Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Diciembre, 2012.
―Lamento llegar tarde, ya sabes, con Emmett no se puede ―comentó Bella en cuanto él abrió la puerta.
―Emmett está un tanto autoritario estos últimos días, pasa, hace muchísimo frío.
La joven sonrió con pena mirando a Quil. Se le había hecho tarde por culpa de su marido, además tenía nieve en los tacones y el cabello estropeado, ni hablar de sus emociones. Quizás no debió acudir a él sintiéndose como se sentía, pero ¿aquello de colgarse de un árbol? De pronto no parecía tan descabellado, así que más valía no estar sola.
―Ni que lo digas, no sé qué mosca le ha picado a mi hermano, pero no dejaré que termine de hundirnos, entre él y Aro me van a provocar un aneurisma. ―Quil sonrió, tomando de sus manos el bolso y poniéndolo cerca de un sofá.
―No digas esas cosas, Bella, ¿qué te he dicho del estrés? —dijo acercándola hacia la chimenea, la verdad no se había dado cuenta de cuán entumecida se sentía.
―Que no es bueno, pero no puedo evitarlo… ―suspiró pellizcándose el puente de la nariz―. ¿De que querías hablar cuando me llamaste?
Mirando ahí las llamas consumiendo la madera, inevitablemente pensó… Cristo, la furia de Edward había sido igual de calcinante. Cerrando los ojos, evitó un escalofrío a base de pura voluntad, no iría ahí, no necesitaba recordar la cara de su marido mientras su corazón era destruido en pedazos, él la había destruido primero, así que sí. Sabía perfectamente en qué aro del infierno se encontraba su esposo.
Mirando a Quil, trató de enfocarse en otras cosas, como el hecho de que era agradable que él mejor que nadie, supiera de qué humor estaba Emmett en los últimos días, sobre todo desde que había amenazado con sacarla de la empresa, y peor cuando su grupo fue el seleccionado para levantar a Swan, y no su estúpido reguetonero solista. La verdad no parecían hermanos, sino más bien dos perros rabiosos atacándose al cuello del otro en cuanto estaban en la misma habitación.
―Sé una manera muy buena para liberar todo el estrés ―ronroneó juguetón, ignorando su pregunta mientras se ponía justo tras ella, quitándole la gabardina para masajear sus hombros.
―Quil… ―susurró empujándose ligeramente fuera de su toque―, no sé si esto sea buena idea, creo que deberíamos detenernos aquí, hemos llegado muy lejos…
―¿Por qué tienes dudas ahora? ―dijo inclinándose, besando su clavícula, haciéndola cerrar los ojos, mientras sus manos vagaban por sus pechos.
―P-Porque somos compañeros de trabajo, si mezclamos las cosas y algo sale mal…
—¿Es por Edward? —Eso la hizo cerrar los ojos.
Dios, no se podía creer que esa mirada volcánica de Edward estuviera logrando esto; alejarla de su salvavidas. Pero es que esos ojos… había estado tan furioso, golpeando todo y cuando ella gritó asustada y sus ojos se encontraron una vez más, todo el coraje que él pudiera estar sintiendo lo abandonó, como un globo lleno de helio que solo fue pinchado, dejando a alguien que realmente parecía un condenado, el que iría con la soga tras el árbol en lugar de ella, oh, Dios, ¿y si se le ocurrían tonterías como esa? No, Edward no sería capaz, no ahora que… que iba a ser padre.
—No nos hemos divorciado. —Quil dejó escapar una extraña risa.
―Eso no importa, Bella, enfócate en nosotros, en Swan, estoy tan orgulloso de cómo llevas las cosas, cada vez que te veo en esa oficina dando órdenes… —La besó hasta dejarla sin aliento, antes de presionarse contra ella—. Eres una mujer increíble, me excitas demasiado.
