Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía

Solo para mayores de 18.

Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!

Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook


Diciembre, 2012.

―Entonces… básicamente eso fue lo que ha pasado con No Signs.

Edward estudió a su esposa, se veía pequeña y delicada justo ahí, con el cabello revuelto por la almohada, las mejillas sonrosadas… miró sus manos. Estaban preciosas, claro como toda ella. Las recordaba, eran suaves, dulces… pero agresivas cuando se trataba de marcar el ritmo, esas uñas con manicura podían volverse una dulce tortura cuando se enterraban en su espalda. De la nada un recuerdo de ella gimiendo golpeó su mente y…

Por un momento, una fisura de pura conciencia sexual se disparó a través de su espina dorsal, hasta el punto de que una fantasía totalmente inapropiada se le ocurrió: de él y Bella teniendo sexo sobre esta misma mesa rápidamente con casi toda la ropa puesta. Tragándose un gemido, se concentró en sus oscuros ojos. Lo que era adecuado, por Dios, su cabeza no funcionaba bien en las mañanas. Era Bella quien importaba aquí, no su maldita vida amorosa...

Una sensación de inquietud sustituyó a la lujuria.

¿Iba realmente a decir lo que estaba pensando?, eso los haría, de alguna forma, estar juntos de nuevo. Cristo, qué extraño pensamiento el desear tanto conectar con ella a ese nivel de nuevo. No era como si el sexo fuera una buena idea emocionalmente. Podría decirse que era una muy mala. Pero él quería más. Dios le ayudara. Y sí. Tenía que parar con el tren de deseo como en este preciso momento.

Bella había acudido a él por ayuda aunque no lo dijera en voz alta, no porque tuviera deseos de acostarse con él o mucho menos, algo como volver a formar la familia que tuvieron, de eso no había nada. Al parecer, No Signs los estaba llevando directo a la quiebra y no había retorno. La única solución que se le ocurría, por extraña que pareciera: él.

―¿Sabes qué?, lo he estado pensando e iré contigo, no sé si valga de algo mi palabra, pero haré cualquier cosa en mis manos por ayudarte, Bella, lo sabes. Peter fue mi amigo por años, quizás logre que entre en sus cabales… —La miró a los ojos—. Lo único que puedo pedirte a cambio es que me perdones, o al menos considerarlo. No quiero que las cosas terminen hoy, no puedo manejarlo.

Ella desvió la mirada.

―¿Qué te parece si sencillamente nos perdonamos y nos ahorramos todo este rollo? Ambos sabemos que harías esto de ayudarme más que nada por remordimiento.

Edward alzó la cara.

—¿Estás bromeando? ―Sacudió la cabeza―. Dios, ¿cómo es posible que en todo este tiempo no logré que percibieras aunque fuera una parte de lo que siento por ti? ¿O tal vez no quieres reconocer, por razones que solo tú conoces, que quizá yo nunca he querido otra cosa que no sea cuidarte? Durante todos estos años, ese ha sido uno de mis propósitos.

Bella, con su aspecto frío, cubierta de joyas frívolas, pareció de repente muy vulnerable.

—¡Por favor!, si quisieras cuidarme, no me habrías dañado en primer lugar. ―Edward suspiró.

—No cierres todos los caminos con esa áspera actitud —susurró—. Estoy muy triste, Bella. Nunca debí haberte hecho pasar por esto, no tengo palabras para el dolor que siento. Debería haber hablado contigo sobre mis miedos y mis… problemas y buscar una solución contigo. Mi pensamiento... —hizo un gesto hacia su cabeza—… era erróneo. No culpo a nadie más que a mí mismo y no espero que me perdones con facilidad, sin embargo no me voy a cansar de intentarlo. Tampoco tenemos que forzar nada que ya no exista. Pero piensa, por favor: si hay alguna oportunidad, no impidamos que algo florezca entre nosotros. Esta es, tal vez, la única ocasión, aunque sea mínima, de que yo pueda ayudarte. Podríamos empezar por ahí… y ver qué sucede.

Bella comenzó a pasearse de un lado a otro. Su cuerpo delgado y esbelto, era sumamente femenina y hermosa.

—¿Ya has intentado hablar con ellos? —preguntó Edward, Bella lo miró rodando los ojos, contestando así a su pregunta, por lo que se apresuró a hablar—. Imagino con qué tono, no digo que esté mal, pero a veces la gente necesita que se dulcifiquen las palabras.

—No sabría cómo hacerlo.

—Entonces, ¿me permites intentarlo?

—No van a querer.

—Por favor, déjame hacerlo, no tienes nada que perder. Piensa positivo —dijo guiñándole un ojo.

Bella suspiró, mirándolo fijamente.

—¿Por qué quieres ayudarme?, no lo entiendo de verdad. De hecho, deberíamos estar… divorciándonos o algo.

Él se tensó, pero se negó a cambiar de parecer.

—Quiero ayudarte por la única razón de que eres el amor de mi vida, siempre voy a estar ahí para ti.

§ § § § § § §

¿No era siempre así?, se preguntó Bella mirando esos preciosos ojos de Edward. Claro que él estaría ahí para ella, siempre lo estaba, y justo en ese momento, se sintió una total y absoluta farsante.

Mientras lo miraba, Bella sabía que se estaba convirtiendo en una versión de sí misma incluso desconocida para ella. Si bien lo había buscado porque se sentía devastada, ahora sentía que se estaba aprovechando de toda la situación, porque, oficialmente, había cavado la tumba de Swan al estropear todo con Quil, y necesitaba ayuda o Emmett la mataría, la echaría de la empresa.

