—Mi sombra ya debe de haber despertado a todo el mundo —dijo separándose de él. Camino hacia el ventanal y al pararse frente a este, pudo ver el reflejo de su pareja y su palpable preocupación—, tú te irás junto con todos ellos —anunció enfocando su vista al exterior, donde la tormenta no parecía cesar—, no los quiero en el hotel cuando todo esto inicie.
Angel al entender lo que estaba pasando, sintió como si un hueco se instaurara en su interior.
—Estás tomándome el pelo, ¿cierto? ¿en serio vas a pelear? —grito molesto caminando hacia él—, eso es una reverenda tontería —le dijo deteniéndose a su derecha, cruzado de brazos.
Alastor lo sabía, era una tontería quedarse, sin embargo, así como sabía eso también sabía que de irse, se correría la noticia que el demonio de la radio se había vuelto tan blanco que escapaba de las peleas y si eso ocurría, aquellos que aún no se había atrevido a buscarle, lo harían sin dudarlo.
No solo era cuestión de orgullo por lo que se quedaba, debía de proteger lo que le importaba en ese momento, si quería conservarlo en el futuro. Después de todo nunca fue bueno para darse por vencido, era un mal perdedor por naturaleza.
—No puedo irme —le dijo viéndolo de reojo, forzando una sonrisa para tranquilizar a su pareja—, dejar desprotegido el hotel-
Angel al escucharle, deseo tener las agallas para golpearlo pero solo pudo patear con fuerza al suelo.
—¡No seas ridiculo! ¡El hotel siempre puede ser levantado una vez más si es destruido! —interrumpió ya desesperado porque entendiera su temor y preocupación—, no digas estupideces —pidió manoteando sintiendo un nudo en la garganta—, ¡es una pelea que no vas a ganar!
Alastor rió suavemente ante su reacción, debía admitir que adoraba esa preocupación.
—No es solo por el hotel, Angel —aclaró centrando su atención en algún punto incierto en el exterior del edificio—, de irme los problemas nos seguirán y no puedo permitir eso —comentó entendiendo el temor de Angel.
—Alastor, por favor, esto es una locura —dijo Angel tomándolo por el antebrazo.
Las ventanas temblaron ante las rafagas de aire que sumían a ciudad pentagrama en una desastrosa tormenta.
—Charlie también se quedará —anunció y ante ello, Angel le soltó—, tengo que cuidar de ella.
Angel al escuchar eso, sintió como su pecho se oprimía. No solo se estaba quedando su pareja, si no también una de sus más querida amigas y que casi consideraba como su segunda hermana.
—¿Ella también? —dijo con la voz rota haciendo que Alastor le viera de nuevo.
Sus miedos comenzaron a crecer, haciendo estragos en su corazón.
—Angel —llamo Alastor dejando atrás la ventana y tomándolo por los brazos superiores, detestaba verlo preocupado pero entendía sus miedos, él mismo estaba hasta cierto punto inconforme con la situación—, todo acto tiene sus consecuencias y tristemente Charlie se vio involucrada en medio de un castigo que ella no aplicó —dijo mirando como Angel fruncía el ceño levemente—, y aquí está el resultado de eso. Es una situación que escapa de nuestras manos.
Un relámpago atravesó el cielo, iluminando levemente la habitación.
—Todo esto es mi culpa —soltó de pronto Angel ocasionando que Alastor le viera sorprendido—, si no te le hubieras enfrentado por mi culpa, si tan solo me hubieras dejado allá, nada de esto-
—Silencio —ordenó sujetando con algo de fuerza, obligándolo a verlo—, nada de esto es culpa tuya y no te atrevas a repetirlo —amenazó frunciendo de manera casi imperceptible el ceño.
—Pero yo-
—Nadie me obligo a hacer nada Angel —rió al decirlo cediendo la presión—, lo hice porque te amo y porque nadie tiene el derecho de tocarte si no soy yo.
Aquella resolución, no supo Angel si le gusto o le preocupo.
Alastor entonces le soltó al tiempo que le sonreía sutilmente.
—Aún así, no quiero que salgas herido —musito Angel mirando como se alejaba de él. Toda esa situación le estresaba mucho y más la actitud tan relajada de Alastor.
—Esa es una imposibilidad —comentó al tiempo que Black se materializaba a un costado suyo y susurraba algo a su oído—, es tiempo de que te marches.
—Alastor —dijo Angel caminando hacia él, pero Black le cortó el paso irguiéndose frente a él.
—Llévatelo —ordenó cruzando las manos tras la espalda ante la mirada atenta de su pareja—, cuida de él hasta que esta tontería termine —Black simplemente asintió sin despegar la mirada de Angel. En solo cuestión de segundos se vió rodeado por una bruma oscura.
