Capítulo 47: "El cumplimiento de un sueño"
(Penúltimo capítulo)
Una castaña platicaba por teléfono con su madre, mientras se alistaba para ir a presenciar la final de fútbol mundial, donde su país era uno de los finalistas.
¡Gracias mamá¡ ¡gracias sin tu apoyo¡ sin el apoyo de papá y de los señores Ozora, Tsubasa y yo no hubiéramos tenido todo listo para nuestra boda, decía emocionada la castaña.
No hay nada que agradecer mi niña, es más te cuento, tu padre y yo estamos ahora en casa de los padres de Tsubasita, aquí veremos juntos la final, además también están algunos de los padres de los jugadores de la selección, escuchaba la castaña.
Me alegra oír ello, respondió Sanae continuando con la plática con su madre.
Tras algunos minutos más de plática la castaña, dio por concluida, la llamada, tomo su pequeña cartera, una banderola que había elaborado y abandono el hotel donde se alojaba para ir junto a sus amigas al lugar donde se disputaría la final del mundial de fútbol.
En tanto:
En un bus un par de hombres platicaban mientras se dirigían al lugar donde ellos y el equipo al que pertenecían disputarían la final del mundial.
No pude dormir bien, decía uno de ellos.
Vaya, pensé que solo yo no pude dormir bien anoche, respondía el otro hombre.
¿También te remuerde la conciencia?, respondió el primer hombre.
Si, desde hace mucho me siento mal por lo que hicimos, pero no podía decir nada, o tendríamos que pagar por lo que hicimos, y yo, y yo no quería hacer sufrir a mi familia, cuando volví a saber de él en el medio deportivo, mi culpa se apaciguo un poco, pues al menos pude saber que él no se había alejado del todo de lo que tanto amaba, decía el otro hombre.
Si es cierto de igual manera, sino hubiera sido por la lesión mal intencionada que le causamos, él estaría ahora en la final, respondía el otro.
Sí, es cierto, acoto el otro hombre.
¿Chicos nerviosos?, dijo un joven moreno.
No Pepé, como crees, respondieron los hombres.
Guarden silencio, decía otro moreno, mientras su compañero de asiento sonreía.
Deja que se relajen platicando Santana, decía Rivaul con una ligera sonrisa en su rostro.
Está bien, respondió Santana, mientras se colocaba unos audífonos.
En otro bus:
Un grupo de jóvenes iban muy felices platicando sobre lo que sería el partido final que tenían que afrontar.
¿Tú qué opinas Tsubasa?, decía Taro.
Que lo que dicen es cierto, Brasil, será uno de los equipos más fuertes que enfrentaran, respondía el mencionado.
Y qué bueno que los enfrentamos para la final, decía Ryo sonriendo.
Nosotros vamos con todo a ese partido, no hay que sentirnos menos, dijo Hikaru con firmeza.
Cierto, acoto Jun.
Lo ganaremos, dijo con firmeza Kojiro.
Así es, dijeron los demás jóvenes, haciendo que en el rostro de su joven entrenador se plasme una sonrisa.
Estadio:
Una peli roja se encontraba junto a otra joven en un palco privado, esperando el momento en que la final del mundial de futbol de inicio.
Estoy tan emocionada, decía Catalina, haciendo una pausa para decir: Mirando a la peli roja: ¿No estás nerviosa Zoe?
No, no tendría porque, Brasil ganará, respondió Zoe con firmeza.
Japón es un gran equipo, a pesar de que Tsubasa no juega con ellos, es como si lo hiciera, ya que él es quien dirige a su selección, decía Catalina, mientras la peli roja miraba fijamente al terreno de juego.
¡Tsubasa¡ te volveré a ver después de tanto tiempo, pensé que con lo que paso, tú carrera se destruyó, pero me has demostrado tener una fortaleza única, a pesar de tu limitación has seguido adelante, nunca bajaste los brazos, además lo que hice fue en vano, no logre separarte de ella, por mi tío sé que sigues con ella, pensaba Zoe mientras dirigía su mirada a la puerta de salida del equipo japonés.
Minutos después:
Ya estaba por iniciar la ceremonia de clausura del mundial, el estadio estaba completamente abarrotado por miles de hinchas brasileños y japoneses, que, con bombos, platillos y canticos, animaban aún más el momento.
En tanto, en una de las tribunas una castaña flameaba una banderola, mientras sus amigas le apoyaban con sus canticos, al tiempo que en el campo de juego la ceremonia de clausura daba inicio.
Las imágenes de las banderas de las dos selecciones finalistas eran formadas en el campo de juego por un grupo de jóvenes, que vestían los colores de las banderas de las selecciones finalistas, al tiempo que el público estallaba en aplausos.
