Tras dejar a Tyco en el gran salón para eventos se dirigió hacia su habitación con vestido y traje en manos, esperando encontrar a su gruñón novio en el lugar. Cuál fue su sorpresa al entrar y percatarse de que la habitación solo era ocupada por Fat Nuggets que dormía plácidamente en su pequeña cama.
De cierta forma le alivio no encontrarlo pero al mismo tiempo y superando ese alivio, una gran ansiedad acudio a él. Mientras dejaba el traje junto al vestido en la cama y caminaba hacia Fat Nuggets inevitablemente cierta pregunta acudió a su cabeza.
Si Alastor no estaba ahí, ¿donde estaba?
Tyco caminaba alrededor del gran salón, asombrado por la decoración tan elegante que habían usado, cuando de pronto se vio obligado a parar cuando cierta presencia se materializó en el salón junto a él.
Al dar vuelta, se encontró con la mirada hostil de la pareja de su mejor amigo. Casi pudiendo jurar que en la mente del contrario, muy posiblemente ya estaba muerto.
—Alastor —saludo por cortesía, a lo que el aludido respondió con un asentimiento de cabeza—, dudo mucho que estés aquí para un simple saludo.
La sonrisa de Alastor no hizo más que crecer al escuchar aquellas palabras.
—Estas en lo correcto —dijo dando un paso hacia él, procurando que la distancia entre ambos no disminuyera de los tres metros; más que nada por seguridad al invitado indeseado que por precaución.
—¿En qué puedo serte útil? —preguntó cruzándose de brazos, conocía la fama de ese demonio y pese a que no le había molestado de forma directa era obvio que el habérsele acercado a su pareja había resultado una falta para el contrario.
—¿Cual es tu relación con Angel? —soltó sin más mirando con atención a Tyco.
Ante esa pregunta, el hombre de traje negro ladeó levemente la cabeza. Totalmente divertido por la situación.
—¿Con Dutsi? Es algo obvio, es mi mejor amigo —contestó con simpleza sin borrar su sutil sonrisa. Debía admitir que la relación de ese par le había tomado desprevenido y más porque no fue Angel quien se lo contó, si no los chismes que corrían por Ciudad Pentagrama y sus alrededores.
Y en lo que a él respecta, Alastor no se merecía el amor de alguien tan hermoso como Angel -nadie en realidad- y estaba más que dispuesto a empujar hasta cierto límite a Alastor con tal de asegurarse de que al menos, valiera un poco la pena para su amigo.
Ya estaba harto de verlo salir de una relación desastrosa tras otra y con este sujeto en especial, ni siquiera deseaba que se le acercara.
—¿Solo eso? —inquirio Alastor entrecerrando los ojos.
Una sonrisa más ancha se acoplo al rostro de Tyco.
—Ah, casi lo olvido —dijo llevándose el dedo índice al mentón, fingiendo inocencia antes de sonreír con descaro a Alastor—, también soy su ex novio.
Ante esa sola mención, Alastor no pudo evitar que un chirrido radiofónico se le escapara. No esperaba una revelación como esa. Tenía cierta impresión de que su amistad podría ser algo más, pero no espero que ese algo más ya hubiera pasado.
—¿Su que? —repitió con incredulidad, haciendo acopio de todo su autocontrol por no sacar a patadas a ese sujeto del hotel.
Tyco encontraba hilarantemente divertido ver a Alastor ahogándose en celos por conocer a una de las exparejas de su novio; solo deseaba que no conociera a los otros si no el infierno mismo se prenderia en llamas una vez más.
Hasta donde él quería saber, era el mejor de los ex de Angel.
—Su ex, pero no debes preocuparte —dijo levantando ambas manos, llegado ese punto sabía que debía bajar dos rayas a su ofensiva o terminaría en otro plano a ese paso—, ya no existe nada entre nosotros más allá de una muy bonita amistad.
Alastor frunció el ceño al tiempo que agrandó su sonrisa. Aquellas palabras le sonaron tan vacías viniendo de ese hombre que ni en un millón de años se tragaría una bazofia como esa. Aun si decía la verdad y ya no había nada, no impedía que él quisiera intentar algo de huevo en el futuro.