—¡Hey! —Black le había envuelto de tal manera que no podía moverse, ocasionando que el estrés de Angel aumentará.
La impotencia no hizo más que hacerlo sentir derrotado.
Alastor permanecía inmutable viéndolo y en ese momento, a Angel le pareció ver al mismo hombre que había conocido hace tiempo atrás. No podía creer que una vez más Alastor estuviera haciendo todo por su cuenta, sin considerar lo que sus acciones ocasionaban en él.
—Alas-
Sin siquiera poder hablar, en un parpadeo estaba en el lobby del hotel, junto a todos los demás huéspedes, quienes estaban sumidos en medio de una confusión y desesperación; Vaggie y Charlie iban y venían entre todo el mundo tratando de hacer que conservaran la calma, pero sus esfuerzos eran en vano, el lugar era un caos total.
Y Angel sabía que el mismo no estaba muy lejos de eso.
Nada de lo que estaba pasando parecía real y sin embargo lo era, el miedo y el temor casi sentía que podía tocarlos. De pronto se sintió como si le fuera a dar un ataque de ansiedad, su respiración comenzó a alterarse, haciendo que Black le viera preocupado, cediendo un poco su agarre.
—¿Qué mierda es esto? —la voz de Husk le sacó de aquella espiral de desesperación en la que se había envuelto. Aquel hombre les dio alcance sin desaparecer su expresión de molestia. Miró detenidamente a Black, quien ya no sonreía y solo permanecía quieto pendiente de las reacciones de Angel—, yo me lo llevo enfado oscuro —le dijo Husk a Black quien le miró durante un momento que al gato le pareció interminable.
Por fin se retiró pero no se alejó. Se mantuvo recto mirando detenidamente hacia las escaleras, desde donde venian bajando los últimos huéspedes del lugar.
Las luces comenzaron a titilar al tiempo que el suelo comenzaba a temblar, logrando una ola de gritos en respuesta.
Alastor se manifestó al pie de las escaleras e hizo sonar su bastón contra el suelo, liberando una onda de interferencia que atrajo la atención de todos. Este les sonrío abiertamente al ver el terror en sus rostros.
Adoraba el caos y confusión que en ese momento había en aquel lugar; sin embargo, disfrutaría más de ese momento si las personas que estaban envueltas en aquella locura no fueran de importancia para él.
Eso le restaba puntos a su diversión.
—Atención —llamó llevando su micrófono hasta su boca, haciendo sonar su voz como si estuviera hablando por un altavoz—, serán transportados a un lugar lejos de la batalla —dijo a los presentes, quienes parecían más preocupados por el temblar de las luces y el ruido constante que en el exterior había. Angel camino entre ellos dirigiéndose hacia las escaleras, siendo seguido de cerca por Husk y Black—, son libres de no regresar cuando todo esto termine —anunció chasqueando los dedos—, así que les recomiendo irse, a menos que deseen perder la vida.
Varias fisuras comenzaron a abrirse a lo largo del lobby, sumando un total de seis portales. Los murmullos en la sala no se hicieron esperar, toda esa situación los hacia desconfiar y sentirse temerosos.
No habían ido ahí buscando una guerra, solo la redención.
—Todo estará bien —anuncio Charlie subiendo a un lado de Alastor al ver la duda en los presentes—, no les pasara nada, por favor, entren a los portales, es por su seguridad —pidió la chica con las manos en alto y el corazón en la boca.
Los huéspedes lentamente comenzaron a evacuar al interior de dichos portales, aún dudosos pero bastante seguros que no querían quedar envueltos en medio de aquella pelea; sin embargo, apenas creer que la tormenta aún no les alcanzaría, el repiqueteo y explosión de los ventanales, sofocó los últimos intentos de Charlie por hacer que conservaran la calma.
—Es inútil —dijo Alastor. El pánico se apoderó de todos cuando vidrios y basura comenzaron a volar por todas partes cuando ya nada mantenía el aire afuera del edificio—, dejalos que evacuen a su manera —comentó con una mano en el hombro de la chica cuando esta se disponía a bajar para tratar de calmar a sus huéspedes.
Vaggie, quien permanecía a un par de metros de ellos, miró hacia ambos demonios preocupada, aún cuando trataba de mantenerse optimista con la situación, el miedo hacía estragos en ella y sabía que no era la única.
—¡Alastor! —grito Angel caminando a tropezones entre la gente que corría en sentido contrario. El aludido le vio y terminó de bajar las escaleras, siendo seguido por Charlie, quien se acercó a su novia para tratar de reconfortarla.
—¡Tenemos que irnos Angel! —grito Husk siendo empujado por los demonios que trataban de salir.
En medio de aquel caos, Alastor le dio alcance a Angel y lo abrazo con fuerza.
