Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía

Solo para mayores de 18.

Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!

Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook


Marzo, 2013.

Las manos calientes de Edward tocando su piel desnuda, era la cosa más normal y natural del mundo. El sonido de los gruñidos que Edward hacía contra su oreja, mientras se deslizaba dentro de ella, era lo más natural del mundo, la necesidad vehemente que sentía por acercarse a él lo más posible, era tan básico como respirar.

Edward deslizándose dentro de ella era la cosa más natural del mundo, aunque decirlo nunca le haría justicia a la experiencia en lo absoluto. Aunque decir "natural" solo describía la familiaridad de todo el acto, la forma en que las caderas de Edward sabían exactamente qué punto tocar, o la manera en la que ella misma sabía cómo contonearse para llevarlo más profundo, la manera en la que él empujaba con la cantidad justa de fuerza para hacerla sentir casi demasiado... No podía describir el profundo consuelo que se apoderaba de ella, solo por estar de nuevo cerca de él, ni cómo se sentía como la primera vez, cada vez.

No, ni siquiera podía poner en palabras cómo se sentía arañando la espalda de Edward, mientras él se mecía contra su cuerpo, y sentía su aliento en cálidas bocanadas contra su cuello, o cuando cambiaban posiciones y ella lo cabalgaba dentro y fuera, o escuchando su nombre saliendo de sus labios cuando llegaba, provocando que su propio cuerpo revoloteara duro y delirante a su alrededor.

No había nada natural en la forma en la que su cuerpo temblaba cuando la soltó, vertiendo todo lo que tenía sobre ella. Cuando Edward la arrastró a sus brazos, emocionalmente agotada, no había nada natural en la forma en que su corazón latía aún desbocado mientras lo escuchaba tararear una cálida y suave melodía contra su oído. Esa, la que tanto le recordaba a ella.

Nada sobre hacer el amor con Edward era algo natural, algo pasajero o remotamente normal. Pero que la condenaran por no poder dejar ir algo como esto, ahora estaba segura de que ninguno de los dos podría vivir sin esto, porque "esto" eran ellos. Pero como toda burbuja, la suya se rompió con el sonido de un celular repiqueteando en la mesita a su lado, arruinando la sensación post coital en la que todavía se encontraban sumergidos.

—Disculpa —sonrió con pena, soltándola—, necesito contestar.

Bella suspiró sin decir nada.

—¿Qué ocurre? —Se escuchaba un murmullo, pero Bella realmente no podía entender nada, aunque por el semblante de Edward, y por lo extrañamente rígido de su cuerpo, pudo entender de qué iba—. Lo olvidé por completo… no, de hecho voy para allá.

Colgando, inmediatamente se giró para verla. La culpa estaba por todo su rostro.

—¿Te tienes que ir? —preguntó. Él la miró, con los ojos cargados de remordimiento—. Está bien, de todas formas tengo que hablar con Emmett sobre Evermore, el grupo está como en el limbo por… algunas cosas —murmuró tirando de las sábanas contra su pecho.

—Eres una de las personas más inteligentes que he conocido, vas a salir adelante con ellos, los llevarás al estrellato. Todo estará bien.

Bella miró hacia otro lado e intentó ocultar el pequeño rayo de sol, inesperado y desconocido, que floreció en su rostro. Ella no se lo iba a decir... pero ese cumplido significaba más para ella que cualquier frase basura sobre ella siendo guapa o muy buena en la cama.

—¿Te puedo ver más tarde? —susurró, delineando con cuidado uno de sus brazos. Casi como si tuviera miedo a su respuesta.

—Eso suena bien. —Edward sonrió, su rostro iluminándose cuando se inclinó a sus labios para besarla.

—Te amo, lo haré.

Abril, 2013

—¿Crees que Derek algún día pueda superar eso? —preguntó Bella esa tarde, entrelazando sus dedos con los suyos.

—No lo creo, si tú… —Edward respiró profundo, besando sus nudillos antes de hablar—: si tú murieras, me moriría contigo, Bella.

—¿Es eso una estrofa de canción? —bromeó inclinándose hacía él, poniendo su pequeña mano contra su pecho, contra su corazón más específicamente.

