—¿En serio Vaggie? —aunque la voz sonó lejana pudo perfectamente sentir la preocupación en esas palabras.

—Ese bastardo intento treparse en la nave por Charlie —gruñó la chica y Alastor percibió que había pateado algo—, apenas verlo le ataque, pero me derribó y terminamos peleando.

—¿Pero contra uno de los grandes? —rió Husk al decirlo—, en serio tienes huevos mujer.

Alastor frunció levemente el ceño pero el toque en su cabello le tranquilizó un poco, por lo dedos largos y ligeros supo que era Angel.

—Podrá tener poder y lo que sea pero ni siquiera él puede escapar de sus propias creaciones —se mofo la chica—, la marca que le deje es prueba de ello.

La risa de Angel le ayudo a ubicarlo a su derecha. Se sentía muy desorientado y escucharlos hablar de un tema que desconocía no le estaba ayudando.

—Que irónico —se burló Angel al decirlo—, herido por tus propias creaciones. Es una pena que no hayas acabado con él.

—Si no hubiera intervenido su hermana —gruñó la chica.

Alastor entonces supo porque la chica había terminado por ser rescatada por su sombra. Se había enfrentado a Harold y vuelto victoriosa. Se lo debía aplaudir pero en ese momento, no estaba de humor para tantas voces, sentía que su cabeza quería explotar.

Eso era el resultado de abusar de sus poderes.

—Son muy ruidosos —se quejo Alastor parpadeando, tardo un poco en enfocar pero al hacerlo, varios pares de ojos le vieron curioso.

Al moverse un poco un horrible dolor en su costado le hizo soltar un quejido.

—No lo haría de ser tu —dijo Husk a su izquierda, Alastor le dedicó una rápida mirada—, a menos que quieras que te den más puntadas.

Alastor entonces recordó que su herida había sido hecha por un ángel, logrando que una sensación similar a la frustración se apoderara de él. No podía creer que hubiera sido tan distraído como permitir ese ataque.

—Es una suerte que no te hayan tocado nada importante —comentó Angel sin detener su caricia, Alastor le vió y al ver su enorme sonrisa, le contagió una sin querer.

—Que suertudo que soy.

Vaggie se rió ante el sarcasmo de Alastor, pero ver esa escena le hizo entristecer.

—Eres un idiota, eso es lo que eres —comentó la chica logrando que Alastor rodará los ojos, con ayuda de Angel se incorporó hasta terminar recargado en una montaña de almohadas, sintiéndose algo sofocado por el hormigueo en su cuerpo.

—Por lo que escuche, creo que tu te mereces más ese título lindura —rió al decirlo, para emitir un quejido un segundo después. Vaggie a los ojos de Alastor, se veía cansada en más de un sentido y eso de alguna manera llamó su atención.

Angel sonrió divertido ante la situación, sintiéndose mucho más tranquilo al ver como su novio había despertado más rápido de lo que creyó.

—Supongo que las bromas tendrán que esperar —se burló después de un momento tras notar la pesada mirada de Alastor sobre ella. Vaggie entonces abandonó su lugar al pie de la cama y caminó hacia la puerta.

Angel inmediatamente al verla se puso de pie como un resorte y se dirigió hacia ella.

—¿Te lo encargo? —pregunto a Husk cuando le pasó por un lado, el gato solo asintió con la cabeza al ver a ambos demonios salir por la puerta.

Para Alastor, aquella actitud fue extraña, más considerando que el chico ni siquiera se había despedido.

—¿Me perdi de algo? —preguntó Alastor a Husk, quien lo miró entre preocupado y molesto.

—La princesa no esta bien, Alastor —comentó caminando hacia la cama y dejándose caer al pie de esta—, algo cambió en ella.

Alastor al escucharle se preocupo un poco.

—¿Cuanto tiempo llevo dormido? —quiso saber bastante desorientado.

Husk rió al verle en ese estado. Él sabía que muy probablemente ni siquiera se había dado cuenta que estaban en su mansión.

—Solo un día campeón —dijo para verlo suspirar—, si preguntas por Charlie, ella no a querido hablar con nadie desde ayer.