—Es hora —le dijo al oído aferrándose a él. Husk al ver la escena se detuvo, a su lado se unieron Molly y Niffty—, todo estará bien —murmuró tratando de tranquilizarlo, acariciando suavemente su espalda.
Angel tembló entre sus brazos.
—No te creo —gimoteo Angel apretándose contra él, sintiendo sus propios ojos arder y su pecho oprimirse—, no te creo en lo absoluto.
Alastor se separó un poco para luego sonreírle y juntar su frente con la de su pareja, en la mirada de él noto el caos reflejado que aquella situación provocaba y muy dentro de él, deseo que Angel nunca más tuviera que pasar por algo así.
—Te amo, Angel —dijo tan seguro de sus palabras que le arrancó las propias a Angel. Ambos se observaron durante un instante antes de unirse, en lo que posiblemente, sería su último beso.
Angel sin poder soportarlo ni un instante más, comenzó a llorar. Se aferró a él deseando que el tiempo se detuviera y que todo eso fuera una simple pesadilla más. Los gritos se volvieron lejanos y el temblor en el lugar inexistente.
Por unos segundos, solo estaban ellos.
Antes de siquiera entender qué pasaba, Angel sintió que lo tomaron por sus costados y era alejado de Alastor quien se quedó en su sitio, acompañado por Charlie, que lloraba en silencio. Angel volvió la vista y noto como Black lo arrastraba hasta donde estaban Vaggie y los demás, a la espera de su llegada.
El tiempo se había acabado y lo sabía, por lo que le dedicó una última mirada a su novio cuya sonrisa no hizo más que preocuparle.
—¡Alastor! —grito con la voz rota—, ¡también te amo, bastardo! ¡Así que más te vale ganar! —alcanzó a gritar antes de ser introducido por uno de los portales, perdiéndose en la negrura por un instante.
El ruido cesó y todo parecía tranquilo, al abrir los ojos, estaban en una casa que nunca había visto, aunque por la decoración del lugar podía deducir que se trataba de la casa de Alastor.
Black le soltó, haciendo que el chico trastabillará un poco, ante la mirada atenta de sus amigos.
—Esto es una jodida pesadilla —gruño comenzando a dar vueltas totalmente frustrado—, ¡mierda!
Molly le miró preocupada y Husk al notarlo, suspiro suavemente.
No era al unico que toda esa situación le dejaba con un sabor amargo en la boca, a todos les dolía haber tenido que abandonar el lugar que ahora consideraban su hogar -aunque solo fuera temporal-, sin embargo, sabía perfectamente que la desesperación del chico frente a él iba más allá de lo que ellos pudieran sentir.
Acababa de ver posiblemente por última vez a su pareja.
—¿Qué carajos piensas lograr con tu rabieta, Angel? —interrumpió el murmullo sin sentido de Angel, logrando que el chico le viera molesto—, ninguno de nosotros podemos hacer nada, entiendelo —Angel le vió por un momento antes de derramar un último par de lágrimas de pura frustración—, solo nos queda esperar.
Angel sintió su cuerpo temblar ante esa realidad, sabía que Husk tenía razón pero no quería verlo, todo en él le gritaba que las cosas no terminarían bien, sin embargo, aún trataba de creer en las palabras de Alastor.
Quería aferrarse a esa posibilidad, por más pequeña que fuera.
—Lo sé... pero duele tanto—dijo sin más dejándose caer al suelo donde se abrazó a sí mismo, Vaggie al verlo, caminó hasta él y se acuclillo frente suyo.
Angel al levantar la mirada, miró el dolor reflejado en el rostro de aquella chica con la cual alguna vez se llevó mal; y lo entendió, que no era el único que estaba perdiendo algo.
Estamos en este barco juntos, dulzura
—Confiemos en ellos, pelusa —murmuró Vaggie con la voz rota tomando un par de manos de Angel para apretarlas con las propias, solo en ese momento Angel se dió cuenta del temblor de la chica. Tiro de ella hasta hacer que recargara el rostro en su pecho y solo entonces, Vaggie se permitió llorar entre los brazos de Angel.
Hizo acopio de su escasa fuerza de voluntad y decidido que creería en las palabras de Alastor aún si eran una triste mentira para tranquilizarlo.
Confiaría en que Alastor volvería a él.
Hello darkness my old friend...
Oh man, tengo sentimientos encontrados.
Ya ni ganas me dan de seguir escribiendo shsaldhalja pero pues alguien tiene que hacer el trabajo jaja :'D
A decir verdad, me tomó cerca de 7 horas escribir este capítulo porque pues bueno, ¡no sabía por dónde empezar! Y sin darme cuenta ya había pasado de las dos mil palabras xd
Nos leemos luego
