Disclaimer: Feliz cuarentena gente bonita que todavía continúa leyendo Crossroads. Por aquí me paso a dar señales de vida luego de meses intensos de trabajo y maestría en los que sólo los valientes se han quedado conmigo, jajaja. Gracias totales y especiales a geminisnocris y a Caliope07 por sus amables reviews, y a VelZel porque sus publicaciones frecuentes de Senda Dorada me movieron el bloqueo mental, supongo.

Porfa quédense en sus casas si pueden hacerlo, la cosa está muy fea en todo el mundo. Y yo que soñaba con vivir en Barcelona y en Venecia, y miren cómo están ahora. Si hay algo que le agradezco a este tiempo de COVID-19, bueno, fue el clic mental para poder continuar con Crossroads, venían con un bloqueo de escritura miedoso. Pero aún así, quédense en casita.

Quienes también siguen The Lion's Roar, aquí encontrarán posibles divergencias con lo que escriba Lara Harker en el futuro, pero no se preocupen que nada de lo que lean acá es necesariamente un spoiler.

Sin más:

Capítulo 51: The World is on Fire

/SANTUARIO/

Me desperté esa mañana muy temprano, habiendo dormido poco o nada a consecuencia de los nervios. Caminé por toda la casa de un lado para otro hasta que me harté y salí a dar una vuelta por El Santuario, cerca de los acantilados de cara al mar.

Me senté en el borde de una de las piedras con menos saliente para evitar que, en caso de un lapsus de torpesa y nervios, me enredara y terminara de cara al mar. La brisa de la madrugada me golpeaba fuerte en la cara y mientras mis ojos estaba pegados hacia un punto específico en la playa, mismo por el cual había entrado y salido de Atlantis en reiteradas ocasiones. Allí, un intenso remolino mantenía a turistas y curiosos alejados, de modo que los habitantes del mundo marino pudieran entrar y salir tranquilamente por ahí.

Suspiré y me miré las manos. Estaban frías y temblaban, casi podía sentir los rastros de cosmo de la última Ventisca Boreal que hice punzar cada vena en anticipación a la reunión que en unas horas tendríamos con los Generales Marinos y María, pues era decisiva para el futuro de la tregua y del destino del mundo. El día anterior, Atena y el Patriarca me habían llamado al Templo de Atena finalizando la tarde, y cuando entré, sus caras severas me llenaron de terror.

...

- Aimée, qué bueno que estás aquí. - dijo Shion sin pararse de su trono. Junto a él, Atena usaba una túnica con un pharos que le cubría buena parte de los hombros, nunca antes la había visto así. En sus manos, sobre el regazo, tenía un mapa que sostenía celosamente. - Te hemos mandado llamar porque es importante que conozcas la información valiosa que va a jugar como nuestro As bajo la manga en la reunión que tendremos mañana con María, la Sacerdotisa de Poseidón.

Asentí, y vi como Atena se ponía de pie y me invitaba junto al Patriarca a seguirla hacia la parte de atrás del salón principal.

Tras la cortina estaban Shura, Saga y Aioros, quienes al ver que el Patriarca y Atena entraban, se pusieron alerta y de pie.

- Tranquilos, mis Santos, - intervino la diosa. - los he llamado a ustedes también porque es importante que discutamos esta información antes del encuentro de mañana. Los tres asintieron pero Saga se movió, indeciso hasta que por fin habló.

- Santidad, Atena, ¿y es conveniente que esté presente la Santa de Cetus? Después de todo...

Sentí que las rodillas me fallaban y que empezaba a temblar de la ira, pero levanté la mirada y sostuve la de Saga, sin dejarme intimidar. Shura se movió junto a mí, como protegiéndome, y lo interrumpió.

- Compartir esta información con ella, según lo pones, es igual de peligroso que compartirla contigo. Tu hermano anda en Delfos, aferrado a un alma que ya no existe y generando problemas y provocando una guerra. - Abrí los ojos como platos, desviando la mirada a Shura, quién me miró de reojo y volvió a mirar a Saga.

- ¡Shura!- regañó Aioros, pero el Patriarca apoyó su mano en el brazo del Santo de Sagitario para tranquilizarlo. Saga, por su parte empuñó las manos y agachó la cabeza, sin decir nada.

- Les pido que mantengamos la calma, por favor. - dijo la diosa en un tono de voz tranquilo, pero a todas luces tenso. - En este momento necesitamos concentrarnos, y la participación de Aimée, Saga, es crucial.