Con eso en mente apreto el baculo tras su espalda y comenzo a caminar hacia Tyco, que al verlo venir, experimentó una urgente sensación por abandonar la sala y que pese a ello, se mantuvo firme bajo la penetrante mirada del hombre trajeado de rojo.
—Escúchame bien, el motivo por el cual no estas esparcido por el suelo, es simplemente porque eres un muy querido amigo para mi novio —dijo apenas detenerse frente a Tyco quien le ganaba por cabeza y media en altura—. En el preciso momento en que intentes algo con Angel, por más pequeño que sea tu movimiento, será lo último que hagas en toda tu triste existencia —amenazó con la interferencia creciendo a su alrededor y sus ojos rojos viéndole con ira—, estas advertido —sin más desapareció del lugar, dejando a Tyco con el pulso acelerado.
No mentiría que eso le había sacado un terrible susto, pues por una milésima de segundo realmente había creído que lo asesinaría ahí, en el medio de aquel elegante salón; sin embargo, pese a la amenaza latente y más que obvio que su presencia no era bienvenida, decidió solo para su tranquilidad, probar un poco más a Alastor.
No era que no valorara su vida, claro que lo hacía, pero quería que Alastor le demostrara auténticamente que realmente era merecedor del cariño y aprecio de su amigo; si bien Angel lo puso al día con todo lo que había pasado en su relación, él quería verlo con su propio ojo lo que el chico le contó con tanto entusiasmo.
Después de todo, aunque Angel ya no fuera su pareja, aun lo seguia amando y por ende, le preocupaba su bienestar.
Solo esperaba que su pequeño experimento no terminara con su vida en el proceso.
Alastor tomó forma frente a la habitación que compartia con Angel; respiro profundo para apartar todo los pensamiento que le seguían gritando que regresara al salón y terminara de una vez por todas con aquella presencia que tanto ruido hacía en su cabeza.
Sin embargo, no podía permitirse tal libertad, al menos no esa noche para la cual tanto se había esmerado con tal de dibujar una sonrisa en el rostro de Charlie. Con ello en mente, se obligó a dejar de pensar en cómo asesinar a Tyco sin que se viera muy obvio que fue él.
Arreglo su cabello antes de tocar la puerta y entrar a la habitación.
Angel estaba semi recargado en el buro cuando lo vio entrar, aliviándose de no verlo manchado de sangre, ahora más seguro de que su amigo seguiría en alguna parte del hotel y no en el segundo infierno.
Pero al ver la expresión que traía Alastor pudo deducir en donde se había encontrado los últimos minutos. Y que muy posiblemente tendría que disculparse con su amigo después.
—Nos hizo un vestuario a juego —dijo tratando de alcanzar el siper en de su entallado vestido con corte de sirena, pero pese a los tantos brazos que poseía, ninguno llegaba hasta la parte que deseaba alcanzar—, ¿me ayudas corazón?
Alastor se limitó a asentir con la cabeza antes de caminar hacia él. Miro de reojo hacia la cama donde descansaba su traje vino oscuro. A decir verdad, el color le pareció perfecto, pero ese comentario se lo guardaría solo para él.
Llegó hasta Angel, colocándose tras él, observando su lisa y pálida espalda antes de comenzar a subir el cierre con lentitud.
Al terminar esa simple tarea se inclinó hasta depositar un beso en la nuca de su pareja, haciendo que el chico temblaba ante el tacto y que un rubor se instaurara en su rostro.
Angel entonces se dio la vuelta y Alastor observó el bello encaje de aquellas vestido negro, notando una apertura en la pierna derecha. Aunque le pareció que el vestido ajustaba y resultaba cada parte de a Angel de forma espectacular, le molestaba el hecho de que quien lo hubiera hecho no era más que la anterior pareja de chico, quien pasó sus manos por él y conocía cada centímetro de su cuerpo así como cada reacción y gesto.
Inevitablemente frunció el ceño cuando sus pensamientos se salieron de control y se obligó a aclarar su garganta para no seguir pensando en cosas innecesarias.
—Te ves hermoso —le dijo en un intento por recomponerse del mal trago que él mismo se había hecho pasar.
