Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Diciembre, 2012.
―Tenían razón, ¿sabes, Victoria?
―Bella, ¿qué pasó? ―preguntó su amiga en voz alta.
Bella sabía que era Nochebuena, y que era una estúpida por estarla llamando, pero no podía sentirse más mal, habían pasado un par de días de lo sucedido con Quil, y no tenía a nadie a quien acudir, y aunque sabía que estaba estropeando su noche, incluso mientras escuchaba a Victoria disculparse, probablemente en la cena, necesitaba hablar con alguien.
―¿De qué hablas, dónde estás?, Emmett te ha estado buscando como un loco, incluso acudió a la policía.
—Por favor no le digas que llamé, no me pasa nada, yo… solo necesitaba tiempo fuera.
—Está aquí, me escuchó. —Bella suspiró.
―En fin, todos ustedes tenían razón ―contuvo un sollozo, apretando con fuerza el celular contra su oreja―, dejé todo por una empresa, para preservar la memoria de un papá que no fue precisamente un modelo a seguir.
―No, espérate, Bella ¿a qué viene todo esto?
―Estoy más cerca de los cuarenta que nunca, ¿lo ves?, no tengo absolutamente nada.
―¿El fin de año te está haciendo reflexiva como a un nivel de crisis existencial? ―inquirió con una risa—. Y Emmett nos hizo creer que quizás te habían secuestrado…
―Es un poco más complicado que eso ―susurró cerrando los ojos, tratando de no ir al desastre de Quil—. Es… es la sensación de no haber hecho nada realmente bueno en mi vida —susurró mientras escuchaba a su amiga salir del ruido del comedor y al parecer internarse en alguna habitación.
―No inventes, nunca fue tu sueño tener hijos, querías estar a cargo de la empresa y no me vengas con que fue porque querías continuar con el legado de tu papá o algo, porque ambas sabemos que no fue así, lo hiciste porque amas ser líder, amas llevar las riendas, amas a Swan. Desde que éramos niñas, siempre sabías lo que querías, ¿sabes lo que yo hubiera dado por estar la mitad de segura que tú respecto de lo que quiero?
―Tienes tu familia, tus hijos, tú… no estás sola.
Dios, su vida había necesitado cierta guía, sí, ¿pero por qué simplemente no se había cortado el cabello, o conseguido un gato, o se había bajado en alguna gasolinera a pegarles a todos con una sombrilla, o hecho algo menos impactante que tener un maldito amorío?
―Bueno, Bella, sabes que vivo rodeada de niños que matan sus tardes viendo en YouTube a otros niños abriendo chocolates en huevitos, para ver la sorpresa que saldrá ahí, ninguno es como que la compañía perfecta.
―Entonces si la solución no es tener hijos y no es casarte, ¿cuál es?
―Seguir tus sueños, Bella.
―Esos sueños no son buenos si fracasas, porque entonces te quedas sin nada.
―No, ¿qué rayos está pasando?, a ver, tú no te has quedado sin nada, no has fracasado… no has triunfado pero fracasar solo pasa si te rindes. James me contó que No Signs ganó la demanda, y que necesitan ahora sí el dinero con urgencia, pero esto no es el fin…
―¿No es el fin? ―se rio―, porque esto se siente como el peor de los fracasos.
§ § § § § §
Edward miró el reloj en su celular y suspiró.
Las jodidas dos de la mañana y él todavía despierto y no precisamente porque estuviera celebrando la Navidad o algo. Los chicos de la banda lo habían invitado a la casa de Rachel, al parecer los primos se juntaban ahí e invitaban a Ethan, cuya familia, al igual que la suya, estaba desaparecida o tomando unos mojitos en el otro lado del mundo, vaya usted a saber. Caden incluso lo había invitado a pasar las fiestas con su madre y su pequeña hermana, todos muy amables, pero no muchas gracias. Las cosas con Resistance iban… como siempre iban.
Manejar esa banda era como ir en una montaña rusa en el asiento de adelante, viendo caer y subir las curvas, viendo como las cosas podían o no irse a la mierda en un mal giro.
