Los demonios se aglomeraban en el frente del hotel mientras Charlie saltaba en su lugar con una gran sonrisa en el rostro, sujetando unas tijeras doradas. Por fin había llegado el momento y no cabía en su felicidad de que después de un largo proceso de reconstrucción por fin el hotel estuviera en su lugar otra vez.

Vaggie se encontraba a sus espaldas en la puerta, lista para ir al interior junto a Husk en el momento que Charlie partiera el listón; disfrutaba de ver a su novia tan feliz y entendía dicha felicidad pero ella no estaba tan emocionada. Con la cantidad de engendros que venían, el trabajo para recibirlos sería titánico y solo esperaba que las habitaciones que había diseñado Alastor fueran suficientes.

Por su parte Alastor miraba con atención a los demonios que se reunían en el lugar, sorprendido de que inclusive, fueran el doble de inquilinos que habían tenido antes. Al ver la gran recepción que estaban teniendo, se alivió un poco de que su pequeña batalla campal no disuadiera a los usuarios de volver.

Los había subestimado, eran mucho más estúpidos de lo que pensó.

—Oh, Alastor —llamo Charlie atrayendo la atención del aludido—, estoy tan emocionada —dijo con tanta alegría que Alastor casi sintió que irradio luz.

—El check in será una tortura —murmuró Vaggie mirando a los demonios con sus maletas en mano.

Alastor al oirle no pudo estar más de acuerdo.

—Eso suponiendo que se queden todos los que vinieron —acotó el hombre escuchando unas pisadas a sus espaldas.

No necesito volverse para saber qué se trataba de Angel, su sombra lo delató cuando corrió a su lado.

—Listo todo en el interior —anunció el chico para abrir en su totalidad ambas puertas del hotel, siendo rodeado por Black en un efusivo abrazo que Angel correspondió—, que empiece este desastre.

Charlie al escucharle asintió con la cabeza para ponerse de pie al centro del portón del nuevo hotel con una gran sonrisa viendo a los presentes.

—Sean todos bienvenidos a la gran reinauguración del Hotel Hazbin —anunció mirando a los presentes que le aplaudieron a penas escucharla—, esta noche se ha organizado una cena gala en honor a la reapertura y a ustedes por continuar con nosotros tras el incidente de hace algunas semanas. Por lo que tras registrarse, estan invitados a bajar al evento cuando caiga la noche —comentó la chica sin borrar su gran sonrisa—. Así que sin más preámbulos... —dijo para darse la vuelta y abrir las tijeras, cortando el listón rojo que se encontraba en los pilares del pórtico.

Al cortarlo una serie de aplausos sobrevino y los demonios comenzaron a subir las escaleras inmediatamente. Charlie al igual que Alastor se hicieron a los costados para dejarles pasar.

Vaggie y Husk ya se encontraban en su puesto tras recepción, a donde todos los demonios se dirigieron apenas entrar. Charlie al ver que les sobrepasó el número de gente que se acercó para ayudar en el registro.

Pese a ser mucha más gente de la esperada, las cosas estaban marchando bien en cuanto al orden, ya que Alastor usando su sombra, los acomodaba para evitar que hicieran un barullo en recepción.

Angel por su parte permanecía en la entrada en donde cuidaba que ningún invitado indeseado se infiltrara al hotel. No es como que fuera necesario, pero no quería que nada saliera mal ese día. No después de toda la preparación que había hecho Alastor la noche anterior.

Conforme las horas pasaban y atendían a los demonios asignando habitaciones, el lobby se fue vaciando hasta que solo quedaron los encargados del hotel, totalmente agotados tras esa estampida de gente.

—Cielo santo —dijo Vaggie recargada en la barra, sujetaba su cabello con sus manos sobre su cabeza, totalmente cansada—, pensé que nunca acabaríamos —musito ladeando un poco la cabeza mirando a Husk tirado en el suelo, dormido.

Alastor rió mirándola de reojo, paso por enfrente hacia Charlie quien estaba al fondo tirada en uno de los sofás. Él no sentía tanto el agotamiento como sus compañeros, pero se compadeció un poco de ellos, al menos la mayoría de demonios habían evitado hacer contacto visual al tenerlo cerca y se habían limitado a acatar sus órdenes. Por lo que la mayor diversión se lo habían llevado los otros.

En lo que a él respecta, su trabajo había resultado aburrido.

—Bueno, linda —anunció llamando la atención de la chica, que al ver la gigantesca de Alastor, inevitablemente se la contagio—, solo resta esperar a que caiga la noche y que termine todo esto para volver a nuestras actividades diarias.

Charlie aplaudió sutilmente desde su lugar.

—¡Si! —dijo ya no tan animada—, ya quiero que empiece.

—Quisiste decir terminar, ¿cierto? —se burló Alastor al verla agotada, la chica simplemente negó para de un salto ponerse de pie.

—¡No! La fiesta será todo un éxito —rió llevándose ambas manos a las mejillas.

