Disclaimer: los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, son propiedad de Amano Akira-sama cuanto quisiera yo que me pertenecieran pero que se le va hacer y los nuevos personajes que aparezcan son de mi autoría. Este fanfiction es sin fines de lucro y exclusivamente para la diversión de la autora y posibles lectores espero que los disfruten
Aclaraciones
Letra cursiva — conversación
"Letra cursiva" — puede ser muchas cosas como sarcasmo, sueños, etc.
‹‹Letra cursiva›› — pensamientos
Letra negrita — recuerdos del pasado.
() Ciertas aclaraciones
Capítulo 8
Reencuentro doloroso
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Esta vez no dejaría que lo convenciera, desvió la mirada mientras cruzaba los brazos no la miraría por nada en el mundo, incluso si se acercara de esa manera y solo cuando sintió como soplaba en su odio se alejó creando cierta distancia de su atacante.
— ¡Que crees que haces mujer! — reclamo con enojo a pesar de estar avergonzado, lo que solo le daba una imagen tierna a su atacante.
— Estoy aprovechando que nuestra princesa no se encuentra en la mansión — coloco sus manos en sus caderas, para después con una sonrisa picarona acercarse al peli plateado, el cual solo desvió la mirada mientras retrocedía poco a poco hasta chocar contra la pared — no siempre tenemos tiempo para nosotros — sujeto su corbata para ir acercándolo hacia ella a pesar haber resistencia.
Y antes de que juntara sus labios con los de su esposo, soltó su corbata y se alejó.
Una venita le apareció en la cabeza, no podía creer que aun cayera en sus juegos, tratando de tranquilizarse se acercó a ella con pasos decididos y rodeo su cintura con sus brazos, sorprendiéndola — ¿Dónde se encuentra nuestra princesa? — sintió un cosquilleo en su oreja provocando que se riera.
— Salió con Tsuna — se acomodó en sus brazos y los sujeto con fuerza ya que sabía que la soltaría ante la respuesta que le dio, lo conocía tan bien — y antes de que te de un ataque de preocupación, Takeshi y algunos miembros de la familia los acompañaron — sabía que chasquearía la lengua ante la mención de su amigo azabache, y a pesar de hacer ese gesto ella sabía que el de cierta forma se sentía aliviado.
Se mantuvieron un rato en silencio disfrutando aquel momento que solo les pertenecía a ellos hasta que la rubia recordó el mal humor que estuvo teniendo su esposo desde que se encontró con el pequeño Luka — Se puede saber de qué demonios te estas riendo mujer.
— No crees que Luka y Koemi harían una linda pareja en el futuro — lo sintió tensarse, pero deseaba verlo estallar en furia así que seguiría continuando — aunque Yoshio también es un gran prospecto ¿A cuál prefieres como yerno?
— ¡SOBRE MI CADAVER! MI PRINCESA NO ESTARA CON EL MOCOSO DEL CABEZA DE CESPED — grito a los cuatro vientos mientras se alejaba de ella y empezaba a caminar por la habitación tratando de encontrar alguna forma de emparentarse con los "extremos"
— Oh ya veo así que apoyas a Luka — dijo con una sonrisa divertida mientras llevaba su mano a su mejilla.
— Ni loco — detuvo sus pasos para mirarla con enojo.
— Porque no, es adorable, tierno y lindo niño además a pesar de recién conocerlos, me encantaría que Haru y Luka se volvieran parte de la familia no sería eso genial.
— Que acabas de decir — y antes de que ella siguiera burlándose él se acercó a pasos rápidos a su lado para sujetarla de los brazos — a quien mencionaste.
Sintió un pequeño dolor al ser sujetada que aquella manera, frunció el ceño — me lastimas Hayato — le reclamo, logrando que el peli plateado soltara su agarre — es extraño verte actuar de esta manera ¿Qué ocurre?
— Repite lo que acabas de decir.
— Haya…
— ¡Elizabeth! — se quedó callada, solo la llamaba por su nombre cuando el tema que debían tratar era serio, por lo que ella también dejo de lado sus juegos.
— Que ocurre con Luka — al no ver ningún cambio en sus expresiones supo que no se trataba del pequeño castaño — Haru — lo vio tensarse ante la mención de ese nombre — debe tener nuestra edad, de ojos achocolatados y cabello rosado, habla en tercera persona — empezó a describirla descubriendo que mientras más decía de ella su esposo se ponía cada vez más pálido — ¿La conoces?