El Santo de Géminis asintió a regañadientes, Shura soltó una bocanada de aire y Aioros se cruzó de brazos. Atena y el Patriarca se sentaron en los muebles de mármol de la sala y nos invitaron a hacer lo mismo. Por reflejo, Shura no se me despegó y cuando volví a cruzar miradas con él, me guiñó un ojo y yo sonreí levemente en agradecimiento.

- Como saben, Poseidón está desesperado buscando a Anfitrite y según nuestros reportes, las inundaciones que provocó hace no mucho tiempo, fueron un chantaje que Apolo le hizo al dios de los Mares para entregarle la ubicación del ánfora con el alma de Anfitrite, pero fue un engaño. - comenzó el Patriarca. - También sabemos que la Pitia ha tomado posesión del cuerpo de Marah y en estos momentos todo el ejército del dios Sol está fortaleciéndose. Por desgracia, no tenemos indicios de qué planes piensa ejecutar Apolo, pero si nuestra historia reciente nos ha de servir de indicador, su plan de castigar y purgar a la humanidad debe seguir en pie*.

- Y tampoco sabemos si mi hermana Artemisa se involucrará en esta guerra de fuerzas, por eso es tan importante tener a Poseidón de nuestro lado, y Anfitrite es clave en este momento. - Atena hizo una pausa, se miró las manos pensativa y luego continuó. - En una de mis encarnaciones anteriores, encerré a Anfitrite en un ánfora con ayuda de Apolo. Este fue quien libró la batalla y la encerró, y yo ordené que fuera escondida por el entonces Patriarca, Sage y su hermano, el maestro de Shion, Hakurei**, para que ni siquiera yo conociera su ubicación. En ese entonces, la guerra con Poseidón había sido tan dura como lo han sido las últimas batallas contra Hades.

Todos asintieron, pensativos.

- Sin embargo, Anfitrite siempre fue apacible y diplomática. Encerrarla fue un golpe muy bajo que dimos a Atlantis y nos permitió ganar la guerra, pero fue una acción baja y cruel, y por eso siento que debemos remediar eso. - Saga y Aioros levantaron la cabeza, se miraron entre ellos e intentaron hablar pero ningún sonido salió de sus bocas. - Pero también está nuestro deber de proteger a la Tierra, y temo que esté tomando una decisión equivocada, no sé cuál pueda ser la reacción de Anfitrite una vez esté libre.

- Atena, - interrumpió Saga, - por favor permítame capturar a mi hermano. Esto que nos está contando no da lugar a cabos sueltos y Kanon... Kanon en este momento es un problema adicional que debemos resolver.

- Saga... - dijo Aioros, atónito.

Miré a Shura, tenía la mirada clavada en el suelo y los puños apretados pero no se atrevía a hablar. No entendía muy bien su dilema, porque nunca me contaron la historia completa, Aldebarán siempre evitaba el tema a toda costa y estaba segura que de haber sabido algo más, Eva me lo habría contado. En todo caso, estiré mi mano y la apoyé en su brazo, haciendo que diera un respingo y que conectara su mirada, a su vez con El Patriarca, quien tomó la palabra.

- Entendemos tu dilema, Saga, pero es Shura quién se encargará de Kanon. Te necesitamos con nosotros en El Santuario, pues lo conoces mejor que nadie, y ese conocimiento táctico lo necesitamos ahora más que nunca. - Saga no dijo nada, y podía jurar que estaba haciendo un esfuerzo monumental por no mirar a Shura, pero su cara se puso pálida y las manos le temblaban visiblemente.

- E- entiendo, Patriarca.

- Esto es difícil para todos, Saga. - intervino Atena,- Si no fuera necesario, no te pediría que estuvieras aquí, sé que amas a tu hermano y te duele lo que está pasando. - Saga solo asintió. - Por eso les he pedido que vinieras, pues las estrellas nos han revelado la ubicación del ánfora con el alma de Anfitrite, y es vital que mañana, logremos un compromiso de parte de Maria, pues este mapa, - Atena levantó el mapa que tenía en la mano. - es la clave para salvar a muchas personas. Ahora más que nunca es necesario que Poseidón sea nuestro aliado, y que sea él mismo quien pueda liberar a su reina, como le corresponde.

- ¿Va a entregarle el ánfora a Poseidón, así no más, mi señora? - Aioros intervino, algo alterado.

