Alastor miró de reojo a Charlie quien se secaba las lágrimas. Rodo levemente los ojos antes de sonreírle suavemente, dando un paso hacia ella.

—No es necesario que te quedes —dijo para sacar un pañuelo de su traje y extenderlo. Charlie al ver esa muestra de caballerosidad, le sonrió un poco.

—Es mi hotel Alastor, no aceptaré que los protejas solo tu —comento secando sus lágrimas antes de ver determinada hacia aquel hombre de rojo—, además, por lo que me dijiste hay dos invitados que viene a por mi y mi padre específicamente —musitó frunciendo levemente el ceño.

Alastor asintió sutilmente, antes de ver hacia la entrada principal, donde las ventanas ya no formaban parte de la decoración.

—Llegó la hora —comentó caminando hacia la salida siendo seguido por Charlie, quien poco a poco comenzó a tomar su forma demoniaca. Tras ellos venían Razzle y Dazzle, listos para pelear por su ama.

Cuando Alastor abrió las puertas, las rafagas de aire se las arrebato y los hizo tambalear levemente mientras avanzaban, el cielo oscurecido y la casi nula visibilidad formaban el escenario perfecto para una gran guerra.

Para Alastor, toda esa situación le hacía recordar a cuando hizo sus primeras masacres, cuando ninguno de los overlords tenían idea de a quién se enfrentaban y terminaban mordiendo el polvo desastrosamente. Y de una manera retorcida, esperaba una épica respuesta por parte de su adversario; de lo contrario no sabría qué hacer con su decepción.

—Me recuerda a cuando te materializaste por primera vez en el infierno, Alastor —comentó la chica mirando al frente, sus ojos rojos taladraban la oscuridad en busca de aquellos que venían en busca de su destrucción. Alastor al escucharla, sonrió más abiertamente al ver que no era el único que pensaba en ello—, también era una noche tempestuosa y no dudaste en atacar a aquellos que eran más fuertes que tú. Inclusive mi padre creyó que cargarías contra él.

Alastor rió en respuesta. No esperaba que el rey de reyes hubiera estado pendiente de su actuar en aquella época.

—Hubiera sido una sentencia de muerte hacer algo como eso —comentó tronando su cuello—, inclusive hoy, tu padre está fuera de mis ligas —dijo deteniendo su marcha. Si conocía Vox lo suficiente, no solo se iría a por ellos, atacaría todo lo que el considerara importante para él o Charlie—, supongo que solo queda una cosa por hacer —dió media vuelta y miró hacia el hotel.

Soltó un suspiro antes de elevar ambas manos y extender sus brazos. Una línea roja comenzó a dibujarse alrededor del borde del hotel, de la cual comenzó a subir un campo de fuerza rojo parduzco, envolviendo al hotel en la seguridad a la cual ellos no podían aspirar.

—Gracias por sacarlos de aquí, Alastor —comentó Charlie mirando el campo cubierto de símbolos que ahora protegia el hotel y sus alrededores—, ¿estás seguro de esto? —pregunto la chica algo inquieta acompañada de Dazzle y Razzle que observaban cuidadosamente los alrededores.

Alastor al ver como la totalidad del hotel quedó bajo aquel encantamiento bajo los brazos y sacudió levemente la cabeza. Realizar aquella acción le había quitado más energía de la que pensó.

En ese momento Alastor se encontró pensando mucho en las palabras de Angel, sobre volver a levantar el hotel de este verse dañado. Sabía que esa era la opción más viable y que por ende no había necesidad de proteger algo que igual se vería destruido; sin embargo, si Vox lograba ingresar en los terrenos de la familia Magne podría detectar fácilmente los portales que había abierto hacia diferentes partes del infierno y de ser el caso, buscaría y asesinaría a cada huésped del hotel que hubiera escapado.

Y eso era algo que por más extraño que pareciera, no estaba dispuesto a que pasará. Solo debía evitar que cruzará hasta que su esencia se perdiera y entonces lo dejaría hacer lo que quisiera.

—¡Por supuesto que sí! —rió en respuesta colocandose de nuevo a un costado suyo—, cuanto antes termine esta tontería, antes podrás volver.

Charlie frunció levemente el ceño. Aquella respuesta no le había parecido graciosa en lo más mínimo.

—¿Qué hay de ti Alastor? —inquirio viéndolo de reojo.

El aludido solo le sonrió levemente ladeando un poco la cabeza.

—Ambos sabemos como terminara esto Charlie —le dijo mirando como las suaves facciones de ella cambiaban a unas más duras—, me encargare de que regreses para que este lugar siga en pie, así es como debe de ser —comentó haciendo que Charlie jadeara sorprendida al darse cuenta de las intenciones de Alastor.

Antes de poder responder, la vibración en el suelo los hizo ponerse en alerta, a su alrededor la tierra y basura volaban dificultando la visibilidad, pero eso no pudo impedir que vieran al menos una docena de sonrisas holográficas brillando en medio de aquella bruma que parecía abrirles camino.