— Debemos decírselo a Juudaime — salió de la habitación deprisa, sin dudarlo empezó a seguirlo escuchando sus murmullos — al fin te apareces mujer estúpida.
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— Me disculpo, soy amigo… — se detuvo una sonrisa burlona se posiciono en sus labios — lo olvidé, era amigo de tu hermano una vez me conto sobre ti así que vine hacerte una visita y darte el pésame, pero lo que no me dijo era que tuvieras una familia.
Ambos se tensaron ante las palabras de aquel sujeto — ‹‹está mintiendo›› — pensaron ambos, Haru trato de tomar la mano de su hijo, pero al no sentirlo miro detrás de ella, un miedo enorme se apodero de su cuerpo al no verlo por ningún lado.
— Oh, buscan al pequeño — Haru miro a esa persona con miedo — no se preocupen en estos momentos debe estar con mi compañero por lo que sería genial que me acompañaran para poder charlar un poco — Francesco no dudo ni un minuto en abalanzarse hacia esa persona golpeando su rostro.
En ese momento un forcejo entre ellos — ¡Haru busca a Luka! — le grito a la vez que le daba otro golpe al peli zafiro — una vez lo encuentres ve al lugar donde nos conocimos — recibió un golpe en el estómago logrando sacarle el aire cayendo al suelo, pero al ver las intenciones de esa persona se obligó a sí mismo a levantarse.
Haru quiso acercarse al rubio para ayudarlo, pero la mirada celeste de su hermano la obligaron a retroceder, confiaba en que se encontrarían en aquel lugar por lo que sin mirar atrás fue en búsqueda de su pequeño.
Francesco se sintió aliviado de que la castaña lo escuchara lo que provoco que bajara la guardia y recibiera un golpe en el costado derecho, provocando que su agarre se debilitara liberando a esa persona quien sin perder el tiempo le dio una patada en el mismo lugar derrumbándolo.
Saco un arma de su saco apuntando al rubio — adiós Bozelli hubiera sido más sencillo si solo me hubieran acompañado por las buenas — el rubio cerro los ojos maldiciéndose por dejar sola a su familia, pero a pesar de escuchar el sonido del disparo no sintió nada al abrir los ojos pudo darse cuenta como el peli zafiro caía al suelo dejando ver a un azache de traje con una fedora la cual tenía una franja naranja y unas patillas.
— Levántate y sígueme — fueron sus únicas palabras antes de seguir su camino, Francesco se quedó aun en el suelo sin entender lo que paso — si deseas ver a Haru será mejor que me acompañes — y solo con la mención de la joven se puso de pie y se acercó a esa persona y antes de que formulara alguna pregunta sintió como su pistola era colocada en su quijada — en silencio — le advirtió antes de guardar su arma y continuar con su camino.
— ‹‹No confió en este sujeto, esperen un poco Haru, Luka juro que los rescatare›› — empezó a seguirlo en silencio.
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— Entonces otou-san no se encuentra en la mansión porque fue a una misión — miro a su madre quien solo asentía ante sus palabras, aquello solo lo entristeció en esas semanas que fueron a Nanimori extraño a su padre y deseaba verlo, pero el entendía que era su trabajo por lo que se golpeó ambos cachetes para así recuperar su alegría — le pediré a Hibari-san que me entrene — dijo con decisión, esta vez conseguiría que lo aceptara como su alumno.
Hana solo podía suspirar, a pesar de todo amaba que su pequeño se parezca a su esposo, aunque no entendía el motivo de su admiración por el ex presidente del comité disciplinario de NamiChuu — antes de nada, primero debes tomar una ducha y desempacar tus maletas ya después iras con Hibari — Yoshio asintió con entusiasmo.
— ¡De acuerdo! — Y antes de ingresar a su habitación detuvo sus pasos — antes iré a saludar a Koemi — se dio la vuelta y fue en búsqueda de su amiga, Hana solo negó con la cabeza mientras empezaba a sacar todas las cosas que llevaron en su viaje.
Esperaba que Kyoko hiciera caso a sus palabras y desistiera hablar con Sawada de caso contraria ella intervendría y estaba segura que Ryohei la ayudaría.