—Es solo una constatación de un hecho. Es por eso que quizás soy… —hizo una mueca—, muy condescendiente con su situación, los chicos lo han sacado una cantidad risible de veces de la banda, entra y sale de centros de rehabilitación, la verdad es un tipo por el que yo no daría una segunda mirada, pero está roto. He estado en su lugar, sin ti —la atrajo contra su pecho y la besó—, por eso lo comprendo.

Bella suspiró, apoyándose contra su pecho mientras se relajaban en el sofá de su oficina, Edward había viajado a Portland después de haber pasado toda la semana con Resistance, y había venido directamente para estar con ella, así que aquí estaban, escuchando una melodía, no de su disco favorito, sino del nuevo disco de Evermore. Bella lo había puesto, contándole que varios inversionistas les habían dado la espalda, y la verdad tenía demasiadas trabas que Edward aún no entendía, porque realmente eran buenos. Tantas puertas cerradas, tantas negativas, no le parecía normal.

—Es muy extraño que los inversionistas habituales te estén negando apoyo —suspiró mirando el techo—. Es como si se hubieran puesto de acuerdo para negarte todo... —dijo riéndose por lo absurdo que sonaba, pero se extrañó cuando sintió a Bella tensa entre sus brazos—. Estoy bromeando, sé que no habría manera de que cabrearas a medio mundo.

—Si supieras… —murmuró pareciendo realmente apesadumbrada. Pero Edward no podía solo creer eso, a menos que el bastardo de Quil tuviera algo que ver…—. En fin —dijo Bella sacándolo de conjeturas más que nada, celosas—. ¿Crees que son buenos? —susurró contra su pecho—. Claro, sé que no son como Resistance, supe que su último sencillo fue el más descargado en la historia de las plataformas digitales, y que el video ha sido de lo más visto en el año, pero…

—Oye —sujetó su mentón—, Evermore es increíble, son géneros totalmente diferentes, todo será cuestión de que los conozcan y entonces volverás a poner a Swan en el mapa, así de asombrosa eres.

Tendría que acudir nuevamente a Rosalie, a pedirle que moviera algunos cables, que tocara incluso puertas para que Bella pudiera progresar con esa banda, porque una vez que esos chicos se dieran a conocer, el resto sería pan comido, podía verlo. Eran sumamente talentosos.

—¿Eso crees? —ronroneó, tomándolo por sorpresa cuando se montó sobre él, colocándose a horcajadas.

—No lo creo, lo sé —medio balbuceó.

Ella sonrió, por lo que la arrastró a sus labios, besándola con apremio, enterrando una mano dentro de su cabello para profundizar el beso, mientras su otra mano se colaba entre sus piernas, hasta sus bragas. Bella se contoneó contra su ahora rígida erección, pidiéndole no tan sutilmente que incrementara la presión en su sexo al seguir restregándose contra sus dedos. Mierda, él quería tanto poner su boca en lugar de sus dedos ahí, quería beber lo que ella podía darle, quería devorársela por completo… De hecho, si ella no estuviese tan agarrada a él, con tanta fuerza, Edward habría cambiado de posición enseguida, girando ciento ochenta grados para tocarla con sus labios. Pero por el momento no podía moverse.

—Edward —le suplicó con la voz entrecortada, totalmente centrada en su placer.

Iba a responderle que estaba justo ahí, listo para darle cualquier placer que ella estuviera buscando, cuando comenzó a sonar su celular. Mierda. Edward apretó con más fuerza la mano que tenía enterrada en los rizos de Bella, obligándola a profundizar el beso, ignorando el sonido del jodido celular, bombeó con más fuerza, pero de alguna manera sabía que la magia se le estaba yendo de las manos, hasta que ella se separó de su boca, apoyando la frente en su hombro con la respiración acelerada, dejó escapar una risa corta, sujetando también su mano que estaba dentro de sus pliegues.

—Contesta, seguiremos con esto en otro lado.

Edward respiró con alivio, eso significaba que no todo estaba perdido. La besó una última vez mientras ella se movía para dejarlo levantarse, y después de arreglarse la falda, caminó hacia su escritorio, dándole, aunque sea, una privacidad que no sabía que necesitaba.

