Universo en que los padres de Kyo murieron cuando era niña y recuperó sus memorias después de su muerte...

Kyo vio al vigilante — ¿anti héroe? — tirado detrás de los bote de basura del club donde trabaja y consideró sus opciones. Podía primero, abandonarlo a su suerte lo cual de seguro era un muy buen plan de acción, también podía segundo, avisarle a su empleador, estaba segura de que los vio un par de veces juntos así que tal vez le ayudaría, o le daría el golpe de gracia, y tercero podía ayudarlo. Pará ser honesta se inclinaba más por la primera y la segunda, pero últimamente pensó que conseguirse una mascota no sería una mala idea, y a diferencia de un perro esperaba que este supiera ir al baño por su cuenta y tampoco tendría que sacarlo a pasear. Lo consideró por un par de minutos y finalmente la última opción ganó, bueno al menos esto le ahorraba ir al refugio de animales local —lo que siempre era deprimente —.


Jason despertó con un dolor... Generalizado en todo su cuerpo, ayer dio y recibió golpes y aunque fue el que salió mejor parado — respirando — eso no quitaba que estaba seguro que cayó en algún callejon en cuanto no escucho a nadie cerca... Lo que era bastante curioso tomando en cuenta que podía notar que estaba viendo los azulejos de una bañera...

Hizo una mueca intentando hacer memoria pero nada le vino a la cabeza, miró alrededor y sip, estaba en un baño, uno bastante limpio y bonito, no muy grande pero con lo necesario, shampoo y bálsamo de Jazmín, estaba en el baño de una mujer o alguien como Dick...

Miró más abajo notando que tenía varias vendas por todo el cuerpo y se sentía algo ¿mojado? ¿Que tan mal estaba ayer como para no notar como lo movian, curaban y al parecer bañaban? Quizás tener 10 minutos de sueño el día anterior a su gran encuentro no fue su mejor idea hasta ahora.

Algunos ruidos fuera del baño hicieron que saliera de sus pensamientos y se levantó notando que sus piernas estaban dormidas, bueno eso tendía a pasar cuando dormía en una bañera para una persona de al menos la mitad de su tamaño, demonios su espalda lo iba a matar mañana. Se levantó con cuidado de hacer ruido notando la falta de sus armas, pero bien, sus puños servían igual de bien.

Abrió la puerta lentamente solo un poco para ver del otro lado y se encontró con una chica en ropa interior colocándose un vestido... Con su mirada recorrió su cuerpo desde sus piernas, espalda y caballera azabache.

— Ayúdame con el cierre. — Dijo la extraña y el Pestañeo notando que frente a ella había un espejo donde se veía perfectamente como ella lo miraba de vuelta...

— Seguro... — Murmuró saliendo del baño para acercarse hasta a ella, y colocar sus manos sobre el cierre cerrando lo lentamente hasta arriba notando algunas cicatrices que decían bastante sobre el tipo de vida que la chica debía tener.

— Gracias, ¿Sabes cocinar? — Pregunto dándose la vuelta para verle de frente y Jason finalmente se dio cuenta de la diferencia de estaturas, ella con suerte le llegaba a los hombros pero de alguna forma parecía bastante más alta y sólo ligeramente intimidante.

— ¿Si? — Contestó curioso, sin entender muy bien que estaba pasando aún.

— Bien, ven. — pasó a su lado para caminar a la puerta de la habitación pero el vigilante se quedó en su lugar plantado hasta que noto a la chica esperándolo y salió de su trance para seguirla... Bueno, ya se enteraría más tarde.


Y lo hizo, durante el desayuno Kyo resumió en pocas palabras — Muy pocas palabras, como demasiado pocas — el como luego de encontrarlo, lo sacó de las calles para llevarlo a su casa y ayudarlo. Una vez en su casa consideró dejarlo en el sofá pero estaba sangrando, y sucio... Y hey Jason quería estar molesto pero el lo entendía, la sangre era difícil de sacar, por lo que lo tiro a la tina donde trató sus heridas, y le dio un rápido baño — Sólo le tiro algo de jabón y agua al parecer — para evitar infecciones y porque sinceramente apestaba.

— ¿Porque me ayudaste? — Pregunto con curiosidad comiendo los panqueques que el hizo.

— Quería una mascota. — Contestó con toda la normalidad del mundo tomando de su te con calma. — Pensé que serias más fácil de mantener que un perro. — Añadió y Jason quiso reírse si no fuera porque notaba que estaba hablando seriamente.

— ¿Debo tener un collar? — Interrogó con diversión y por primera vez el rostro neutro de la chica cambió mostrando ojos llenos de travesura y malicia, junto a una sonrisa sinceramente pecadora.

— Tal vez si eres un buen chico. — Respondió viéndole a los ojos y mierda... Eso no debió sonar tan ardiente o hacerlo estremecer de esa forma... Quizás no dormir no fue tan mala idea después de todo.