- No, Aioros. Por eso es tan importante que Aimée esté hoy aquí, y su rol a partir de mañana. - dijo la diosa. - Julián Solo aprecia y respeta a Aimée, sino que ha mostrado voluntad para cooperar, aunque Poseidón a veces no actúe de la misma manera. Por eso, mañana María debe entender claramente que si quiere algo de nosotros, deberá tratar a Aimée como lo que es, nuestra representante en el reino marino.

Sentí escalofrío, y unas ganas inmensas de llorar. Tenía mucho miedo de fallar en mi misión, pero también me conmoví ante la confianza plena que la diosa tenía en mí y mis habilidades. Sentí un empujón y alcé mi mirada llorosa para ver que Shura, aunque no me estaba mirando, sonreía discretamente.

- Kiitos. - susurré mientras me secaba los ojos.

- Además, Aimée, debes saber algo que hasta hace muy poco fue de nuestro conocimiento gracias a los Generales de Kraken y Siren, y, también al nuevo Dragón del Mar. - Shion se puso de pie y se acercó a un baúl pequeño del que sacó una carta y me la entregó. Abrí los ojos con asombro, de verdad era la letra de Isaak, y abajo, los nombres de Sorrento e Irina estaban junto al suyo. Hojeé rápidamente su contenido y por poco arrugo la carta del coraje. Volví a mirar al Patriarca.

- Yo... no conocía esta información, Patriarca, Atena, pero... pero explica muchas cosas sobre María.

- Así es. - dijo el Patriarca. - Saga, no sé qué tan informado estés de los sucesos a los que se alude en esa carta, y por eso quiero que lo escuches, pues esto evidencia que las acciones de María han sido motivadas, más por su propio egoísmo y un posible deseo de venganza, más que por seguir órdenes de Poseidón.

- ¿De qué se trata, Patriarca?- preguntó Saga con una angustia en la voz que nunca le había escuchado. - ¿Es Kanon, verdad? Algo tiene que ver con esto. - Shion asintió.

- En su tiempo como... como líder de las Marinas de Poseidón, Kanon hizo muchísimas cosas, eso ya lo conocemos todos. Muchas de ellas, por las que pagó con su vida en sacrificio durante su pelea con Radamanthys en Giudeca***, pero hay otras cosas que, al regresar a la vida, quedaron por resolver, entre ellas, el daño que kanon le hizo a los Generales Marinos y a Julián Solo, pues todos eran muy jóvenes en ese entonces.

- Sí... Isaak... de Kraken, siempre ha expresado su descontento acerca de Kanon a consecuencia de esos sucesos. - dije, un poco corrigiendo el no llamarlo sólo por su nombre. Sentí la mirada de Saga clavada en mí pero seguí mirando al Patriarca, que asintió.

- Así es. Pero ellos no fueron los únicos afectados en Atlantis, María tuvo por muchos años una... relación sentimental, no sé de qué naturaleza, con Kanon, y cuando este abandonó Atlantis para regresar al Santuario también dejó confundida y olvidada a María, quién desde entonces, aunque no lo ha hecho directamente, ha buscado retribución por los males que le hizo Kanon, en especial por olvidarse de ella en el mundo submarino mientras este se hundía al finalizar la batalla.

Saga se dejó caer en el asiento sin ningún cuidado, su armadura sonó al golpear el mármol, agachando la cabeza y tapándose la cara con las manos.

- La buena noticia es que esta carta llegó a nosotros como muestra de buena voluntad de los Generales, pues ellos entienden mejor que nadie que hay muchos daños colaterales que se deben evitar a toda costa. Si Anfitrite va a regresar al mundo, es para cumplir su misión como diosa, no para ser la ficha en una venganza personal que nos pone en peligro a nosotros y a toda la humanidad.

La carta en mis manos se sentía pesada, su contenido era una verdad que cambiaba la manera en la que iba a afrontar las cosas, y esta vez sí podía hacer algo. María no podía complicar los asuntos de los dioses más, aunque Kanon mereciera pagar por todo lo que había hecho, la humanidad no tenía porqué pagar por él, y estaba en mis manos, en parte, poder impedirlo.

...

Los rayos del amanecer ya comenzaban a despuntar en el horizonte. Con algo de pereza me levanté de mi puesto en el risco y me devolví para mi casa, donde encontré a Eva sentada en el techo de mi casa.

