiarlos, solo deseaba al menos, tener una pequeña aprobación por su parte, no era mucho lo que pedía.
Si tan solo fueran como Molly
—Cielos, el gato huraño puede ser muy sabio a veces —murmuró enderezandose para alcanzar su mesita de noche, jalo el pequeño cajón del mueble y sacó unos cascos que le colocó a su celular. Se los coloco y recorrió toda su lista de reproducción, pero realmente nada llamó su atención por lo que decidió poner la radio—, me pregunto y algún día ellos puedan... quererme de nuevo—musito buscando una estación con música decente.
Una leve interferencia detuvo el cambio de estación.
—Hi sweety —en cuanto escuchó esas palabras se quitó los cascos de golpe y miró en todas direcciones en la habitación, pero no vió nada, extrañandose por haber escuchado claramente la voz de Alastor.
Confundido se rió por su propia paranoia.
—Mierda, debo de haber tomado más de lo que creí —se rió para colocarse de nuevo los audífonos.
—Claro que no, Angie —fue la contestación de Alastor al otro lado de los auriculares—, están más sobrio que el dia que te conoci.
Angel entonces apreto un poco estos sobre su cabeza, totalmente sorprendido.
—¡Que rayos! ¿Al? —casi gritó ante aquella sorpresa.
—¡En vivo y en directo! Gracias por sintonizarme, primor —Angel casi pudo ver la sonrisa de Alastor con solo escuchar su voz. Unos aplausos de fondo siguieron a la radiofónica voz de este—, y lo hiciste en buen momento.
—¿A sí? —inquirio cruzándose de brazos—, a mi parecer, secuestraste mi señal —debía admitir que había extrañado escuchar la voz de Alastor, si bien Black podía tomar su forma, no hablaba, por lo que su necesidad de escucharle, se había vuelto más grande de lo que le gustaría pensar.
—Algo por el estilo —confesó risueño—. ¡Justo termine de recolectar un par de almas que vaya que me causaron problemas! —rió al decirlo, escuchandose de fondo un grito lejano—, ¿como sigue Charlie tras la charla con Lucifer?
Angel ni siquiera se sorprendió de que Alastor supiera, lo que sí lo hizo, fue que no mencionara el incidente de la tarde.
—¡Ugh! Apple Daddy le gusta joder con la pobre Charlie —se quejo Angel—, pero esta mucho mejor, le hizo bien distraerse un rato.
—Tendremos que tomar medidas —comento y una leve interferencia hizo vibrar su voz.
—Así es, no dejaremos que cierre este lugar —soltó seguro de sus palabras, escuchando la suave risa de su pareja de fondo, otra onda de estática le hizo fruncir el ceño, por eso no le gustaban las radios—, ¿por qué simplemente no consigues un celular Alastor? —dijo tras pensarlo un poco—. Pudimos haber hablado mucho antes y sería mucho menos complicado que esto.
—I do not think so —se rió, ocasionando que Angel inevitablemente dibujara una sonrisa en su rostro.
—Eres un abuelito —murmuró recostandose sobre las almohadas rosas de su cama.
—¡Oh, Angel! —expresó con una voz profunda, causando un escalofrío en el nombrado—, diferencia de opiniones.
—Ya lo creo —dijo de pronto un poco cohibido, aquella tono de voz seguía retumbando en su cabeza y sospechaba que era precisamente porque no lo había escuchado en un largo rato—, ¿cuando regresas?
—Pronto, necesito poner orden y arreglar uno o dos asuntos antes de volver —Angel pensó en Husk de nuevo, empezaba a preocuparse que Black si le hubiera dicho—, pero más importante, ¿recuerdas nuestra platica pendiente?
Aquello tomó desprevenido a Angel, no esperaba que tocara ese tema.
—¿Cual? —dijo risueño, haciéndose el desentendido—, tal vez quieras refrescarme la memoria.
—Eres todo un personaje, ¿cierto? —comentó Alastor divertido—, sin embargo, siempre puedo complacerte.
Y ahí estaba ese tono de voz otra vez que amenazaba por volver loco a Angel.
—Alastor, cuida lo que dices o me harás mal interpretarlo —se rió un poco acalorado por la situación, si no lo conociera, hace rato hubiera pensando que estaba flirteando con él.