Tras la ceremonia de clausura, el par de equipos salieron al terreno de juego, al igual que sus entrenadores.
Roberto al ver a Tsubasa, mientras su equipo se tomaba la foto del recuerdo, se acercó a este.
¡Tsubasa¡ dijo Roberto, haciendo que el joven gire su rostro ante el llamado.
¡Roberto¡ respondió emocionada el joven entrenador al oír la voz de la persona que alguna vez fue su maestro, mientras este se acercaba a tomar una de sus manos para estrecharla.
Me da gusto encontrarte Tsubasa, y que mejor que en una final, decía Roberto sonriendo.
A mí también me da gusto disputar esta final contigo, respondió Tsubasa, mientras estrechaba la mano de la persona que alguna vez su maestro, su entrenador.
Me alegra saber que sigues vinculado al futbol, vi tu desempeño como entrenador en las olimpiadas,…., llevaste a tu equipo hasta conseguir la medalla de oro, y eso para un joven entrenador que recién está iniciando su carrera es grandioso, decía Roberto.
Esa medalla es mérito de mis amigos, respondió Tsubasa.
Y tuyo también Tsubasa, tú los dirigiste, decía Roberto, al tiempo que veía a un hombre de uniforme acercarse al lugar donde estaba: Voy con mi equipo, ya va empezar la final, pero ya hablaremos más tras tu boda.
Si, te espero en ella, respondió Tsubasa.
Iré Tsubasa, es un hecho que iré, y no solo yo, sino Pepé, Leandro, y todos los chicos a los que invitaste, decía Roberto sonriendo, al tiempo que un juez de línea se acercaba a ellos.
Ya tenemos que dar por iniciado el encuentro, les pido tomen sus ubicaciones, decía un hombre de uniforme.
Yo estaré aquí, dijo Tsubasa.
Bien, respondió el juez de línea, mientras Roberto se dirigía a tomar su ubicación como entrenador.
Terreno de juego:
Los jugadores tomaban sus ubicaciones para dar inició a la tan esperada final.
Por Tsubasa, pensaban los jugadores japoneses mientras tomaban sus ubicaciones.
¡Tsubasa amigo¡ pensaba un moreno del equipo contrario mientras tomaba su ubicación.
Ozora, como me hubiera gustado que tú estuvieras aquí, pensaba otro jugador Brasileño, mirando al joven entrenador de Japón.
Santana a ganar, dijo otro moreno, mirando a su compañero.
Por supuesto Rivaul, respondió Santana, al tiempo que dos jugadores que erran defensas del equipo brasileño miraban a Tsubasa con nostalgia y remordimiento a la vez.
Palco:
Leí que tras este partido Tsubasa se casará, decía Catalina, al tiempo que el árbitro hacía sonar su silbato.
Ah sí, respondió Zoe, fingiendo desconocimiento e indiferencia a la vez.
Con su novia, Sanae, ¿la recuerdas?, ella ha estado con él siempre incluso tras su lesión y alejamiento del futbol, ella lo ha soportado todo, pues incluso rompieron pues Tsubasa creía no merecerla, pero su amor fue más grande…, decía Catalina.
Ya cállate, si, respondió molesta la peli roja.
¿Aún sigues molesta porque no quiso nada contigo?, decía Catalina.
Guarda silencio y déjame mirar el encuentro, respondió Zoe con firmeza.
Está bien, ¡disculpa¡ dijo Catalina.
Japón:
Vamos chicos, vamos, decían los padres de algunos de los jóvenes que estaban en el terreno de juego.
Ryo, defiende como solo tú sabes hijo, decía la madre del joven.
Sigan los consejos de Tsubasa, decía otro de los padres presentes.
Tsubasa hijo, este era tu sueño, tal vez no estés dentro del terreno de juego, pero desde fuera tú estás siempre guiando a tus amigos, pensaba Natsuko, al tiempo que el rostro de su hijo aparecía en la pantalla del televisor.
Nuestro hijo siempre fue un líder, dijo con orgullo Koudai, mientras veía a su hijo dirigir a su equipo.
En otro país: "Estadio"
¡Vamos Japón¡ decía la castaña.
¡Sany¡ tú siempre apoyando al equipo, pensó Tsubasa en el terreno de juego, mientras daba instrucciones a su equipo, pues le pareció oír la voz de su amada.
Ya se ordenaron como les indicaste Tsubasa, decía el asistente del joven entrenador.
¡Qué bien¡ ¿y el juego mejoro?, decía Tsubasa.
Si, Santana no puede darle un solo pase a Rivaul, contestaba el entrenador.
