Debo decir que también me encanto escribir a Fon y Brucie! Por lo que me alegra que les haya gustado, quizás mantenga a Reborn como la tercera de la discordia que intentará robarse a Fon incluso después de casado —es un ejemplo! No digo que haré eso pero tampoco lo niego! — Y no me hagan empezar con Kimetsu no yaiba, porque me rompió el corazón! Mi pobre Giyuu! Si alguna vez escribo un Fic de ese manga le daré a Yuu todo el amor que merece!
Ahora disfruten! Gracias por todos sus follows y reviews! Realmente me alegran el día
Varias veces escucho la expresión, "cavar tu propia tumba", pero no creyó que llegaría el día en que ese fuera su caso.
— Si no quieres hacerlo pue—Conner se dio la vuelta hasta que sintió un jalón en la manga de su chaqueta. Al darse la vuelta se encontró con bellos ojos grises casi azules, ocultos detrás de la largas pestañas, una de las mangas de su bello kimono ocultaba parte de su rostro, y al ver el ligero rubor en sus mejillas, pudo jurar que sintió su corazón dar un latido especialmente fuerte.
— Yo... Yo se que no nos conocemos mucho... Pero... — Su voz era tan frágil y sincera como un suave Susurro de terciopelo. — Desde la primera vez que te vi... Supe.. Supe que solo podías ser tu.. — bajo su manga y el héroe pudo ver como mordía uno de sus finos y delicados labios ahora de color azul. — ¡Me gustas! ¡Por favor sal conmigo! — exclamó levantando su mirada para verle a los ojos, notando que estos parecían brillar con el sol, y una suave ventisca arrastró pétalos rosados algunos de los cuales terminaron en el cabello de la chica, dándole una silueta más etérea que antes —¿porque Dios crearía a una persona tan hermosa solo para terminar como un demonio? Más que demonio, Conner diría que era un ángel caído, la belleza del ángel y la malicia de caer al infierno o en este caso a Gótica —
— ¡Muy bien hecho! — Aplaudió Tim sacando a Conner de su trance y el rostro antes lleno de tantas emociones de la más joven volvió a parecer neutro. — ¿vas a querer la foto? —Robin mostró la cámara y le tomó un segundo pestañear para registrar lo que estaba pasando.
— Ahm.. Si, claro. — Asintió tragando saliva teniendo que recordarse que esto no era más que un teatro.
— ¡Eso se ve super interesante! ¡Yo sigo! — Sonrió Wally en la fila y Kyo quiso suspirar, hoy sería un día mas largo de lo que imagino.
Todo comenzó gracias a la conferencia de padres y maestros, en la cual un apoderado — Reborn, fue Reborn, el bastardo— Sugirió para el aniversario de la ciudad que los estudiantes hicieran una versión de un festival cultural japonés en lugar de las actividades normales, y ya que a los snob de la elite les encantaba la apropiación cultural — Inclusión, si claro. — todos aceptaron encantados.
Todo lo anterior resultó en cada clase teniendo que preparar algún tipo de puesto para atraer la atención de los visitantes. Por supuesto la clase de Tsuna fue con un maid café, y el resto de las clases también fueron por ideas tradicionales de los festivales en escuelas en Japón, a medida que los días fueron pasando todas las clases y clubes tenían sus ideas excepto por el suyo.
— Tenemos que explotar aquello que nadie más tiene. — Sugirió Timothy y ella elevó una ceja ante eso. — ¿alguna idea? — Debido a que Kyo y Ryohei eran las únicos japoneses las miradas cayeron sobre ellos, eso era racista en su opinión.
— ¡Podemos hacer un puesto de Box! ¡Sería muy extraño! — La mayoría se sintieron como idiotas al esperar algo del albino antes de que miraran a Kyo en busca de ayuda.
— Un árbol de confesiones. — Contestó recordando una historia que su Madre le contó de su tiempo en la escuela.
— ¿Que? — Le vio confundido Drake.
— debajo de un árbol, los visitantes pueden recibir una confesión de la persona por la que pagaron. — Explicó recordando lo feliz que se veía su mamá al decirle que la fila para que ella se confesara era tan larga que salía de la escuela.
— como una cabina de besos, pero en lugar de besos una confesión... — Murmuró el chico y pronto su mente brillante comenzó a idear un plan.
Kyo pronto se desconecto de eso ya que ahora tenía más cosas de las que preocuparse como salirse del equipo de porristas, no que no le gustara el ejercicio y las porras eran pegadisas pero no quería estar cerca de Kyoko — Y por extension de Tsuna — más de lo estrictamente necesario, si tan solo Fon la dejara renunciar... Estaba segura de que el que no la dejara salirse tenía más que ver con el hecho de su amor por el caos —cosa que todo Hibari tenía — que con él que era malo dejar sus responsabilidades.
