Capítulo 46: "A solo un paso de lograr un sueño"

(Antepenúltimo capítulo)

Ya había pasado 3 semanas desde el inicio del mundial, 3 semanas que habían sido muy intensas para Tsubasa y el joven equipo que dirigía, quien, a pesar de contar con los jugadores más jóvenes del mundial, habían demostrado su gran calidad para el deporte rey, "El fútbol".

El equipo de Tsubasa, para sorpresa de algunos y alegría de otros, ya estaba entre los cuatro mejores equipos que disputaban levantar la copa del mundo, y todo gracias al hambre de gloria que tenían los jóvenes, hambre de gloria que hacía que cada uno de ellos muestre todo el potencial que tenían cada vez que les tocaba vestir los colores de su selección, y que además era guiado por su joven entrenador, quien a pesar de no poder ver lo que sucedía en si en el terreno de juego, alentaba siempre a su equipo hacia hasta alcanzar gloria. Tsubasa para sus amigos, estaba en la cancha con ellos, en cada pase, en cada cortada de juego, en cada tiro.

Vestuario:

Un apuesto joven de cabello desordenado que vestía un buzo deportivo se dirigía al equipo que dirigía.

Amigos quiero decirles primero que nada que estoy muy contento e infinitamente agradecido con ustedes, pues gracias a todo el esfuerzo que ustedes ponen en el terreno de juego para salir triunfadores, hoy estamos a un solo paso de estar en la final del mundial, no puedo pedirles entrega en el terreno de juego, pues, aunque no pueda verlos, yo sé que cada uno de ustedes da lo mejor de sí cuando viste nuestra camiseta, tampoco puedo pedirles compromiso, pues ello ustedes lo tienen tanto como yo, con nuestra gente, con nuestro país, con nosotros mismos, y ello lo demuestran dándolo todo en el terreno de juego, solo les pido que en este partido tan importante para nosotros contra una gran selección como es la Italiana, se diviertan, si se diviertan, se diviertan mucho, no sientan presiones, no sientan compromiso por ganar, solo diviértanse, nada más, ello los llevará al triunfo, además el balón es un amigo más en el terreno de juego, y el solo quiere diversión, decía Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro.

Si, nos divertiremos mucho, decían los jóvenes jugadores.

Y llegaremos a la final y la ganaremos, acotaba un moreno.

Esa es la meta, llegar a la final, pero paso a paso, primero el partido de hoy, dijo Tsubasa sonriendo, haciendo unas palmas con su mano para decir: Recuerden lo que ensayaron, creo que es momento de salir al terreno de juego.

Si Tsubasa, decía el asistente del joven entrenador, mientras los jóvenes seleccionados se ordenaban para salir del vestuario.

Estadio:

En las graderías, un grupo de chicas se encontraban reunidas para ver el partido de su selección.

Por suerte llegamos a tiempo, decía una de ellas, mientras otra se colocaba unos auriculares.

Si, cansadas por el viaje, pero a tiempo, acotaba otra.

Me alegra que estén aquí, decía Sanae.

No podíamos perdernos este partido, estamos a un paso de la final, y nos quedaremos hasta ella, ya luego nos volvemos con Tsubasa y contigo Sany, para tu boda, decía Yayoi sonriendo.

Claro, dijo la castaña, mirando a su amiga de coletas, para preguntarle: ¿Ya empezó el otro compromiso?, me imagino que estás escuchando ello, ¿verdad?

Si amiga, ya salieron los equipos al terreno de juego, decía la joven de coletas, haciendo una pausa para decir: ¿Quién crees que gane esa semifinal Sany?

No lo sé, es muy difícil saberlo, Alemania tiene un gran equipo, ha sido muchas veces campeón mundial, y que decir de Brasil, es el equipo más ganador de mundiales, me parece que ambas selecciones solo se llevan por un campeonato mundial, respondía la castaña

Entonces ese encuentro será durísimo, acotaba Azumi.

