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Fragmentos


Todo


Imagen 135


Bulma abrió los ojos cuando el sol entró por la ventana., la noche anterior había olvidado cerrarlas y por eso ahora pagaba las consecuencias. Era imposible seguir durmiendo con esa luz tan molesta en el rostro y mucho menos con el cuerpo adolorido después de haber estado toda la noche a merced del saiyajin. Lo más sensato era darse una ducha larga, tomar un par de pastillas para el dolor e ir a trabajar, y así olvidar o al menos, intentar distraerse de lo que estaba creciendo dentro de ella y hasta ahora no lograba matar, pero claro, cada vez se le hacía más difícil.

Se giró en su cama para descansar la vista del sol y animarse de una vez por todas a levantarse, pero grande fue su sorpresa al encontrar a Vegeta aún durmiendo en su cama y al parecer sin intenciones de despertar. Ya eran varias noches seguidas que se venía repitiendo ese comportamiento, donde él, luego de matarse el día entero entrenando, no descansaba porque ella siempre lo abordaba camino a su habitación para pasar la noche juntos. Largas y agitadas noches sin dormir, jadeando, besando a Vegeta, arrancándole gemidos, comiéndose en vida.

La cabeza loca de Bulma había comenzado a pensar y sentir otras cosas; ideas que lentamente se habían apoderado de sus pensamientos y quizás por eso era tan complicado deshacerse de ellos. Era complicado sacarse a ese hombre de la cabeza.

Estiró la mano para tocarlo, pese al riesgo de despertarlo y se fuera de su lado como acostumbraba, pero el deseo de tocar su piel era mucho más fuerte. Ese deseo que en un comienzo se centró en su cuerpo y en lo que podía darle, había mutado al punto de querer mucho más, pese a estar consciente de los límites de él, pero ella era testaruda y tenaz y siempre conseguía lo que quería. Vegeta durmiendo desnudo en su cama era un ejemplo de eso.

Los besos de Vegeta que antes buscaba durante el sexo, ahora los necesitaba en cualquier ocasión y si antes sus labios la volvían loca, ahora no lograba encontrar una palabra para describir el estado que alcanzaba con ellos. Su piel, su cuerpo comenzaban a reaccionar de otra forma cuando la tocaba y no podía sacárselo de la cabeza, pese a que ya había logrado llevarlo a su cama. Lo necesitaba cuando no estaban juntos.

No entendía qué estaba pasando con ella. ¿Se estaría enamorando? No, no podía ser posible. Esto era diferente a lo que una vez sintió con Yamcha, pero en ese tiempo era una chica inmadura e inexperta, y tal vez por eso ahora sentía de una forma diferente hacía el saiyajin: más apasionada y desquiciada, al punto de llevarla a mantener silencio, apenas respirar y tocarlo lo menos posible con tal de verlo dormir a su lado. Incluso eso disfrutaba de él.

Las conversaciones se hicieron insuficientes, ella quería más de él, el sexo, la cercanía, los roces, su respiración contra la boca de ella mientras la hacía temblar de placer; todo era poco de acuerdo a lo que necesitaba y eso la estaba volviendo loca. No sabía cómo obtener más de un hombre que estaba vacío y no tenía intenciones de intentar algo con ella. Bulma sabía quién era él y mucho mejor quién era ella, podía tener a cualquier tipo arriesgándolo todo con tal de satisfacerla, pero la muy testaruda se había enredado con alguien que no pensaba cambiar su estilo de vida, porque ella requería mucho más de él.

No podía seguir así. No era sano, debía hacer algo y rápido, de lo contrario le afectaría y tenía muchas otras cosas de las que debía preocuparse. Una opción era detenerse, acabar con todo antes que fuese demasiado tarde, pero fue honesta con ella misma y descartó la idea enseguida. No era lo que quería y no se engañaría, tenía intenciones de continuar y aventarse a la segunda opción, la cual era saltar al vacío sin mirar hacía abajo, después de todo ella había sido capaz de ir a otro planeta donde se encontraba Freezer con tal de revivir a sus amigos, y Vegeta no era peor que ese tirano, al menos de eso estaba segura.