— Estas más alto Sawada — comento cuando vio al joven castaño parado en la puerta, para acercarse a ella.
— Bienvenida Kurokawa-san — le saludo de manera cálida siendo recibido por un abrazo.
— Basta de formalidades Sawada, ya llevamos años conociéndonos — se alejó un poco de él — realmente creciste — lo escucho reírse.
— Debía hacerlo en algún momento — agrego entre risas contagiándola en el proceso — tu habitación ya debe estar lista te acompañare hacia ahí.
— No imagine que nos convertiríamos en familia en algún momento — trato de bromear, pero al ver como aquella sonrisa que la recibió desapareció poco a poco, se extrañó de aquel cambio — me gustaría hablar con Kyoko.
— Ella se encuentra en los jardines con la organizadora — su comentario sin ningún sonrojo o emoción que antes existía en el joven cada vez que hablaba de su amiga ya no estaba, algo estaba pasando — espero disfrutes tu estadía en Italia y no dudes en pedir cualquier cosa, me gustaría acompañarte, pero aún hay demasiado trabajo que debo realizar.
Hana se despidió de su amigo dejo sus maletas en la habitación antes de dirigirse rumbo a los jardines debía hablar con su amiga.
La encontró charlando con alegría con una señora la cual anotaba todo lo que mencionaba la peli naranja — Me sorprendió tu llamada jamás imagine que te casarías con dame-Tsuna.
— ¡Hana-chan! — Kyoko no dudo en correr hacia ella y envolverla en un abrazo se alegraba de ver a su amiga y más para ayudarla en la preparación de su boda — Tsuna-kun ya no es ningún dame.
— Te doy la razón, el Sawada de ahora es muy diferenteal que conocimos en la adolescencia.
— ¡Mira! — le mostro el anillo que tenía puesto — ¡Me casare Hana-chan! — grito con emoción e ilusión mientras abrazaba su mano.
— Felicidades Kyoko — ahora las dudas que tenían eran más grandes al ver que solo uno de los novios era el que estaba emocionado — creí que Haru también vendría, pero al ir a su casa sus padres me dijeron que se marchó hace unos meses.
— Oh… entonces fue por esa razón que no pude localizarla — la sonrisa se borró de su rostro por un momento antes de tomar las manos de su amiga y volver a su emoción inicial — Estoy segura que aparecerá para la boda, ella más que nadie quiere la felicidad de Tsuna-kun y yo soy la única que podrá proporcionársela.
— Pareciera como si no desearas verla — comento en broma, pero al ver como la sonrisa de su amiga se tensaba sintió como si no la conociera por un momento — era broma Kyoko.
— No bromees de esa manera en especial cerca de Tsuna-kun.
— Disculpe podría retirarse — le hablo a la mujer que se había mantenido en silencio todo el tiempo, quien miro a Kyoko la cual asintió — gracias — espero a que se marchara antes de enfrentar a su amiga — quiero que me aclares una cosa porque de repente piensas casarte con Sawada, ni siquiera tuvieron una relación antes del anuncio de su compromiso.
— N-No sé de qué hablas Hana-chan — estaba nerviosa, no esperaba que la azabache supiera aquello.
— Somos amigas ¿no? Puedes confiar en mí.
— Yo…
— Bienvenida Hana ¿Qué tal tu viaje? — Dejo la ropa que tena entre sus manos para observar a una mujer rubia parada en el marco de su puerta un poco agitada — ¿viste al estúpido de mi esposo?
— Estuvo tranquilo Elizabeth-san gracias por preguntar y respecto a lo otro no vi a Gokudera pasar por aquí — le respondió observando como la de mirada azul suspiraba con enojo, la relación de los esposos Gokudera le parecía interesante y más al tener personalidades distintas, aunque su matrimonio tampoco era normal — ¿está en problemas?
— Podría ser, empezó a actuar raro desde que mencione el nombre de Haru por… — Hana soltó la ropa que sujetaba, su mirada lucia sorprendida — tú también.
— ¿Haru? ¿Miura Haru? — se acercó.
— ¿Miura? Lo siento, pero la Haru que mencione apellida Bozelli.
— Estás segura.