Bella cerró los ojos, odiando que mejor otro hombre dijera las palabras que siempre quiso escucharle decir a Edward en los últimos años. Desde hacía solo Dios sabría cuánto, su marido solo le decía que esa empresa la absorbía, que no la merecía, odiaba el tiempo que le dedicaba. Nunca que estaba orgulloso de verla, ni dando órdenes, ni dirigiendo semejante desastre que había dejado Aro.
―No todo mundo piensa como tú ―susurró con los ojos cerrados, mientras él desabotonaba su vestido―. Algunos dirían que mi vida en realidad es Swan.
―Mi esposa dice lo mismo ―dijo Quil, con una pequeña risa―, ¿pero sabes qué? —preguntó deteniéndose un momento para mirarla a los ojos—. Ese tipo de personas no entienden lo que el trabajo significa para nosotros, nosotros no andamos jugando, realmente de mi trabajo depende mi vida. Mi trabajo es como mi hijo, dándole vida a mi motor. No estoy aquí gracias a sus palabras de "aliento", estoy en donde estoy por mis cualidades, y eso se logró trabajando duro, sin sentimentalismos, sacrificando tiempo de calidad para al final ser recompensado al lograr lo que tengo, ver las cosas saliendo bien me hace sentir orgulloso. Y me fastidia que la gente no lo vea como un premio sino como una calamidad, pero no me importa "estropear" relaciones con compañeros, amigos y familiares, si esto es lo que me hace feliz… ―Se apartó ligeramente, pasándose las manos por el rubio cabello―. Dios, me escucho tan… mierda. Sé que es estúpido, y por eso me voy a divorciar, pero yo…
―No. ―Bella lo miró pensando que nadie jamás expresaría mejor lo que le pasaba que Quil, así que tomó su mano―. Me siento de la misma manera.
—¿Lo dices en serio?
Ambos compartieron una mirada de entendimiento, y una extraña energía la sacudió, algo que nunca había tenido con nadie más. Cuando Quil tiró de su mano, conduciéndola a su habitación, sabía que estaba haciendo mal… pero ¿acaso eso detuvo a Edward?, y mientras dejaba que el cuerpo de Quil la hiciera sentir mejor y se condujera dentro de su cuerpo, mostrándole que las cosas podían ser mejor, pensó que esto era lo que necesitaba, olvidar a Edward de una vez por todas, y qué mejor que con un hombre que realmente estuviera orgulloso de ella, que entendiera perfectamente lo que hacía y que nunca le pediría que abandonara lo único que motivaba su vida. Eran iguales.
―Necesitaba esto, Bella ―murmuró Quil, con un suspiro satisfecho, dejándose caer del otro lado de la cama una vez que terminaron.
―¿De qué querías hablar? ―comentó Bella, ni siquiera agitada cuando se estiró sobre la cama buscando su celular, el cual había estado timbrando momentos antes.
Quizás el sexo con él no era fabuloso, bueno… nada nunca volvería a ser lo mismo. Pero no importaba, precisamente ninguno de los dos permitiría que una cabeza nublada por la lujuria fuera a estropear lo que cada día se esmeraban por construir.
―No quería hablar nada en especial, solo quería… esto ―se rio, acariciando la curva de su cintura―. Lo siento pero no lo siento.
―En fin ―comentó Bella, estirándose―, ¿cenamos algo?
―Sí, tan solo deja envío unos correos, lo haré de mi celular, será rápido, lo prometo. ―La besó brevemente.
Bella sacudió la cabeza sonriendo, Edward hubiera soltado improperios si ella se hubiese puesto a trabajar justo después del sexo, en cambio con Quil… estaban tan en la misma página. Se colocó solo la camiseta de él y caminó hacia la cocina, estaba buscando en la alacena qué hacer para cenar cuando su celular volvió a sonar. Lo miró por encima, sintiendo un nudo en el estómago cuando vio el número de Edward, por millonésima vez. Solo que cuando terminó de sonar, además de las llamadas perdidas había un mensaje de Quil que recién había entrado. Sonriendo, Bella lo abrió pero al instante se puso lívida. Tragando saliva, sintió las piernas por poco ceder, sin embargo recolectándose de alguna manera caminó hacia la alcoba.