- ¡Eh, ¿dónde estabas?! - me gritó Eva desde el techo mientras se lanzaba al suelo- Llevo dos horas esperando a que aparecieras, y no me atreví a entrar.

- Shura te contó, kusipää- dije, sin sentir el reprocho que expresaban mis palabras.

Eva sólo respondió con una carcajada y se encogió de hombros.

- Olen pahoillani, como no pude volver a dormir, me fui a pensar. - dije, dejando caer los hombros justo en el momento en el que Eva me abrazaba con fuerza. No protesté, sentía tanto miedo que le devolví el abrazo con la misma fuerza, y nos quedamos así, paradas en mi puerta quién sabe por cuantos minutos.

- Bueno, pues hoy es un día importante, anda, a bañarte que te voy a hacer un desayuno que te mueres.

Y como si fuera mi hermana mayor o mi madre, y tal cual lo había prometido, Eva me tenía lista en la mesa un desayuno delicioso con algo de fruta, pan pita y carne de cordero al horno con una taza de chocolate caliente. Casi olvido el día tan complicado que iba a tener mientras me comía todo ello y Eva mientras organizaba mi casa.

- Deja eso, cuando regrese del Templo de Atena organizo, tengo un día antes de irme para Atlantis.

Eva dejó el trapero junto a la mesa, tomó una silla y se sentó.

- A ver, chavala, a tí por esa cabeza se te van a ocurrir muchas cosas, dentro de las que espero una reconciliación acalorada y apasionada con Isaak de Kraken, - intenté protestar pero levantó la palma de la mano para que la dejara hablar. - también está la sacerdotisa loca que tiene Poseidón, y te juro que lo último en lo que vas a pensar es en que no fregaste el suelo antes de irte, ¿ya empacaste tus cosas por lo menos?

Dejé caer la cara sobre la mesa y me tapé la cara.

- La verdad, no. Me niego a creer que de verdad tengo que ir, apenas regresé. - protesté.

- Bueno, entonces pues nada, a mí me dejaste lavarte el piso y tú te pones a empacar que todavía hay un par de horas hasta que tengas que subir por los Doce Templos, ¿de acuerdo?

- hyvä on, mamá.

- De nada, hija, anda.

La compañía de Eva buena parte de la mañana me distrajo más de lo que inicialmente había pensado, y estaba casi segura que no sólo eran buenas intenciones de mi amiga, algo habría dicho Shura la noche anterior para que Eva llegara no sólo con un desayuno preparado, sino con una recarga de energía que hasta hace tres días no tenía.

Para cuando llegó el momento de subir al Templo de Atena, mis ánimos estaban más elevados. En cualquier momento los cosmos desde Atlantis se podrían sentir subiendo, así que debía darme prisa. Además, quería abrazar a Aldebarán para recargarme de energía y darle las gracias a Shura aunque estaba segura de que iba negar cualquier influencia en la mejoría de mi mañana.

Vestí a Cetus y su luz me envolvió por completo, estaba emocionada de que pudiera vestirla de nuevo. En el camino, cumplí con mis saludos respectivos a Aldebarán y Shura, el maestro Dokho también me envolvió en un abrazo, me despedí de Eva en Sagitario, y en Acuario, aunque pensé que Camus iba a regalarme un sermón, recibí una palmadita en la espalda y un escueto "muchos éxitos" que en mi historia con el Santo de Acuario, significaba más de lo que podía esperar.

Estaba ya llegando al Templo de Atena cuando sentí el cosmo de Isaak aparecer en la playa, junto al de María y, sorpresivamente, al de Irina. Casi, casi me vuelven a temblar las manos en ese momento pero me armé de valor y levanté la cabeza firme en mi camino hacia el gran salón. Allí, Atena, el Patriarca, y Shura estaba esperando. Caminé un par de pasos hasta estar tres pasos a la derecha detrás de Shura, hice una reverencia y me arrodillé junto a él.

...

El sonido de la puerta abriéndose fue una tortura, pues mientras el CdC de la puerta entró a anunciar a nuestros visitantes, salió y luego escuché los golpes de las escamas contra el suelo, el corazón se me detuvo unas tres veces, me sudaron hasta las pestañas y me mareé. Para ese momento, si soy sincera, ya estaba harta de una semana en donde la única descripción de mi estado anímico era ese.

- Saludos, Patriarca, Atena. - escuché la voz de María, falsa como nunca, y luego a Isaak aclararse la garganta sin mucha delicadeza. No pude aguantar más y levanté un poco la cabeza para ver la escena.

