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BirdsandStars

Estoy exhausta nunca pensé que diría esto. Pero estoy agotada de tanto sexo. Christian me ha agotado. No tengo idea de que hora es, solo sé que estoy acostada en un enorme sofá de la suite, desnuda mientras Christian me da de comer fresas con chocolate.

—No creo que pueda ser más feliz. —le digo con una sonrisa mientras el acerca otra fresa a mis labios.

—Yo tampoco. —me dice mientras lame el chocolate de sus dedos y yo me le quedo mirando fijamente.

—Pero seamos positivos, esta felicidad no nos va a durar mucho. —le digo pensando en lo que sucederá en unas horas cuando todos los periódicos tengan la foto de nuestra apresurada boda.

Christian me mira frunciendo el ceño. Pone la bandeja a un lado y se acuesta a mi lado mirándome fijamente.

—¿Estás preocupada?

—¿Tu no? —no entiendo que no le preocupen las consecuencias de la locura que cometimos anoche.

—No mientras te tenga a mi lado. —me dice tomando una de mis manos entre las suyas y besándola.

Le sonrío brevemente y me inclino sobre él, acurrucándome en su pecho.

—Ahora que estamos oficialmente casados. —le pregunto mientras deslizo la mano lentamente por su pecho desnudo. —¿Puedo preguntarte algo de tema privado?

—Puedes preguntarme lo que quieras Ana.

—¿Continuarás asistiendo al club? —le pregunto sin alzar la vista.

—No veo el motivo por el cual debería asistir, ya no lo necesitamos para vernos a escondidas.

—¿Pensaba que te gustaba ese mundo de intercambio sexual?

Christian sostiene la mano en su pecho y después me acuesta apoyándose en sus brazos y obligándome a que lo mire a los ojos fijamente.

—No te voy a negar que me gusta esa sensación, pero no lo voy a hacer a menos que tu quieras hacerlo también. La base de una relación es la confianza. ¿Tu confías en mi Ana?

—Sí. —le contesto sin pensarlo dos veces.

—Nunca hemos hablado al respecto. ¿Cómo te sentiste esa noche mientras los tres devorábamos tu cuerpo?

—Solo de recordarlo hace que comience a excitarme.

—Mmmm. No te voy a mentir me gusta esa sensación de mirar a otros o compartir a alguien, pero no pienso compartirte más. —lo miro enarcando una ceja. —Al menos no por un tiempo. —me dice mientras acerca sus labios a los míos.

—Te voy a confesar algo. No me imagino compartiéndote con nadie.

Christian me sonríe y lentamente une sus labios a los míos. Y nos olvidamos del resto del mundo y de los problemas a los que nos enfrentaremos a la mañana siguiente.

Alguien acaricia mi rostro dulcemente. Sonrío sin abrir los ojos.

—Si queremos desayunar algo por el camino debemos salir ya. —me dice mientras yo abro los ojos.

Christian está vestido, peinado y tiene una estúpida sonrisa en su rostro.

—Buenos días Sra. Grey. —me dice mientras me roba un beso.

—Me encanta despertar así todos los días. —le digo mientras me siento en la cama.

Y entonces caigo en cuenta de cómo acaba de llamarme.

—Christian, quisiera mantener mi apellido. —le digo mientras lo miro fijamente.

—De acuerdo. —me dice mientras une sus labios nuevamente a los míos.

Se separa de mí y lo veo sacar unas ropas de la mochila y guardar otras.

—¿No te molesta que no quiera llevar tu apellido?

—No. Entiendo que quieras tu independencia en Hollywood y que no te identifiquen por ser mi esposa.

Me levanto de la cama en dirección al baño. Sinceramente pensaba que esta conversación iba a resultar peor.

—¿Estabas preocupada por eso? —me pregunta recostado desde la puerta.

—Un poco.

Camina en mi dirección, enreda las manos en mi cintura y me mira fijamente. Cada vez que me mira así, me derrito completamente.

—No debes preocuparte por nada con respecto a nuestra relación Ana. Nunca haré algo que te haga daño, no si te molesta o si puedo evitarlo. —me roba otro beso y sale del baño hacia la habitación.

