Autor: Artemisgirl
Traductor1: Alice1420
Traductor2: Ikdv
Beta: LidiaaIsabel
…o…
Por fin, espere mucho este capítulo y el que viene después, siento que Hermione cumple sus metas de este año.
…o…o…
Capítulo 62: La Caída de Weasley.
Era realmente un sentimiento extraño, reflexionó Hermione esa mañana, levantarse y decidir que ropa ponerse para llorar.
Entre más pensaba Hermione en eso, más incómoda se sentía. Era el final del año escolar y los Slytherins habían minado sutilmente a Ron ante cualquier oportunidad posible. Habían tenido éxito con creces, sus compañeros de casa, por mucho, no eran sus fans. Aunque ella todavía se sentía un poco obligada, tal vez porque no a todos les desagradaba Ron, ¿solo a los miembros de su casa?
Quería retractarse. Desesperadamente. Pero para este punto, no podía no dejar que Ron le gritara hasta que la hiciera llorar. La idea de no hacerlo parecía extraño… parecía incorrecta. Como si algo la estuviera empujando para hacerlo.
Al menos esto sería el final de todo, decidió Hermione. Dejar que Ron le gritara hasta hacerla llorar era la última cosa que habían acordado como parte de su plan "La Caída de Weasley". Tal vez después de esto, todo podía terminar.
Aunque Ron todavía seguiría siendo un troll. No es como si él hubiera aprendido una lección de todo lo que le había pasado.
Suspiró, sacando una de sus túnicas verdes más bonitas, colocando su escudo de Slytherin en su pecho. Era mucho más difícil mostrar orgullo de su casa cuando estaba tan caliente afuera, no podía superar la idea de usar una bufanda con este clima. Después de darse una buena repasada a sí misma y arreglarse un poco el cabello, Hermione suspiró y se fue, uniéndose a sus amigos, que estaban charlando felizmente sobre el partido de Quidditch.
—¡No puedo creer que van a jugar sin Potter! —Flint se estaba riendo—. ¡Esto va a ser una carnicería!
—No es como si tuvieran cualquier otra opción —apuntó una chica mayor—. Ya terminaron todas las clases y todos nos vamos en un par de días. Ya no queda tiempo para posponer el juego.
—¡Brillante! —rugió Flint. Levantó la vista abruptamente, como si justo viera a Hermione y le dirigió una sonrisa astuta. En realidad, era algo aterradora; sus padres habrían tenido un ataque ante el estado de sus dientes.
—¡Y a ti te tenemos que agradecer por eso! —dijo y Hermione fue abruptamente agarrada, mientras Flint frotaba fuertemente su cabeza con sus nudillos, enredando su mano en su cabello—. ¿A ti y al profesor Quirrell?
—¡Difícilmente creo que yo tenga algo que ver con Harry lastimándose! —objetó Hermione, luchando para alejarse de Flint. Varios otros se estaban riendo, viéndolos—. ¡El parece bastante capaz de hacer todo eso por su cuenta!
Flint se rio y la dejó ir y Hermione se alejó rápidamente tambaleándose. Sin embargo, Flint la estaba viendo con cariño, como una hermana pequeña, y Adrian Pucey y otro chico se estaban riendo con él, pero le estaban sonriendo. Hermione les regresó una sonrisa tentativa pero se alejó de ellos, uniéndose a Tracey y Blaise mientras bajaban al campo, pero cuando vio de regreso hacia ellos, Pucey le dirigió una mirada traviesa, una que ella capturó cuidadosamente y le devolvió.
Tal vez ellos realmente solo estaban agradecidos de que Harry no podría jugar. Él era un prodigio del Quidditch. Con él jugando, Hufflepuff no tendría mucha oportunidad.
El mismo partido fue tenso. Era extraño ver un partido sabiendo que alguien te iba a gritarte después y Hermione se descubrió con dificultad para disfrutarlo, pero trató lo más que pudo. Al menos el partido de Quidditch no fue tanto una carnicería como Hermione había temido que fuera; el resto del equipo de Gryffindor estaban jugando tan ferozmente como podían, los cazadores agresivos más allá de lo normal y los golpeadores haciendo lo absolutamente necesario para obstruir al buscador de Hufflepuff. Hermione decidió que esto era mejor, les estaba dando a los chicos de Slytherin más tiempo para molestar a Ron. Hermione los podía ver a través de las gradas detrás de Ron. ¿Quién sabía que comentarios estaban haciendo Draco, Blaise y Theo? ¿Estaban envueltos también Crabbe y Goyle?
