Lo siento mucho por la tardanza, el trabajo consume demasiado.
Gracias a Ikdv y a LidiiaIsabel por la ayuda siempre.
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Nota de Artemisgirl: ¡Hola! En este capítulo comienza el segundo año (Cámara de los secretos) para Hermione. Este es un buen lugar para hacer una pausa y tomar un descanso. ¿Necesitas un poco de agua? ¿Necesitas ir al baño? ¿Son las 3 de la mañana y has estado leyendo durante horas y necesitas dormir? Este es el lugar de la historia para tomar un descanso y volver una vez que te hayas refrescado. Seguiremos aquí esperándote :)
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Capítulo 66: El comienzo del verano de Hermione (Libro 2).
Los padres de Hermione estaban increíblemente complacidos con sus calificaciones. Hermione no había previsto su diversión con la historia de la carrera de obstáculos.
—Espera, ¿cuánto tiempo duró la caída? —Preguntó su padre, sonriendo —¿Usaste los 15 metros de cuerda?
—¿El perro solo se durmió? —Repitió su madre—. ¿Igual que en el mito?
Hermione resistió el impulso golpear con su pie. —¿Podrían por favor dejarme terminar de contarlo?
Sus padres se quedaron en silencio, pero Hermione se dio cuenta de que no duraría.
—Sí, el Cerbero solo se durmió. Fue fácil —continuó Hermione—. Y la caída fue... no sé cuánto tiempo. Realmente larga. Utilicé los 15 metros de cuerda, pero no fue suficiente. Tuve que volver a subir. Fue agotador.
—Siento que eso debería ir en contra de las reglas —dijo el padre de Hermione—. Necesitar más de 15 metros de cuerda...
—La exploración real de las mazmorras no es lo mismo que la fantasía, querido —señaló su madre, dándole un codazo—. Deja que Hermione cuente su historia.
Hermione quería mucho a su madre.
—Tuve que ir a buscar una cuerda retráctil del guardabosque para usarla —les dijo—. En el fondo de la fosa había una capa de plantas que trataban de estrangular a la gente.
—Eso suena... peligroso —dijo su madre con cuidado.
—Bueno, si no sabes lo que estás haciendo —Hermione estuvo de acuerdo—. Yo sabía lo que estaba haciendo y fui capaz de hacer que se enroscaran con un simple hechizo de fuego.
La madre de Hermione parecía aprobarlo con cautela. Su padre parecía orgulloso.
—La habitación de al lado tenía todas estas pequeñas llaves voladoras y escobas y la cerradura era resistente a la magia. Se suponía que tenías que coger la llave necesaria para abrir la puerta.
—Pensé que no te gustaba volar —dijo la madre de Hermione con curiosidad—. ¿Te las arreglaste para superar eso?
—En cierto modo —admitió Hermione—. Utilicé las ganzúas que papá me dio para pasar.
Su padre se rió a carcajadas.
—¿Ves? ¿Ves? —le dijo a su esposa, dándole un codazo con una amplia sonrisa—. Como si pudiera dirigirla mal.
—No dudé de ti —la madre de Hermione olfateó con atención—. Pensé que te habías emocionado un poco cuando Hermione escribió a casa pidiendo soga y cosas para ayudarla a explorar un calabozo.
—¡No lo hice! Sabía exactamente lo que ella necesitaría...
—Después de la sala de llaves voladoras —Hermione continuó en voz alta— había una sala con piezas de ajedrez gigantes. Tenía que jugar y ganarle a las piezas blancas para seguir con mi camino.
Sus padres guardaron silencio al respecto, intercambiando una larga mirada entre ellos antes de mirarla a ella.
—Y... ¿cómo fue eso? —preguntó su madre.
Hermione se dio cuenta de que Slytherin había cambiado su habilidad para captar los matices. Antes, había clasificado el tono de su madre como "curioso". Ahora, sin embargo, sonaba más "cuidadosamente neutral".
—No muy bien —dijo Hermione, haciendo una mueca—. Tuve que regresar, sabía que no debía intentarlo. Terminé haciendo que un chico de mis clases me ayudara.
—¿Te llevaste a un cómplice contigo? —Dijo su padre, asintiendo con la cabeza—. Inteligente. Más miembros en el juego.
—No —dijo Hermione, dejando de lado las palabras raras de su padre—. Se ofreció a ayudarme a aprender cuando me vio leyendo un libro de estrategia de ajedrez. Cuando me consideró sin oportunidad, me envió un juego de ajedrez en miniatura que estaba conectado a uno que él tenía. Pensó que estaba jugando con Ron. Hice eco de los movimientos que el ajedrez gigante hacía en el pequeño juego y cuando el hacía un movimiento yo lo repetía con mis piezas en el tablero gigante.