Esa es la idea, mantener el marcador en cero el primer tiempo, así para ello solo nos dediquemos a defender, dijo Tsubasa.
Tiempo después:
La primera etapa del juego termino, con el marcador en blanco para ambos equipos, en los camerinos, ambas escuadras recibían las instrucciones de sus entrenadores para el segundo tiempo.
¡Pepé¡ escucho un moreno.
Si, dijo el nombrado
Quiero que le des pases largos a Rivaul y Santana, decía Roberto.
Bien, respondió el moreno.
¡Leandro¡ dijo Roberto.
Diga, respondió el nombrado.
No descuides a Hyuga, ni a Misugi, dijo Roberto, mientras el mencionado asentía.
Vestuario Japonés:
Ya saben todos al ataque, pero sin descuidar nuestra portería, si bien Genzo es un extraordinario portero, no podemos confiarnos, ellos tienen a Rivaul y a Santana, dos genios del fútbol, que hacen tiros fantásticos,…., decía Tsubasa mientras sus amigos lo escuchaban con atención.
Tras los 15 minutos de receso, los dos equipos volvieron al terreno de juego, una vez que ambos ocuparon sus ubicaciones, el árbitro pito su silbato indicando la reanudación del juego.
Otro esquema de juego, piensas jugarnos a la ofensiva, pensaba Roberto, al ver la posición de los jugadores en el campo de juego.
Los sorprendiste a todos con tu planteamiento Tsubasa, aunque algunos comentaristas, piensan que es muy arriesgado jugarle de igual a igual a Brasil, decía el asistente de Tsubasa, mientras escuchaba por unos audífonos, unos programas deportivos, al tiempo que miraba hacia el terreno de juego.
Yo confío en mis compañeros, dijo Tsubasa.
30 Minutos después:
Un potente disparo de Santana se estrellaba en el arco japonés, haciendo que el mismo tiemble del impacto.
Fue un tiro muy potente, no sé si hubiera podido atraparlo, por suerte choco en el travesaño, pensaba Genzo.
Maldición, pero la próxima no fallare, decía Santana, al tiempo que Genzo despejaba.
Tuya Hyuga, decía Genzo, al tiempo que Leandro subía a cubrir al moreno al mismo tiempo que dos de sus compañeros.
Kojiro, escucho el moreno, que, al ver a su amigo, asintió con la cabeza, al tiempo que le envía un pase.
Toda tuya Takeshi, dijo Hyuga, tras lanzar el pase, que termino, en los pies de su amigo que a su vez lanzo un pase a los gemelos de su selección.
Vamos hermanito, dijo uno de los gemelos.
Tribuna:
Un grupo de chicas decían: Anoten.
Vamos gemelos Tachibana, decía Sanae.
Pego en el palo, dijo Azumi con nostalgia.
Lo hicieron bien, dijo Yayoi aplaudiendo, junto a sus amigas.
Minutos después:
Ya queda poco, solo 10 minutos, decía Roberto, mientras daba indicaciones con sus manos para cambiar de estrategia, estrategia que, a los pocos minutos, tras una bella triangulación entre Santana y Rivaul, dio fruto.
Gollllllll, se escuchó en el estadio.
Maldición, decía Genzo.
Lo hiciste bien Genzo, además no hay que desanimarse, aún queda tiempo, escucho el joven de gorra.
¡Tsubasa¡ pensó Genzo al ver al dueño de la voz.
Esquema B, dijo Tsubasa fuerte, para que sus amigos lo escucharan en el terreno de juego.
Esquema B, decían los brasileños sin comprender a los que el joven entrenador japonés se refería.
A los pocos segundo, un nuevo esquema de juego se plasmaba en el campo de juego, donde se había reforzado el medio campo y la defensa, dejando como única punta a Hyuga.
Confío en ti Hyuga, dijo Tsubasa con todas sus fuerzas, mientras el moreno solo sonreía.
Todos lancémosle pases a Kojiro, decían los jugadores japoneses que peleaban cual guerreros todas las pelotas divididas para poderle enviar algún pase a su goleador. Tras algunos minutos, su esfuerzo dio fruto y trajo recompensa, Taro logro corta un pase a Santana y saco un pase largo a Hyuga, que de un potente cabezazo batió la portería brasileña.
Goolllllll, era el grito de los japoneses que con lágrimas en los ojos festejaban el empate.
Una vez que el juego se reanudo, los ataques iban y venían, pero todo era cortado en el medio campo, donde los mediocampistas japoneses y brasileños impedían que el juego se siga llevando a cabo.
¿Cuánto resta?, pregunto Tsubasa a su asistente.
Solo 30 segundos, dijo el asistente.
