Harold al ver la intervención frunció el ceño mientras retrocedía al tiempo que sus ángeles terminaban de llegar al campo de batalla. Esa era la última oleada que había fabricado y estaba determinado a dar fin a ese evento.

Si ni el mismo Lucifer le había parado, no permitiría que un demonio de rango inferior lo hiciera, pero aún tratándose de él, sabía que tenía que tener cuidado con los ataques que venían de la nave sobre su cabeza.

Varios láser comenzaron a destruir a los ángeles cuando estos le pasaban muy cerca al dirigible; pronto varias bombas acompañaron a los laser levantando grandes nubes de humo, lanzando escombros por todas partes.

Alastor vio a Harold perderse entre el polvo y al verse en fuego cruzado, decidió moverse para no delatar su posición. Camino entre la nube de tierra y humo hasta llegar a Charlie quien era protegida por Dazzle y Black. La chica permanecía con la mirada en algún punto incierto, sin el más mínimo atisbo de la chica vigorizante que él alguna vez conocido.

Al ver la escena, Alastor casi sintió pena.

Charlie no estaba hecha para batallas y muy difícilmente podía imaginar a una chica como ella pasando por guerras territoriales, más considerando la familia de la cual venía; era por eso mismo que para Alastor, verla en aquel estado de perdida le causaba cierta incomodidad.

Volvió a dirigir un rápido vistazo al dirigible notando como la puerta principal era abierta, pero antes de siquiera pensar que era una invitación para marcharse, Husk se dejó caer de este extendiendo sus gigantescas alas tras tomar su forma demoniaca completa.

—Oficialmente estoy sorprendido —rió para agacharse y tomar a Charlie entre sus brazos, manteniendo cuidado de no moverla mucho, aunque con su herida eso se dificulto un poco. Sintió como era seguido de cerca por Dazzle quien se miraba muy preocupado por el estado de su dueña, la cual parecía estar en un estado catatónico—, es hora de irse linda —anunció pero no obtuvo respuesta, la mirada perdida de Charlie hizo que otra oleada de culpabilidad le golpeará.

Para él, eso era nuevo.

Alastor miro a Husk sobrevolarlos. Le dedico una mirada de burla, logrando que el gato rodara los ojos al tiempo que esquivaba un ángel exterminador. Este fue volado por una de las bombas de Cherri unos segundos después escuchandose de fondo un grito eufórico anunciando diez puntos más.

Husk al aterrizar se fue de lado cayendo con algo de brusquedad en el suelo sembrado de escombros y piezas metálicas.

—Cuidado gatito —dijo con un atisbo de burla al decirlo haciendo que Husk le levantará el dedo corazón—, me da gusto verte en esa forma después de décadas —musitó acercándose al gato que le veía con molestia.

Y aunque esa era la expresión habitual de Husk, inclusive Alastor sabía que había alivio en sus hurañas facciones; no terminaba de identificar si dicho alivio era por aún verlo vivo o porque Charlie venía con él.

—Es bueno estirar las alas de vez en cuando —dijo sin más moviendo las orejas ante cualquier objeto que pasaba demasiado cerca a su ubicación, su mirada voló hasta la chica y al ver el estado en el que venía frunció más el ceño, para sorpresa de Alastor—. Súbela —ordenó bajando una de las alas para que fuera más fácil el llevarsela.

—¿Porque vinieron? —preguntó tras acercarse a su amigo y subir a Charlie. Un agudo dolor se instauró en su lado derecho luego de también trepar a Dazzle; al ver hacia su cuerpo, noto su camiseta blanca teñida totalmente de rojo, para su disgusto, su pantalón también estaba humedecido por su sangre perdida.

Alastor suspiro derrotado para luego observar a las personas frente a él durante un instante, Husk intercepto su mirada y casi pudo jurar, que vió culpabilidad en el rostro del demonio de la radio.

—Me importas un carajo —anunció con media sonrisa, Alastor rió por lo bajo ante la respuesta—, pero a alguien no.

Un combo de risas estruendosas atrajeron la atención de ambos que al volver la vista al cielo, notaron a Cherri saltando del dirigible siendo seguida por Angel, cuya sonrisa de satisfacción no tenía precio para Alastor, verlo disparar a todo lo que se movía en el aire fue una escena espectacular.

Tan hermoso como siempre

Oh, my dear —rió aliviado de ver como el chico estaba bien.

Lo vio caer varios metros a la distancia, perdiéndolo momentáneamente entre el polvo. Husk de pronto noto cierta urgencia en Alastor y supo inmediatamente a quien se debía.

