Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tenemos algunos personajes de libros, series de Anime sobre magia, etc.

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Los hermanos Potter, acompañados por Neville y su amiga Hannah, Hermione, Susan, las hermanas Patil y las hermanas Greengrass, caminaron hasta el séptimo piso, donde Harry se aproximó a una pared y susurró un "Ábrete", en Pársel, se sorprendió de que funcionara. Sabía que Tom era un descendiente de Slytherin y sabía que él había tenido una parte del alma del muy desgraciado, creyó que no funcionaría, pues esa alma ya estaba muerta.

―Incendio ―exclamó Hermione, cientos de antorchas se encendieron, iluminando el camino hacia abajo, por una escalera en espiral, hasta la antesala de la Cámara de los Secretos, hasta la puerta acorazada.

― "Ábrete" ―susurró nuevamente, la puerta se abrió

― ¿Y bien? ―preguntó Thomas. El año pasado él había limpiado la cámara y la había organizado, gracias a que Harry le permitió entrar. Cuando Harry le preguntó "Para qué quieres limpiar la Cámara", él contestó "Para tener un lugar en el cual reunirnos"

Padma habló― ¿Por qué querías vernos aquí, Hermione?

― ¿Se dan cuenta de lo que está pasando? ―preguntó Hermione. ― ¿Cómo puede Dumbledore permitir que esa mujer, nos de clase en el año de los TIMOS?

―Es Fudge ―dijo Harry ―Maté a Voldemort, usando la Maldición Contradictoria y a lo largo de cuatro años, he ido tras cada uno de los fragmentos de alma que tiene, los he cazado todos, le debe de quedar máximo uno, pero según contó Dumbledore a la Orden, Voldemort fue resucitado nuevamente y, eso le permitió recuperar en su cuerpo este último trozo de alma, solo será cosa de buscarlo, tomarlo desprevenido y lograr matarle. Avada Kedavra, Fiendfyre, Bombarda, Diffindo Máximo, hagan sus apuestas, cualquiera de esas puede matar, solo es cosa de usar un hechizo para poderlo ubicar y acabarlo.

―Además: acabaste con varios de sus altos mandos, en el cementerio ―dijo Alice sonriente ―Solo le quedan los que estén en Azkaban o alguno que otro, que hubiera podido huir.

―Salgamos de aquí ―dijo Hannah, todos salieron y continuaron con su día a día.

Todos los maestros, estaban dándoles el mismo discurso. Harry estaba bastante cansado y aburrido, ni siquiera prestaba atención.

―Lo que deben recordar ―dijo el profesor Flitwick ―Es que estos exámenes pueden influir en vuestros años venideros. Si todavía no se han planteado que quieren hacer a futuro, éste es el momento. Mientras tanto ¡tendrán que trabajar más que nunca para asegurarnos de que todos estén a la altura de vuestra capacidad en el examen!

Lo mismo ocurría en transformaciones, con Minerva ―Necesitarán práctica, estudio y aplicación, para poder aprobar sus TIMO's. No veo motivos para que ningún de ustedes no pueda aprobar el TIMO de Transformaciones, siempre que se apliquen en sus estudios ―Neville lanzó un ruido de incredulidad ―Sí, tú también, Longbottom. No tengo quejas de tu trabajo; solo necesita más confianza en ti mismo. Empezaremos con los hechizos desvanecedores.

Al ver el trabajo, que se iba acumulando, Hermione usó el Gira-Tiempo para dividirse y así poder comenzar.

Harry hizo lo mismo que ella, pero con la Magia de Vida, creando cinco Harry Potter, para que cada uno tomara dos o uno de los deberes y comenzara a trabajar.

Cuando se encontraron, entregando los trabajos, el Sangre Pura y la Hija de Muggles, no dudaron en realizar un baile, en la Sala Común de Ravenclaw.

―Hola chicos ―saludó una divertida― ¿Qué es todo esto?

