Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Tenemos algunos personajes de libros, series de Anime sobre magia, etc.
45: Un "Pacto" Colosal.
Voldemort destruyó todo lo que estuviera presente, en su oficina de la mansión (antes casa) Gaunt. Él había dado órdenes a Dolohov, de transformar la choza de su abuelo Sorvolo Gaunt, en una mansión y de recuperar todos los libros del fallecido. En aquellos momentos, tras leer la noticia de Azkaban, sobre como tantos de sus hombres habían fallecido y sin que los malditos Aurores hubieran encontrado a esa persona, había liberado Magia Descontrolada, la cual acabó siendo el Fiendfyre, cosa que le hizo abrir los ojos, envió magia a su garganta, realizando el hechizo Sonorus― ¡SALGAN DE LA MANSIÓN, AHORA MISMO! ―ordenó, usando la Aparición, poco menos de unos ocho Mortífagos, salieron de la mansión, la cual se quemó hasta sus cimientos.
―Mi señor ―habló Thorfinn Rowle ―Podemos usar mi hogar.
―Andando, antes de que el Ministerio se presente ―ordenó Voldemort, todos se Desaparecieron.
En el lugar, pero casi veintidós minutos después, aparecieron miembros del Ministerio, los cuales no tardaron en iniciar una investigación, en busca de la firma mágica, de aquella persona que podría haber liberado el hechizo Fiendfyre, en esa propiedad.
―Priori Incantatem ―exclamó Remus Lupin, el cual fue reincorporado como Auror, hace poco. Sobre las ruinas de la mansión, apareció un nombre: Tom Sorvolo Ryddle. Todos hicieron un gesto de extrañeza.
―Existen grandes cantidades de magia negra ―dijo Nymphadora Tonks, moviendo su varita ―No es solo por el Fiendfyre, sino que...
John Dawlish completó la idea. ―Ni siquiera cubrieron el rastro de los conjuros, hechizos y rituales, claramente de magia oscura.
Kingsley, estaba mirando fijamente el nombre, ―Quizás... Quizás tuvieron que salir tan rápido, que no les dio tiempo de ocultar los rastros del uso de la Magia Negra en el lugar.
―Andando Damas y Caballeros ―ordenó Amelia ―Quiero saber cómo se conecta esto, con algún Mago Tenebroso. Quiero descubrir, lo que se pueda tras ese hombre.
― ¡Sí señora! ―dijeron todos, poniéndose a investigar quien era ese tal Tom Sorvolo Ryddle.
Sin notar a un Augurey, el cual despegó rápidamente, hacía el hogar de su dueño.
...
Mientras tanto, dentro de los muros del colegio de Hogwarts, Albus fue despertado por una de las directoras del pasado, la cual le informó sobre lo ocurrido en la casa Gaunt y donde estuvo ubicada, hasta el día de hoy. Descubrir que la casa... o, mejor dicho: Choza Gaunt, había estado en la misma colina de Little Hangleton, donde había estado, hasta ese día la Casa de los Ryddle, hizo a Dumbledore preguntarse por qué, su descarriado alumno haría algo así, pero la directora dijo muy explícitamente: «No fue ningún combate Albus, los Aurores llegaron minutos después, cuando la choza ya estaba ardiendo. Fue ese estúpido descendiente Mestizo, que tengo. Él se enfadó ante una noticia sobre que sus preciados sirvientes fueron asesinados dentro de los muros de la prisión de Azkaban, y su rabieta infantil provocó que la choza se quemara»
―Gracias, Lucrecia ―dijo Albus― ¿Voldemort realizó magia accidental? ―Entonces, recordó que hace unos dos años, le fue notificado sobre la destrucción de los Horrocruxes, obra de Harry, fue James quien se lo notificó. ― ¿Existe acaso la posibilidad, de que Voldemort esté perdiendo facultades mágicas, al ya solo quedarle un trozo de su alma? ―sacó su varita. Su vieja varita ―Accio: Libro: Necromancia Griega ―el libro llegó a manos de Dumbledore, abriendo el enorme tomo de pelaje negro, pasó página, tras página, comenzando la lectura― «Se le llama Horrocrux, al proceso de dividir el alma, y encerrar un trozo en un objeto, entre más veces se lacere el alma, menos cordura, humanidad y más impulsivo se volverá el mago» ―se preguntó si era eso, lo que estaba ocurriendo. Necesitaba más información, era el líder de la Comunidad Internacional de Magos, no le sería difícil adquirir ese conocimiento.