Cualquier cosa que estuvieran diciendo, estaba funcionando; Ron estaba claramente poniéndose más y más enojado, su rostro cambiaba de color cuando estaba enojado.
Sin embargo, el buscador de Hufflepuff se las arregló para atrapar la snitch, dándole el gane a Hufflepuff con 210-60. Esto significó que ellos ganaron la copa de Quidditch, y Hermione estuvo sorprendida de ver que fue una copa real la que ganó Hufflepuff, como un trofeo de deportes muggles. Todos estaban celebrando y Hermione amigablemente aplaudió junto con ellos. Incluso aunque no le importaba quien ganara, estaba feliz por Hufflepuff.
Mejor ellos que Gryffindor, sonrió para sí misma. Incluso con tantos amigos que tenía en Gryffindor, era difícil no internalizar la rivalidad entre Gryffindor y Slytherin, en cualquier forma.
Hermione sintió un codazo suave en su espalda, se giró.
—Es tiempo —murmuró Daphne— ¿Esta lista?
Hermione tomó una respiración profunda.
Mientras todos comenzaban a irse, Hermione dirigió su camino fuera de las gradas con cuidado, llegando casi en frente del palco de los maestros mientras Neville y Ron llegaban. Ella llegó tal como era el plan, viendo alrededor para confirmar que al menos uno de los maestros estaba alrededor, después se giró hacia los Gryffindor's.
—¡Hola Ron y Neville! ¡Wow, que juego!
Hermione había practicado su emoción en el espejo esa mañana y estaba segura de que sus ojos tenían emoción. Neville se sorprendió de verla, mientras que Ron miraba con odio al mundo.
—Hola Hermione —contestó Neville, ofreciéndole una media sonrisa. Ron solo la miró enojado.
—Es una pena que Harry no pudiera jugar —dijo Hermione— ¿pero no fue emocionante? ¡Los cazadores parecían determinados a cubrir la falta del buscador!
Ron la miró con enojo, como si personalmente lo hubiera insultado. Hermione luchó con la necesidad de fruncir el ceño.
—Fue bastante intenso —estuvo de acuerdo Neville, mientras alcanzaban su paso—. Me alegra que Gryffindor se las arreglara para sostenerse.
—No pude seguir del todo que es lo que estaba pasando, por supuesto —balbuceó Hermione —Pero los Gryffindor's parecían estar tratando muy duro. Qué decepción que perdieran. Pero se vio muy…
—¿Qué te importan a ti los deportes? —dijo abruptamente Ron, interrumpiéndola.
Los ojos de Hermione se ampliaron. —Yo…
—Tú no —siseó Ron—. No sabes nada de Quidditch, Hermione. Tú solo piensas que es diversión y juegos ¿no es así?
Incluso aunque sabía que Draco y sus amigos habían estado aireando a Ron durante todo el juego, su repentino veneno la agarró con la guardia baja.
—Yo… Ron, es solo un juego —dijo lentamente Hermione—. Eso es lo que es el Quidditch.
—¡No lo es! —gritó Ron y Hermione se sorprendió de verlo tan enojado tan rápido— ¡No es solo un juego!
—¿Ron? —Neville se veía alarmado—. Ron ¿qué…?
Hermione se mordió el labio. —Ron, yo…
—No, Hermione, no lo entiendes. ¡No entiendes nada! ¡No entiendes lo importante que era este juego para Gryffindor y no entiendes que este no es un momento en el que está bien estar feliz!
—Pero Ron… yo no estoy en Gryffindor…
—Correcto —Ron la interrumpió con sorna—. Eres una apestosa Slytherin. Probablemente estas feliz de que Gryffindor perdió.
—¿De qué estás hablando, Ron?
—¡Estoy hablando de cómo tu estas aquí, platicando con nosotros como si nada estuviera mal!
Ron parecía enardecido y Hermione podía ver por el rabillo de su ojo a los profesores bajando las gradas y viendo hacia la conmoción.
—Pretendes como si fueras nuestra amiga, como si fueras una de nosotros, ¡pero no lo eres! Eres una asquerosa Slytherin, ¡y nos traicionarás a todos al final! ¡Estás probablemente feliz de que Harry esté en la enfermería! ¡No eres realmente nuestra amiga! ¡No perteneces con nosotros! ¡Ni siquiera… ni siquiera perteneces aquí!
Hermione retrocedió. —Yo… qué…
—Incluso los asquerosos Slytherins pueden seguir el Quidditch, pero a ti ni siquiera te importa tanto —resopló Ron—. ¡Ni siquiera perteneces a Hogwarts! Hermione, solo… solo ¡VETE!