—Corazón, solo tu tienes tanta energía luega de esa estampida de gente —se quejo Angel con los brazos cruzados. Tanto Alastor como Charlie volvieron la vista encontrando que no estaba solo—, Charlie, quiero presentarte a un muy querido amigo mio.

Charlie vio sutilmente a Alastor antes de centrar su atención en el par frente a ellos.

—¿Querido? —murmuró Alastor frunciendo el ceño al tiempo que Charlie le pasaba por un lado y se dirigía al peculiar hombre parada a un lado de Angel.

—¡Hola! Soy Charlie, la... gerente del hotel y dueña —dijo tras pensarlo un momento.

El alto hombre de cabellera negra y un solo ojo, sonrió abiertamente a la chica delante de él.

—Eres todo un terrón de azúcar —comentó inclinando la cabeza, haciendo que la pluma sobre su sombrero viniera hacia el frente—, soy Tyco. Un placer.

Angel a su lado miraba con suficiencia a su amigo, como si presentara lo más novedoso en el infierno. Lo cual a Alastor no le pareció ni mucho menos divertido.

—El ha venido de visita, no es huésped, espero no moleste —aclaro Angel cuando vio la duda en el rostro de Charlie.

—¡Oh! Por supuesto que no, las visitas son siempre bienvenidas —dijo riendo mirando con atención a Tyco, haciendo memoria que ese nombre era bastante popular en cierta sección del infierno—, de pura casualidad no serás tú-

—Así es querida —rió al decirlo dirigiendo su mirada al hombre de traje rojo cuya sombra también le veía con atención—, soy el diseñador de Shooting Star.

Vaggie al escucharle se enderezo tras el escritorio, poniendo especial atención en el hombre recién llegado. Muy elegante y muy propio en su opinión.

—Amo tus diseños, son tan hermosos como los del emperium de Rosie —dijo Charlie con con gran emoción.

Tyco sonrió ante el halago, aún sintiendo la penetrante mirada del demonio de la radio que ahora se estaba acercando.

—Bueno, aún me faltan varias décadas para poder alcanzar a Rosie y dudo mucho que alguna vez lo logré —comentó risueño.

—No le llegarás ni a los talones, corazón —soltó Alastor atrayendo la atención de todos.

—¡Al! —gruño Angel al ver la forma tan déspota en que le había hablado.

Este no dijo nada y solo le sostuvo la mirada a Tyco, quien permanecía con su sonrisa apacible. Charlie de pronto sintió como una enorme tensión se había formado entre Alastor y Tyco, preocupandola.

—Si me disculpan —dijo Alastor pasando de largo, o al menos eso intento cuando Tyco lo tomó del hombro derecho, deteniendolo.

Inmediatamente una gran onda de estática fue liberada al tiempo que su sombra se interponía entre ambos, sobresaltando a los presentes. Alastor trono su cuello mientras desaparecía su interferencia. Black simplemente se desvaneció en el aire.

—Odio que me toquen —comento y sin más siguió de largo.

Angel miro hacia Tyco quien tenía una gran sonrisa en el rostro.

—¿Se encuentran bien? —pregunto Vaggie llegando hasta ellos tras ver a Alastor exaltarse tanto de la nada.

—¿Qué mosco le pico? —musitó Charlie ahora genuinamente confundida.

Tyco tomo a Angel de la cintura y lo pego a él ante la mirada curiosa de los presentes, sabiendo que muy posiblemente eran observados por cierto hombre hostil.

—Eso que vieron, se llaman celos —rió para soltar a Angel tras darle un beso en la mejilla—, quizá no sea buena idea que me quede, Dutsi.

—¿Que? ¿En serio? —inquirio Angel.

—No, quédate —insistió Vaggie con una suave sonrisa. Tanto Angel como Charlie al verla, se sorprendieron—, apuesto que a pasado un tiempo desde que no ves a Angel, ¿por qué se ponen al día?

Tyco asintió con la cabeza totalmente encantado.

Angel por su parte miraba hacia el pasillo por el cual se había perdido Alastor. No lo había visto actuar de esa manera antes y no entendía muy bien porque la reacción, pero fuera lo que le molestara, definitivamente causaría un problema si no tocaban el tema.

—¿Nos vamos dulzura? —Angel al escucharle se despidió de las chicas para alejarse junto a Tyco—, ¿tu novio se encuentra bien?

—¿Realmente son celos? —pregunto consternado cruzándose de brazos. Tyco a su lado rió divertido.

—Te lo puedo apostar, pero cambiemos de tema —pidió rodeando por los hombros a Angel—, traido una sorpresa para ti.

—¿Y eso sería? —dijo risueño ya más tranquilo.

—Un vestido que quiero que uses esta noche junto al traje que confeccione para tu novio —comento totalmente orgulloso sorprendiendo a Angel.

—Tyco, no debiste molestarte —rió con una gran sonrisa en el rostro.

—¡Esta noche deben lucir espectaculares! —dijo elevando un brazo al aire—, bueno, eso claro si tu novio no me mata por el atrevimiento —rió algo preocupado ante eso último.

Angel rió al escucharle.

Esa posibilidad era muy probable.