—Oh, darling —Angel casi sintió que se atragantó con su saliva—, ¿quieres jugar un rato?
Angel se llevó una mano a la boca y otra al pecho; no quería seguir escuchando aquel tono de voz casi orgásmico, pero su lado travieso lo empujaba a seguirle la corriente..
—¿A qué exactamente? —uso la voz más coqueta que pudo emplear—, adoro los juegos.
Una risa calmada fue lo que obtuvo como respuesta.
—Cierra los ojos dulzura —pidió Alastor al otro lado de los cascos, Angel obedeció sin preguntar—, primero que nada debo confesar que aquel día cuando te fuiste, en realidad deseaba que te quedaras —dijo utilizando sutilmente un tono de voz seductor.
—¿Es así? —musito pasando una de sus manos por su pecho, esa situación comenzaba a ponerlo de humor, no todos los días Alastor le hablaba así—, ¿qué hubiera pasado de quedarme? —inquirio deseoso de seguir escuchando aquella voz.
—Te hubiera tocado —resolvió Alastor, casi deseando ver al chico en ese momento—, al cerrar mis ojos solo podía pensar en tocarte.
—¿Tocarme como? —pregunto disfrutando de la voz de su novio, nunca la había encontrado tan erótica como en ese momento.
—Te imagine sobre mí, mirándome con aquellos hermosos ojos —Ángel sonrió inconscientemente—, hambrientos por algo más.
—Oh Alastor —dijo riendo Angel, dandole creditos por intentarlo.
—Me veías mientras bajabas lentamente mi ropa interior —Angel sonrió ante la mejoria—, y me deleite de verte besar mi glande tras liberar mi miembro.
Los modales hacen al hombre
—La sensación de mi falo empujando en tu boca fue maravillosa —exclamó con una voz profunda.
Angel inevitablemente se imaginó entre las piernas de Alastor, engullendo su pene, duro como una roca y a Alastor tomándolo de su cabello, haciéndolo tragar cada centímetro de su hombría.
—Mmm —gimió Angel, pasando una mano sobre su propio pene, disfrutando de aquel momento—, ¿y después? —jadeo hundiéndose en sus almohadas.
—Tu lengua me recorrió, haciéndome venir; tragaste hasta el último milímetro de mi esperma —jadeo Alastor—, y fue glorioso.
Angel casi pudo saborear aquella esencia, sus manos pronto encontraron su pene, ya sin ninguna ropa de por medio.
—¿Qué más hice? —gimió volteandose sobre la cama, quedando a cuatro. Una de sus manos apretaba suavemente su pecho mientras otra masajeaba su pene.
—Subiste en mi —la ronca voz de Alastor hizo que otro escalofrío recorriera a Angel—, mi miembro deseoso por mas de ti, fue colocado en tu entrada y te penetre con fuerza.
Aquella imagen mental, deleito a Angel.
—¿Y luego? —gimoteo llevando una de sus manos a su entrada.
—Gemiste —jadeo Alastor y Angel casi pudo jurar, verlo masturbarse—, gemiste mientras me montabas y gustoso te tome por las caderas, sintiendo tu caliente interior engullendome.
—Al —gimió más fuerte y una risa profunda casi lo hizo venir.
No podía creer que realmente estuvieran teniendo una llamada sexual.
—Angel —aquel gemido hizo que una fuerte descarga le recorriera completo, apreto su pene al tiempo que se venía, con tres dedos en su interior.
—¡Ahhhh! —ladeo mordiéndose el labio inferior, escuchando la pesada respiración de Alastor de fondo—, rayos, amor—rió agitado, con un brazo contra la cabecera de la cama y su frente sobre él.
Escucho como Alastor se aclaraba la voz, pero ni siquiera así su cuerpo dejaba de temblar, ese orgasmo se había sentido único en muchos aspectos.
—Descansa, sweetheart —dijo con la voz ronca antes de que la estática fuera la única compañía de Angel, indicando que Alastor se había desconectado.
—Carajo Alastor, apurate a regresar.
¡OMG! Mientras lo escribia, uff, yo me avergonzaba ahhhhh sldkafñlsaaljsa, uff x2, perdi practica en esto jaja.
