Harry Potter pertenece a JK Rowling.
51: Antídotos y Etherias.
El colegio aun hablaba de lo ocurrido a Katie, nadie se sentía a salvo, aunque deberían, pues ese año, Hogwarts estaba teniendo el auxilio de los Aurores, enviados por el Ministro de Magia, para proteger las instalaciones del colegio.
Sabiendo cómo estaban las cosas, Harry y Daphne, fueron a visitar a sus amigos, a sus salas comunes, a Daphne la protegería su hermana menor Astoria y su amiga Tracey Davis.
Harry no necesitaba protección, él era un Ravenclaw, la única casa de Mortífagos (o donde gran parte del alumnado lo era), era la casa de Slytherin.
―Es... es desesperanzador que nadie hable de algo más ―dijo Hermione, tratando de concentrarse en su libro, pero le era imposible.
―Te entiendo ―dijo Harry, con el ánimo por los suelos. Hermione alzó una ceja, al verlo acercarse a ella, fue la castaña quien le besó, el rubio se puso de pie y acercarse al piano de cola que había en un lado de la sala, el instrumento había sido traído por Roger Davies, poco después de su selección, en la casa de Ravenclaw, se sentó en el piano y comenzó a tocar La Despedida, también conocida como la Sonata n.° 26, de Beethoven, aquello logró animar al menos un poco a los alumnos.
―Una pieza perfecta, del maestro Beethoven, señor Potter ―dijo el profesor Flitwick, la Dama Gris, quien estaba junto al profesor, asintió.
Harry les dedicó una sonrisa. ―Gracias. ―Harry esperó a que todos se durmieran, sabía lo que había estado sintiendo, desde el inicio del año: Dumbledore estaba muriendo, algo le había ocurrido, su mano derecha se había mostrado ennegrecido, era algún tipo de poderosa maldición, que lo estaba matando, lentamente. Se preguntó qué pasaría con Hogwarts, cuando Dumbledore ya no estuviera, ¿Voldemort se atrevería a atacar? ―Teniendo en cuenta las redadas realizadas por los Aurores, al Callejón Knockturn y a varias familias Sangre Puras, en el pasado Mortífagas, y que se ha demostrado que todavía lo son... no me sorprendería, que el nuevo ministro esté tomándoselo todo con tanto apego. Está resultando ser una muy buena cura, para la enfermedad de los seguidores de Tom. ―Harry gateó hasta la parte delantera de la cama, hasta su baúl, sacó de entre sus cosas, una libreta pequeña y la abrió, comenzó a escribir un circulo rúnico, en la primera página y en la décima, las restantes nueve páginas, serían llenadas con información. Crearía su primer Etherias, y este, contaría con una forma humana, sería de género masculino, anciano, de largos cabellos y barba, caucásico... Voldemort solo atacaría con todo su poder, si es que Albus Dumbledore dejaba de estar como director de Hogwarts, teniendo en cuenta aquella curiosa, muy curiosa maldición, que había ennegrecido su mano derecha, entonces necesitaría investigar a fondo. Usó Magia de Vida, fingió estar dormido y se retiró fuera de la torre de Ravenclaw, dejó que la magia lo rodeara, las runas aparecieron en su cuerpo, se volvieron rojas, luego se volvieron doradas y finalmente, activaron un hechizo de invisibilidad, el cual causaba que el cuerpo de Harry sintiera como si cientos de agujas fueran clavadas por todo su cuerpo, se apuntó a los pies con la varita ―Si... Silencius ―pensó adolorido― ¡Listo! Con esto, no solo no deberían de escucharme...sino... tampoco... ¡tampoco deberían de escucharme, al correr! ―corrió fuera de la sala de Ravenclaw, atravesando medio colegio, hasta llegar al dormitorio de Dumbledore; dolía, dolía como el infierno, fue aun peor que cuando le permitió a Voldemort golpearlo en el pecho con la Maldición Asesina, aquella vez en el cementerio, para arrancarse de raíz el Horrocrux― "Flerura" ―susurró, marcó en la puerta la runa de apertura; entró en la habitación, se acercó a Dumbledore, invocó su magia de telepatía, un antiguo recurso de Merlín, sería más fácil, sin el dolor que lo recorría, pero no podía pararse a pensar en eso, primero el hechizo de telepatía, luego un hechizo de clonación de pensamiento, para lo cual tuvo que invocar el incendio en la varita, y marcarse una runa en la sien, exploró la mente del director, clonó sus pensamientos más importantes y personalidad, cuando lo tuvo, usó el hechizo de Tele-Transportación, cayó ante la gárgola.
«Un gatillo vi que hacía, no es mentira ni lo invento, con una piedra en la boca un relámpago y un trueno»
― "El gatillo... de una... escopeta" ―susurró Harry con un dolor insoportable por el hechizo de invisibilidad, el cual gateó, mientras desactivaba sus magias, arrastrándose por la Sala Común, hasta su dormitorio, quedando inconsciente.
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Así mismo, en la sala Común de Slytherin, cerca de las tres de la mañana. Theodore Nott, utilizó el hechizo Obscuro, para que una venda negra cubriera los ojos de sus compañeros, luego usó el hechizo Umbras para impedir que la luz saliera de la habitación, un hechizo de insonorización para la habitación entera, un hechizo de no-olor y, finalmente creó una pequeña fogata, las llamas se avivaron y se volvieron verdes, allí apareció el rostro de su padre.
― "¿Cómo va todo, Theodore?" ―preguntó entre susurros.
