Alastor mordió el labio inferior de Angel y tiró un poco de él, escuchando como un jadeo escapaba de sus labios.
Angel por su parte rozó su parte inferior con el miembro libre de Alastor, deleitándose con la sensación.
—Al —jadeo Angel entre el beso cuando las manos de este se deslizaron por su vientre hasta el borde de su ropa interior, evaporandola en segundos.
Alastor entonces se incorporó entre las piernas de Angel y se permito observar la hermosa figura de su novio.
—Eres hermoso —musito Alastor con una tenue sonrisa en los labios recorriendo con tranquilidad el vientre del chico con su mano derecha.
Angel no pudo evitar sonrojarse y desviar la vista. No importaba cuántas veces Alastor se lo dijera, jamás terminaría de acostumbrarse a la sensación que le brindaba escuchar aquellas palabras viniendo de él.
Porque sabía que Alastor se las decía con sinceridad y no solo por la fogosidad del momento.
Se sentía como un primerizo cada que estaba con él en una situación así, sentía su corazón revolucionar con cada caricia y mirada llena de cariño.
Alastor al ver la renuncia de Angel por verle, tomó en su mano derecha el pene de Angel, haciéndolo sobresaltarse ante el toque y que lo viera de inmediato.
—Yo puedo-
—Quiero tocarte —dijo Alastor con voz ronca.
A decir verdad, después de su íntimo encuentro de la última vez se había sentido avergonzado de dejar a Angel hacer todo el trabajo y el solo disfrutar; aunque no sabía si esa era la palabra para definir lo que había sentido.
Justo su pulcra conciencia le recrimino más tarde esa noche que no había sido diferente de todos los otros con los que Angel se había estado y eso era algo que su orgullo no podía permitir.
Angel pensó en seguir peleando un poco más pero cuando la mano de Alastor se cerró en torno a su miembro, subiendo y bajando con lentitud por este, no pudo hacerlo.
Para él eso era nuevo, totalmente nuevo y estaba seguro que para Alastor era una sensación exactamente igual.
Y eso lo hacía inmensamente feliz.
—Eres muy malo en esto —jadeo arqueando un poco la espalda cuando Alastor apreto su glande. Angel acaricio su esponjoso pecho al tiempo que con una de sus manos sobaba el miembro de su pareja.
Alastor en respuesta sonrió sutilmente aumentando un poco el ritmo de su mano.
—Aun estoy aprendiendo —musitó sintiendo sus músculos tensarse cuando Angel inició un lento vaivén con su mano sobre su miembro.
Angel se lamió el labio inferior antes de incorporarse y besar a Alastor, introduciendo su lengua en la boca ajena con tanta agilidad que por un momento Alastor se congeló.
Mientras el beso se volvía más pasional y Alastor trataba de seguirle el ritmo, este pego mas su cuerpo al de Angel sintiendo como sus muslos acariciando el suave trasero de Angel, sopreniendose de como su propio corazón comenzaba a latir con más ímpetu del deseado.
Ante lo que estaba ocurriendo, una creciente curiosidad por querer explorar el cuerpo ajeno nació en Alastor y sin querer detenerla, su mano libre paseo libremente por el muslo derecho de Angel. Al ver que este no decía nada y contrario a ello sonreía entre el beso, su mano comenzó a moverse lentamente hacia el trasero de Angel, sorprendiendose de la suavidad de este cuando lo apreto.
Que Alastor tomara la iniciativa de tocarlo, fue toda una sorpresa para Angel y si debía admitirlo, quería llegar al final con Alastor, sin embargo lo conocía lo suficiente como para saber que no lo permitiría, al menos no estando semi ebrio, por lo que se lamento el haber tomado un poco más de la cuenta.
Angel apartó ese pensamiento y sujetó el miembro de Alastor juntandolo al suyo, volviendo al vaivén que Alastor ya había disfrutado antes.
—Al —jadeo Angel cuando Alastor con ambas manos levantó las caderas del chico para que el trasero de este chocara con su pelvis; y a juzgar por la expresión que tenía estaba por venirse.
Alastor se inclinó sobre Angel y escondió el rostro en el pecho de este sintiendo como una fuerte corriente eléctrica le recorría, agolpandose en la base de su miembro. Angel arqueo la espalda y soltando gemido tras gemido termino por venirse entre ambos, solo para sentir como Alastor lo hacía unos momentos.
Alastor abrazaba la cintura de Angel cuando levanto la cabeza para darle un beso en el mentón a Angel, ante esa acción, el chico rió un poco.
—¿Tan malo soy? —quiso saber sonriendo tenuemente, cuando Angel soltó sus miembros.
Angel se llevó una mano a la boca ocultando la sonrisa burlona que le delataba.
—Ya aprenderás —contestó tras un instante, sintiendo su cuerpo temblar por los estragos del orgasmo que acababa de tener—, gracias Ali.
Alastor ladeó levemente la cabeza ante esas palabras.
—¿Por que, honey?
—Por ser tan dulce conmigo —dijo tomando a Alastor por las mejillas con sus manos superiores, acariciando su rostro.
—Eso es lo que te mereces —soltó para acercarse y darle un beso en los labios.
Angel entonces le abrazo por el cuello, sujetándolo con fuerza.
Al estar en ese oscuro cuarto, al lado de una persona que podría matarle con solo chasquear los dedos pero que prefería atesorarlo lo hacía sentir la persona más completa del infierno y esa sensación ya no le asustaba.
Adoraría cada momento al lado de él, por lo que le restaba de tiempo.