Termino de asearme y me visto bajo la atenta mirada de deseo de Christian. Pero no voy a ceder en estos momentos. Porque sé que si lo hago no desayunaremos y llegaremos tarde al estudio. Y ya bastantes problemas tendremos en cuanto salgamos de esta habitación.

Christian entrelaza sus dedos con los mío mientras salimos de la habitación y tomamos el ascensor. Caminamos hacia la recepción, Christian entrega la tarjeta y paga el hospedaje con una radiante sonrisa.

Salimos en busca de su auto y camino hacia el estudio paramos por un rápido desayuno en un sitio cerca del estudio. Aún no ha amanecido y estamos sentados en una mesa privada de la cafetería con nuestro desayuno en frente. Christian me sonríe mientras me da de comer waffles. Varias personas entran al local y miran nuestra dirección, pero no se acercan.

Continuamos el desayuno hasta que este es interrumpido por la televisión que hay detrás de la barra, a la cual le han subido el volumen.

En la noche de ayer el actor Christian Grey ha roto muchos corazones al casarse con la co-protagonista de su nueva película Sweet Mistake. Anastasia Steele ha encandilado a Christian Grey y se acaba de convertir en la envidia de miles de mujeres. Todos esperamos ver como repercutirá esto en la filmación…

Dejo de escuchar mientras veo las imágenes que van poniendo en la televisión. Sabía que algo como esto sucedería. Pero no tenía idea de que llegaría hasta este punto. Incluso alguien filmo un video de afuera de la capilla cuando Christian me besaba antes de montar al auto.

—No puedo creerlo. —digo muy bajo. Creo que he perdido el apetito.

—Ambos sabíamos lo que iba a ocurrir Ana. Y decidimos afrontar las consecuencias.

—Pero no imaginé el impacto que tendría. —le digo agachando la mirada.

—Mírame Ana. —me pide mientras se cambia hacia mi lado y me abraza tiernamente. —No escuches nada de lo que digan los medios, olvídate de ellos.

—No sé cómo hacer eso Christian. Puede que tu tengas mas experiencia en ignorar la prensa y los comentarios, pero yo acabo de aterrizar en Hollywood hace poco tiempo. No sé cómo enfrentarme a esto.

—Con amor. —lo miro incrédula por lo que acaba de decir. —Solo piensa en nosotros, en todo lo que hemos pasado para estar juntos. Y en lo que nos falta por enfrentar juntos para salir de esta pesadilla que acaba de comenzar.

—¿Me ayudarás?

—Desde luego amor mío, estaré a tu lado a cada segundo y cada instante. No te dejaré sola con lo buitres a tu alrededor. Ahora que tal si terminamos de desayunar rápido antes de que se corra la voz que estamos aquí y no podamos salir. —Christian me sonríe y yo le devuelve la sonrisa mientras tomo su rostro entre mis manos.

—Te amo Christian Grey.

—Y yo a ti Anastasia Steele.

Terminamos de desayunar apresuradamente y nos dirigimos hacia el estudio. Afuera están los paparazzi como todos los días. A la espera de una foto. Pero no solo están ellos. Puedo ver varias camionetas de diferentes emisoras televisivas. Veo los reporteros agruparse, micrófono en mano para una rápida entrevista. Al parecer Christian ve mi cara de espanto y no hace el intento por detenerse afuera del estudio y darles de que hablar, lo cual le agradezco.

En cuanto estaciona a salvo dentro del estudio donde nadie puede acceder a nosotros se gira en mi dirección.

—¿Estás bien? —me pregunta tomando mis manos entre las suyas y besándolas.

—Todo lo que puedo estarlo sabiendo lo que sucederá de un momento a otro.

—Recuerda en todo momento que te amo. —me dice con una sonrisa antes de soltar mis manos y bajar del auto.

Me abre la puerta y entrelaza sus dedos con los míos mientras caminamos hacia mi tráiler. Cuando estamos allí ambos nos quedamos viendo a Grace que camina como una bestia enjaulada en nuestra dirección.