Estaba cansado, pero no podía dormir. Estaba, de hecho, mal. Su cabeza no funcionaba igual, su respiración no era normal, todo él estaba cayéndose a pedazos desde que habían tenido… toda esta mierda con Bella. Dando otro largo sorbo a su copa, cerró los ojos y dejó caer la cabeza en el respaldo del sofá, sintiéndose mareado. De hecho, últimamente siempre estaba tomando. Genial, empezaría el año con un problema nuevo: su futuro alcoholismo...
Fuertes golpes provinieron de su puerta. Inmediatamente, Edward se tensó pensando cuál de los chicos sería, ¿Caden, Ethan, Dylan?, ¿qué mierda habría hecho Derek esta vez?, pero ¿y si algo le había pasado al bebé?
—Mierda. —De un salto se puso de pie y se dirigió ligeramente tambaleante hacia la puerta—. ¿Qué está mal…?
Se quedó callado, su corazón incluso se detuvo por completo haciéndolo romper en sudor.
―Lamento aporrear la puerta, pensé que no estabas… yo… ¿puedo pasar?
―C-Claro ―carraspeó, haciéndose a un lado―, ¿qué ocurrió?
Bella estaba frente a él. Casi no podía creerlo, incluso tuvo que mirar de nuevo hacia la mesa, donde estaba la botella de vodka, y los vasos, un vistazo al reloj le dijo que era demasiado tarde, quizás estaba alucinando, esto no podía ser cierto, no…
―Edward, yo… ―Sorbió con suavidad, y solo al volver a encontrarse sus ojos, se dio cuenta de que estaba llorando.
El impulso de correr a abrazarla picó fuerte, tan fuerte que incluso se encontró dando un par de pasos más cerca de ella, Bella nunca lloraba, Dios…
―¿Quién se murió esta vez? ―preguntó nervioso, pasándose una mano por el cabello. Ella lo miró sorprendida, antes de sonreír con suavidad mientras negaba.
―Mi dignidad.
―¿Tu qué? ―La miró sin comprender, pero ella tan solo negó tristemente.
―¿Cómo sigue tu mano? —Edward se encogió de hombros.
—He tenido mejores días.
—¿No pudiste sacarte el anillo? ―susurró mirando la venda en su mano. Edward automáticamente acarició su anillo, antes de mirarla.
―Ni siquiera lo había pensado —aseguró antes de mirar su mano—. Tú también lo llevas.
―Sí —suspiró—, y no tengo ningún pretexto.
—Siempre puedes golpear una pared. —Ella sonrió, limpiándose rápidamente una lágrima, lo que le recordó que nada estaba bien con su inesperada visita―. ¿Quieres un café? ―preguntó, sintiendo como que estaba en… alguna clase de sueño, flotando encima de la escena, mirando su cuerpo a la distancia. Bella parecía nerviosa, retorciendo las manos en su regazo.
―Eso estaría bien, gracias.
Mientras preparaba café, sabiendo perfectamente cuántas cucharadas de crema ponerle una vez que estuviera listo, le dio un escalofrío. Mierda, la extrañaba demasiado, extrañaba cosas tan simples como esta, el pecho le dolió de nuevo como si hubiera recibido un disparo, ¿por qué tuvo que sacrificar lo único bueno que tenía en la vida, cambiándolo por algo vacío y sin sentido?
―Hum… está todo más… ¿minimalista? ―Él sonrió, no creía que destrozar el lugar fuera considerado como alguna especie de corriente artística, así que desvió el tema.
―Tal vez me mude de departamento.
―Oh… eso suena bien. ―Edward extendió la mano, entregándole el café, conteniendo otro escalofrío cuando sus dedos se rozaron, Bella carraspeó―: Por eso no decoraste nada.
―No había nada que celebrar.
La Navidad nunca sería igual, mucho menos cuando el primer recuerdo que se le venía a la mente, era el de ellos dos decidiendo darse en esa fecha el sí a una vida juntos.
―¿No me vas a preguntar qué me trajo aquí? ―Edward suspiró, sentándose frente a ella, antes de pasarse una mano por el cabello.