...
La familia Potter, la familia Lovegood, la familia Greengrass, y otras casas de la luz (pero especialmente, miembros de la Orden del Fénix), se presentaron en San Mungo, para visitar a los Weasley, Arthur había recibido fuertes golpes y tuvo una muy corta batalla contra Travers; durante la noche otro de los pocos Mortífagos libres, envenenó a Arthur, poniéndolo en un estado muy delicado, mientras que Molly, llamó a sus amigos y conocidos, presentándose todos.
―Hola a todos ―saludaron los Potter, los gemelos Weasley, recibieron palabras de apoyo, de parte de los Potter, Harry les entregó una bolsa de galeones (cambió la moneda mágica china, por galeones ingleses, cuando se enteró de la situación de Arthur) y gemas preciosas, en un bolsillo de Fred (¿o George?).
― "Molly, ¿cómo se encuentra Agustia?" ―le susurró Harry, la mujer se puso pálida de golpe.
― ¿Puedo hablar contigo, Harry? ―preguntó Molly en voz alta ―En un lugar más privado.
―Seguro ―dijo él, mientras que este la seguía, hasta un balcón.
―Se encuentra bien ―dijo ella ―Contraté a una niñera, hasta que volvamos.
―Ya veo ―dijo él.
―Creí... creí que no la conocías ―dijo Molly, ahora asustada.
―Kira, mi Augurey, me avisó de todo cuanto ocurría ―dijo él, manteniendo la calma, Molly se mordió el labio.
―Yo... yo estoy muy apenada contigo ―dijo Molly, bajando la mirada. ¿Hasta dónde había llegado su deseo de poder tener dinero, prestigio y poder? Hacer que su niña, su pequeña Ginny se obsesionara de forma enfermiza con el joven ante ella, romper sus sueños, violar al joven, embarazarse de él...
―Fueron ordenes de Dumbledore, quien intentaba seguir robando dinero a las familias Potter y Black. Pero me hice cargo de eso, hace ya un año ―dijo él, ella seguía sin mirarlo ―Conozco un yacimiento de esmeraldas y diamantes, es así como te he estado enviando las joyas, las cuales sé que cambias por dinero, no es difícil. Lo haces muy bien, para tener...
―Tantas bocas que alimentar ―completó Molly.
―Sabes ―le dijo mirándola a los ojos ―Que si algún día, se descubre sobre la verdadera paternidad de Agustina, muchos podrían caerles encima ―ella asintió, él le dio una sonrisa, que a ella le transmitió calma ―No diré nada.
― ¿Qué deseas, Harry? ―preguntó la mujer.
―Que me prometas, que dejarás de ser tan... avariciosa ―pidió Harry, ella lo miró fijamente, sin creérselo ―Solo eso. Periódicamente, llegará a tu casa un pequeño paquete con joyas, sabes el resto, ¿no es así? ―la mujer le dio una sonrisa y ambos volvieron con los demás, para sorpresa de Molly, Harry trajo algo de comida, repartiendo unos pasteles de calabaza entre algunos de los presentes.
Así mismo, saludaron a los padres de Neville, Harry empleó la Legeremancia, por impulso y encontró algo muy extraño, en la mente de Alice Longbottom: estaba completamente negra, vacía en pocas palabras. Pero había algo más, algo extraño.
―Si estuviera vacía, por consecuencia ella estaría muerta o, en el... en un caso, podría estar en un estado vegetativo ―se dijo que necesitaba más tiempo, para revisar aquello, por ahora estaría junto a Neville y luego, volvería con los demás.