—Adentro los dos. —nos dice echa una fiera.

Entramos al tráiler y nos sentamos en la cama. Me siento como una niña pequeña otra vez. Sé que viene una regañina y sé cual es el motivo. Pero a diferencia de cuando era niña, me arrepentía de lo que había hecho, esta vez no me arrepiento de nada.

Grace lanza varias revistas en nuestra dirección. En todas estamos en la portada.

—Por el bien de los dos, espero que lo que digan esas revistas no sea cierto. —dice ella mientras se cruza de brazos y nos lanza a ambos una mirada asesina.

—Completamente cierto. —le dice Christian mientras me quita las revistas de la mano y las arroja a un lado.

—¡Acaso están locos! ¿Han perdido la cabeza?

—No, no lo estamos madre. ¿Qué tiene de malo que nos amemos?

—¿Que qué tiene de malo? ¿Sabes que volverán a revolver tu pasado Christian? ¿Eso es lo que quieres?

—No me interesa en lo absoluto mi pasado, me he arrepentido de todo lo que hice en esa época.

—¿Incluso de lo sucedido con Jolinne?

—¿Qué tiene que ver ella ahora?

—Que volverán a hablar sobre tus parejas anteriores e inevitablemente tocarán el tema de que estuviste involucrado con su muerte.

—Sabes muy bien que nunca se probó nada.

—No se probó nada porque el estudio y yo pagamos mucho dinero porque muchas cosas no salieran a la luz. —le grita ella muy alterada.

No puedo creer lo que estoy escuchando.

—¿Qué quieres decir? —le pregunta Christian ahora nervioso.

Grace no habla. Solamente lo mira fijamente. Sé que está pensando si contarle o no lo que ha hecho.

—Le debes mucho a los dueños del estudio Christian, de no ser por ellos tu carrera hubiese terminado y aún estarías cumpliendo sentencia.

—No puedo creer nada de lo que estoy escuchando. —dice el mientras se pasa las manos por el pelo.

Grace se dirige hacia la puerta y se detiene con la mano en el pomo. Se gira hacia nosotros.

—Solo esperemos que las cosas no lleguen a tanto. Porque si revuelven toda la mierda de tu pasado y reabren la investigación nuevamente, sé que vas a tener que preocuparte por muchas más cosas que sobre con quien vas a follar esta noche. —dice mientras abre la puerta y sale tirándola.

—¿Qué quiso decir con eso?

—Que ella se cree que eres un capricho para mí, que en cuanto me canse de ti solo serás otra más. —me dice mientras entierra su cabeza entre sus manos.

Y me quedo pensativa por lo que acaba de decir. Grace acaba de sembrar dudas en mí. ¿Cómo sé que no soy un capricho de Christian? Se que me ha demostrado que me ama, pero. ¿Y si Christian ha interpretado todo mal? Se que yo lo amo. Pero y si el solo está encaprichado conmigo y ha confundido sus sentimientos. Sé lo fácil que se puede confundir el amor con la lujuria, y como el deseo se puede confundir con una pasión momentánea.

—No dejes que las palabras de mi madre te confundan. —me dice el en una dulce voz.

Me giro hacia el que me mira fijamente.

—Ella solo intenta hacerte creer que no vales nada para mi. Que eres como una de las otras que han pasado insignificantemente por mi vida. —hace una pausa antes de acariciar mi rostro y sonreírme. —Te amo Ana, tu eres mi vida, nunca he amado a nadie como te amo a ti.

Puedo ver la sinceridad en su mirada. Puedo ver el amor en la forma en que me mira, en la forma que me acaricia lentamente la mejilla. Cierro los ojos y recuerdo todos los momentos que hemos pasado juntos. Si esto no es amor, no sé qué lo sería. Abro los ojos con todas mis dudas despejadas de repente.

—Lo sé. —le digo con una sonrisa mientras le robo un beso. —Vamos, no quiero que tu madre nos regaña nuevamente, esta vez por llegar tarde.

Christian me sonríe y salimos del tráiler rumbo a un día que sé que va a ser el peor de mi vida.