―Estoy preocupado por ti, Bella. ―Jodido, más bien―. Si quieres contármelo está bien, pero si no, solo… no te regreses manejando hoy a Portland, no podría soportarlo. Y la verdad, cualquier cosa que te ponga en mi camino voy a agradecerla.
Ella lo miró detenidamente, antes de dar un sorbo a su taza, dejó el café en la pequeña mesita de centro que los separaba, y luego carraspeó, aclarándose la garganta.
―En todo este tiempo que llevamos separados, me he dado cuenta de que estuve muy preocupada por mí, y por la empresa y… ahora veo que me faltó ponerte más atención a ti, a tus necesidades, por eso quise venir… a pedirte perdón.
―¿Qué? ―La miró estupefacto, antes de sacudir la cabeza―. ¡No! Soy yo el que debe pedirte perdón, siempre. Por el amor de Dios, fui yo quien se acostó con otra, lo siento muchísimo, no hay día que no me maldiga por eso…
―Tú querías ser papá, Edward, querías una familia ―lo interrumpió―, no es nada descabellado en un matrimonio, y yo pasé eso por alto con tal de salvar una empresa casi insalvable ―comentó con la voz quebrada, pero sin derramar más lágrimas―. Fue un alto precio a pagar.
―Sí, pero finalmente tenías razón, Bella, quizás ese no era tu mejor momento para ser mamá, y todo ese tiempo yo solo pensé en mí, en que no quería estar solo, que necesitaba algo que formáramos juntos para solo… ―sacudió la cabeza―, estuve presionando de la peor manera, también fui un egoísta.
―Tal vez no era el momento ―se encogió de hombros―, pero yo debí ser más sensible con eso, ponerme en tus zapatos, solo te di a escoger quedarte con nada o con nada. Divorciarnos, o no tener hijos. ―Sacudió la cabeza―. No estaba pensando con claridad, perdóname por ser egoísta, debí manejarlo de otra manera y ambos lo sabemos.
Se quedaron en silencio, la cabeza de Edward daba vueltas ante el giro de la conversación, se sentía… liberado de alguna extraña manera.
―Siento haberme portado como un estúpido celoso el otro día. No tengo derecho.
Después de que ella le confesara que se estaba acostando con Quil, había perdido su mierda. Su cerebro solo… sí, había hecho corto circuito dejando a un loco que, girando en redondo, pateó su propio automóvil una y otra vez, como un maldito desquiciado con mal de amores, y luego golpeó con un fuerte puñetazo uno de los pilares del estacionamiento haciéndola gritar. Se había portado como un grandísimo idiota pero no pudo evitarlo, la locura lo había perseguido mientras conducía ciego de ira por la carretera, y no lo abandonó incluso llegando al departamento, donde había arrasado con todo, y no le prendió fuego al lugar solo porque no encontró su puto encendedor por ningún lado.
Jesús, el pensamiento de Bella con otro lo sacudió de nuevo, aquello dolía más que cualquier cosa, y saber que él la había lanzado a los brazos de otro... De la nada, una rabia cruel le hizo querer destruir otra vez algo. La maldita cafetera, la cocina o todo el departamento. Cegado por la ira, quería salpicar con gasolina alrededor del condominio y prender todo en llamas. Y quería estar de pie tan cerca de la hoguera que sus poros consiguieran cerrarse y sus pestañas se achicharraran así como… Dios, ¿todavía estaba en algún tipo de conmoción, no?
Mirando a Bella, se dio cuenta de que casi no la reconocía, ella siempre había sido tan cuidadosa, tan controlada, y volvió a maravillarse de cómo alguien de quien conocías todo, con quien habías vivido en la misma casa, que comía contigo y dormía contigo… podía convertirse en un extraño.
―Está bien, eso ya no importa ―murmuró casi para sí misma―, estoy aquí porque me di cuenta de que… di todo por esa empresa, y voy a perderla, no solo eso… ―negó, y cuando habló de nuevo, su voz fue entrecortada―: voy a perder a mi hermano, y te perdí a ti, y perdí a mi papá, y no tengo amigos, y no voy a tener una familia ―se llevó las manos al rostro, ocultado sus lágrimas―, estoy sola, navegando como un barco a la deriva…
El cobrizo sacudió la cabeza, tratando de enfocarse.
