Angel miro hacia el techo del nuevo hotel, maravillado por la decoración que Alastor había elegido, no se parecía en nada al anterior y debí admitir que le gustaba más este, aunque los colores fueran un poco más oscuros.

Una mano se posó en su cintura atrayendo su atención, al ver hacia un costado se topó con la amplia sonrisa de Alastor que observaba orgulloso el lugar.

—¿Y que tal? —preguntó mirándole de reojo.

Angel rió un poco antes de recargarse en Alastor.

—Mi novio tiene buen gusto —dijo risueño recibiendo un rápido beso en la mejilla por el aludido.

—Por Satan, ustedes me dan asco —gruño Husk pasando justo en medio de ambos, separándolos.

Angel se cruzó de brazos y rodó los ojos ante tal acción. Por su parte, Alastor solo rió acomodando su monoculo.

—Tal vez arrancarte una o las dos alas te recuerde que aún no puedes hablarme así, mi estimado amigo —amenazó Alastor ladeando levemente la cabeza—, y mucho menos interrumpir mis momentos de convivencia.

Husk solo le levanto el dedo corazón llegando hacia el elevador.

—Si algo se descompone, te hechare la culpa a ti —le bufo desde el elevador antes de que este se cerrará.

Angel sonrió con burla al ver esa actitud.

—Alguien viene de mal humor —comentó mirando hacia Alastor quien ahora observaba las paredes del hotel.

—No le he dejado beber ni una gota de alcohol en todo el tiempo que estuvimos en mi casa, es normal que esté así, está sobrio —se burló cruzando los brazos tras la espalda.

—Que cruel —dijo Angel mirando hacia la puerta cuando esta se abrió para dar paso a Vaggie y Charlie.

—Gracias —respondió dándose la vuelta.

Alastor camino hacia las chicas, quienes estaban mirando todo como si fuera un museo.

—¿Y bien? —preguntó deteniéndose frente a ellas.

—¡Es maravilloso, Alastor! —sonrió Charlie mirando hacia todos lados.

—Está bien —murmuró Vaggie igual de maravillada pero sin atreverse a decirlo frente al creador.

Al ver esa leve renuencia, una sutil risa se le escapó.

—Me alegra —comentó mirando hacia la entrada, movió su mano derecha y esta se cerró tras Dazzle y Niffty que venían con unas cuantas cajas—. Ya que estamos todos presentes, es momento de que planeemos el evento de reinauguración del hotel que se llevará a cabo mañana.

Charlie salto un poco en su lugar sacando una lista de anotaciones.

—Tengo varias ideas para mañana —comentó totalmente animada—, ¡no se si te gustarán pero quiero que las leas!

—¡Y espero que te incluyan a ti y a Angel cantando! —ánimo Alastor inclinándose un poco hacia la chica que se sorprendió ante tal pedido.

—No puedo creer lo que diré, pero quiero ver eso —dijo Vaggie para sorpresa de Alastor.

—No lo se, Vag...

—¡Si cantas, yo canto! —anunció Angel desde la barra recargado—, mira que odio hacerlo —apuntó tomando haciendo en uno de los bancos del lugar.

—¡En ese caso, lo haré! —afirmo más segura al ver que Angel estaba dispuesto a participar en el evento.

Alastor sonrió complacido al ver que se haría lo que él quería.

—Está decidido —dijo Alastor tomando la hoja con las ideas anotadas—, veo que tienes mucha imaginación —apuntó leyendo cada una de ellas.

Charlie se avergonzó un poco. Esperaba una respuesta como esa.

—Bueno, solo son ideas y no creo que-

—¡Y me encantan! —rió al decirlo para apretar la mejilla derecha de Charlie—, las pondré en acción.

Chasqueo los dedos y varias sombras aparecieron de un portal que se abrió en medio del lobby, estas se acercaron a ellos y Alastor les extendió la hoja.

—Al pie de la letra —ordenó al tiempo que las sombras se llevaban la hoja para desaparecer—, no te preocupes querida, ellos son muy eficientes y esto estará listo en un santiamén.

—Perfecto —dijo Charlie tomando la mano de Vaggie—, ¿quieres recorrer el hotel?

—Eso me gustaría —sonrió sutilmente cuando Charlie tiró de ella para ir hacia el elevador.

Alastor al verlas sonrió abiertamente.

—Tal vez quieran ir a su habitación —sugirió cuando ellas ya estaban por irse—. Hice una decoración especial para ustedes —Charlie sonrió abiertamente en respuesta tras asentir con la cabeza.

Angel las vio marcharse y entonces centró su atención en Alastor.

—¿Y Niffty? —pregunto desde su lugar mirando a su novio caminar hacia él.

—Debe de estar familiarizándose con la cocina, probablemente. Ella insistió en hacer el banquete de bienvenida —comento llegando hasta Angel quien estaba con las piernas cruzadas en el banco.

—¿No le pondrá agujas a la comida igual que esa otra vez verdad? —preguntó recordando la vez del omelette puntiagudo y su sonrisa de maníaca al ver como la mayoría grito al sentir aquellos afilados artefactos en su boca.

—¡Oh, claro que no! —negó enérgicamente al escucharlo—. Molly le va a supervisar junto con mis demonios —apuntó tratando de olvidar ese momento—, no dejare que tonterías así se repitan.

Al ver hacia Angel en aquella posición y en ese lugar, un recuerdo fugaz le cruzó por la cabeza, haciendo que una enorme sonrisa creciera en su rostro. Se inclinó un poco hacia este haciendo que enarcara una ceja al verlo.

—¿Y tu que puedes hacer mi afeminado amigo? —preguntó extendiendo su mano derecha.

Angel soltó una carcajada al escucharlo, eso le había tomado desprevenido y sin lugar a dudas, le trajo buenos recuerdos. Tomó la mano de Alastor y tiró de él hasta que sus cuerpo casi se rozaron.

—Puedo hacerte tocar el cielo, fresita —musito coqueto, logrando que una sonrisa burlona se dibujará en el rostro de Alastor.

—Me gustaría ver eso —Angel sonrió antes de inclinarse y besarlo.

Alastor se acercó un poco más al chico cuando este abrió las piernas y lo tomo por la cintura, disfrutando del contacto, ya acostumbrado a momentos como ese.

—Puede que sí demos un poco de asco —se burló Angel tras morder sutilmente el labio inferior de Alastor.

Una extraña sonrisa se formó en el rostro de Alastor ante tal acción.

—Puede que tengas razón.