—¿Por Razzle? —preguntó después de un momento.

—En parte —un suspiro se escapó del gato antes de que este rascara su nuca—, creo que es la primera vez que he estado del todo sobrio en años y realmente necesito un trago.

—¿Y porque no vas por el al hotel? —dijo con burla a su antiguo amigo.

Las orejas de Husk se agacharon un poco al escucharle.

—No hay hotel al cual volver, Alastor —anunció mirando de reojo como la sonrisa de Alastor se paralizaba—, fue destruido en su totalidad.

Ante esa noticia una leve interferencia se liberó de Alastor.

Sabía que el hotel recibirá un daño considerable en el momento que su campo se vino abajo, pero no esperaba un desenlace como ese.

—No me explico cómo sucedió —comentó mirando con desconcierto a Husk.

—Los predator lo atacaron —dijo con un gruñido—, no conformes con el daño a los alrededores, usaron a los últimos ángeles para hacerlo venir abajo. Hubieras visto la cara de Charlie al ver la escena desde la nave de la serpiente. Creo que fue la misma sensación para todos.

—Impotencia —Husk solo asintió.

—Ninguno pudo hacer nada excepto ese tipejo, destruyó a los ángeles para evitar que siguieran haciendo más destrozos pero ya no importaba, el hotel ya no estaba —Alastor pudo percibir su molestia.

Sabía que el gato nunca lo admitiría pero a ese lugar, lo considero como su segundo hogar.

—¿Y Charlotte? —preguntó recordando la expresión desorientada de la chica tras perder a Razzle.

Husk chasqueo la lengua ante la mención de la chica.

—Tal como me la lleve continua —dijo para cruzarse de brazos—, no dice palabra alguna y permanece con la mirada perdida. Solo abraza a Dazzle —comentó recordando la escena de Charlie tirada en la cama, totalmente derrotada y con la cabra entre brazos mirándole con preocupación—, a Vaggie le duele verla así, en especial porque no puede consolarla.

Alastor al escucharle, bajó levemente la mirada mirando su cuerpo herido. Una ola de furia le recorrió al recordar los eventos del día anterior.

—Si hubiera derrotado antes a Vox-

—Deja eso, imbécil —corto mirándolo de reojo—, esto era inevitable Alastor, sonara cruel pero es una suerte que haya sido esa pequeña cabra a uno de ustedes dos.

—Trata de hacer entender a Charlie eso —comentó recostando la cabeza sobre las almohadas, mirando hacia el techo de su habitación—, que desastre.

—Tu lo has dicho —dijo Husk poniéndose de pie—, pero podemos hacer lo que propusiste.

Alastor al entender comenzó a reír.

—Dudo mucho que nuestros huéspedes quieran regresar a ese lugar luego del fiasco que hicimos al protegerlo —comentó con sarcasmo.

—Estás subestimando la estupidez de los que están aquí abajo, obviamente van a regresar solo si eso les permite redimirse —se burló caminando hacia la puerta—, más te vale que descanses cabrón.

Una sonrisa más grande se dibujó en el rostro de Alastor tras escucharle.

—Tal vez —respondió para uno segundos después quedarse solo.

Alastor permaneció unos instantes más mirando al techo hasta que Black irrumpió en su campo de visión, entonces se enderezó y miró la preocupación en su sombra.

—¿Y Angel?

Con las chicas —respondió con tranquilidad—, no te ves bien.

—No necesito sermones tuyos —rió al decirlo acomodando su cabello—, quiero que vigiles a Charlie durante un tiempo.

Black al escucharle, ladeo la cabeza confundido.

¿A Charlie?

—Me preocupa su actitud reciente, no quiero que le pase nada a mi creadora de diversión favorita —comentó con media sonrisa. Black enarco una ceja pero asintió con la cabeza.

Charlie será entonces —sin agregar nada más, se fundió y desapareció del cuarto, dejándolo solo una vez más.

Un suave suspiro se le escapó mientras se acomodaba entre las almohadas para tomar una siesta. Sabía que tenía que recolectar algunas almas para sentirse mejor, pero no era el momento más idóneo para eso.

Ni lo sería un futuro cercano.

Maldita debilidad