Ante la actitud que Alastor estaba teniendo, Angel inmediatamente recordó las palabras de Tyco y no pudo evitar sonreír al darse cuenta que su amigo tenía razón. Alastor estaba celoso y mucho.
Y eso de alguna forma le parecía adorable, aún con los posibles daños colaterales que eso implicaba.
—Ponte tu traje, amor —pidió para rodearlo con la cintura con sus brazos inferiores—, apuesto que te verás increiblemente guapo.
Alastor sonrió de medio lado antes de chasquear los dedos y que su atuendo habitual fuera reemplazado por el confeccionado por el invitado indeseado. Apodo que en su cabeza, le quedaba como anillo al dedo.
—Sin peluca esta vez, ¿cierto? —quiso saber Alastor pasando su mano por el liso cabello del chico—, así te ves espectacular.
Angel sonrio de medio lado recargando la cabeza en la mano derecha de su novio antes de que la retirara.
—No tengo ganas de usarla hoy, además, pensaran que estas con mi hermana si me la pongo —rió por su propio chiste, viendo de pies a cabeza a Alastor, queriendo quitarle la ropa a mordiscos.
—No creo que lo hagan —comentó con media sonrisa apretando su mejilla. Al menos podía decir que estar cerca de Angel le tranquilizaba bastante pero no sabía si eso sería suficiente para soportar a Tyco lo que restaba de la velada—, ¿listo? —pregunto observando el sutil maquillaje que había empleado Angel, junto a su cabello lacio que caía como cascada a su costado izquierdo.
—Yo nací listo —dijo para guiñar el ojo e inmediatamente el escenario a su alrededor se disolvió para dar paso a un salón donde ya varios demonios se encontraban merodeando por el lugar—, se ve mucho mejor de noche—, comentó observando los alrededores iluminados por velas y candelabros.
Alastor tras observarle un instante más se separó de él.
—¿Realmente vas a cantar? —preguntó tomándolo de una de sus manos. Ambos comenzaron a caminar por el salón, siendo evitado por algunos y saludados por otros.
—Claro que si, tengo que, además ¿quien lo sugirió? —rió al decirlo a lo que Alastor soltó un gran JA, seguido de un asentimiento de cabeza.
—Cantas hermoso, no pude evitarlo —dijo apretando sutilmente la mano de Angel.
Este simplemente rió ante eso. Él sabía que cantaba decente y con anterioridad no había podido hacerlo a menos que Valentino lo obligará; y era por ello que le molestaba que se lo dijeran, pero viniendo de Alastor, de alguna manera cantar no le molestaba.
Por que el admiraba una parte suya que la mayoría no valoraba por centrarse en su cuerpo.
Y al pensar en eso, se le vino una idea a la cabeza.
—You set off a dream in me, getting louder now —canto sutilmente mirándole de reojo, Alastor al escucharlo sonrió más abiertamente—. Can you hear it echoing?
Angel se detuvo y se paro frente a Alastor.
—Take my hand, —dijo para tomar la otra mano de Alastor—. Will you share this with me? —canto un poco más fuerte atrayendo la atención de los demonios alrededor de ellos—, 'Cause darling without you, all the shine of a thousand spotlights, all the stars we steal from the nightsky. Will never be enough, never be enough.
Charlie al lado de Vaggie al entrar al salón notaron como los demonios se habían aglomerado en un semi circulo y el eco de la voz de Angel les indico lo que estaba pasando.
—Towers of gold are still too little, these hands could hold the world but it'll. Never be enough, never be enough —entono con una gran sonrisa en el rostro, ya teniendo la total atención del resto de invitados—, for me...
Se detuvo e inmediatamente le siguió una serie de aplausos, Angel entonces soltó las manos de Alastor y reverencio un poco ante la atención recibida.
Alastor se acercó hasta él para darle un beso en la mejilla.
—Eres maravilloso —le susurro al oído para separarse de él y reanudar su caminata, apartándose de los demonios curiosos que les veían sorprendidos por presenciar en directo una de las relaciones más sonadas del infierno.
Al caminar un poco más se encontraron con Vaggie y Charlie, que al cruzar miradas con ellos, les saludaron.