— Completamente — cruzo los brazos inspeccionando los gestos de la azabache, si su esposo no se dignaba a responderle, su amiga lo haría — ¿Quién es Miura Haru?
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Se mantuvo quieta, sentía como el aire no deseaba entrar a sus pulmones no creía que llegaría a encontrárselo y tan solo escuchar de los labios del castaño su nombre varios recuerdos preciados y dolorosos aparecieron en su memoria.
Como si se hubiera creado un mundo para solo ellos, no se daban cuenta de nada que los rodeara, Tsuna solo se perdía en aquella mirada chocolate que ahora se daba cuenta que extraño más que nunca, sentía que si cerraba los ojos ella desapareciera por lo que no dejaba de mirarla en todo momento.
— ¿Mami? — y tan solo con esa palabra Haru despertó y sin importarle nada se acercó a pasos apresurados a ellos para tomar de entre las manos del castaño a su pequeño y abrazarlo con fuerza, su alma volvió a ella al tenerlo.
— Lu-chan, Lu-chan… no vuelvas asustar a mamá de ese modo — murmuraba entre sollozos, Luka se sintió culpable al causarle aquel dolor a la persona que más amaba en ese mundo.
— Luka lo siente… Luka no quería hacer llorar a mami — coloco sus bracitos rodeando su cuello, acomodando su rostro entre su hombro y aferrarse con fuerza.
Tsunayoshi solamente miraba en silencio sin comprender lo que estaba ocurriendo — ¡Tsuna! ¿Te encuentras bien? — miro a su costado encontrándose con Yamamoto asintió ante sus palabras y ya recuperado de la impresión con decisión sujeto la mano de Haru, llamando su atención.
— Takeshi, Koemi está dentro de la librería ve por ella, nos veremos en la mansión — sin decir ninguna palabra más empezó a caminar arrastrando consigo a la castaña, al sentir como Haru trataba de librarse apretó más su agarre, tenía miedo que, si llegara a soltarla, ella desapareciera.
Detuvo sus pasos para así poder llamar su atención — Tsuna-san — se sintió aliviado cuando se detuvieron — De…
— Llevare a Luka — la interrumpió, mientras extendía su mano libre — ¿Luka? — lo llamo con la voz más suave para evitar asustarlo, después de lo que paso era comprensible.
Al escuchar su nombre el pequeño lo miro antes de volver la vista a su mamá — ‹‹papá le dijo a Luka que mamá debe encontrarse con el empresario›› — sentía que en cualquier momento su mamá escaparía por lo que sin dudarlo dejo que aquel hombre lo llevara en sus brazos.
— En marcha — volvió a caminar son esperar ninguna respuesta, por el momento debía sacarlos de ese lugar — ‹‹Las personas que deseaban llevarse a Luka aún deben seguir por aquí, debo llevarlos a un lugar seguro›› — los dirigió al auto que los trajo a él y Koemi.
En todo el trayecto ninguno dijo ninguna palabra de igual manera Tsuna en ningún momento soltó su mano. Haru se mantenía acariciando los cabellos castaños de su pequeño, tampoco tenía ganas de decir algo, además sabía que estaría a salvo, que la persona a su lado no permitiría que les ocurriera alguna cosa.
Luka que se encontraba en las piernas del castaño solo observaba los gestos de ambos adultos, por alguna extraño razón sentía el ambiente pesado se preguntaba la razón de aquello por lo que como el buen niño que era arreglaría eso.
— Luka se alegra de encontrarlo señor empresario.
— ¿Empresario? — dijeron al mismo tiempo ambos adultos mirando al pequeño sin entender sus palabras, Tsuna miro a Haru esperando que ella conociera la respuesta, pero se encontraba igual de confundida.
— ¡Sí! Luka estuvo buscándolo por mucho…mucho tiempo — extendió las manos para mostrar la magnitud de su búsqueda — es muy difícil de encontrar señor empresario — agrego mientras se agarraba la quijada pensando.
Ante esa imagen tan tierna Haru solo pudo reírse, pero al darse cuenta de sus palabras miro a su pequeño — ¿A qué te refieres Lu-chan? ¿Cómo conoces a Tsuna-san?
— ¿Me buscabas? — pregunto al mismo tiempo que la castaña.