Gracias a la ayuda de Ivy —y de sacarle una rama a su cerezo en casa, con extremo cuidado — tenían ahora un cerezo hermoso y grande para funcionar como árbol de confesiones. Además del servicio de confesiones, para los que esperaban su turno, se abrio una pequeña sala de té, con té y dulces tradicionales asiáticos —En los cuales Fon y Alfred ayudaron felices — sin contar que para darle un tema más oriental las chicas usaban kimonos mientras que los hombres tenían yukatas acorde al tema.
En un principio las chicas pensaron en todas usar un mismo tipo de kimono pero luego se convirtió en una competencia en quien tenía el más bonito y lograba más confesiones, eso era predecible y no le pareció nada sorprendente cuando escucho que los hombres tenían una apuesta parecida. Kyo no le tomó importancia porque aunque sabía que era hermosa, también sabía que la mayoría de la escuela — Y Gótica — le temía, por lo que Dudaba que fuera muy pedida.
Y en un principio tuvo razón, si, debido a la forma en que estaba vestida recibió varias miradas pero nadie daba señales de querer acercarse demasiado a ella, hasta que Byakuran paso.
— Vamos Kyo-chan, ¡tienes que hacer mi corazón latir! — Dijo el albino con una expresión de pura satisfacción y diversión de seguro esperando una confesión seca o regañadientes, pero olvidó una cosa.
Ella era la hija de Kikyo Hibari, y como tal fue educada en el arte de la seducción y las teatrales desde temprana edad —Kikyo algún día esperaba que su hija tomará sus pasos olvidados para dominar el mundo, más que nada porque de esa forma todos podrían apreciar lo hermosa e inteligente que era su hija, era injusto que solo se concentrarán en su fuerza cuando ella se encargo de nutrir el resto de sus habilidades —
— Senpai... — Dijo Kyo llamando la atención del albino mientras sacaba de sus mangas una bolsa de malvaviscos — la cual tomó luego de que le dijeran que Byakuran pidió por ella. — mostrándola con ambas manos como si la ofreciera al chico mientras su mirada estaba en el piso. — Yo creo que usted es más dulce que cualquier malvavisco... Por eso... Me gusta... Por favor salga conmigo. — Pidió logrando que un adorable sonrojo cubriera sus mejillas levantando su mirada solo un poco para verle a través del rabillo del ojo, tan solo para volver a mirar al piso escondiendo su mirada como una doncella pura avergonzada.
El silencio que siguió solo fue cortado por el sonido de una cámara y luego por la voz de su compañero de clase.
—Ya tenemos la foto lista, podrá venir a retirarla más tarde. — Dijo Timothy con una sonrisa como si hubiera estado esperando esto todo el tiempo.
— Uhm... — Murmuró Byakuran tomando la bolsa de malvaviscos antes de irse perdido en sus pensamientos y si todo lo que tomaba para hacerlo callar era actuar un poco... Bueno, quizás Kyo lo haría más seguido.
Cuando la confesión terminó y el albino se fue la carnívora sinceramente pensó que ese sería su único trabajo del día, ella se equivoco.
Luego de la sorpresa original de todo el mundo ante su actitud y buenas habilidades como actriz, pronto la japonesa se convirtió en la persona más solicitada y pasó buena parte del día confesando sus no existentes sentimiento a cualquiera que pagará el precio. A medida que el tiempo fue pasando sus confesiones se volvieron más personalizadas ya que hacer la misma todo el tiempo era aburrido.
Pará la mayoría de las chicas hablar sobre un amor prohibido que superaba cualquier barrera, o actuar más galante hacia el truco ganándose sonrojos, pequeñas risas divertidas y encantadas e incluso algunos desmayos. Pará los chicos, llamarlos "senpai", sonrojar se, alabar algunas de sus cualidades, o decir que llevaba tiempo amando los en secreto la hacía ganarse sonrojos, risas nerviosas y sangrados nasales — y quizás otras cosas pero ella realmente no quería pensar en eso —.
Pará el almuerzo cuando su primer descanso llegó, ya estaba algo cansada, por lo que sólo se recostó junto a la mesa de té que era su puesto original.
Cuando Richard llegó al festival cultural junto con sus amigos, decidió mirar alrededor primero para no levantar sospechas — aunque aún no tenían su primera cita si estaba saliendo ya que Kyo acepto— sobre su relación con la japonesa, por el lo gritaria a los cuatro vientos, pero la chica le convenció de mantenerlo en secreto por un tiempo, y cuando está menciono lo estricta que era su familia respecto a parejas, decidió hacerle caso.
Cuando llegó al jardín donde estaba la clase de Kyo no pudo evitar sorprenderse ante lo bello que era el jardín estilo japonés que armaron para su presentación, el cual incluso tenía un gran cerezo en flor — de seguro obra de Ivy —, todos se veían bastante bien con su ropa tradicional japonesa, pero en cuanto sus ojos aterrizaron sobre una particular figura se quedo sin aire y pudo jurar que el tiempo se detuvo.
Recostada en el piso con un bello kimono con varias capaz blancas, azules y moradas, con diseños de estrellas como una constelación, con sus labios pintados de un profundo azul que iba con su ropa y ojos, estaba Kyo... Y Richard estaba segura que jamás vio a alguien más hermosa en toda su vida, era casi irreal, como un ángel descansando en la tierra, los pétalos de cereza que caían sobre ella, solo ayudaban más a la imagen.