―Acabamos de entregar, los deberes ―dijo Hermione sonriente y más calmada.

―Los profesores están como locos ―gruñó Harry, sobándose las sienes ―Como locos, les digo.

―Pues bueno, es el momento de elegir de qué vivirán, ¿o no? ―dijo Robert Hilliar, el prefecto.

―Sí, bueno: yo voy a ser un fabricante de varitas profesional, Ollivander me está ayudando con eso y.… también voy a vender artesanías en El Loto, la ciudad mágica dentro de Marrakech ―contestó Harry, mientras iba a su habitación, para luego volver sobre sus pies, con unos papeles en sus manos y salir de la Sala Común de Ravenclaw, yendo a buscar a Severus, Minerva y Sinistra. Ya había entregado dos de las redacciones, solo quedaba aquella de la profesora de astronomía.

―Hola Harry ―saludó Dumbledore mirando a Harry, el joven estaba ascendiendo por las escaleras.

―Hola director ―saludó el joven.

Cinco años llevaba Dumbledore tratando de acercarse a Harry, pero el chico era muy esquivo y (según él) tenía una forma de ser muy... Harry era alguien que apoyaba la pena de muerte, mientras que su idea era de perdonar y otorgar una segunda oportunidad. ―Vera señor Potter: Sé que fue usted, quien participó en el Torneo del año pasado y según supe después, por su padre, usted llegó a un cementerio, por culpa de la Copa la cual fue transformada en un Traslador, ¿no es así?

―Sí ―dijo Harry, el cual se resistía a sonreír, Dumbledore estaba intentando entrar en su mente, Harry abrió solo un par de barreras o bueno: les construyó un sendero a sus barreras, las cuales eran literalmente grandes muros. Albus entró en la mente de Harry, luego de mucho esfuerzo, encontrándose con un palacio. ―Bienvenido al palacio de Vistarion, centro de la capital del Imperio de Álvarez ―dijo Harry, apareciendo ante el director, mientras le sonreía. Efectivamente, estaban a las puertas de un palacio, el suelo era un desierto, Albus levantó la mirada, encontrándose con dragones, una manada Roc, Mantícoras y una criatura de tamaño titánico: la mitad delantera del cuerpo era de un león y la mitad trasera era de un hipopótamo, la cabeza era también de un hipopótamo, pero con contaba con dos enormes cuernos que salían desde su boca como en el caso de un elefante, haciendo retroceder a Albus, quien se dio cuenta (demasiado tarde), de que Harry lo estaba reteniendo en su espacio Oclumántico, mientras que usaba la Legeremancia en él, arrebatándole varios recuerdos, especialmente hechizos de Magia Marcial, que eran los que más le interesaban y varios recuerdos de sus tiempos como alquimista, prestando especial atención a los libros. Después de eso, Albus salió de su mente y el propio Harry lo arrojó fuera.

― ¿Qué...? ―se preguntó el hombre― ¿Cómo...?

―Tengo muchos conocimientos, no olvide que no solo he estudiado aquí en esta institución profesor ―contestó Harry ―Por cerca de 4 años electivos, he dado y destruido con los Horrocruxes de Tom Ryddle. Objetos comunes, en los cuales fue encerrado un trozo de alma. Todos y cada uno de ellos, fueron destruidos, el año pasado, Ryddle me arrojó la Maldición Asesina, pero no me mató, sino que destruyó el trozo de alma dentro de mí, luego, mi cuerpo liberó la Maldición de Ankhseram y eso lo mató nuevamente y a sus Mortífagos. El profesor Slughorn, le dio a la tía Lily, la información sobre como creó Ryddle los suyos, todos han sido destruidos, ya no hay más. Solo falta dar con Ryddle y acabarle, de una vez por todas. ―Dumbledore se alejó de allí, mientras que Harry sonreía. Por unos... quizás de 6 años, el anciano lo había tratado de moldear, con base en los maltratos de los Dursley, pero él se liberó gracias a Merlín y a Zeref, creó su vida, consiguió información y ahora tenía la vida hecha y ganada. El anciano llegó a su oficina furioso, estaba más que claro que el chico se había adelantado a todo. A absolutamente todo. No podía hacer nada, no podía tocarlo o tendría a Amelia en frente, en menos de un par de minutos. Tom también estaba acabado, y eso debería de hacerlo sonreír, pero no podía. No podía porque él no había controlado la forma en la cual cayó su ex-alumno descarriado y Harry Potter no fue el héroe, que él tanto había deseado que fuera.