Si, tanto como este, Italia también es un gran equipo, si bien no ha ganado últimamente algún mundial, tiene algunas copas en su haber, añadió la castaña.

Entonces nosotros somos los únicos que no tenemos copas en nuestro haber, decía Yayoi sonriendo.

Si amiga, y por ello somos el equipo revelación, dijo Sanae, quedándose callada al ver salir al terreno de juego a ambos equipos.

Ya empezó el encuentro en el otro estadio, dijo Yukari, mientras observaba a los jóvenes tomar sus ubicaciones.

Luego de algunos minutos, tras el pitazo inicial del árbitro el encuentro dio inició.

Balones iban u venían de un campo a otro, con increíbles atajadas de ambos porteros, mientras el tiempo transcurría.

45 minutos después:

Wakashimatzu despejaba un potente tiro de un jugador italiano, el cual hizo que el portero al caer al piso se golpeara el brazo.

Se lesiono, decía Genzo que estaba en la banca para ese encuentro.

¿Qué?, respondió Tsubasa que estaba sentado junto a él.

Ken se lastimó, el impacto fue terrible, decía Genzo, mientras veía al joven de cabello largo tomarse el brazo, mientras era rodeado por sus amigos.

¿Cuánto falta?, pregunto Tsubasa.

Ya estamos en el tiempo, pero el árbitro indicó 2 minutos de adicional, dijo Genzo.

Haremos el cambio, dijo Tsubasa, haciendo una pausa para decir: Genzo, tomarás el lugar de Ken.

Bien amigo, respondió Genzo, mientras caminaba junto al asistente de Tsubasa hacia uno de los jueces de línea.

El cambio se produjo, Genzo entro a ocupar su lugar en la portería, mientras Ken, llegaba a la banca junto a Tsubasa.

¿Cómo estás?, dijo Tsubasa al sentir que alguien se sentó junto a él.

Me duele un poco, ¿cómo pude lesionarme en este momento?, decía Ken.

No te preocupes, es mejor atender una lesión a tiempo a que esta se complique, ve con el médico para que te evalué, respondió Tsubasa.

Si Tsubasa, dijo Ken.

A los pocos segundos, el juego concluyó, los jóvenes abandonaron el terreno de juego para tomarse sus minutos de descanso.

En otro estadio:

Un hombre de lentes oscuros y cabello ondulado, le daba sus últimas indicaciones a sus pupilos, este segundo tiempo debe ser decisivo, estamos 1 a 1, no podemos seguir con ese marcador,…, Santana, triangula más con Rivaul, los quiero más cerca del arco, decía Roberto, posando su mirada en su portero, para decir: Atención a Schneider, no puedes permitir que te anote otra vez.

Sí, dijo el portero.

Bien, al campo, decía Roberto, mientras hacía palmas con sus manos, al tiempo que un hombre que era parte de su comando se acercaba a él.

No se ha abierto aún el marcador en la otra llave, decía el hombre.

Era de esperarse, Italia, aunque juega muy bien, se le iba hacer difícil contra la sólida muralla de Japón, sus porteros son buenísimos y su defensa al mando de Matsuyama ha sido una de las mejores del mundial, por ello su equipo es uno de los menos batidos en todo este proceso, respondía Roberto.

Si es cierto, además en la delantera si bien no cuentan con Tsubasa es como si él estuviera presente, en cada tiro que Hyuga, Misugi o Taro realizan, además cada elemento de esa joven selección ha demostrado tener gran potencial, el fútbol japonés sin duda ha mejorado mucho en estos años, decía el hombre mientras caminaba con Roberto para la reanudación de su partido.

En tanto:

En otro estadio, Tsubasa daba palmadas con sus manos, dándole ánimos a sus amigos antes de la reanudación del encuentro.

Vamos chicos, vamos, volemos siempre lo más alto que podamos, decía Tsubasa.

¿Volar lo más alto que podamos?, decía Ryo rascándose la cabeza.