El odio en el rostro de Ron era caliente y crudo y el veneno en sus ojos mientras la miraba con enojo era real.
—Yo… Ron…
Fue como había temido; Hermione no tuvo que fingir nada de nada, públicamente se disolvió en lágrimas, con todos alrededor para ver.
Hubo un zumbido de ruido a su alrededor, pero Hermione no podía decir que estaba pasando, sus ojos estaban llorosos y estaba llorando, frotándose los ojos, escondió su rostro en las manos. Hubo una fuerte explosión de sonido a su alrededor, un agudo —¡Sr. Weasley! —de la profesora McGonagall y luego muchos gritos. Hermione los ignoró, enterrando el rostro en sus manos, con el cuerpo temblando.
Ella no pertenecía.
No era una amiga real.
No tuvo que pretender llorar, estaba llorando de verdad, con el cuerpo agitándose por los sollozos. Tan crueles como habían sido sus palabras, Ron había tenido razón, pensó Hermione. Ella no lo era…
—Está bien, Hermione —una voz gentil interrumpió sus pensamientos y Hermione se sorprendió al darse cuenta que era Neville—. No lo decía en serio.
—Sí, lo hacía —objetó Hermione, hipando—. Me odia, solo porque estoy en Slytherin.
—Bueno, yo no te odio y Harry no te odia —dijo Neville, palmeando su espalda con incomodidad—. Y bueno, nosotros somos más amigos tuyos de lo que somos con Ron de todas formas.
La mente de Hermione se sobresaltó
¿Qué?
Hermione levantó la vista hacia Neville a través de las lágrimas. —¿…De verdad?
—De verdad —dijo Neville, asintiendo—. Eres amable con nosotros, nos ayudas a aprender cómo hacer la tarea y estas ahí cuando te necesitamos. No habríamos sobrevivido a ese corredor sin ti, lo sabes. Ron está… —Neville cortó, inseguro—… Ron solo está celoso de ti, tal vez. Que a nosotros nos agrades más, incluso aunque estés en Slytherin.
—¿Qué ella les agrade más? —pensó Hermione.
Las lágrimas disminuyeron ahora que Ron ya no estaba gritándole, Hermione podía ver más claramente. Ron había sido arrastrado a la orilla, y para su sorpresa, también un par de otros chicos de Gryffindor y algunos Slytherins. Tanto la profesora McGonagall como el profesor Snape estaban ahí, parados frente a él. La profesora McGonagall se veía como si estuviera gritándoles a todos, furiosa, y los brazos de profesor Snape estaban cruzados ominosamente, como si solo estuviera esperando su turno. Todos los estudiantes que pasaban veían a Hermione mientras lloraba y luego veían a Ron, a quien le estaban gritando los profesores, mientras caminaban hacia el castillo. La mayoría le dirigían a Ron miradas de disgusto, incluso si no sabían quién era él, ellos podían decir que él había hecho llorar a una niña de primer año.
Misión cumplida, pensó Hermione, sorbiendo por la nariz. ¿Cierto?
Neville se enderezó a su lado, y apresuradamente le dijo que tenía que irse y con rapidez desapareció. Un momento después, la razón se volvió clara, el profesor Snape se acercaba. Hermione levantó la vista hacia él, y él bajó la vista hacia ella por un largo momento, antes de sacar un pañuelo negro de su saco y dárselo sin palabras. Hermione lo tomó, se sonó la nariz y sopló.
—Puede que nos hayas hecho perder la Copa de las Casas —remarcó Snape, con voz neutral.
Hermione levantó la vista rápidamente.
—¿Qué? ¿Cómo…?
—Pareces inspirar lealtad —soltó Snape. Hizo una seña hacia Ron, donde la profesora McGonagall todavía estando regañando a un grupo de chicos—. Algunos de tus compañeros Slytherins escucharon los comentarios del señor Weasley hacía ti. Ellos se cobraron con él por decir esas cosas sobre ti.
Hermione se limpió los ojos y miró más allá. Para su sorpresa, Marcus Flint estaba ahí, junto con Adrian Pucey y otro chico que pensaba se llamaba Graham. Estaban mirando con enojo a Ron y otros chicos Gryffindor que estaban con él, Dean Thomas y Seamos Finnigan, Hermione los reconocía de sus clases. Los chicos de Gryffindor los veía en respuesta con enojo desafiante, pero los Slytherins… ellos se veían asesinos. Y Seamus Finnigan definitivamente parecía como si le hubieran roto la nariz.
