—Entonces no eres la primera pareja de Charlie —comentó Angel dejando su taza de café sobre la mesa. Vaggie rodó los ojos ya molesta.
Entendía que el chico se quisiera vengar por tantas preguntas que le habían hecho pero eso era el colmo.
—No —gruño al decirlo.
—¿Con quienes más saliste lindura? —pregunto Angel con una suave sonrisa mirando a la chica rubia.
Charlie, ante esa pregunta, desvió levemente la mirada con una sonrisa incómoda adornando su rostro.
—Yo... solo he salido con una persona a parte de Vaggie, él... es parte de la familia predator —comentó torciendo un mechón de cabello—. Harold Van Eldrith.
—¿Quien? —inquirio enarcando una ceja.
—¿En serio no lo conoces? —cuestionó Vaggie cruzándose de brazos, aunque sí debía ser sincera, no le sorprendió esa respuesta.
—Nop, no es de mi interes si no me conviene —comentó divertido—, ¿y bien? ¿porque terminaron?
—Hey —gruñó Vaggie golpeando la mesa, sobresaltando tanto a Charlie como a Angel.
—No, no, tranquila, esta bien Vag —rió al decirlo, entonces miró a su primer paciente y suspiró suavemente—, fue... una mala relación.
Angel ante esa respuesta, enarco una ceja.
—¿Como así? No me imagino cómo es posible que tu estes en una mala relación —rió pero al ver que la chica no lo hacía de pronto se puso serio—, y una mierda ¿que ocurrió?
—Bueno, a Harold lo conozco desde hace algunos siglos, su familia y la mía siempre fueron muy unidos y prácticamente crecimos juntos —comentó jugueteando con la taza entre sus manos—, naturalmente-
—Terminaron saliendo —dijo Angel, de cierta manera le parecía sumamente interesante el que antes de no hubiera escuchado de todo eso.
—Al principio las cosas fueron como siempre, él era muy caballeroso y reservado, mis padres lo adoraban porque no era como los otros demonios —dijo con una suave sonrisa que rápidamente se esfumó—, pero con el paso de las décadas, algo cambió en él; de pronto se había vuelto muy posesivo y manipulador, no quería que saliera a ningún lado y siempre me hacia sentir mal.
—Ugh, te toco una de esas —comentó Angel dándole un sorbo a su café, Vaggie a su lado frunció el ceño.
—A decir verdad, amaba a Harold pero era más el miedo que le tenía, por lo que nunca le conté a nadie lo que pasaba entre nosotros —musitó sintiendo un suave nudo en la garganta al revivir viejas memorias al lado de alguien que creyó nunca la lastimaria—, y aún cuando creía que las cosas podían volver a como eran antes, las cosas siguieron empeorando.
—¿Empeoraron? ¿como?
—Ese bastardo hijo de puta se atrevió a ponerle las manos encima —rumio furiosa Vaggie con su español muy marcado al recordar esa parte de la historia.
Angel al escuchar eso, frunció el ceño.
—No —dijo incrédulo—, ¿ese cretino se atrevió a eso? —preguntó ahora indignado.
No podía creer que hubiera un solo ser en ese podrido mundo que teniendo a una chica como Charlie a su lado, hubiera tenido los huevos para dañarla, la chica ya era muy recesiva, pero ¿someterla?
—Lo hizo —respondió Charlie con pesar—, y estúpidamente creía que él aún podía cambiar... y volver a como eramos antes.
—¡Oh, linda! —salto Angel acongojado de pronto. Se acercó hasta la chica y la rodeo con un par de brazos.
—Pero no fue así, cada día se volvió más violento... hasta ese fatídico día donde mi padre se enteró de todo lo que me hacía.
—¡Rayos! —aun cuando lo dijo sorprendido, sintió cierta satisfacción al imaginar la cólera que Apple Daddy descargó sobre él al enterarse que un demonio bajo sus narices había estado maltratando a su manzanita.
—Siempre he pensado que aunque mi padre no apoya mis proyectos, el realmente me ama, ¿sabes? —comento ya sin ver a los presentes, centrando su atención en la taza vacía—, ese día me lo dejó muy en claro.
—Atacó a Harold y desterró a los padres de este a los confines del infierno, donde ni siquiera el alma más malvada y fuerte es capaz de regresar con vida —dijo Vaggie tomando una de las manos de Charlie y apretandola entre las suyas.
—¿En serio? —musito incrédulo.
—Tras ese incidente, Harold desapareció durante un siglo entero —murmuró Charlie sorbiendo por la nariz—, cuando volvió, algo había cambiado en él, ya no era ese chico dulce ni tampoco era aquel hombre violento; era alguien calculador cuya alma se había perdido en las tinieblas —dijo recordando aquel día donde había vuelto muy altivo, haciéndole frente a su padre, delante de todos los overlord y su propia familia.