―¿No encontraste nada? ―preguntó Quil con una sonrisa―, deberíamos ordenar algo.
―"Mi amor, de nuevo tengo que trabajar hasta tarde, no me esperes despierta". ―El rostro de Quil se encendió como si alguien le hubiese prendido llamas―. ¡Me dijiste que estabas separado!, ¡que incluso compraste este departamento porque ya no vivían juntos!
―Bueno ―carraspeó―, es complicado, tú… tú debes saber mejor que nadie, ¿acaso no llegaste hace momentos sintiéndote mal por ese hijo de puta de Edward?, ¿crees que no te he visto taciturna a veces?, ¡sé que estás jodidamente pensando en él, tal vez incluso te estés acostando también con él!
―¡Eso no importa! ―chilló quitándose su camiseta, aventándosela a la cara mientras buscaba su propia ropa―. Si hubieras mencionado que estabas aún con ella, viviendo con ella, esto jamás habría pasado ―gritó furiosa, vistiéndose a toda prisa.
―Bella, esto no tiene que ser causa para que nos dejemos de ver —dijo buscando unos chándales, antes de precipitarse detrás de ella—. ¡Tú también sigues casada, por Dios!, no entiendo por qué tanto alboroto, no te hagas la idiota.
―¡Nosotros no vivimos juntos! Ay no, ¿sabes qué?, tienes razón: soy una idiota, no sé qué demonios estoy haciendo con mi vida, ¿pagar con la misma moneda? ―negó derrotada, cansada más allá de las palabras―. Sabía que esto nunca debió pasar, lo sabía, Dios, ¡lo sabía! ―siseó poniéndose los tacones, antes de precipitarse a la puerta.
―Si te vas, me encargaré de hundirte con el caso de No Signs.
Eso la detuvo cuando estaba por salir del departamento. El aire abandonando parcialmente sus pulmones, mientras parpadeaba de vuelta a él.
»¿Por qué esa cara?, ¿no se te pasó por la mente que aplastar a Swan es algo que querría Warner? —dijo cruzándose de brazos, viéndose todo autosuficiente.
—¿Qué? —susurró Bella, casi sin aliento.
—¿Qué esperabas?, Rosalie tiene buen corazón, pero estoy seguro que si Warner se entera de lo que estoy haciendo, me darán a escoger, ¿y adivina qué? ―sonrió―, se van a ir con todo lo que tengan para desaparecerlos del mapa de una vez por todas. Así que técnicamente estoy arriesgándolo todo, solo por un buen polvo, al menos deberías ser agradecida.
—Tienes que estarme jodiendo.
—De hecho —dijo con una sonrisa—. Así que, ¿por qué no regresas a la cama y ordenamos algo para cenar?, estoy cansándome de esto, ambos somos adultos y sabemos muy bien lo que tenemos que hacer para llegar a donde estamos, ¿o no? —Bella se dio la vuelta, girando el picaporte sentía que las náuseas la traicionarían justo ahí―. Bien, entonces atente a las consecuencias, Isabella.
―¿De verdad me estás… chantajeando? ―Él se encogió de hombros.
―Ya te dije, tómalo o déjalo, Bella, además lo estábamos pasando bien. Bastante bien, no podría llamársele chantaje a eso.
―Eres un imbécil.
―¿Eso es un sí o un no? —Dios, quería tanto portar con un arma en estos momentos.
―Eres un jodido imbécil.
Y entonces salió azotando la puerta de ese lugar, mientras su corazón iba cayéndose a pedazos, al igual que todo su mundo.
§ § § § § § §
Edward se despertó con una erección.