Ahora con todo, dijo Tsubasa con todas sus fuerzas.
Bien, dijeron sus compañeros, lanzándose cual fieras por el balón, para ir al ataque, dejando solo a dos defensas apoyando a Genzo en el resguardo de la portería.
A ganar, decía Tsubasa, al tiempo que el árbitro levantaba su paleta otorgando 2 minutos más de tiempo extra.
Si les quitamos el balón, el gol es un hecho, decía Rivaul, mientras corría tras Jun.
Matsuyama, decía el apuesto joven lanzándole el balón a su amigo.
Taro, dijo Hikaru, lanzándole un paso al nombrado.
Gemelos Tachibana, decía Taro.
Si, aquí estamos, respondieron los gemelos.
Maldición, quien va a tirar, decía el portero brasileño, mientras los gemelos hacían una de sus jugadas acrobáticas.
No, no es un tiro al arco, decía Roberto, al ver que el tiro lanzado por los gemelos iba hacia un costado, por el cual venía corriendo Kojiro.
Kojiro la va a tener, decía el asistente de Tsubasa.
Anota Kojiro, grito Tsubasa, al tiempo que el pie del moreno hacia contacto con el balón y sacaba un violento disparo que llevaba cierto efecto parecido al tiro con efecto de Tsubasa, que dejo inmóvil al portero.
Golllllll, fue el grito en el estadio, que dejo en silencio a más de la mitad de asistentes, que miraban incrédulos lo sucedido.
No puedo creerlo, decía Santana, al tiempo que el árbitro hacía sonar su silbato, dando por concluida la final.
Fue un tiro creado por Tsubasa, pensaba Roberto, mientras veía a los japoneses correr a abrazar a su joven entrenador que sonreía cual niño con sus amigos, mientras este lo levantaban en hombros al igual que a su goleador.
Luego de algunos minutos, mientras se preparaba todo para la premiación, Roberto se acercó a Tsubasa nuevamente.
¡Felicitaciones¡ hiciste un planteo de juego que me sorprendió, sin duda eres un genio Tsubasa, dijo Roberto.
Todo te lo debo a ti, tú fuiste quien me enseño mucho de lo que yo ahora sé y puedo compartir con mis amigos, respondió el joven, al tiempo que amigos de Tsubasa del equipo rival se acercaron a felicitarlo.
¡Tsubasa amigo¡ felicidades, eres un gran entrenador, decía Pepé.
¡Pepé¡ dijo Tsubasa.
Y no solo él, también están aquí, Leandro, Santana y Rivaul, decía Pepé.
Amigo, ¡felicidades¡ decía Leandro.
¡Gracias¡ respondió Tsubasa.
Ya festejaremos más en tu boda, decía Leandro.
Tsubasa, hiciste un gran planteamiento, pensé que solo tú eras un genio del soccer en tu país y me equivoqué, existen otros grandes talentos en tu país, como Hyuga, sus tiros fueron formidables, decía Santana.
Santana, respondió Tsubasa.
Espero algún día poder volver a tener un encuentro contigo, escuche a tus amigos decir que a pesar de tu limitación sigues jugando soccer y que lo haces fantástico, y yo no tengo dudas de ello, dijo el moreno.
Yo también espero ello, respondió Tsubasa.
Tsubasa, me hubiera encantado compartir vestuario contigo en Cataluña, pero no pierdo la esperanza de algún día volver a verte en un terreno de juego, la ciencia avanza Tsubasa, nunca te des por vencido, decía Rivaul, haciendo que un par de hombres que estaban tras de él sintieran nostalgia.
Minutos después:
Se llevó a cabo la premiación, tras recibir sus medallas, el equipo japonés recibía la copa que los reconocía como campeones mundiales.
Tsubasa tómala, es tú merito, tus nos llevaste hasta aquí, todo te lo debemos a ti, decía Kojiro, entregándole la copa a su joven entrenador, para que este la elevara al tiempo que los flash de las cámaras se posaban sobre ellos.
He cumplido uno de mis sueños, lo he cumplido, pensaba Tsubasa mientras elevaba la copa, al tiempo que papelitos de colores volaban alrededor del equipo de jóvenes.
Luego del emotivo momento, los jóvenes se dirigían a los vestuarios para tomar el vuelo de destino a Japón donde se llevaría a cabo su boda.
¡Tsubasa¡ decían un par de hombres, deteniendo el avance del nombrado.
Necesitamos hablar contigo, pero a solas, dijeron los hombres mirando a los amigos del joven de cabello desordenado.
¿Ustedes son?, decía Tsubasa que intentaba reconocer las voces de las personas que le hablaban.