Cortó el espacio que los separaba, levantó la mano de Vegeta para que la abrazara y se apoyó sobre la otra. Logró darle un par de besos antes de despertarlo. Definitivamente estaba muy cansado para no haber reaccionado antes, y eso le gustó, ya que con ella se relajaba al punto de bajar la guardia. Ese simple hecho la convencía de haber tomado la decisión correcta: lo conquistaría.

Si él no era capaz de darle todo, ella se lo quitaría a la fuerza.

Otro beso, un cuarto largo y profundo y cuando estaba a punto de alcanzar el quinto, Vegeta se separó un poco de ella. Con toda la luz entrando por la ventana se dio cuenta que ya era muy tarde y debía levantarse para desayunar y entrenar, pero Bulma lo abrazó con piernas y brazos arrebatandole otro par de besos, eso lo hizo despertar más y tomarla de la cintura para apartarla y levantarse, pero el sentirla desnuda lo hizo cambiar de opinión.

El hombre quiso ponerse sobre ella para terminar el trámite de una vez y de manera rápida y así ponerse al día en su entrenamiento, pero ella se le adelantó y terminó sobre él. Gruñó y la movió para ser él quien mandara, mas la humana usó toda la fuerza de su cuerpo para impedírselo.

—Déjame a mí. —Se irguió y corrió las frazadas para descubrir su cuerpo.

Vegeta la observó mientras lo estimulaba con ambas manos. La luz del sol le permitió verla en detalle. Contempló sus curvas, sus pechos, las marcas que dejó en su piel por el sexo brusco de la noche anterior. Bulma no necesitó hacer mucho para tenerlo duro bajo sus manos. El hombre apretó la mandíbula cuando la joven se sentó sobre su miembro y por fin se sintió en su interior.

No hizo mucho. La dejó moverse a voluntad, sensual y exquisita, con movimientos lascivos que lo hicieron sentir como un adolescente inexperto a punto de perderse. Debería estar entrenando, era todo lo que tenía que hacer y en lugar de eso insistía en terminar con ella. Era como una droga de la que no podía saciarse pese a tenerla una y otra vez.

Llevó sus masculinas manos a los muslos de Bulma y la hizo mecerse con más rapidez. Subió sus propias caderas para penetrarla con fuerza, arrancándole gemidos sonoros que fueron capaces de ocultar los suyos.

Bulma se inclinó hacia él y besó su boca. Le encantaba tenerlo a su merced. Pasar de "no querer a estar contigo" a "no me muevo de aquí" en menos de un pestañeo. Sabía que se saldría con la suya y tendría más de él. Quizás le tomase más tiempo del esperado, pero no le molestaba tomarse el tiempo con él. Lo valía. Valía perderse en esa mirada.

Cuando él terminó, Bulma no dejó de moverse hasta que dejó de sentirlo en su interior. Sonrió y volvió a besar su boca y acariciar su mandíbula. Orgullosa de lo que había hecho con él.

Vegeta debió tomarse unos momentos para recuperarse, mientras ella continuaba luciendo tentadora sentada sobre sus abdomen. Se molestó consigo mismo por haber terminado tan pronto, sin que ella siquiera comenzara a gritar como acostumbraba hacerlo, pero cuando lo tomaba así de desprevenido por la mañana sin descansar ni comer… No tenía excusa. Esto no quedaría así, le mostraría a esa mujer de lo que era capaz.

Bulma rió y soltó un gritito divertida cuando él, ágil y hábil como siempre, la tomó de la cintura para acostarla y ponerse encima.

Había conseguido que se quedara con ella.

Tal vez no sería tan difícil después de todo conseguir mucho más de él.


Fin.


Nunca especifiqué a qué línea de tiempo correspondía este shot. Se los dejo a ustedes.

Tenía escrito este shot para Fragmentos de hace mucho tiempo. Más de dos años si no me equivoco. Solo lo releí, corregí y metí algunos detalles para distraerme y escribir algo más animado, ya que ando muy cansada.

Espero que les guste y distraiga durante esta cuarentena.

Espero sus rws.

En mi biografía dejé el link de mi face para que encuentre las imágenes del reto de Kuri.

Que estén bien.

Dev.

11/04/20