- Patriarca Shion, Atena, - comenzó, su voz tranquila, pero a leguas cauta. - les agradezco a nombre de mi señor Poseidón que hayan aceptado recibirnos. Espero que tras esta audiencia podamos recobrar un poco la normalidad en la medida que sea posible. - Y en ese momento vi que miró de reojo hacia mí, por lo que de inmediato agaché la cabeza.

"Eh, tranquila"

Escuché la voz de Shura en mi cabeza.

"Esto es una oportunidad, Aimée. Por ahora, ¡concéntrate!"

Asentí, sabía que Shura me estaba viendo de reojo también.

- Isaak, María, Irina- comenzó Atena, - sean bienvenidos. Me alegra mucho que podamos conversar de manera formal sobre nuestros acuerdos y buscar nuevos entendimientos. Los últimos meses han sido difíciles para todos y mucho se ha perdido, pero si trabajamos juntos, estoy segura que vamos a salir adelante.

- Es lo que esperamos, diosa Atena. - María volvió a intervenir, y cada que hablaba a mí me iba dando más coraje, por solapada, mientras que Isaak e Irina, en lo que parecía por lo menos, sí estaban dispuestos a hacer bien las cosas.

- Me alegra escuchar eso. - intervino Shion. - Por favor, sígannos. - El Patriarca señaló la misma sala en la que habíamos conversado con Saga la noche anterior, y nos miró indicándonos esperar y entrar detrás de las Marinas, cosa que así hicimos y gracias a la cual, entré tras de Isaak. Perkele. El salón tenía mejor pinta el día de hoy, seguramente porque la luz dejaba ver que era un jardín interior ubicado detrás del trono. Al pasar, Shura dejó la cortina abierta, de modo que se viera la sala principal.

Tomé mi lugar, de pie, junto a Shura que estaba sentado junto a Atena. Irina también se había quedado de pie, flanqueando el paso de María. Saludó con una breve inclinación de cabeza cuando conectamos la mirada.

- Bien, empecemos entonces. - Insistió María, y ante esto pude ver que Isaak perdió la paciencia y se sentó más derecho en su puesto y mirándola de reojo.

- Patriarca, Atena, - inició Isaak, evitando que María hablara otra vez, lo que pareció molestarle. - en primer lugar, es mi deseo aclarar de manera correcta todo lo que pasó en los últimos meses en relación a Apolo, porque este es el mayor malentendido que hay entre nosotros.

- Gracias, Isaak. - dijo Shion, - para nosotros es de vital importancia comprender lo que sucedió.

Isaak asintió y tomó aire antes de continuar, pude ver que estaba haciendo un esfuerzo monumental por no mirarme mientras estábamos casi frente a frente. Luego, empezó a relatar todo lo que había sucedido, como uno de los ángeles de Artemisa, Perseo, había ido al templo marino cuando aún había una alianza entre El Santuario y Atlantis y había pedido que Poseidón auxiliara a su sobrino Apolo a conseguir algo que Atena tenía y que era suyo, que resultó siendo Marah. Tras el incidente con ella, Perseo continuó llevando mensajes de Apolo que Poseidón continuó rechazando hasta que, finalmente, llegó un mensaje con Odysseus en el que el dios sol informaba que la Pitia había renacido y que una vez esta entrara en el Chasma Ges, el paradero de Anfitrite estaría disponible y Apolo no solo iba a destruir el ánfora sino a la humana que fuera a contener su alma. Poseidón, enfurecido, cedió un poco a los chantajes de Apolo y luego descargó su propia frustración con mayores inundaciones. para es entonces, María trató de razonar con la Pitia, pero esta no sólo se negó a cumplir su parte del trato, sino que vetó a cualquier sirviente de Poseidón.

- Para ese entonces, ya el daño estaba hecho. Y por eso, no vengo aquí en nombre de mi señor a fingir inocencia y pedirles ayuda así no más. Como recuerda, Patriarca, hay una primera muestra de buena voluntad nuestra de la cual ya he sido informado tienen conocimiento también los Santos de Capricornio y Cetus.

- Así es - respondió Shura, escueto. María pareció confundida, por lo que asumí que desconocía que la carta que la delataba tan directamente existía. Casi sonreí con malicia, y algo de orgullo por Isaak se me atoró en el pecho. Y lo más probable es que esto hubiese sido todo planeado con el consentimiento de Poseidón, quien no perdonaba una traición fácilmente.