Tumbado de espaldas en el colchón, las caderas se movían por su cuenta, el movimiento de balanceo acariciaba la erección contra el peso del edredón y las sábanas. Por un momento, mientras permanecía en esa fase medio despierto antes de que la verdadera conciencia llegara, se imaginó que era Bella encima de él quien creaba la fricción, las suaves manos de su mujer, deslizándose arriba y abajo, en un preámbulo a poner a trabajar esos labios…
Cuando fue a enterrar los dedos en aquel abundante cabello castaño, se dio cuenta de que estaba solo. Sus manos encontraron solo sábanas. En un arrebato de ilusión, estiró un brazo, acariciando el espacio junto a él, dispuesto a encontrar ese cuerpo cálido y femenino... solo más sábanas que estaban frías.
—Mierda —suspiró, llevándose el brazo a los ojos.
La realidad de dónde estaba le golpeó con fuerza, pero la excitación siguió. Sería fácil terminar lo que su mente había empezado utilizando sus manos. ¿Pero a quién engañaba?, masturbarse había pasado a ser nada más que una exigencia del cuerpo en busca de algo de libertad, y a estas alturas todo ese trabajo de sacudir para esperar un orgasmo que ni siquiera sería realmente bueno, la verdad lo mortificaba demasiado. En pleno orgasmo se podía dar cuenta de que ese no llegaría hasta las puntas de los dedos de sus pies, que nada nunca se sentiría como estar dentro realmente de su única fantasía, y el conocimiento desinfló su erección. ¿Pensar que aún estaban casados, y Bella estaba justo ahora, en este preciso momento, despertando con Quil, probablemente teniéndolo dentro de su interior?
Oh, Dios, iba a vomitar.
La idea de que Bella estuviera tocando a otro, montando a otro como una amazona, lamiendo y acariciando a otro, a su puto abogado de hecho, era casi tan insoportable como la mierda de ser padre de un hijo que no era de ella. Así que esto era lo que ella había sentido, ¿no? Era tan horrible, que no podía culparla ni un poco por devolver el golpe. Cuando su celular comenzó a sonar, sus pensamientos inmediatamente volaron a Derek. Genial. Estaba tan cansado de las buenas noticias.
—Cullen —respondió con la voz ronca, sin mirar siquiera el número.
—¿Hola, Edward?
Había estado como muerto, pero ante la voz de Tanya se enderezó en la cama, sacando los pies fuera del colchón como listo para correr a su lado si algo le había pasado, Dios, sentía un nudo de temor irracional en la garganta incluso cada vez que ella llamaba.
—Estoy bien, hablaba para contarte sobre un episodio que vi —dijo con una ligera risa.
Edward se relajó al instante, dejando que su lado neurótico se controlara y se hiciera a la idea de que si Tanya le hablaba, podía ser para algo estúpido como que se le había antojado chocolate, o quizás llorando porque había visto esa película de Joe Black por sexta vez, y no para decirle que se había caído, o algo mucho peor… como un aborto.
Sin ningún entusiasmo en absoluto, Edward se arrastró fuera de la cama y maldijo por lo bajo cuando piso un pedazo de algo, de lo que sea, que en un arrebato llegó destruyendo la noche anterior. Al recordar el desastre que lo esperaba en la sala, un dolor comenzó a instalarse en sus sienes. Abrió su clóset, sin interés en cambiarse pero con la necesidad de ponerse en marcha.
—Estás muy callado, ¿qué te ocurre?, ¿es Derek? —preguntó Tanya.
—No pasa nada, solo pisé algo.
—No solo eso, te escuchas… triste.
Claro, Bella estaba teniendo sexo con otro tipo, ya sabes, la mierda pasa. Las venganzas existen, y todo eso. Sacudió la cabeza evitando así los pensamientos de quedarse dentro mientras le prendía fuego al apartamento. Por lo que recordaba, él había comenzado con todo esto, ¿no?, acostándose con otra mujer, y además embarazándola, ¿con qué maldita cara podía enojarse con Bella? Ponerse histérico no iba a devolver las cosas a su lugar, ni disminuir el dramatismo, si había alguno, o cambiar el resultado de las cosas como se encontraban ahora.