No fue manipulable, no fue posible hacerle ver el mundo como él lo veía.

La mirada, las acciones y las palabras de Harry Potter, eran las de alguien que sabía lo que le esperaba allá afuera, eran de alguien que ya sabía cómo actuar en el mundo y, si Harry Potter estaba tan decidido como él sabía que estaba, era porque quizás el chico no quisiera vivir en el mundo mágico, no lo veía preocupado por los TIMOS y EXTASIS, se le veía relajado.

¿Qué más sabía el chico, fuera de magia, hechicería y brujería?

¿Es que acaso, planeaba tener un oficio Muggle?

¿Acaso el Mundo Mágico no le había fascinado, como a los demás?

¿Qué tan descontrolada estaba la vida de Harry Potter?

Y la pregunta más importante: ¿Qué podía hacer él, para remediar esto?

A la mañana siguiente, llegó una carta cifrada a Thomas, quien tuvo la ayuda de Hermione y Padma Patil, para descifrarla.

― ¿Realmente el ministro Fudge, piensa que Dumbledore está armando un ejército y va a ir en su contra? ―preguntó Padma incrédula.

―Cree que Dumbledore desea ser: Director de Hogwarts, Jefe del Wizengamot, Jefe de la Comunidad Internacional de Magos y, como cereza del pastel: Ministro de Magia ―especificó Hermione ―Cree que está usando a Hogwarts para crear un ejército y que lo de la resurrección de Voldemort es una patraña, para desestabilizar su mandato y que Dumbledore tome el poder total en la Gran Bretaña Mágica. Cree que para eso han sido las clases anteriores de Defensa Contra las Artes Oscuras, quiere desarmarnos desde dentro.

A la mañana siguiente, todo parecía haber sido algún tipo de profecía, en la primera página del Profeta, se hablaba sobre como Umbridge alcanzó el papel de Suma Inquisidora, pudiendo supervisar a sus compañeros de trabajo y que alcancen el nivel requerido de profesionalismo.

― "Esto es de locos" ―se quejó Daphne, la cual caminaba junto a Harry― "¿Qué cree el Ministerio que ocurre en Hogwarts?"

― "Creen que Dumbledore está creando un ejército, creen que la resurrección de Tom Ryddle es una estratagema, para llamar a La Orden del Fénix nuevamente a que se muevan" ―susurró Harry.

― "¿Creen que Dumbledore lo inventó, porque quiere crear una guerra de guerrillas y tomar el control total en todos los puestos de Potter del Reino Unido Mágica?" ―susurró incrédula la Slytherin.

― "Maté a Voldemort en año pasado, y ahora Dumbledore dice que está vivo" ―susurró Harry frunciendo el ceño― "Esto es culpa de Dumbledore, de nadie más" ―los alumnos que veían adivinación, salieron escandalizados.

― ¡Obviamente la profesora Trellawney no sería capaz de ver nada, estaba bajo presión, se necesita mucha calma para ver algo! ―se quejó uno.

― ¡No está evaluando a los profesores, pretende sacarlos, pretende despedir a todos aquellos, que estén den lado de Dumbledore! ―se quejó otro.

