Harry Potter pertenece a JK Rowling.

47: Dura Realidad.

―Hola señor Potter ―dijo McGonagall, recibiendo a su desorientado alumno de Ravenclaw ―El profesor Flitwick, tiene una hora muy ocupada, con los exámenes, y nos ha pedid mí, que entrevistemos a sus alumnos ―explicó, mientras tomaba la tabla y lo miraba a los ojos. ―Así pues, ¿has pensado ya en qué te gustaría trabajar, cuando salgas de Hogwarts? ―preguntó McGonagall.

Harry le dio una sonrisa y asintió. ― ¿Sabe profesora? Mis hermanos son de los que desean tener grandes aventuras, ellos son los que desean llegar a ser... Aurores.

― ¿Y usted, señor Potter? ―preguntó Umbridge, la cual le hablaba con un tono envenenado, pues Fudge le ordenó dejarlo tranquilo y hacer su deseo, ella SABÍA, ella TENÍA EL CONOCIMIENTO, sobre una organización del calibre de la Orden del Fénix, justamente debajo de sus narices, pero el año estaba ya por acabarse, y ya que no había pruebas contundentes de que Harry Potter, comandara tal organización estudiantil, entonces Fudge le estaba ordenando regresar.

―Me mudaré a Marrakech o a Casablanca ―dijo Harry, ambas mujeres lo miraron muy fijamente, preguntándose por qué trabajar en el extranjero ―Allí, conseguiré trabajo como fabricante de Varitas, gracias a un amigo que hice en mi infancia. En caso contrario... estuve viviendo entre artesanos, parte de mi infancia, en esas mismas ciudades, viviré como un artesano, ya lo hice antes. No será difícil para mí.

―Bien señor Potter ―dijo Minerva ―Yo... bueno, le recomendaría continuar en Herbología y tomar Alquimia, serían las dos más... importantes y las cuales te pedirá cualquier posible fabricante, que busque contratarte.

―Bien, Herbología y Alquimia ―repitió Harry ―Gracias profesoras, con su permiso.

―Adelante, Potter ―dijeron Minerva y Dolores, dejándolo ir. Minerva estaba satisfecha, especialmente al ver el rostro de Dolores, el cual no podía terminar de descifrar, pero seguramente estaría pensando en algo así como: "¿Realmente a Potter, no le interesa vivir en la Inglaterra mágica, luego de su estancia en Hogwarts?", y no era la única, pues Dumbledore estaba pensando muy seriamente, en sí Harry Potter estaría verdaderamente pensando en vivir casi como un Muggle o en vivir como un simple fabricante de varitas.

No lo alcanzaban a comprender, ni Umbridge, ni Dumbledore. ¿Era realmente aquel, el sueño del Niño-Que-Vivió?

¿James y Lily, me culparán, cuando se enteren de los sueños de Harry? ―se preguntó Dumbledore seriamente preocupado ―Si tomara el trabajo de ser un fabricante de varitas, ambos estarían quizás algo enfadados, pero estarían en pocas palabras... bien, es un trabajo sumamente remunerado, no creo que tenga verdaderos problemas, trabajando en algo así... Harry vivió como un artesano, tras llegar a Marrakech le ayudaron a volverse un artesano, aquellos que lo encontraron, después de Aparecerse allá. ―Un problema eran los sueños de trabajo de Harry, eso era algo que no debería de interesarles ni a Harry, ni a sus hermanos, el dinero de la familia Potter venía desde Linfred de Stinchcombe, un pocionista quien se casaría con la nieta de Ignotus Peverell y luego, otros miembros de la familia Potter, fueron dando más y más ganancias a la fortuna en la cámara de Gringotts, pero no solo eso, sino que los Potter tenían cientos de tesoros, en sus cámaras, cosa que se sumaba a sus exorbitantes cantidades de dinero, no deberían de tener que trabajar. Los trabajos en los cuales Harry quería enfocarse, eran de personas de Clase Media, no eran propios de una familia de Clase Alta como los Potter, no era como James y los hijos de Lily, definitivamente (desde el punto de vista de Albus), Harry era tanto un Potter, como un Black muy defectuoso y, aun así, él era el chico de la profecía. Albus necesitaba de Harry, para poder derrotar definitivamente a Voldemort.