—¡Angel! —llamo Charlie acercándose hasta ellos, con un vestido rojo tipo princesa—, esa fue una canción hermosa.
—Hace un tiempo la escuche y creí que a Alastor le gustaría escucharla —comentó sobando uno de sus brazos, un tanto avergonzado por el cumplido—, además, me estaba mentalizando para nuestro pequeño espectaculo —dijo para entonces guiñarle un ojo.
La chica salto y abrazó a Vaggie quien sonrió por su entusiasmo.
—¡Ya quiero cantar contigo! —soltó totalmente emocionada, apretando a Vaggie.
Alastor al verla sonrió de medio lado. Al menos todo el trabajo que había hecho daba sus frutos; la chica tenía el mejor de los ánimos en semanas y esa era una buena señal. Alastor desvió su mirada a la chica al costado derecho de Charlie, observando de pies a cabeza a Vaggie cuyo cabello estaba recogido en una coleta.
—Ese color te sienta —comento viendo el turquesa en el vestido liso de la chica.
Vaggie frunció sutilmente el ceño.
—Gracias, creo —musitó sujetando la mano de Charlie—, ya casi es hora, corazón.
Charlie asintió con la cabeza y le dio un suave beso en los labios a Vaggie antes de volver su atención a la pareja frente a ellas.
—¿Listo? —Angel sonrio dejando a Alastor tras mandarle un beso al aire para caminar a Charlie y apretarle las mejillas.
—Andando.
Angel y Charlie caminaron por el salón siendo saludados por los nuevos huéspedes y algunos de los que antes ya se habían hospedado con ellos. Al estar cerca del escenario vieron como Husk subía de mala gana.
—Atención, idiotas —dijo por el micrófono escuchando una serie de risas—, la dueña de este hotel hará una participación especial para ustedes en conjunto con su estrella favorita, Angel Dust —soltó con tono de burla.
En toda la sala se escucharon silbidos ante la mención de Angel y para Alastor no fue gracioso en lo más mínimo.
Tyoc no llevaba ni cinco minutos en el lugar y casi podía sentir como alrededor de Alastor se formaba un aura oscura. Le comprendía, que chulearan a tu pareja no era divertido, menos si se trataba de docenas de demonios haciendo tal barullo.
Angel y Charlie subieron al escenario en cuanto Husk bajo de este arrastrando los pies y con copa en mano. Al estar encima, una suave musica comenzo a sonar alrededor, descendiendo un poco las luces, dos halos de luz se centraron en cada uno.
—Every kiss, every hug, seems to act just like a drug —canto Angel acomodando su cabello un poco—. You're getting to be a habit with me
—Let me stay in your arms. I'm addicted to your charms —siguio Charlie mirando a Vaggie entre el público—. You're getting to be a habit with me
Angel rió sutilmente antes de llevar el micrófono a sus labios de nuevo.
—I used to think your love was something that I could take or leave alone, but now I couldn't do without my supply . I need you for my own —al ver la sonrisa de Alastor le hizo agrandar la propia pero en cuanto Tyco levantó una copa para él, una risa se le escapó.
Esa situación era extrañamente cómica.
—Oh, I can't break away. I must have you every day —Charlie entonces noto como Alastor giraba su cabeza hacia Tyco y tuvo un mal presentimiento—. As regularly as coffee or tea, you've got me in your clutches.
—And I can't get free, you're getting to be a habit with me. Can't break it —canto sintiéndose nervioso de ver a Alastor caminar entre el público hacia Tyco—. You're getting to be a habit with me.
En cuanto la canción terminó, Angel se apresuró a bajar del escenario sujetando su vestido. Camino entre aplausos y elogios hasta llegar a Tyco justamente cuando Alastor lo hacía.
—¿Vienen a agradecerme por los atuendos? —dijo inocentemente mirando a ambos con detenimiento—, qué buen gusto tengo —musito con reconocimiento.
—Mucha soberbia más bien —soltó Alastor tomando de la mano a Angel, este rió incómodo ante el ambiente que se había formado entre ambos.