En la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, les hizo leer el capítulo 2, Harry realizó preguntas sobre lo que se leía, tenía a Umbridge feliz ante las cosas que contaba o decía, así lo hacía en todas las clases, pronto, la mujer bajó la guardia, cuando los alumnos solo leían o comentaban entusiasmados sobre sus clases. Sin embargo, Hermione era ella. Era una Ravenclaw desde el más recóndito rincón de su alma y era Mavis en su piel, no podía quedarse callada, y eso le costó un regaño por parte de Umbridge. (...) ―Pues me temo señorita Granger, que es la opinión de Slinkhard la que nos interesa y no la suya.

―Slinkhard dice que contra-embrujo es el nombre que la gente utiliza para denominar a sus embrujos cuando quieren que parezcan más aceptables. Pero no estoy de acuerdo...

―Hermione... ―advirtió Harry.

― ¡HERMIONE, SUFICIENTE! ―Gritó Harry. El ambiente, que se había estado calentando, con la charla, se enfrió en un instante, la castaña se giró hacía Harry, mirándolo escandalizada, el rubio se acercó a su novia, la agarró el brazo y le susurró, pero Umbridge utilizó el Sonorus para que todos se enteraran― (...) Mavis te enseñó, como ella creía que era mejor, pero tú también puedes tomar tus propias decisiones. ―Harry notó que todos podían ahora escuchar, así que la soltó ―No interrumpas de esta forma a Umbridge, no permitas que las enseñanzas de una fallecida, choquen con las enseñanzas de nuestros maestros, no permitas que tu deseo de aprender, te impida ver lo que está ante nuestros ojos. Obedece y ajústate a las enseñanzas de la profesora Umbridge y a su estilo de enseñanza.

―Gracias señor Potter ―dijo Umbridge, mientras el rubio volvía a su silla, todos se quedaron en silencio ―Les tengo buenas noticias, a nuestras queridas águilas: El señor Potter no solo recuperó con sus argumentos, los 30 puntos que perdieron con la señorita Granger, sino que, además, gano otros 30 puntos, por apoyar los métodos de enseñanza seguros y preventivos del Ministerio de Magia, gran trabajo, señor Potter.

―Black, por favor ―dijo Harry sonriente, la mujer asintió.

Umbridge se presentó en las clases de los profesores, las respuestas de Snape fueron cortas y escuetas, como si creyera que su cerebro no daría de sí, si contestaba de forma elaborada.

A la segunda vez que interrumpió a Minerva, ella le insultó de tal forma, que todos se quedaron en silencio, sin que nadie dijera nada.

La profesora Umbridge, no llegó nunca al aula de DCAO del día martes, los hermanos gemelos: Fred y George Weasley, entraron al salón y entregaron a todos, dulces molidos, que provocaban toda clase de enfermedades.

― ¿Tocó ya su té? ―preguntó Fred.

―No ―contestó Hannah.

―Perfecto ―dijo Fred, mientras echaba polvos ―Adiós ―Y se fue, la mujer llegó un poco pálida al salón.

―Capitulo 6... ―ordenó, pero se llevó una mano al estómago, se sujetó, abrió los ojos― ¡Esperaré sus redacciones, el viernes! ―Y Salió corriendo, con destino al baño, todos se rieron al ver eso.

Harry se permitió sonreír, sin lugar a dudas, las compras de aquellos dulces de enfermedad de los hermanos Weasley, ascenderían hasta las nubes.

Ya era hora de que alguien le diera su lección a esa perra ―pensaron Harry, Hermione, Susan Bones, Amanda, Justin Finch y Lisa Turpin.

Harry pensaba seriamente, en comprar de esas pastillas de vómito, para seguir dándoselas periódicamente a Umbridge. Él sería un alumno aplicado y no buscaría problemas contra el mismísimo Ministerio de Magia, pero estaba en contra de los actos de la psicópata que tenían como maestra de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Así mismo, tenía algunos conocimientos en Medimagia y varios alumnos, de muchos cursos lo supieron por Hermione, algunos se habían acercado a él, y otros habían ido directamente a la enfermería, Harry los curó en un santiamén.