- Muy bien, - intervino Irina. - Entonces eso nos conduce a nuestro segundo tema. - hizo una pausa, tomó aire y miró a Isaak quien asintió en aprobación. - Verán, justamente porque Apolo ha usado a Poseidón y lo ha manipulado, nuestro señor quiere restablecer la tregua que nunca debió haber terminado. Nosotros hemos hecho investigaciones por nuestra cuenta y tenemos detectada a la humana que es la contenedora del alma de nuestra señora, Anfitrite, pero... pero necesitamos de su ayuda para encontrar y liberar su alma del ánfora. - En la pausa, Shura se movió en puesto, como movido a hablar pero se quedó callado. Irina lo miró hasta que este asintió y le pidió que continuara, mientras el Patriarca y Atena apenas parpadeaban. Una vista bastante aterradora, para ser honesta. - En circunstancias normales, pedirles este favor sería un exabrupto, aún lo es, pero creemos que Anfitrite es clave para ayudarnos a derrotar a Apolo, por lo menos en lo que a la Pitia respecta, pues podría neutralizar sus poderes y debilitar a Delfos, pues junto a la diosa hay encerrada una parte de la esencia de la Pitia que es la que le permite permanecer viva de alguna forma mientras puede tomar un nuevo huésped.

Cuando Irina terminó, un silencio pesado se apoderó de la habitación. En mi caso, por lo menos, todo tenía menos sentido que antes y pocas cosas estaban claras, pero lo que sí sabía era que Poseidón quería rescatar a su reina antes de que Apolo la destruyera, y al tiempo quería devolverle el golpe al debilitar a la Pitia, si la Pitia se debilitaba, la fe de sus fieles también y por ende, su poder. Por otro lado, Atena tenía parte de la responsabilidad de que la diosa de los mares estuviera encerrada, por lo que apelar a esa culpa antigua tenía sentido, pero, ¿qué ganaba el Santuario? ¿Cómo garantizar que el Atlantis no nos traicionara de nuevo?

- Comprendo. - dijo por fin el Patriarca. - Tengo muy clara la necesidad de Atlantis y cómo podríamos beneficiarnos juntos de todo esto para minar la amenaza de Apolo, pero, y no pretendo ofenderlos, comprendan mi rol, ¿cómo nos garantiza Atlantis que no va a traicionarnos de nuevo?

Isaak y Maria respondieron al mismo tiempo, y sus reacciones fueron tan distintas que en dos segundos, Irina estaba sosteniendo a Maria y noqueándola por completo. Mi cabeza sólo registró un "entregándoles a Anfitrite" y un "¿Por qué los íbamos a traicionar, cómo se atreven?" seguido de un brillo de cosmo que apuntaba hacia Atena. Shura se puso frente Atena a la velocidad de la luz y yo, sin saber en qué momento, también me moví, y ahí fue cuando mi mirada se cruzó con la de Isaak y el tiempo se congeló todavía más. Apenas si registré que Irina le hablaba a Isaak y que éste tardó varios minutos en responderle, y luego de eso todo volvió a la normalidad a una velocidad espeluznante.

- Nuestra segunda muestra de buena voluntad, es esta. - dijo Isaak, señalando a María en los brazos de Irina. - Poseidón no está satisfecho ni contento con lo que ha hecho María, y cómo su intervención ha hecho que las cosas empeoren. Y aunque lamento que este tenga que ser nuestro rol, el bienestar de nuestra alianza es la mayor prioridad.

- Esto es inesperado, General de Kraken.- dijo Atena, sorprendida por lo que estaba sucediendo.

- Sabemos que hay información sobre el engaño de Kanon que tanto ustedes como nosotros queremos conocer, y son los Santos quiénes deberían poder comprender por qué fueron engañados de esa manera.

- ¿Y ustedes?- dije sin pensarlo, y miré del Patriarca a Isaak un poco asustada. Él alzó los hombros y dejó ver una risita algo triste.

- Al final, nosotros estábamos siguiendo órdenes, Aim- Santa de Cetus. - di un respingo al escuchar casi mi nombre, la corrección en esa frase me haló varios hilos en el corazón. - Yo sabía que Kanon era un Santo pero no tenía cómo demostrarlo****, así que al final, lo que pasó con nosotros, bueno, lo tendremos que saldar después.