Y mientras eso pasaba, tenía que lidiar con Edward diciéndole las palabras más dulces que había escuchado en meses. Pero nuevamente, si la amara tanto como decía, ¿por qué estaba esperando un hijo con otra? Suspiró, sabía los porqués, pero no le gustaban. Él estaba tratando de enmendarse, y mientras tanto ella estaba tratando de sacarle provecho a eso. Dios, era una arpía y víctima a la vez. Cerrando los ojos, se masajeó las sienes.

Si Edward tenía éxito hablando con el grupo, tal vez podría recuperar pedazos de lo que había hecho por apresurar las cosas. Tal vez si él lograba hablar con ellos, antes que el imbécil de Quil, lograrían bajar la suma de la demanda, y al menos saldría del nuevo problema que se había echado encima: Evermore, la banda que Quil estaría diluyendo quizás en este mismo instante, dejándola con una enorme deuda por los pases, las camisetas y demás suvenires que había hecho con el afán de presentar al grupo cuanto antes.

O quizás en este mismo instante, Quil no estaba haciendo otra cosa que abriendo los regalos de Navidad con su familia, pero mañana… No podía utilizar a Edward de esta manera, era vil y ruin incluso aunque con ello medio salvara su patético culo.

―Será mejor que me vaya —susurró. El rostro de Edward por otro lado, se ensombreció.

―¿Tan pronto?

―Ya he pasado la noche aquí, y Emmett no ha dejado de marcar, está muy nervioso. Gracias por… ya sabes, solo estar para mí, y por querer ayudarme con todo esto, no puedo expresar lo que significa para mí. ―Edward la sujetó de la mano, tomándola desprevenida cuando depositó un beso en sus nudillos.

―Siempre voy a estar para ti, Bella. No lo dudes. Por favor, déjame ayudarte.

En respuesta, Bella se le quedó mirando, seguramente todas sus emociones estaban marcadas en sus ojos, Dios, no podía dejar de amarlo, se preguntó si alguna vez iba a poder hacerlo, sin embargo, ahora no tenía otra alternativa salvo marcharse, salir por la puerta y volver a donde pertenecía. Un mundo lleno de problemas, de eso no quedaban dudas. Con el corazón resquebrajado, miró a su marido.

―Si de verdad quieres ayudarme, sería grandioso. ¿Te puedo llamar pasando Año Nuevo?

―Solo si me dejas darte ahora un abrazo de Año Nuevo. ―Bella sonrió, desviando la mirada.

―Esto es ridículo...

Aun así, Edward dio tres pasos hacia adelante, extendió la mano... y la besó hasta dejarla sin aliento. El beso fue del tipo que recordaría toda su vida, la conexión forjada con tal fuerza haciéndola consciente de todo, desde la sensación de sus senos aplastados contra su enorme pecho, hasta la calidez de esos labios sobre los suyos, el poder de sus brazos y la sensación familiar se grabó en su mente.

Bella no hizo ningún ademán por separarse. Por el contrario, se aferró deslizando los brazos alrededor de su cuello, enterrando los dedos en su cabello, dando la bienvenida a la lengua que entraba en ella, devolviendo el beso aunque no entendía qué lo había motivado. Probablemente debería importarle, de hecho, debería apartarse. Él la había…

Lo que fuera.

Era vagamente consciente de que con esto, él pensaría que la puerta a su corazón estaba abierta nuevamente, pero no le importaba, quizás nunca había sido cerrada, a pesar de que las cosas iban a volverse indiscretas bastante rápido si no lo detenía. Excepto que Edward pisó los frenos bruscamente, poniendo fin a la unión de lo que fuera, separándose.

—Lo siento. Esto no se suponía que fuera así, no quiero que pienses que solo deseo esto —dijo con una voz ronca, la respiración acelerada, las frentes unidas.

Bella todavía estaba jadeando, y eso, además de la quemadura de esa increíble mirada verde, fue suficiente para que quizá se le saliera algo en la línea de: "está bien, ¿pero podemos terminar lo que hemos empezado, por favor?", por el contrario, sacudió la cabeza.

—Nos vemos, Edward.


¿Qué tal va su semana?, no me maten las que odian a Edward :p espero les guste!

Gracias por comentar: Gloria, Somas, Vale Potter, jajaja esta mente de lo piors, OnlyRobPatti, Chiki, Vrigny, Miop, Lizdayanna, Carolaap, Daira AV, gracias a ti cariño, tulgarita, Geraldine, gracias a ti, yo sigo un tanto imparcial jaja, Leah De Call, Adriu, paupau1, Chica Dixon, nydiac10, rjnavajas, dayana ramirez, saraipineda44, NarMaVeg, LuAnKa,torrespera172, muchas gracias por tus palabras, me hacen el día :),Tecupi, palabras sabias cariño!, LIly cullen madero, jupy, Tata XOXO, lunaweasleycullen14, gracias a ti, bienvenida. Injoa, un abrazo :3,valentina delafuente, Lidia, jajaja ya somos dos, un gusto leerte,angryc, Camilla Fava, soy una manipuladora jajaja,Meemii Cullen, Cobrizo Cullen.

Mil gracias a todas por sus comentarios, los leo con mucho cariño, lo mismo guest y lectoras silenciosas!