Inclusive en ese momento no podía entender como ese par había terminado enredado pero no se quejaría, hacían una buena pareja, muy a su manera.

—Velvet traicionó a Vox —dijo Husk batiendo sus alas teniendo cuidado de no derribar a sus pasajeros. Estando en el aire, dirigió una rápida mirada hacia el hotel, notando como este estaba por venirse abajo debido al daño obtenido—, parece ser que es más amiga de Angel que de esa televisión descompuesta —comentó mirando de reojo hacia Alastor, encontrándose con aquella particular expresión de tranquilidad.

—¿No me llevas? —pregunto al verlo dirigirse a la fortaleza andante de Sir Pentious, el aludido al escucharle soltó una fuerte risa para luego negar con la cabeza.

—Jodete —y al decir esto, emprendió la retirada.

Al verse solo y con una de sus distracciones fuera de peligro, era hora de encargarse de un último asunto. Las explosiones a su alrededor le ayudaron a ubicar donde estaban los ángeles pero no donde estaba Vox y eso era lo único que le importaba. Apenas pudo dar unos cuantos pasos cuando el dolor en su torso se volvió insoportable.

Se fundió en una sombra y avanzó entre el campo de batalla hasta dar con Vox, quien trataba de soltar a Valentino sin mucho éxito.

—¿Tan rápido se van? —comentó tomando su forma otra vez.

Vox apenas verlo soltó una onda eléctrica que Alastor bloqueo con su estática.

Valentino al ver como Alastor se dirigía hacia Vox, intento activar sus feromonas pero la mirada de advertencia de Al lo detuvo. Dirigió una vistazo rápido a Dubstep y entonces lo supo, era hora de parar.

—Si no hubieras sido tan obstinado, ahora estarías feliz con tu asquerosa industria —le dijo molesto apuntándole con su bastón—, ¿valió la pena?

—Lo hubiera valido si hubieras muerto antes que yo —dijo mirando hacia la herida de Alastor que al notar la mirada, se tapó con su mano izquierda.

—Tal vez en otra vida —murmuró sin despegar su mirada de Vox—, desaparecerás de este lugar y nadie recordará que una vez exististe —una fuerte estática comenzó a aparecer a su alrededor, haciendo temblar la realidad—, haré qué Angel te borre de hasta el último de sus recuerdos. No serás más que una asquerosa mancha en su memoria.

Vox solo le sonrió.

—Angel nunca podrá olvidarme.

Alastor apreto su baculo y libero un ultimo tentaculo que atraveso la pantalla de Dubstep por el centro al tiempo que Valentino cerraba los ojos y desviaba la mirada. Aquella extremidad se expandió haciendo que la cabeza de Vox emitiera un sonido de queja mientras era destruida.

Un chasquido se escucho antes de que el tentaculo desapareciera y el cuerpo inerte de Vox cayera al suelo.

Alastor miro como Valentino hacia un sobre esfuerzo por no llorar, en ese momento se dio cuenta de la triste realidad del ex proxeneta de su novio. Antes de poder acercarse a él una chica con coletas salto enfrente.

Alastor le sonrió abiertamente, la chica en respuesta, mostró la mejor de sus sonrisas.

—Te traje a tu pareja —dijo sin dejar su pose de defensa—, te encargaste del obstinado, ¿puedes perdonar a un hombre enamorado? —pidió la chica a riesgo de ser atacada por un hombre herido y molesto, porque a pesar de que le mostraba una sonrisa, ella sabía muy bien que eso significaba peligro en el demonio de la radio.

Alastor la reconoció como una overlord, una que siempre andaba con ese par; en su cabeza no tenía sentido la ayuda recibida, pero eso era lo que menos le importaba en ese momento. Gracias a que desobedeció a Vox, Angel estaba a salvo. Eso era algo que no olvidaría fácilmente.

Una gran sonrisa cordial se extendió por su rostro.

—Un favor se paga con otro favor —musito inclinándose levemente ante la chica de cabello bicolor.

Sin decir ni una palabra más, los tentáculos que tenían a Valentino desaparecieron dejándolo caer, la chica sonrió más abiertamente antes de agacharse junto a Val y desaparecer un instante después de haberlo tomado en brazos, dando por terminada su travesura.