— ¡Hahi! — Dio un gritito de asombro — Luka no dijo nada — desvió la mirada a cualquier punto culpándose por haber revelado su súper misión secreta, no era momento que ellos supieran de su búsqueda.
— Lu-chan — Haru uso la voz más seria que podía tener frente a su pequeño, necesitaba respuestas en ese momento, Luka empezó a sudar por los nervios al sentir su mirada posada en él, estaba por rendirse hasta que ambos castaños escucharon la risa del dueño del auto.
Tsunayoshi soltó una carcajada ante la pequeña discusión silenciosa que tenían, se sorprendió de ver una nueva faceta en Haru dándose cuenta de lo mucho que cambio en esos años que no la vio.
Haru solo se sonrojo ante la vergüenza posando su mirada chocolate al paisaje que se mostraba por la ventana, Luka de igual manera se sonrojo, pero a diferencia de su madre miro al castaño realizando un puchero.
Y antes de que el Décimo Vongola pudiera disculparse, el chofer le indico que habían llegado a su destino, se sorprendió que todo aquel ambiente que se creó fuera destruido por solo unas palabras de ese pequeño.
El primero en bajar fue Tsunayoshi cargando nuevamente a Luka extendió su mano para que Haru pudiera tomarla, por unos segundos ella dudo en aceptar ese gesto, pero finalmente coloco su mano entre su mano para tomar rumbo a la mansión.
— Luka puede caminar solo señor empresario — comento el pequeño, pero al ver la sonrisa tan cálida que le dedicaba se resignó a estar de esa manera, observo todo a su alrededor sorprendiéndose del enorme lugar al que llegaron — señor empresario tiene el patio más grande que Luka vio — los adultos volvieron a reírse ante sus comentarios.
Una vez los tres estuvieron solos en el despacho Tsuna bajo al pequeño que en unos segundos ya estaba en brazos de su madre — gracias por salvar a Lu-chan — una vez se acomodaron en sus lugares decidió romper el silencio agradeciéndole — pero porque Tsuna-san nos trajo aquí — esa era la primera duda que tenía.
— La mansión Vongola es el lugar más seguro, las personas que estaban tras Luka podrían estar aún cerca, lo único que me importaba era llevarlos a un lugar seguro.
— ¡Fue increíble! El señor empresario golpeo a los malos y salvo a Luka — explico mientras se ponía de pie y con ayuda de sus manos imitaba los golpes que vio con emoción — Luka esta impresionado, Luka creía que los señores empresarios solo estaban en una oficina, pero — lo miro con estrellitas en sus ojos — estuvo increíble señor empresario.
Haru solo escuchaba los relatos de su hijo, se alivió de verlo con su misma alegría y que el ataque que recibió no lo hubiera afectado.
— Tú también fuiste muy valiente pequeño — le sonrió con ternura al darse cuenta del parecido que tenía con Haru.
— ¡LUKA! — un torbellino plateado abrió de golpe las puertas del despacho para ir en dirección del castaño y abrazarlo — me asustaste — pequeños sollozos se escucharon provocando que nuevamente Luka se sintiera mal, por haber asustado a su amiga.
— Tranquila Luka se encuentra bien el señor empresario me rescato — trato de tranquilizarla.
— ¿señor empresario? — se separó para mirarlo con curiosidad y después mirar a su padrino, sujeto sus manos para arrástralo fuera de ese lugar — necesitamos charlar sin ningún adulto.
Haru se sorprendió de ver a la pequeña ahora sabia porque su pequeño no dudo en pedir la ayuda de Tsuna, al quedarse solos un nuevo silencio volvió aparecer entre ellos. Se sentía incomoda por lo que empezó a jugar con su anillo mientras lo miraba atentamente.
— ¿Te casaste? — levanto la mirada para ver aquellos ojos de color caramelo los cuales solo demostraban tristeza, decepción, sufrimiento. Se sintió culpable por causarle tales sentimientos.
— Sí — respondió sonriéndole de la manera más brillante porque el recordar su boda era lo más feliz para ella
Nunca creyó que su encuentro serio de esa manera.
Lo que más le dolió fue enterarse que por las decisiones que tomo provocaran que la perdiera.
Le dolía no haberle dicho sus sentimientos a su tiempo.
Pero ya era tarde, porque Haru se había casado.
La había perdido.