Él había vuelto.

Él estaba allá afuera, engrosando las fuerzas de su ejército; mientras que su Orden del Fénix, estaba de manos atadas y algunos de sus mejores cartas, habían fallecido hace ya bastante tiempo, en las protecciones Oclumánticas de Harry, además de que no tenía forma de contactar a los otros, ni por una carta, ni por la red Flu, al estar las chimeneas y los alrededores vigilados por Umbridge, no tenía forma de advertirle a ciertos Aurores a los cuales él conocía y que podrían auxiliarle (como la chica Tonks o Dawlish), sobre el inminente peligro.

Esa misma noche, Umbridge logró encontrar (solo por haber tropezado con ella), con una puerta hacía la Cámara de los Secretos, donde se encontró con las marcas de un circulo rúnico de escape, recién efectuado, dentro del colegio, cosa que le hizo irse de lanza en ristre hacía la torre norte de Ravenclaw, junto con los alumnos de Slytherin, que hacían parte de su Brigada Inquisitorial, llegando hasta la gárgola. La mujer apuntó a la puerta. ―Yo, Dolores Umbridge, subsecretaria del Ministro de Magia: Cornelius Fudge, y I Suma Inquisidora de Hogwarts, ordeno que esta puerta se abra.

«Si la dejamos se pasa, si la vendemos se pesa, ¿qué es?» preguntó la gárgola.

Umbridge frunció el ceño, y apuntó hacía la puerta ―Ábrete Sésamo ―una luz blanca surgió, golpeó la puerta, pero nada pasó.

«Todos pasan por mí, yo no paso por nadie, todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie, ¿qué es?» volvió a preguntar la gárgola.

¡Cistem Aperio! ―una luz blanca golpeó la puerta, sin hacerle ni un rasguño, ni hacer saltar ningún mecanismo, seguía cerrada a cal y canto.

«Lo construyen cantando, lo compran llorando y lo usan sin saber» formuló la gárgola, la cual era más que solo un mecanismo para que los Ravenclaw entraran, y nadie más. Era un ser consciente, y se estaba mofando de ella.

― ¡SOY LA SUMA INQUISIDORA DE HOGWARTS! ―Gritó ya desesperada y ofuscada― ¡ORDENO QUE ESTA PUERTA SE ABRA! ―apuntó una vez más a la puerta, reuniendo toda la magia que podía, en su varita, la cual comenzó a temblar con fuerza― ¡ANNIHILARE! ―la luz violeta golpeó la puerta, pero nada ocurrió. Esta vez, ni siquiera hubo otra pregunta, por parte de la gárgola, temblando y agotada, apuntó una última vez a la puerta, con el hechizo más poderoso que se le pudo ocurrir, solo deseaba atrapar a Harry Potter, pues, según ella (y de forma muy acertada), él era el líder de ese grupo de estudios, del cual habló Endecombe― ¡CONFRINGO MÁXIMO! ―la luz naranja surgió de la varita; Rowena estaba lista, para cuando alguien deseara abrir la puerta de su Sala Común por la fuerza y, en ese momento, ante el hechizo de apertura más poderoso de todos, una serie de runas se formaron, sobre la pared y sobre el lugar donde debería de estar la puerta, una sucesión de líneas se cruzaron, de un lado a otro, formando, algo similar a una telaraña, las líneas y las runas brillaron en un tono violeta, resistiendo el hechizo y absorbiéndolo. Entonces, una ráfaga de aire muy poderosa, surgió desde el sello rúnico y mandó a volar sin apenas esfuerzo a la mujer.

― ¡DOLORES! ―gritó Fudge, llegando junto con un grupo de personas de su más entera confianza, seguidos por Dumbledore y McGonagall― ¡HACE YA UNA SEMANA, UNA SEMANA DOLORES, QUE ORDENÉ QUE VOLVIERAS AL MINISTERIO! ―gritaba Fudge, la mujer se puso de pie, y lo miró fijamente― ¡¿QUÉ ES LO QUE HAS ESTADO HACIENDO?!, ¡¿ES QUE NO HAS ABIERTO MI MÁS RECIENTE CARTA?!