Salieron de San Mungo casi dos horas después, mientras que James decía que era hora de ir a buscar algo de comer, era hora del almuerzo.
En la soledad de la biblioteca de la mansión Potter, Harry tuvo la ayuda de la Magia de Vida, creando (en pocas palabras) clones suyos, con los cuales estuvo estudiando todo lo que pudo, sobre la mente humana y sobre hechizos y maldiciones que la afectaran, así como la personalidad y otros cientos de cosas, ubicadas en la mente.
Harry comenzó a crear clones: algunos para ocultarse en su propio hogar y estudiar la mente humana, así como la Oclumancia.
Otros y él mismo, fueron al colegio, para continuar su vida estudiantil.
Uno de esos días, Dumbledore y Flitwick se presentaron en la biblioteca del colegio, habían estado buscando a Harry.
―Señor Potter, despierte ―pidió Flitwick, al verlo rodeado de libros y con cientos de pergaminos a su lado, muchos de los cuales estaban rotos o hechos bola.
―Rennervate ―exclamó Dumbledore, haciendo que Harry despertara y se sobara el cuello.
Flitwick habló primero. ―Espero, señor Potter, que el hecho de no haber aparecido anoche para dormir en su cama, en su sala común, sea por un asunto importante.
―Intentar curar a los Longbottom, es importante para mí, director ―dijo Harry, sobándose el cuello ―Neville es un buen amigo.
―Ha... Señor Potter ―se corrigió Dumbledore rápidamente ―Le buscaba, para decirle que, desde hoy, tendrá sesiones de Oclumancia, con Severus Snape. La Oclumancia no es algo que se estudie con normalidad en Hogwarts, pero temo que Voldemort...
―La conexión entre nosotros, se rompió el año pasado ―dijo Harry, haciendo que Dumbledore le mirara sorprendido, no pudo evitar sonreír ―Llevo desde el segundo año, dando con los Horrocrux de Tom, y destruyéndolos, ya no le queda ninguno. Bastará con matarle, ya sea de frente o por sorpresa. Por otro lado, director, usted mismo ya debería de saber que mis defensas Oclumánticas son de las mejores. Aprendí de los mejores, antes de llegar a Hogwarts. ―Albus se mordió el labio, sintiéndose inquieto; Harry se levantó y empuñó su varita ―Tempus. Bien, tendré tiempo para desayunar, nos vemos en clases.
― ¿Qué fue todo esto, Albus? ―preguntó Filius, pero el anciano no contestó, suspiró pesadamente y salió de la biblioteca, mientras pensaba en algo para poder descubrir los secretos de Harry y en cómo hacerlo confiar en él.
―Potter parece tener todo planeado, sin embargo, Harry es un Ravenclaw, y no hay nada más importante para ellos, que la información ―pensó Albus. ―Sin embargo, no sería bien visto por alumnos de Sexto y Séptimo, si les doy las recomendaciones desde ya, a los alumnos de Quinto, para sus empleos.
A la noche siguiente, en el desierto de Nubia, (en Sudan), se podía ver a tres personas, quien mantenía la formación, sobre un camello, era el mismísimo Lord Voldemort, detrás de él, venían Aurelius Nott y Oswald Avery, pronto entraron en una zona de cañón, lugar al cual solo se podía entrar, empleando magia dimensional, una magia la cual ya le había quemado el brazo derecho entero a Avery.
― ¿Qué buscamos, mi Lord? ―preguntó Avery.
―No podemos estar muy lejos ―dijo Voldemort, mientras empleaba el Pársel, acarició el cuello de su caballo, el equino no se asustó, cuando una serpiente de cascabel, reptó por su pata y llegó hasta el regazo de Voldemort, comenzando una conversación entre ambos ―Buscamos a los Gigantes. ¿Han leído las noticas, no es así?, una masacre en Azkaban, alguien usó un Patronus de gran poder, se quitó de encima a los Dementores, entró en la prisión y ejecutó a varios Mortífagos, uno tras otro. Necesitamos una mayor fuerza de choque, si queremos tener algún tipo de triunfo.