—No importa —murmuró, mirándose la destrozada mano.
—Quisiera poder ayudarte de alguna manera… solo habla conmigo. Siempre eres tan reservado.
—Si te refieres a reconstruir mi apartamento, mejor déjalo así —dijo con sarcasmo, sin ningún interés en hablar de otra cosa.
—¿Sabes? El otro día vi en televisión un reportaje que decía que le preguntaron a poco más de cuatrocientos psiquiatras por qué realmente fracasaban los matrimonios… —Eso lo hizo tensarse, pero no la interrumpió—, y al menos el cuarenta y cinco por ciento contestó que uno de los factores vitales era la incapacidad de los maridos para expresar sus sentimientos.
—Genial, eso me hace parte de otra estadística, gracias por mencionarlo.
—Edward —suspiró—, sé que esto no es lo que quieres, no necesitas hacerte responsable de nada, busca a Bella, tienes que hablar con ella —oh, Tanya, si supieras…—, te estás enfermando, estás perdido y tú no eres así… dile que te mentí y que mi hijo es de alguien más, sabes que puedo salir adelante sola, siempre lo he hecho.
—Y lo sé —dijo pasándose una mano por el cabello—, pero no va a pasar, Tanya. No llevas el hijo de "alguien", es mío, y por más que quiera a Bella, ahora ese bebé es…
—¿Es qué?
—No necesitas que te diga en voz alta lo que es para mí.
—Sí, lo necesito, Edward. Tienes que entender que callando las cosas no has llegado a ningún lado, sé que ambos somos víctimas de una vida dura, donde no hemos sido precisamente valorados por nadie, así que perdóname si quiero escuchar lo que realmente significa nuestro hijo para ti, porque como veo las cosas, tus prioridades son otras. Esto no te tiene para nada feliz, y no quiero que nuestro hijo crezca pensando que no lo queremos.
Edward parpadeó, nunca antes se había considerado a sí mismo una víctima de las circunstancias. Excepto... mientras consideraba su desesperación por una familia, su sensación de desarraigo, su propia falta de identidad en casa. El libre albedrío le había traído aquí, a este lugar en los Estados Unidos, pero al menos él había elegido el camino y los medios… así que se escuchó diciendo:
—Ese bebé que llevas es mi vida, lo significa todo para mí y no hay nada que no haría por él, ¿lo entiendes?, nada. Crecerá sabiendo que lo amo, o la amo, con todo lo que soy y lo que tengo, eso tenlo por seguro.
Bueno, pues Bella y Quil, no estaban taaan en la misma sintonía después de todo, ¿no?
Muchas gracias por comentar: carlita16, nydiac10, Somas, OnlyRobPatti, Karina Jimenez, Tecupi, Gloria! jaja gracias por tomarte la molestia de comentar con todo y esos percances, yenix304, si viene siendo en ese Jacob, Melany, Andre22-twi, Mela Masen, Daira AV, LuAnKa, Leah De Call, Maris portenas, Vrigny, Adriu, bbluelilas, Miop, Chica Dixon, jajaja me morí de risa con tu comentario, Jupy, Esal, Vale. Potter, Adriana Molina, torrespera172, saraipineda44, GIGI, sí nena, en la historia de resistance ya vez que Jeremy (ese es su nombre de los libros), era bastante frío, bueno ahora sí que lo hicieron. NarMaVeg, jajaja Edward huye, OnlyRobPatti, Diana Hurtarte, MJ, Chiki, paupau1, Marme, rjnavajas, Tulgarita, Elizad, Injoa, Andy, Tata XOXO, Meemii Cullen, Angryc, valentina delafuente, Lidia1, jajaja catedra, DanitLuna, gracias por salir del anonimato, jaja eres un amors!, Cobrizo Cullen, es que Emmett es un niñote, Bella tiene la culpa por consentirlo al sacarle la empresa a flote, a veces aunque sean nuestros familiares hay que dejarlos tocar fondo, es algo que ella no ha podido hacer.