—La profesora McGonagall le está quitando puntos a todos los involucrados —dijo Snape—. Incluyendo a tus valientes defensores.
Hermione absorbió por la nariz. —Lo siento, Señor.
Por alguna razón, el pensamiento de perder la Copa de las Casas ahora, sobre todo lo demás, la envió a disolverse en lágrimas de nuevo y Hermione se limpió la nariz sonoramente en el pañuelo, tratando lo más que podía de no llorar. Snape se veía muy incómodo. Palmeó su espalda dos veces y luego disparó una mirada oscura hacia el grupo que había peleado.
—El señor Weasley es un tonto —dijo oscuramente—. Usted pertenece aquí más de lo que él lo hace, señorita Granger. Su aptitud para la magia no tiene comparación. Y es la mejor estudiante de su año —él miró hacia ella, con el tono suavizado —No deje que sus palabras la toquen, señorita Granger. Usted vale muchísimo más ahora de lo que él nunca lo hará.
Hermione asintió, limpiándose los ojos con una esquina limpia. —… G-gracias, Señor.
Le ofreció el pañuelo de vuela, pero Snape lo rechazó. —Déjelo con la ropa sucia; el castillo verá que regrese a mí —le dijo. La miró, de alguna forma más serio—. ¿Está bien?
Era más una orden que una pregunta, pero Hermione asintió igualmente. Snape asintió en respuesta antes de caminar hacia el castillo, siguiendo el ruido de los otros que regresaban.
—… bueno, funcionó.
Hermione se giró para ver a Daphne, Draco, Theo y Blaise, todos los que se había quedado atrás, esperando. Ahora se acercaron, encerrándola en un círculo. Daphne palmeó su espalda gentilmente, pero Blaise tímidamente la envolvió en un abrazo apretado por un largo momento, ganándose una mirada enojada de Draco, antes de dejarla ir.
—¿Funcionó? —repitió Hermione, mirando a Daphne.
—Definitivamente lo hizo —dijo Theo—. McGonagall le quitó veinte puntos por pelear y otros veinte por "conducta indebida". Todos la escucharon hacerlo mientras pasaban.
—Más que eso —dijo Draco, con los ojos brillantes—. Snape le puso un castigo.
Hermione se detuvo. —… ¿un castigo? El año terminó.
—Castigo —repitió Draco, sonriendo de lado—… durante el banquete de despedida.
Todos jadearon y Blaise y Draco comenzaron a reírse entre dientes.
—Nunca había odio de eso —dijo Theo, con su propia sonrisa de lado extendiéndose por su rostro— ¿Cómo funciona eso?
—Lo va a tener con Filch —dijo Draco, mientras comenzaban a caminar por el césped, los últimos en regresar al castillo—. Solo Merlín sabe qué cosa asquerosa lo pondrá a hacer Filch, esperemos que sea limpiar los baños sin varita…
—¿Estás bien? —le preguntó Daphne en voz baja y Hermione se sorprendió por la preocupación en su voz. ¿Cuándo habían cambiado tanto las cosas para que Daphne se preocupara por su bienestar? —. Weasley dijo algunas cosas bastante groseras…
—De hecho, mucho de lo que dijo era verdad —dijo Hermione, suspirando—. Soy una Slytherin. Estaba feliz de que Gryffindor perdiera. Y sí los traicioné, para este plan.
—Tú no hiciste tal cosa —dijo Draco abruptamente, girándose. Hermione y Daphne levantaron la vista ante la repentina interrupción, Hermione no se había dado cuenta de que alguien más estuviera oyendo.
—No hiciste tal cosa —dijo Draco de nuevo, ferozmente. Sus ojos relampaguearon—. Hermione, Weasley te traicionó a ti primero. Cualquier amistad que tuvieran antes, él la tiró y repetidamente la pisoteó. Y no traicionaste a Longbottom o a Potter, arriesgaste tu vida, yendo con ellos para salvarlos a su estúpida aventura.
Hermione asintió. —Sí, pero…
—Tú solo te asociabas con Weasley si Potter y Longbottom estaban alrededor ¿correcto? —continuó—. Ellos son tus amigos, Hermione. Weasley no. Él no se ha ganado tu amistad, y te ha tratado lo suficientemente mal para que nosotros lo marcáramos como tu enemigo.
Los otros murmuraron su acuerdo mientras entraban al castillo, dejando a Hermione para reflexionar tranquilamente las palabras de Draco.
Continuará…