—Puede que un poco —admitió tomando su martini—, bueno, Alastor, fue un gusto conocerte —dijo estirando su mano derecha, Alastor al verlo, tardó un momento en estirar la propia y darle un apretón amistoso—, pero me temo que debo retirarme. Surgió un inconveniente en mi estudio.
Alastor lo soltó y dibujó una gran sonrisa en su rostro ante tal noticia.
—Es una pena que no puedas quedarte más —le dijo Angel, aunque muy en el fondo más tranquilo de saber que Alastor no le mataría.
—Una verdadera pena —concordo Alastor asintiendo con la cabeza con sutileza.
—Ya lo creo que sí —dijo Tyco entrecerrando el ojo; miro hacia Angel y entonces le sonrió dulcemente—, Usciamo un altro giorno, senza il tuo fidanzato geloso.
Angel sin querer soltó una gran carcajada sobresaltando un poco a Alastor.
—Certo —respondió asintiendo con la cabeza—, adiós, Tyco.
Este reverencio un poco antes de darse vuelta y perderse entre la multitud. Alastor al no verlo mas miro directamente hacia Angel.
—¿Qué te dijo? —quiso saber Alastor, Angel entonces sonrió más abiertamente.
—Quiere que hablemos, sin ti queriendo cortarle la cabeza —entrelazo los dedos con la mano de Alastor y este sonrió levemente.
—Hace bien en querer mantener la distancia, pero tengo mis dudas respecto a dejarte salir con él —Angel al escucharle se acercó hasta rodearle los hombros con los brazos.
—¿Me vas a prohibir salir con él? —susurro cerca de su oído a lo que Alastor negó con la cabeza.
—Jamás podría, corazón —le dijo rodeando su cintura—, tengo plena confianza en ti, pero en él...
Angel iba a decir algo más cuando las luces bajaron y una suave balada inundó la sala, los demonios alrededor comenzaron a bailar; y tanto Alastor como Angel al darse cuenta de ello, empezaron a moverse al ritmo de la canción.
A lo lejos Alastor vio a Vaggie y Charlie más que juntas, disfrutando de la velada.
Para Alastor, el evento salió mejor de lo que había pensado, si obviaba la presencia de Tyco y lo que eso había significado. No hubo mayor inconveniente y los huéspedes disfrutaron de una buena noche. Sin darse cuenta la noche se había comido el tiempo.
Y hubiera ido mejor si Angel no hubiera tomado tanto.
—Angel, Angel... —pidió Alastor agarrándolo por la cintura.
Alastor agradeció que la mayoría de las personas ya se hubieran ido a dormir para que no vieran a Angel casi trepado en él.
—Let me be on top of you, boy —dijo Angel empujándolo con voz coqueta.
—Okay, honey, creo que ya tuvimos suficiente diversión por una noche —chasqueo los dedos y ya estaban en la habitación.
Angel rió antes de dejarse caer de espaldas en la cama abriendo las piernas para Alastor.
—Come, daddy —rió acariciando sus muslos con sus brazos inferiores, levantando su pelusa con los otros dos.
Alastor tiró de su corbata, con una sonrisa de medio lado.
—Tal vez sería una buena idea si no estuvieras ebrio —apuntó caminando hacia la cama.
—Ni estoy tan ebrio —rió al decirlo cuando Alastor se coló entre sus piernas—, lo que dices y lo que haces no coinciden —dijo coqueto pasando unos brazos por el cuello de Alastor.
—Silencio —pidió para besarlo.
Inmediatamente Angel pasó sus manos inferiores por el vientre de Alastor bajando hasta el pantalón. Desabrocho este e introdujo sus manos en el patalon de Alastor, quien mordió el labio inferior de Angel al sentir la intromisión.
En medio del beso Alastor acarició la pierna derecha de Angel, subiendo por esta, levantando un poco el vestido.
—Estorba —dijo Angel refiriéndose a su vestido.
Alastor rió contra los labios de Angel para inmediatamente desaparecer el vestido de Angel, dejándolo únicamente en ropa interior.
—Angie —jadeo Alastor cuando este le apreto el pene—, creo que debemos parar.
—¿Quieres parar? —musito contra los labios de Alastor antes de lamer su labio inferior.
Alastor simplemente rió en respuesta.