― ¿Qué estamos buscando? ―repitió la pregunta Avery.
Se escuchó un retumbar, algunas de las altas formas de tierra, comenzaron a caer, amenazando con aplastarlos, pero Voldemort levantó su mano derecha y las rocas se detuvieron, susurró un hechizo y las rocas se volvieron volutas de humo, sin importancia, pronto apareció ante ellos un gigante de largos cabellos negros, ojos grises, con ropas violetas y un cetro en su mano derecha, el cual se arrodilló, para mirarlos mejor.
― ¡Saludos, oh gran rey de los gigantes!
―Yareth. Mi nombre es Yareth ―retumbó la voz del rey Yareth― ¿Qué buscan, los hijos de Adán?
Voldemort se relamió los labios― ¡Hace ya cientos o quizás millones de años, que nosotros, los hijos de Adán ganamos la ciencia y la forja, así como la magia, obligándoos a vosotros, a abandonar las tierras que antes fueros de vuestra propiedad! ¡Yo Lord Voldemort, te ofrezco recuperarlas, si me ayudas en mi conquista!
El gigante de ojos grises miró fijamente a los tres magos― ¿Deseas que luchemos junto a ti, en tu estúpida guerra, solamente para que puedas ensalzar tu ego? No nos creas tan estúpidos, a nosotros que ganamos la forja y el secreto de la confección de armas, gracias al ángel caído Gadreel.
― ¿No deseas que conozcan tu poder y el de tu pueblo? ―preguntó Voldemort― ¿No deseas acaso, que todos tiemblen cuando escuchen tu nombre, o Yareth, rey de los gigantes?
El gigante le dio una sonrisa tenebrosa al mago, haciendo que los camellos los tiraran de sus jorobas y cayeran al suelo ―No vengas a hacerme perder mi tiempo.
―No lo estoy haciendo ―aseguró el hombre, mientras alzaba su varita― ¡IMPERIUS MAXIMUS! ―el humo amarillo verdoso, llegó hasta el gigante, mientras que Voldemort caía de rodillas.
― ¡Mi señor! ―gritaron los dos Mortífagos, cientos de temblores, obligaron a los Mortífagos a escapar de allí, pero Avery murió aplastado por las rocas, al igual que su camello, solo el de Voldemort, junto con su otro fiel camarada: Nott, salieron de esa trampa mortal. Otros seis Gigantes se presentaron, Voldemort empleó un hechizo silencioso, para descubrir sus nombres.
― "Gerión, Embal, Alcioneo, Fagio, Mulfius y Asterión" ―susurró Voldemort, mientras concentraba toda la magia que podía, en su varita, la cual se calentó hasta el punto insoportable, pero, aun así, no la soltó, mientras apuntaba a los Gigantes reunidos, junto a su rey― ¡IMPERIUS MAXIMUS! ―los gigantes estaban ahora, bajo el control de Voldemort, quien cayó fatigado y con su magia en un muy bajo nivel, por culpa de que ahora solo tenía una fracción de su alma.
Ahora, el Mago Oscuro que vio el siglo XX, tenía a la corte de los Gigantes de su lado, ante la pérdida de sus Mortífagos.
Sin embargo, Nott no era un inútil, como se podría pensar, dejó a su amo descansar, transformó su varita en una aguja y le picó sobre la Marca Tenebrosa, presente en el brazo de su amo, a la cual envió magia, causando que la misma se marcara de un negro aún más visible, ardiera y que casi pareciera como si hubiera algo por debajo de la piel, la quemazón era increíblemente dolorosa, apretó los dientes con fuerza, mientras lagrimas brotaban por sus ojos, más y más, buscó en los hogares de los Mortífagos, pues entró en sus mentes con Legeremancia y se Desapareció en un segundo.
Llegaron a la casa de los Lestrange, donde podrían descansar. Ahora que tenían un "trato" de tal poder en sus manos, podrían "golpear" a Inglaterra y a Harry Potter, cuando menos se lo esperaran.