En ese momento, Saga entró de la nada y recibió a María de los brazos de irina, que casi se echa para atrás al ver la cara del Santo de Géminis.

- Saga, vamos a tratar a María con el respeto que su rango se merece. Ocúpate que Irene y sus vestales de confianza se encarguen de su confinamiento.- sin mediar palabra, Saga salió con María en brazos e Irina se sentó de nuevo, sin decir palabra. Shura, por su parte se relajó al ver que Isaak también se sentaba de nuevo.

- Esto es...

- ...inesperado. - completó el Patriarca.

- Lo es. - continuó Isaak, revolviéndose el pelo como lo hacía cuando estaba nervioso. - Pero la situación requiere medidas extremas, Patriarca, Atena. Y María sólo está usando a nuestro señor para llevar a cabo su venganza personal. Sus intereses no son salvar a la Tierra ni derrotar a Apolo, e incluso creemos que ni quiera se trata de acabar con Kanon sino volver con él, lo que honestamente no creo posible por muchas razones que ustedes sabrán, incluso, mejor que yo.

- Además, cuando el señor Poseidón sepa que intentó atacar a la diosa Atena, la va a ejecutar él mismo. Julián Solo, con su voluntad, es el que ha logrado que siga en Atlantis con vida.

- ¿Esto fue idea de Julián?- preguntó Atena, incrédula.

- Así es. - respondió Irina algo apenada. - Con el beneplácito de Poseidón. En principio, pretendíamos que trabajara en conjunto con ustedes, de alguna forma, pero no podemos permitir que actúe sin seguir órdenes. No sólo es sublevación, sino peligroso.

- Bueno, en ese caso... - dijo Atena, poniéndose de pie para estrechar la mano de Isaak que no supo si hacer una reverencia o estrechar la manos de la diosa e hizo las dos, - tienen ustedes nuestra ayuda. Pero para poder acceder a Anfitrite, Aimée debe ir con ustedes acompañada de un Santo Dorado, y del mismísimo Julián.

Irina se paró de puesto sin saber qué decir, pero con una sonrisa gigante mientras que Isaak se quedó atónito. Yo también, de hecho, pero Shura me dio un codazo.

"Concéntrate que esta es la parte más delicada"

"Perdón, es que, perkele, ¿que acaba de pasar?"

Shura Soltó una carcajada cósmica y luego me palmeó el hombro. "Diplomacia del más alto nivel, estoy sorprendido"

Lo miré incrédula y luego miró al Patriarca, que me miró con una risita cómplice que no supe interpretar hasta que:

- Bueno, pues este momento de tensión requiere que brindemos juntos por un futuro más esperanzador. Aimée, general de Kraken, los esperamos en la sala principal.

Y sin decir nada más, nos dejó solos, llevándose a todo el mundo de allí para darnos privacidad.

A/N: Backstreet's back, alright! - perdonen el mal chiste, estoy feliz de volver.

¿Recuerdan que les dije que era la recta final? Pues es la verdad. No saben lo mucho que pensé hacer ese plot twist al final, pero yo creo que ustedes estaban tan cansados como Poseidón (y yo), con María. Y nada, más suspenso con Isaak y Aimée, pero es que alguien les debe dar el empujón. Y bueno, pasemos a las aclaraciones:

Pharos: también se conoce como vestido jónico. Era una prenda complementaria que las mujeres griegas usaban como si fuera un chal.

* ¿Se acuerdan del Tenkai-Hen Overture?

** Yo sé que existe el Next Dimension, gente, pero es que para mí Lost Canvas tiene un encanto particular que me hace querer usar mejor algunos de sus personajes, como los gemelos Hakurei y Sage, entonces pues me voy a dar esta licencia creativa porque hasta que kurumada no empiece con la historia de Next Dimension y sigamos en esta intro tan extensa, pues lo siento.

*** Esta parte hace un guiño a la pelea de Kanon y Radamanthys en Giudecca, en la que tuvo que quitarse la armadura para que Géminis pudiera ir a ayudar a Saga en el Muro de los Lamentos.

kusipää: bastardo, maldito.

olen pahoillani: Lo siento.

hyvä on: está bien, bueno.

**** Remítase por favor a la última entrega del mini manga Saint Seiya Origins, llamada Destiny. Allí hacen un poquito de zoom al hecho de porqué Isaak sabía quién era Kanon, aunque en realidad no fue tan así, sólo pudo reconocer que era un santo y Kanon logró que se quedara callado.