― "Mal: Una alumna de Gryffindor encontró el collar y ahora... está en San Mungo, el colegio ha sido llenado de detectores de magia oscura" ―informó Nott, nervioso― "¿sabemos algo del armario?"
Lord Nott gruñó y enseñó los dientes. ― "Destruido, por el Ministerio"
― "Ni armario, ni collar, este fue destruido por alguno de los maestros" ―se lamentó Theodore― "Existen toda clase de detectores, colocados por el Ministerio de Magia, con los cuales detectan Maleficios, maldiciones... Magia Oscura, en pocas palabras"
― "Maldita sea" ―gruñó su padre. La misión de asesinar a Dumbledore, que Voldemort había encomendado a padre e hijo Nott, iba de difícil, a casi imposible, pero algo se les ocurriría, tenían a Snape dentro de la institución, algo podrían hacer, de algún modo podrían lograrlo.
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Al día siguiente, todos estaban escuchando atentamente a Lily, y a Narcisa, en la clase de pociones, en este caso: pociones curativas o antídotos. ―...Todos deben de venir, tomar un frasco del escritorio y ponerse por parejas, deben generar un antídoto y entregarme el frasco, antes del final de la clase ―dijo Lily.
―Es una pena que el príncipe no tenga un atajo, necesitas entender los principios involucrados, ¡sin atajos, ni trampas! ―dijo Hermione.
―Tercera Ley de Golpadott ―dijo Daphne, mirando a su novio sonriente ―Veo que Zeref y Mavis se llevaban bien, hacía el final de sus vidas, ¿o no, Hermione? ―la castaña frunció el ceño.
―Por suerte... Valentine y Morgana, habían tenido una relación perfecta como amantes ―dijo Harry, mientras besaba a Daphne, la cual le regaló una sonrisa al rubio, haciendo enfadar a Hermione. Harry cerró sus ojos, permitió que su mente viajara entre las memorias centenarias de Merlín y Zeref, a sus conocimientos como magos, pero rápidamente desechó casi todos los recuerdos de Zeref, se volvió hacía los de Merlín, buscó algo que fuera similar a aquello que necesitaba, abrió los ojos y comenzó a preparar su poción, si había funcionado una vez, por más milenaria que fuera, una segunda vez tendría que... ―La tía Lily es una maestra en pociones, al nivel de Snape, pero la familia Black... ellos tienen milenios recopilando magia, especialmente magia oscura ―pensó, el canto de Kira desconcentró a varios, Harry abrió una ventana, se sentó y se cubrió el ojo derecho, mientras que el izquierdo se volvía azul, viendo a través del ave, le envió parte de su magia, vitalizándola aún más y permitiéndole al ave volar a mayor velocidad, haciéndola entrar en la casa Black, volar hacía la biblioteca, abrir la puerta con el pico, ingresar y mirar en la estantería― ¡Allí esta: "Antídotos Arábicos"! ―hizo que el ave pasara páginas, mientras leía, hasta dar con un par que podrían servirle, el ave casi comienza a chillar, pues el libro comenzó a hablar en voz alta, o más bien: a gritar, los ingredientes, Harry apretó los dientes y empleó su magia rúnica, para sellar y silenciar la biblioteca, lágrimas y sudor comenzaron a caer de su cabeza, cerró el libro y comenzó a prestar atención al que tenía Kira ante ella, leyendo las instrucciones, las copió en su cuaderno de notas, de ambos ingredientes y copio la preparación y lo que se suponía que debía de lograr, fue a buscar los ingredientes, a la despensa, al tiempo que mandaba a Kira, hasta Arabia, a las ciudades de Riad y Medina, para buscar las plantas e ingredientes restantes. El ave volvió al colegio, ingresó en el salón, con cientos de plantas y flores raras, en su pico y patas. Todos los Ravenclaw y Slytherin, miraron con una ceja alzada, los ingredientes extranjeros usados por Harry, en la preparación del antídoto empleando plantas de mostaza e iris, hojas de tamarisco, dos flores del desierto, lirio de sangre y acacia roja, así mismo empleó la pezuña de un unicornio, el cual usó un rayador. Empleando su magia de vida, dio una nueva vida a las hojas de mostaza, iris, tamarisco, el lirio, la acacia y las flores del desierto, para luego exprimir las hojas, usando su magia de agua, extrajo los residuos líquidos de las plantas y lo mezcló con la poción, la cual tomó un color azul cian.
―Perfecto, jóvenes ―dijo Lily sonriente, todos salieron del salón de clase.
Cada que tenía algún momento libre, Harry mejoraba el libro del Etherias-Dumbledore.
Solo el anciano mago, era capaz de mantener a Voldemort alejado de Hogwarts, y él no permitiría que ese idiota destruyera la institución.
Así mismo, en las noches, Theodore Nott se ponía cada vez más nervioso. Los Mortífagos necesitaban llegar al colegio de alguna forma. De alguna forma segura, para matar a Dumbledore, pero actualmente carecía del Armario Evanescente, que bien podría haber sido perfecto para esa tarea, también carecían de la Aparición, pues había hechizos anti-Aparición, alrededor del colegio.
Creía que solo existiría una forma.
Una forma que bien podría ser peligrosa, pero no encontraba otra respuesta. Agarró un trozo de pergamino, pluma y un tintero.
«Usen medios de transporte; no hay otra forma, incluso si logran verlos, no creo que exista otro modo de lograr entrar en el colegio. Ya les avisaré yo, cuando sea el momento indicado. ATTE.: Nott Jr.»