Tsubasa se refiere a que todo se puede, tenemos minutos para ganar este encuentro, decía Taro.

Chicos apúrense, decía un moreno, mientras caminaba tras su joven entrenador y sus demás compañeros.

Si, dijeron el par de jóvenes.

Mientras los jóvenes salían al campo de juego, en las graderías, una castaña miraba el borde del terreno de juego donde su amado prometido estaba dándole golpecitos con su rodilla a un balón, llamando la atención de las cámaras televisivas.

Tsubasa, mi amor, si no tuvieras ese problema de la vista, tú podrías haber estado allí con ellos, pero de alguna manera estás en ese terreno de juego, yo lo siento así, pensaba la castaña.

Al cabo de algunos minutos el encuentro dio inicio.

45 minutos después:

El árbitro miraba su silbato para dar por concluido el encuentro, mientras desde el ras del terreno de juego Tsubasa no se cansaba de darle indicaciones a sus compañeros.

Asóciense más, no queda mucho tiempo, decía Tsubasa.

Si, dijeron los jóvenes, mientras corrían cual avalancha hacia el arco contrario, mientras el árbitro miraba su reloj.

Kojiro, tiró un pase a Taro, y este a remato al arco, pero el portero logró sacar el disparo que volvió caer sobre el pecho de un japonés, que bajo el balón y tiro un violento disparo que termino en las manos del arquero, al tiempo que el silbatazo del árbitro se escuchó en el estadio.

Penales, dijo el árbitro.

Tribunas:

Gol de Brasil, decía Yukari.

¿Qué?, dijeron las jóvenes que estaban tras de ella.

Brasil metió el gol de la victoria, en los últimos segundos del alargue, se acabó, Brasil es el primer finalista, respondía Yukari.

Y aquí penales, decía Azumi.

Wakabayashi es un gran portero, respondió Yayoi.

Genzo, atrapa todos los disparos que puedas, dijo de repente la castaña con todas sus fuerzas, al tiempo que se ponia de pie, haciendo que todas las miradas se posen en ella.

Hay disculpen, es que sentí la necesidad de hacerlo, decía Sanae sonriendo.

Como cuando eras niña, acotó Yayoi sonriendo, haciendo que la castaña se sonroje.

Terreno de juego:

Amigos tranquilos, confíen en ustedes y en sus capacidades, los 5 chicos que patearán los penales serán: Jun, Taro, Soda, Matsuyama y Kojiro.

Bien, dijeron los mencionados.

Genzo, confiamos en ti, tapa todo lo que puedas amigo, dijo Tsubasa.

Así será, respondió el joven de gorra, acomodándose los guantes.

Suerte chicos, dijeron sus amigos, dándoles palmadas en la espaldas a su compañeros que serían los responsable de los tiros de penaltis.

En tanto:

En otro estadio, tras el festejo por su pase a la final y las respectivas declaraciones, el equipo de Brasil estaba en un vestuario.

Prende la televisión, decía uno de ellos.

Sí, dijo otro joven mientras con la ayuda de un control remoto encendía un televisor.

Penales, decían los jóvenes, al tiempo que su entrenador entraba al vestuario.

¿Aún no están listos para ir al hotel?, decía Roberto.

Miremos los penales entrenador, respondió uno de sus pupilos.

Penales, dijo Roberto.

Si, el equipo de Japón y el de Italia buscarán su pase a la final a través de penales, acotaba Pepé.

Pues veamos quien se convierte en nuestro rival, dijo Roberto, mientras pensaba: Ojalá y sea tu equipo Tsubasa, nada me haría más feliz que disputar una final contra ti.

Estadio:

Goolllllll, eran las voces que se oían en el estadio tras el tiro de Jun que decretaba el empate.

Bien Jun mi amor, decía Yayoi, mientras en el terreno de juego el portero japonés se dirigía a tomar su ubicación.

Tras algunos segundos que parecían eternos el jugador italiano, lanzó un potente disparo que le fue imposible detener a Genzo.