―Bella, tú no vas a perder esa empresa porque la llevas en la sangre, es tuya.
―Sí, pero esa empresa no me puede amar de vuelta —dijo mirándolo directamente.
―Bueno, es en tiempos como estos, donde aprendemos que a veces nos toca dar sin esperar nada a cambio.
Bella no respondió nada, por lo que frunció el ceño. Cuando escudriñó la expresión de su chica, llegó a una conclusión que le dejó angustiado: Bella estaba enfrentando algo, algo más que solo un mal día, algo muy grande. Nunca en todos estos años la había visto… derrotada, y fue como una puñalada directo al corazón. Difícil determinar cómo lo sabía exactamente, pero pensado bien, después de haber sido esposo de alguien por años, aprendías a leer sus detalles mínimos.
―¿Segura que estás bien? ―Ella asintió.
―Sí… ¿crees entonces que podría quedarme hoy? ―El puro pensamiento de tenerla de vuelta en casa, lo sacudió con unas esperanzas por demás imprudentes, incluso se vio en la necesidad de aclarar su garganta cerrada.
―No estás bien, y si no quieres hablarlo en este momento sabré esperar… tampoco he sido un gran conversador últimamente.
A medida que su voz se apagaba, había muchas más palabras obstruyendo su garganta, atascadas hasta su labios, retorciendo su mente, pero eran simplemente variaciones sobre todo lo que ya se habían dicho. Sin embargo, hubo una tentación de ceder al tormento, para seguir hablando y hablando con la esperanza de que algo cambiara las cosas.
Pero Bella odiaba la pérdida de tiempo y las justificaciones, siempre había sido así. Por lo que solo carraspeó, guardándose más tonterías.
―Bella, yo… te agradezco infinitamente que te quedes esta noche, yo dormiré en el sofá.
Bella pareció relajarse, lo que le sentó como una patada en las bolas, obvio jamás querría volver a dormir con él, pero no le dio tiempo a regodearse en nada más, porque entonces ella se puso de pie, y titubeante, se acercó a donde estaba y sin levantar la mirada lo abrazó, dejándolo completamente helado.
―Feliz Navidad, Edward. ―Su voz amortiguada contra su pecho.
Él recuperó la motricidad en ese momento, la vida, de hecho, y enterró el rostro en su cabello mientras abrazaba a su pequeña mujer con fuerza.
―Feliz Navidad, Bella.
¡Feliz navidad para todos! jeje ¿me cuentan que piensan?
Gracias por comentar: OnlyRobPatti, jajaja esa frase es la mejor,Tecupi, Karina Jimenez, Gloria!, saraipineda44, paupau1, Adriana Molina, bbluelilas, Geraldine, jajajaja me mori con tu comentario, sí tengo dolores de cabeza, luego pienso ¿porqué rayos me complico tanto?, pero es lo que me gusta y no estás perdida, exactamente así será por eso lo de los tiempos, saludos y gracias por leer pese a la migraña, jaja, Luanka, en una de esas y sí :p jajaVeronica, Marme, si es tan horrible, mejor déjala por la paz,Leah De Call, Miop, Julia, Yenix304, Camilla Fava, Julia2, Tulgarita, angryc, Melany, torrespera172, Lupita Calvo, Marce Ortiz, Adriu, carolaap, Chiki, Vale. POTTER, Valeria's Cullen, NarMaVeg, Injoa, Lidia, no se quedaran en el 2012, saludos! Andre22-twi, Maris portenas, Tata XOXO, Michelle, valentina delafuente, KellyJA8, MJ, DanitLuna, Lizdayanna
Gracias por comentar a mis chicas guest, les cuento nada de ensañarse, las malas decisiones, una tras otra nos tienen aquí y no nos queda más que asumir las consecuencias en ambos casos, no se lo tomen personal, recuerden que es ficción, un abrazo para todas y gracias por seguir aquí.