Alastor entonces se le quedó mirando durante un largo rato a Vox. Si bien tenían cierta diferencia de opiniones, nunca fue algo tan marcado como para llegar a una pelea como esa. Se preguntó entonces si las cosas pudieron haber sido diferentes entre ambos si los eventos hubieran sido de otra manera, si cierta persona no hubiera entrado en su vida y puesto todo de cabeza.

El rumbo de sus pensamientos se cortó cuando Black le pasó por un lado y se perdió momentáneamente entre la nube de humo.

La suave risa de Angel lo hizo caminar en la dirección que había tomado su sombra solo para encontrarse a su pareja siendo abrazada por Black, quien tenía una sonrisa enorme en el rostro. Ver a ambos tan felices le hizo sentir cierto grado de disgusto, pero ya que no era el momento y tampoco estaba en la mejor de las situaciones, decidió que lo dejaría pasar.

Angel al verse descubierto, fue soltado por Black para dejar a ambos en su reencuentro tan ansiado. La enorme sonrisa en el rostro de Angel para Alastor no tenía precio.

La araña entonces bajo las armas, soltando un par en el proceso, ya sintiendo el regaño de Alastor por haberlo desobedecido.

—Antes de que digas nada, sé que querías que estuviera fuera de peligro pero no podías esperar que-

Las palabras de Angel quedaron interrumpidas cuando los brazos de Alastor le rodearon. Una sonrisa aún más grande se coló en su rostro ante ese abrazo que él había evitado dar para no dañar más el cuerpo de su novio, pero en ese momento, verlo vivo -y magullado-, fue el mejor de los regalos.

—Creí que no te volvería a ver —musito acariciando el cabello de Angel, este rio divertido recargando el cuerpo de Alastor en el suyo, preocupado de que en cualquier momento fuera a desplomarse.

Para Angel, aquellas palabras, fue lo más hermoso que pudo escuchar.

—No te libraras de mi tan facilmente —murmuró aferrándose al cuerpo de su pareja.

Cherri de un saltó apareció a unos metros de su amigo y su pareja, dibujando una gran sonrisa en su rostro al ver que ambos había podido reunirse.

—¡Ya tienes a la fresa! —apuntó Cherri corriendo a su encuentro—, es tiempo de irnos, este lugar me causa escalofríos —comentó mirando el desastre que se había formado alrededor de los terrenos de la familia Magne.

Angel asintió y con una de sus manos tomo la muñeca de Cherri, al tiempo que abrazaba con fuerza a Alastor. Tomo impulso y de un salto alcanzó la nave, agradeciendo por primera vez tener aquellas fuertes piernas.

Desde ahí arriba pudieron ver como los últimos ángeles eran destruidos por las armas de Sir Pentious que no paraba de gritar órdenes a sus egg boys que iban de un lado a otro.

De entre el polvo, se alzó Black con Vaggie en brazos. Angel al darse cuenta de eso,casi se ahogó con su saliva. Ni siquiera se había dado cuenta que la chica abandonó la seguridad de la nave.

—¿Y tu que carajos hacias abajo? —le regaño en cuanto Black la soltó.

Vaggie al escucharle frunció el ceño.

—Tenía que arreglar un asunto —dijo sin más pasando por un lado. Angel la vió llena de tierra y con algunas heridas pero no quiso preguntar, más tarde tendrían tiempo para eso.

Bajo a Alastor y entonces miro el daño a su cuerpo, sintiendo su pecho oprimirse al ver el estado en el que venía.

—Podría ser peor —bromeo Alastor tras ver la cara preocupada de Angel.

—¡Es una suerte para ustedes que haya querido cooperar! —musito altanero Sir Pentious haciendo que Cherri lo arremedara. Al darse cuenta le mostró los colmillos haciendo a la chica alejarse entre risas—, maldita perra sin clase.

Angel miro la escena totalmente divertido, recordando como por años, estuvo en constantes enfrentamientos con esa serpiente y ahora les brindaba una mano.

—Amor —llamó Alastor haciendo que el aludido le viera sorprendido por el apelativo—, tenías razón —comentó sintiendo los párpados pesados de pronto.

—¿Sobre que? —preguntó con una suave sonrisa notando el cansancio de su pareja.

—No pude ganar la pelea solo —murmuro sintiendo como la oscuridad quería reclamarlo—, gracias.

Ante esas palabras, Angel abrió la boca sorprendido pero antes de poder replicar, Alastor quedó inconsciente entre sus brazos.

—Oh, Al —río recargando la cabeza de su novio en su pecho. Algunos egg boys al verlo quedar fuera de combate, se acercaron para atenderlo—, de nada corazón.