—Cullen —medio gruñó sin molestarse en ver el número.

¿Edward?, ¿interrumpí algo? —La voz suave de Tanya se sintió como un balde necesario de agua helada.

—No —bajó la voz—, ¿cómo estás?

Bien, comiendo bastante, de hecho ya debería de controlarme. El doctor dijo que los kilos que estoy subiendo, ya no corresponden al embarazo. Me hizo sentir horrible.

—No le hagas caso, y no eres horrible.

Igual, creo que debo hacerlo porque las contracciones están siendo unas hijas de perra esta vez, quiero que lo sepas porque quizás en algunas semanas tengamos a nuestra hija con nosotros. —Edward respiró entrecortadamente, era un alivio y una condena a la vez.

—¿Puedes comer las mismas cosas? —Mierda, no quería que sonara como una exigencia—. Es decir, no te estoy diciendo lo que debes comer, pero pensé...

Oh, no, está bien. De hecho, he estado comiendo más bien pechugas de pollo, estoy tratando de controlarme con el peso.

—¿Necesitas algo más? Puedo llevártelo.

Pues sí.

—Dilo y es tuyo.

Háblame. —Edward enarcó las cejas.

—¿Sobre qué? —preguntó mirando nerviosamente alrededor, Bella estaba entretenida con unos papeles, pero no se cegaba, muy probablemente estaba escuchándolo.

Has estado algo distante últimamente, y me preguntaba si todavía quieres al bebé.

Las palabras de Tanya salieron tan rápido que su cerebro tuvo que trabajar para descifrar lo que había dicho.

—¿Qué? —Ante el silencio que quedó colgando en medio de los dos, Edward tuvo que caminar fuera de la oficina, necesitando un poco de privacidad, una vez que cerró la puerta, se apoyó contra la pared, pasándose una mano por el cabello—. Estoy muy emocionado por el bebé. Ya estoy enamorado de ella.

Sí. La bebé, de hecho, era el único lugar seguro donde poner su corazón, en lo que a él se refería. Porque aunque estaba tratando de arreglar las cosas con Bella, esto era muy distinto.

—Me crees, ¿verdad? —dijo estridente—. Tienes que hacerlo.

Muy bien. Lo creo. —Tanya se rio del otro lado del teléfono—. Pero entonces, ¿qué ha cambiado en estas semanas? ¿Qué ha sucedido? —Edward respiró profundo, sabiendo bien cómo iba a lastimar a Tanya lo siguiente que diría, pero necesitaba hacerlo. Ella no era ingenua, lo descubriría de cualquier manera.

—Estoy… estoy hablando de nuevo con Bella, no sabría decirte en dónde nos encontramos pero… sí, quiero estar con ella otra vez —carraspeó—. Pero no importa mi estado actual, lo que necesitas saber es que estoy en esto contigo.

Estoy muy agradecida por ello. Y en lo que a Bella respecta, espero que los dos se encuentren bien, de verdad lo deseo. He tenido mucho tiempo para pensar las cosas, y… ¿a quién quiero engañar?, al menos, ya no a mí misma, nosotros no habríamos funcionado de todas maneras, siempre hemos sido buenos amigos, amigos que se confundieron en un mal momento... sin embargo esa conexión entre nosotros nos hará educar bien a nuestra bebé.

—Gracias, Tanya —dijo sintiéndose terriblemente aliviado.

Aunque no estaba enamorado de Tanya, pensó qué, quizás en algún universo paralelo, ella sería exactamente a quien habría deseado como la madre de su bebé. Era una gran e imponente mujer, leal y protectora, y eso era lo que cualquier pequeño necesitaría como ejemplo para crecer. Eso y su amabilidad innata la hacían noble para él, incluso aunque lo que hicieron no fue en la mejor de las circunstancias.

Ahora daba igual, porque sabía que con ella ya no tenía que andar como en un campo minado, lo suyo de alguna manera estaba cerrado.


Hola, espero que les haya gustado el capi, ¿me cuentan?

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