Pará ser alguien tan callada Jason descubrió que Kyo era una persona bastante honesta y abierta. Después de que sus padres murieron y antes de que cualquier otro miembro pudiera tomar custodia de ella de alguna forma terminó bajo el cuidado del líder de un culto que salió con su madre hace como mil años, cuando creció lo suficiente como para darse cuenta que el líder tenía su propia agenda decidió irse lo que como era de esperar fue bastante difícil. Luego de irse estuvo divagando por un tiempo, viviendo oculta hasta que escucho que Román, estaba buscando alguien que cantará en su nuevo club, el mafioso queria sangre nueva, alguien fuera de Gótica y exótico como atracción para su club, lo que era difícil de encontrar por que nadie quería vivir en Gótica, lo que era totalmente entendíble —si era la ciudad con más crimen en América después de todo —. Pero para Kyo que estaba huyendo era perfecto, después de todo nadie la buscaría en una ciudad donde las personas usualmente buscaban irse en lugar de llegar.

Bajo un nombre falso, con una peluca y la protección de Black Mask, Kyo cantaba casi todas las noches en uno de los clubes más — sospechosos — y populares de la ciudad.

Con el paso de los días y las Semanas, Redhood se vio volviendo cada vez más seguido a la casa de la cantante, como un gato callejero al que le dejan la ventana de la cocina abierta para que pudiera comer el plato de comida dejado para él... Solo que en lugar de cómida — Bueno, comida también, aunque Jason era el que casi siempre terminaba cocinando, al parecer Kyo sobrevivió a base de lo que los cocineros del club le daban y comida para llevar, ya que no sabía cocinar y no tenía intenciones de aprender— iba por la compañía, y a veces para tratar un par de heridas — en lo que Kyo probó ser sorprendentemente buena — pero de forma estrictamente platónica. A pesar de las promesas que hicieron los ojos de la japonesa al conocerla, no mucho había pasado entre ellos... Y estaba bien, Jason no quería arruinar una perfectamente buena amistad por una noche de sexo — sin importar cuánto sentía que sería la mejor noche de su vida —... Si, las cosas estaban bien de esa forma, y por eso la vida tenía que llegar y quitarle su pequeño pedazo de felicidad.


En todo el tiempo que el anti héroe había estado visitando a la cantante esta nunca había tenido visitas por lo que entraba por donde se sintiera de humor, sabiendo que a la chica no le molestaría e incluso le pareciera divertido — aún recuerda la suave forma en que Rio cuando le vio entrar por la diminuta ventana del baño— por eso no espero que en cuanto entrará por su lugar favorito, la ventana de la cocina alguien le atacará y terminará en una pelea cuerpo a cuerpo en la oscuridad hasta que la luz de la cocina fue prendida.

— Ardiente. — Dijo Kyo vistiendo tan sólo una camisa demasiado larga como para ser suya y junto con su cabello despeinado Jason podía imaginar que estaba haciendo. — Chico lindo, mi mascota, Jay, chico lindo. — Los presento antes de ir por un vaso de agua.

— ¿mascota?/¿chico lindo? — Preguntaron ambos soltando se y en cuanto reconocieron la voz del contrario se soltaron para verse más de cerca.. — ¿Dick? /¿Jaybird? — Preguntaron nuevamente al mismo tiempo.

— tarro de las groserías. —Indicó con el dedo el tarro con algunos dólares.

— ¡No es una mala palabra! ¡Ese es su estúpido nombre! — Se defendió sacando un billete de su bolsillo para meterlo al tarro de todas formas, Kyo usaba el dinero para comprar su cerveza así que tampoco era algo malo...

—¿Te llamas Dick? — Elevó una ceja la cantante.

— ¿no sabes su nombre? — Pregunto sorprendió Jason y la contraria solo se bajó de hombros quitándole importancia... — ¿Le mentiste? — Esta vez la pregunta fue en contrá del héroe que ahora notaba estaba sin camisa.

— ¡No lo hice! — Rápidamente contestó. —No preguntó por mí nombre.

— ¿no lo hiciste?

— Linda cara, y trasero, no lo necesito, además, es mejor no saber el nombre de los héroes. — Respondió la azabache y ese era un punto sólido.

— Espera ¿héroe? — Cuestionó el mencionado.

—Paseando te por el club de esa forma, haciendo pequeña conversación sacando información, no eres tan discreto como crees, suerte para ti Sionis y sus hombres no son los mas listos. — Explicó tomando de su vaso con agua y Jason no pudo evitar reír divertido al ver como el chico de oro de Batman fallaba en su tarea.

— De todas formas ¿como se conocen? ¿Ella es tu informante...?

— Su dueña. — Interrumpió Kyo con un brillo de malicia en su mirada. — Te dije que tenía una mascota.

— Pensé que te referías a un perro o a un gato... Esperen ¿eso quiere decir que ustedes dos...?

—Aún estamos decidiendo en un collar que nos guste. — Le cerró un ojo la chica y muy bien de la forma en que lo ponía su relación parecía más del tipo de las fantasías de 50 sombras de Grey que de dos amigos... Pero la cara de Dick valía totalmente la pena.

— ¿Jaybird? — Le vio en busca de preguntas su hermano totalmente perdido y el solo Sonrió.

— Woof. — Ladro divertido, y por la mirada de Kyo, se ganó totalmente su collar.


Nota: llegamos a los cuarenta capítulos!! Los amo, todo esto es gracias a ustedes y sus comentarios que me motivan a seguir escribiendo, y si quieren puedo hacer mas adelante una continuación de este interlude!