—¿Por qué siento que no es toda la historia? —inquirio Angel ahora preocupado.
—Porque no es toda —dijo Vaggie con el ceño levemente fruncido.
—Cuando él volvió, la sobrepoblación en el infierno era algo evidente y más en Ciudad Pentagrama, entonces él hizo una propuesta —dijo Charlie mirando hacia Angel—, una que implicaba la erradicación de la sobrepoblación.
—Los ángeles exterminadores —dijo incrédulo—, ¿como Apple Daddy acepto algo así? Digo, estamos hablando que a él, le conviene que haya tantas almas sueltas, ¿por qué lo acepto?
—No lo hizo —interrumpió Vaggie—, ese cabrón le presentó la idea y Lucifer le pareció algo inconcebible, se negó y le dijo que se marchara.
—Y lo hizo, pero a espaldas de los otros overlord. Creó a los Ángeles Exterminadores y los comenzó a utilizar en las limpiezas anuales.
—Entonces así empezó todo esto —dijo Angel recargándose en el respaldo de la silla—, ¿porque tu padre no lo detiene? Estoy seguro que tiene el poder para ello.
—Porque a nadie más le importa y él no luchará por algo que no le conviene —murmuro recordando cuando su padre se lo había dejado muy en claro tras el enfrentamiento de Vox y Alastor.
Angel lo entendía, a decir verdad esa era mucha información para procesar.
—Toda acción tiene una reacción, apuesto que mi padre jamás pensó que algo así pasaría —Charlie respiro profundo tratando de apartar todos esos malos sentimientos.
—Y con justa razón, si al menos ese cabeza dura hubiera aceptado su castigo en silencio esta estupidez no se estaría realizando —gruño y entonces un pensamiento se vino a su mente, pero tomó fuerza y sentido conforme más lo pensaba—, ¿por eso creaste el hotel? ¿para tratar de redimirte por algo que no hiciste? —preguntó mirándola con curiosidad.
Charlie solo bajo la mirada, Vaggie a su lado, le abrazó con fuerza.
—En serio no te merecemos —soltó sin más Angel cruzándose de brazos.
Había imaginado que Charlie creo que el hotel porque amaba demasiado a la gente ahí abajo, pero había una razón detrás y ni siquiera él se hubiera imaginado cual.
—Si no hubiera sido por mi, muchas almas no hubieran sido erradicadas y nada de esto estaría pasando —murmuró recargándose en Vaggie.
—Oh no lindura, te aseguro que lo que está pasando de alguna manera sería igual aún si los ángeles no vinieran con su purga anual; entre nosotros mismos hubiéramos hecho ese trabajo —musito terminando el contenido de su taza—, para eso somos buenos.
Charlie entonces miró a Angel y sonrió sutilmente.
—Pero ya no has participado en más guerras territoriales —comento haciendo que Angel riera en voz baja—, y has estado limpio por semanas.
—Ya lo creo, ya no tengo una jodida reputación que proteger, al carajo todo —comentó bajando la tasa—, las opiniones de los únicos que me importan están aquí después de todo.
Vaggie entonces le dirigió una mirada a Charlie, quien entendió de inmediato.
—Angel, Baxter se redimió hace poco, posiblemente tu hermana también lo haga en un tiempo más —comentó poniendo una mano sobre la de Angel—, ¿no crees que es tiempo de que tu también vayas a Haven?
Angel al escucharla se rió con ganas al tiempo que negaba con la cabeza.
—¿Estas corriendome dulzura? —preguntó con una coqueta voz.
—No quiero que te vayas Angel, los quiero a todos como no tienes una idea —dijo apretando la mano de su amigo, logrando que Angel sintiera un vuelco en el corazón—, pero no quiero verlos sufrir por todo lo que pasa aquí abajo y si logro mandarlos a todos allá arriba, sí logró reducir su número acá abajo, las limpiezas se detendrán.
Una suave sonrisa se dibujó en el rostro de Angel.
Entendía la necesidad de mandarlo a un mejor lugar, pero él no se sentía listo para aceptar todos sus pecados y dejarlos ir, habían formado tanto tiempo parte de él que ahora que había una posibilidad de avanzar, no podía hacerlo. Además, había más de un motivo del porque no quería irse aún, uno de ellos era la misma Charlie y el otro, Alastor. Solo pensar en su pareja y por todo lo que habían pasado y lo que pasarían, fue suficiente para convencerlo.
Aún no era tiempo.
Se puso de pie y abrazó a ambas chicas, para sorpresa de estas.
—Estarán atascadas conmigo un tiempo más, bombon, más vale que lo vayan aceptando —comentó guiñando un ojo tras separarse.
Adoraba a ese par y quería cuidar de ellas un poco más. Sabía que en algún punto sería ridiculo el quedarse, pero justo en ese momento, ese era un plan que no estaba en un futuro próximo.