―Estaba siguiendo sus órdenes, sobre desprestigiar a Harry Potter y a Albus Dumbledore, para acallar las voces sobre que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, había vuelto supuestamente a la vida ―dijo Dolores, con un tono de voz que reflejaba su indignación.

―Debemos de volver al Ministerio ahora mismo, Dolores ―dijo Cornelius ―Es posible, tal y como yo mismo lo dije, que Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, esté efectivamente muerto. Pero eso no nos salva, de que ahora mismo, un grupo disminuido de Mortífagos, están reuniéndose en el hogar de uno de ellos ―Dolores alzó una ceja ―Aurores de mi mayor confianza, como Dawlish, han divisado movimiento, dentro del hogar de los Lestrange, se ha visto a Aurelius Nott, junto a otros dos Mortífagos, rondando y habitando esa casa. ―Andando, Dolores. Tenemos trabajo que hacer, incluso si él está muerto, incluso así... parece ser que sus seguidores no descansarán, hasta haber tomado el poder del Ministerio.

A la mañana siguiente, en El Profeta Vespertino, apareció una noticia, que les heló la sangre a todos, y las fotografías en el periódico, no dejaban lugar a discusiones, no eran montajes, el propio Cornelius informó que eran 100% reales.

EDIFICIO MINISTERIAL DE LA MAGIA, ES INCENDIADO.

EL PROPIO MINISTRO: CORNELIUS FUDGE, AFIRMA QUE ÉL, Y UN PEQUEÑO GRUPO DE AURORES (ENCARGADOS DE ACTUAR COMO SU GUARDIA PERSONAL), HAN VISTO CON SUS PROPIOS OJOS A LORD VOLDEMORT.

«ALBUS DUMBLEDORE Y HARRY POTTER NO MENTÍAN: LORD VOLDEMORT ESTÁ VIVO» AFIRMÁ EL MINISTRO DE MAGIA CORNELIUS FUDGE

En menos de tres días, tres titulares los cuales Fudge permitió que se publicaran, con tanta información como se pudiera, Fudge ordenó tanto al Profeta, como al Quisquilloso, poner en una (como diría Alastor Moody) "Alerta Permanente", al público.

Un nuevo año electivo en Hogwarts, había finalizado.

En el hogar Lestrange, un debilitado y físicamente envejecido Lord Voldemort, gritaba a los cuatro vientos, por aquella foto que alguien logró tomarle, logrando así, dar una prueba física de que él estaba en el mundo de los vivos.

―Rabastan ―dijo Voldemort ―Prepárate, vamos a tomar Inglaterra entera, pero primero... vamos a hacerle una visita y un recordatorio, a Julius Greengrass. Llama a Aurelius, vendrá conmigo.

―Sí, mi lord ―dijo Rabastan Lestrange, uno de los pocos que había sobrevivido a la masacre en Azkaban, de la cual fue sacado gracias al propio Aurelius, al cual fue a llamar.

En menos de 6 horas, Julius Greengrass y su hija mayor Daphne Greengrass, ingresaron (por medio de la red Flu), al hogar Potter, la chica y su padre se veían muy asustados.

¡Julius! ―dijo James mirando a su viejo amigo de estudios. Era uno de los pocos Slytherin, con el cual se llevaba bien― ¿Qué te ha pasado?

―Harry ―dijo Julius, mirando al primogénito de James Potter, el chico de rubios cabellos, se puso de pie y le dio una sonrisa a su novia, la cual ella le devolvió ―No me queda mucho tiempo, lo sé. Los Mortífagos han venido a mi hogar, Aurelius Nott ha venido a mi hogar y me ha amenazado, para casar a Daphne con su hijo Theodore Nott, sin embargo, siempre he sabido del romance y cariño que ustedes se tienen ―un sonrojado Harry asintió ―Harry Potter, ¿aceptarías desposar a mi primogénita Daphne Greengrass, mañana mismo?

Todos se quedaron en silencio, sin poder decir nada y aun procesando lo que acababan de escuchar.

― ¡¿MAÑANA?! ―Gritó la rubia pareja.