Alastor rió complacido al ver que sus expectativas podían ser cumplidas esa noche, contraria a Charlie que tenía una expresión de horror.

—Ángeles exterminadores —jadeo Charlie dando un paso hacia atrás.

Alastor alargo más su sonrisa torcida, sosteniendo con algo de fuerza su bastón el cual comenzaba a brillar con fuerza al igual que sus ojos.

—No esperaba menos de Harold Van Eldritch —comentó divertido mirando a los ángeles dirigirse hacia ellos.

Charlie de pronto se paralizó. A su memoria vinieron todos aquellos recuerdos que con tantas ansias se había hecho olvidar.

Harold y su familia, eso era algo que sabía que la perseguiría por el resto de la eternidad así como la culpabilidad por algo que ella no pidió.

Te atreviste a tocar a mi niña y mentirme en la cara

—Charlie —llamó Alastor con el baculo en alto al ver como la chica se había quedado quieta mirando a los ángeles.

Eres peor que la escoria y tu castigo es mínimo comparado con lo que hiciste, tal vez la próxima vez pienses en las consecuencias de tus actos

—¡Charlie! —Alastor la atrajo hacia él cuando un ángel aterrizó con su lanza donde la chica había estado, destruyendo el suelo—, no es momento para esto niña —regaño alejándose del lugar de un salto.

El ángel en segundos quedó reducido a chatarra cuando Dazzle le atacó. Alastor debía reconocer que esas criaturas, pese a no ser demonios como tal, poseían mucho poder.

Alastor sostuvo a Charlie entre sus brazos al tiempo que chasqueaba los dedos y varios portales se abrían sacando tentáculos, a estos se unieron sus otras sombras, que rápidamente se dirigieron hacia los ángeles, quienes se vieron superados en número.

—Esos los mantendrá entretenidos un momento —musitó bajando a la chica, al ver como esta tenía la mirada perdida le dio un suave golpe en la mejilla que la hizo espabilar—, ¿mejor?

Pero la expresión de la chica no hizo más que sacarlo de onda.

—Alastor... —dijo Charlie con lágrimas en los ojos sorprendiendo al aludido—, siento tanto lo que le pasó a su familia...

En ese momento Alastor se lamentó por no poder golpear más fuerte a la chica, no tenía tiempo para tonterías y Charlie se estaba entreteniendo demasiado en el pasado. Era obvio que algo así pasaría pero esperaba que ocurriera al ver a su ex y no a sus creaciones.

—No fue culpa tuya —le dijo tratando de calmarla pues había escogido un muy mal momento para ponerse a pensar en ello—, tal vez no fue... la mejor decisión por parte de tu padre, pero no creo que él quisiera ver a su única hija soportando algo así.

Charlie se quedó un instante mirando sus manos antes de ponerse de pie ante la mirada inquisidora de Alastor, este le siguió un instante después solo para ver como dos ángeles atravesaban a Razzle, pero ni siquiera así pudieron derribarlo. Alastor entonces se preguntó de qué estaban hechos esos seres para inclusive poder soportar el corte de una lanza angelical.

—Papa se tomo muy en serio cuando dijo que no me dejaría sin protección si decidía seguir con mi ridiculo proyecto —comento Charlie mirando hacia sus mascotas luchar con algo de tristeza.

Alastor le escucho pero tenía su total atención dirigida hacia la bruma, donde la presencia de Vox le llamaba. Si aún no estaba atacando quería decir que estaba esperando algo.

Una brecha probablemente.

O eso pensó cuando un relámpago golpeó el suelo iluminando la oscuridad por un instante revelando más ángeles y al mismo Vox liderandolos.

—Esto apenas está comenzando —sonrió liberando una gran onda de estática, haciendo que a su alrededor de pronto la tormenta amainara, al crear una burbuja segura con su estática.

Charlio siguió la dirección de la mirada de Alastor hasta toparse con Dubstep. Con seguridad podía decir que el hombre que estaba viendo ya no era el que una vez tuvo la oportunidad de conocer; aquel ser estaba fuera de sus casillas y con un rostro deformado por la ira.

En ese momento Charlie entendió mejor las palabras de Alastor, él se encargaría de detenerlo aún si eso le costaba la vida y ante esa resolución Charlie no hizo más que sentir temor. No por ella ni por Alastor, si no por todos aquellos que por culpa de esa batalla se vieran involucrados.

Pensó en aquellos que amaba y a todos los que había conocido y cada pieza cayó en su lugar, miró de reojo a Alastor comenzar a tomar forma de ataque sin perder su sonrisa, antes de ella misma invocar su tridente y sujetarlo con fuerza. No le gustaba pelear, pero lo haría con tal de proteger aquello que amaba.

Charlie inhaló profundamente antes de darse cuenta de la presencia de Valentino, en sí verlo no le sorprendió ya que ellos dos en batallas o durante los exterminios siempre estaban juntos, lo que llamó su atención fue la expresión de preocupación en el rostro de Val.

Y era esa preocupación la que hizo que Charlie esperara lo peor.