Maldición, dijo el portero japonés, mientras se retiraba del arco.

Calma amigo, dijo Taro, mientras pasaba junto a él para ejecutar el segundo penal para su equipo.

Tras el silbatazo del árbitro Taro sacó un hermoso tiro al ángulo que dejó parado al arquero.

Goollll, decían un grupo de chicas mientras se abrazaban.

Te amo Taro, decía Azumi mientras sonreía.

El tercer penal fue cobrado por el jugador italiano, pero esta vez para su infortunio, Genzo logro adivinar la trayectoria del balón, ganándose los aplausos del público.

Bien Wakabayashi, dijo Kojiro, cuando el guardameta llegó junto a él.

Tranquilo Soda, pensaba Matsuyama al ver nervioso a su compañero de equipo.

Soda miró al árbitro, y este a él e hizo sonar su silbato, indicándole al joven que lance su disparo.

Allá va, dijo Soda, lanzando una fuerte patada al balón, pero lamentablemente este fue tan fuerte que hizo que el mismo se estrellara en el arco, permitiéndole así al portero tomar el mismo.

Perdón, decía cabizbajo el joven al volver junto a sus amigos.

No te preocupes, aún nos quedan dos tiros, dijo Matsuyama, al tiempo que el jugador italiano lanzó su disparo y goolllll, fue el grito que inundó el estadio.

No puede ser, estuve cerca, decía con rabia Genzo, pues el balón pasó rozando sus guantes.

Voy yo, dijo Matsuyama.

Mientras desde el estadio una jovencita lo animaba, en medio de la multitud.

Hikaru, confío en ti, decía la joven.

Hikaru sacó un potente disparo, bien colocado al ángulo derecho del arco, el cual terminó en gol.

Estamos empatados, decía Yukari en la tribuna.

Sí, dijo la castaña.

En tanto al ras del terreno de juego, Tsubasa sentía la adrenalina del momento.

Si lo falla, todo estará en manos de Kojiro, pensaba Tsubasa, mientras el jugador italiano, lanzaba el balón al arco, al tiempo que Genzo se lanzaba por el mismo.

Lo atajó, decía emocionada la castaña.

Lo atajo, dijo Tsubasa desde el ras de la cancha.

Si, lo atajo, le respondía su asistente.

Kojiro, todo depende de ti, estamos a un solo paso de nuestro sueño, todo depende de ti, pensaba Tsubasa, mientras el moreno, tomaba el balón para ejecutar el último penal para su equipo, al tiempo que italianos miraban expectantes al joven y los japoneses se abrazaban entre ellos para transmitirle fuerza a su compañero.

Tras el silbatazo del árbitro, Kojiro lanzó un violento disparo que dejó perplejo al portero.

Gol, dijo el árbitro, pitando el mismo.

Ganamos, ganamos, decían los jóvenes que estaban en la banca lanzándose al terreno de juego para abrazarse entre ellos, al tiempo que el entrenador italiano se acercó a Tsubasa.

¡Felicitaciones¡ mucha suerte en la final, decía el hombre.

¡Gracias¡ dijo Tsubasa.

Sabes, te estuve observando desde la banca, veo que tú talento sigue en ti, deberías buscar el apoyo de otros médicos, tienes mucha capacidad, acotaba el hombre.

¡Gracias¡ dijo Tsubasa.

¡Tsubasa¡ decían unos jóvenes.

¡Felicitaciones¡ respondió el joven de cabello desordenado.

Estamos a un paso de lograr nuestro sueño amigo, dijo Taro sonriendo.

Si, a un solo paso, respondió Tsubasa sonriendo.

¿Y con quién nos enfrentaremos?, dijo Ryo.

Brasil, respondió uno de los asistentes del equipo.

Brasil, disputare la final con Roberto, pensaba Tsubasa.

En un bus:

¡Tsubasa¡ nos veremos en la final, pensaba Roberto, mientras miraba por una ventana el bus donde viajaba.