Las semanas transcurrieron con relativa normalidad en la casa de Alastor, que para su disgusto se terminó convirtiendo en el hotel temporal en lo que la construcción del original continuaba.

Luego de la batalla campal que se desató frente al Hazbin Hotel, naturalmente Lucifer había terminado por enterarse y junto a Lilith se presentaron en la mansión de Alastor que apenas verlos entrar se crispó por su presencia.

No había visto a ambos juntos desde hacía décadas y que se hubieran autoinvitado a su morada no lo ponía del mejor humor; más si consideraba que tras el enfrentamiento sus poderes no había sido repuestos del todo.

Alastor se mantuvo al margen mientras veía como Charlie les explicaba a sus padres el plan para reabrir el hotel en un par de semanas más; para ellos era una terrible idea luego de lo ocurrido pero Alastor debía reconocer que tras el incidente con Vox, Charlie había adoptado una personalidad bastante más seria respecto a las opiniones que recibía.

Y si debía ser sincero, se sentía orgulloso de la evolución de la chica.

—¿Fuiste tu? —cuestiono de pronto Lucifer atrayendo la atención de Alastor, que al verse observado por la familia Magne se aclaró la garganta.

—Mis disculpas su majestad, no les preste atención —dijo con media sonrisa tras hacer una leve reverencia—, ¿cuál fue la pregunta?

Lucifer frunció el ceño cuando Lilith rió suavemente ante el sarcasmo disfrazado de cordialidad de Alastor.

—Tu le sugeriste a mi hija que se levantara el hotel de nuevo, ¿no? —repitió de mala manera al hombre de traje rojo.

Alastor al escuchar la afirmación parpadeo un par de veces, dirigiendo una rápida mirada a la princesa cuya expresión era de súplica; supo que debió haber puesto más atención a la plática de los Magne en ese momento.

—Me temo que no es así —aclaro con ambas manos tras la espalda—, fueron los mismo residentes del infierno los que solicitaron que el hotel fuera abierto una vez más. Charlotte solo escucho lo que sus pobladores le pidieron y yo solo apoyo la decisión de su hija —comentó con una gran sonrisa mirando a Charlie levantar los dos pulgares en símbolo de aprobación—. Debo decir que su hija a logrado mucho en tan poco tiempo.

Lilith pasó suavemente una mano por lo hombros de su hija, atrayéndola hacia ella.

—Es muy amable de tu parte, prestar tus terrenos para esto —dijo Lilith haciendo que la atención de su esposo se volcara hacia ella; él mantenía un semblante semi serio sin quitar su sonrisa de disgusto.

La sonrisa de Alastor se hizo un poco más grande al notar el doble sentido de esas palabras. Entonces se dió cuenta que su amabilidad estaba siendo percibida de otra manera por uno de los padres -o quizá ambos- y eso no le agrado en lo más mínimo.

—Estará de acuerdo conmigo, que su hija puede ser muy... persistente —apuntó caminando hacia ellos hasta ponerse frente a Charlie y su madre—, si me disculpan, tengo que revisar unos planos de la construcción, son libres de pasearse por mis dominios, a sido un placer verles de nuevo —tras hacer una reverencia y recibir un gruñido por parte de Lucifer, se alejó de aquella familia.

Escuchó las quejas de Lucifer hacia su persona pero poco le importo.

Solo quería alejarse de lo que muy probablemente hubiera terminado en una discusión para tratar de esclarecer la relación inexistente entre él y Charlie. No estaba de humor para eso.

A decir verdad, no estaba de humor para nada.

Con sus poderes a menos de la mitad de su capacidad, estar al pendiente de el levantamiento del hotel y encima tener que estar cuidando su casa para que los demonios que caminaban por ella no la destruyeran, lo dejaban tanto mental como físicamente agotado.

Unos suaves golpecitos en el suelo, lo hicieron volver la vista solo para ver correr a Fat Nuggets a toda velocidad hacia él. Alastor al verlo venir estuvo a punto de apartarse pero la presencia de Angel lo hizo detenerse. Este venía con una toalla y una expresión de molestia.

—¡Alastor agarralo! —grito cuando el cerdito ya estaba pasándole por un lado.

Ni lento ni perezoso Alastor lo hizo levitar, haciendo que el pobre animal soltara chillidos de frustración por no poder seguir con su huida.

Angel le alcanzó y envolvió al pequeño cerdito en la toalla, riendo tontamente por la situación.

—¿Qué te dije de dejarlo salir? —preguntó Alastor a Angel, este hizo un puchero y le sonrió con picardía.

—Qué me castigarias de hacerlo otra vez —dijo risueño ocasionando que Alastor negara con la cabeza—, le toca baño y apenas escuchar la palabra, escapó —le dio un suave beso a Fat Nuggets.

Alastor frunció levemente el ceño.

—Necesito una siesta —comentó mirando a su novio.

Angel al escucharle, embozo la mejor de sus sonrisas.

—¡Me apuro! —se acercó un le dio un rápido beso en la mejilla—, en un momento te alcanzó —grito perdiéndose en los pasillos.

Al verse solo de nuevo se dirigió a su cuarto, al menos no le había mentido al chico. En serio necesitaba una siesta.

El hotel podía esperar.