—Wow Kyo se ve fantastica — Dijo Wally pasando un brazo por sus hombros.
— Si... — Logró decir tragando saliva con algo de difícultad.
— Llegan justo a tiempo. — Los saludo Tim que apareció a su lado. — Kyo finalmente tiene un descanso. — Comentó a lo que el resto le vio con confusión. — ha sido la persona más pedida durante casi todo el día, al principio pensé que iba a estallar por toda la atención pero lo está haciendo bastante bien.
— Esa es Kyo para ti, toda una profesional. — Sonrió Roy decidiendo ir a saludarla.
—¿Así que se ha declarado a varios? — Pregunto Conner a su lado.
— Creo que si esto fuera real estaría saliendo con al menos 50 personas ahora mismo. — contestó el azabache y Dick sintió algo de molestia en aquello...
Era cierto que su relación era nueva pero Kyo aún no decía ni una sola vez que le gustaba... Y podía verlo en sus ojos pero aún así una reafirmacion verbal seria algo que le gustaría, por lo que saber que ahora lo hacía con tanta facilidad a otras personas le molestaba y le dejaba con un mal sabor de boca.
— ¡Yo quiero una confesión! Suena divertido, todos deberíamos tener una — Sugirió el velocista y sus amigos rieron antes de ver cómo Kyo volvía al trabajo.
Al final del día todos recibieron una confesión por parte de Kyo, oh bueno, todos menos Dick quien dijo que tenía cosas que hacer, y se retiro antes.
Muy bien, Kyo no estaba decepcionada, para nada, estaba totalmente tranquila con el hecho de que se hubiera confesado a casi toda Gótica — y más con todos los visitantes externos — menos a la única persona a la que realmente hacía su corazón latir, claro que no, y para nada se estaba sintiendo mezquina al respecto... Ella estaba por sobre esas cosas — No lo estaba, y cuando su descontento se comenzó a mostrar Timothy la envío a buscar más dulces al salón — por lo que estaba totalmente bien con eso.
Sip... Lo estaba.
Un Suspiro escapó de sus labio mientras entraba a la sala tan solo para sentir como alguien tomaba su muñeca y la dejaba con su espalda contra la pared, por un segundo sus reflejos casi la hicieron devolver el golpe a su atacante, pero ese aroma lo conocía.
Así que no fue una sorpresa cuando unos labios que reconoció al instante se estrellaron con los suyos, en un beso hambriento que hizo que perdiera la fuerza en las rodillas. La mano que estaba en su muñeca subió y entrelazo sus manos mientras la otra bajaba un poco su kimono exponiendo la tersa piel de porcelana de su hombro.
Los labios del mayor bajaron por su piel logrando que tuviera que tapar su boca con una de sus manos para no ser escuchados, y se estremeció cuando dientes se enterraron en su piel, prácticamente derritiendose ante la acción, de no ser porque Grayson la sujeto de la cintura y estaba firme contra la pared estaba segura de que habría terminado en el piso.
Richard vio contento la marca que comenzaba a enrojecer en la piel de la chica, no estaba en un lugar muy visible, pero... El que Kyo cargará una marca que cada vez que se mirara en el espejo le recordaría lo que hizo, lo llenaba con un extraño sentimiento de orgullo.
— Richard... — Escucho Susurrar su nombre y levanto su rostro encontrándose con el rostro sonrojado, y jadeante de su Kyo. Su labial estaba corrido debido a lo agresivo del beso y sus labios algo hinchados, mientras que sus ojos estaban algo cristalizados al borde de las lágrimas... Dios...
Dick no quería nada más que arruinarla, tomarse su tiempo quitando cada capa de su kimono dejando caricias por toda su piel, dejando marcas y besos a su paso, y ver su rostro consumido por el extasis y el placer... Demonios, tan solo la imagen mental en su cabeza le hacia sentir cosas que no sabía podía sentir por lo que negó, el mismo decidió tomarse su tiempo con Kyo así que no debía porque desesperar ahora.
— Lo siento, es solo que viéndote con todas esas personas me sentí algo celoso, lo lamento. — Se disculpo dejando su frente apoyada en su hombro, notando como la chica dejaba sus manos en sus brazos.
— La única persona a la que le quería... Decir esas palabra es la única a la que no me confesé hoy. — Susurro por lo bajo — Aunque... "gustar" no piensa a describir lo que siento por ti... — confesó y antes de que Richard pudiera preguntarle más al respecto ella le empujó tomado una bandeja de dulces cercanos antes de huir.
Aún así, a sus ojos no pasó desapercibido la forma en que el sonrojo llegó a sus orejas o el como su voz tembló, cosas que no hizo durante las otras confesiones...
—Oh Dios... — Suspiro dejándose caer contra la pared colocando su cabeza entre sus piernas, era definitivo Kyo sería su muerte.