—Inteligente —dijo su padre, aprobándolo—. Mucho más inteligente que jugar por ti misma.
—¿No es Ron el chico que estaba siendo tan malo contigo? —dijo su madre con el ceño fruncido—. ¿Por qué estarías jugando con él?
—Para ganarle —dijo Hermione, suspirando—. De todos modos, era una mentira. La siguiente habitación…
—No deberías mentir a tus amigos de esa manera —dijo su madre con desaprobación—. Esa no es forma de mantener las amistades cercanas.
Hermione reflexionó brevemente sobre el hecho de que su madre sería comida viva en Slytherin.
—Hermione estaba en una aventura y no quería compartir el botín —dijo su padre, defendiéndola—. Las reglas son diferentes; no es como si hubiera mentido sobre algo importante. ¿Qué fue lo siguiente, Hermione?
—Um —Hermione dudó—. La habitación de al lado tenía un troll.
Sus padres se quejaron en voz alta y Hermione hizo un gesto de dolor.
—¿Un troll?
—¿Es así como el que entró en Halloween? ¿Se escapó de este ridículo rompecabezas?
—¡Un troll es un encuentro de mucho más alto nivel del que una persona de su año debería afrontar sola!
—Voy a escribir a esa escuela y...
—¡Estuvo bien! —Hermione dijo en voz alta—. Mamá, el troll en Halloween fue un extraño accidente y todo terminó bien. Incluso hice amigos con él. Los accidentes raros pueden pasar en cualquier escuela.
La madre de Hermione la miró con desaprobación, con los labios apretados, pero se quedó en silencio.
—Y papá, yo... —Hermione vaciló. ¿Un encuentro de alto nivel? —Toda la carrera de obstáculos era algo opcional. No estuve en peligro en ningún momento, en que creyera no poder controlarlo—continuó—. Y no tuve que matar al troll, sólo pasarlo. Lo cegué usando un hechizo de luz muy brillante y lo pasé corriendo.
—¡Brillante! —proclamó su padre. Su madre aún parecía estar en desacuerdo.
—En la habitación de al lado había un fuego mágico en las puertas y siete botellas. Había un acertijo lógico sobre la mesa para averiguar qué poción me ayudaría a seguir adelante.
—El nivel del acertijo —dijo su padre, asintiendo con la cabeza—. ¿Lo superaste?
Hermione resopló. —Por supuesto.
Algo en su tono divirtió a sus padres; su padre sonrió ampliamente y se rió de nuevo y su madre rompió una sonrisa.
—Siempre fuiste buena con la lógica —dijo su madre, con su rostro suavizándose—. ¿Qué fue lo siguiente?
—La siguiente habitación era... ummm... —Hermione hizo una pausa. ¿Cuál era la mejor manera de explicar esto?
—¿Sí? —le dijo su padre.
—La habitación de al lado era la última habitación y contenía un espejo mágico —dijo Hermione finalmente—. Tenías que ser capaz de mirarte en el espejo y querer el premio sin querer usar el premio.
—¿Usar el premio? —su madre repitió con extrañeza.
—Como un arma mágica o un objeto especial —le explicó su padre a su madre. Se volvió hacia ella—. ¿Verdad, Hermione?
—Algo así —admitió Hermione—. Me las arreglé muy fácilmente, en realidad. No sabía de antemano cuál era el tesoro, así que fue fácil de conseguir para mí, lo remplacé con uno falso, para que otras personas no supieran inmediatamente que alguien había pasado primero.
—¿Cómo sabes que no conseguiste un falso tesoro de otra persona también? —preguntó su madre.
Hermione frunció el ceño.
—Umm —dijo—. Supongo que no lo sé
—¿Todos los demás sabían de antemano cuál era el tesoro? —preguntó su padre.
—Los otros que conozco que intentaron la carrera de obstáculos lo sabían —dijo Hermione—. Hubo pistas en la escuela, más o menos... Yo sólo hice la carrera de obstáculos primero y no me importaba la recompensa. Los otros se enteraron primero del artefacto mágico y eso fue lo que los atrajo al calabozo.
—Bien por ti por ganar —dijo su madre, complacida—. ¿Recibiste algún reconocimiento por ello, además de este premio?
Hermione lo consideró.
—Conseguí 50 puntos para mi casa que me concedieron en la fiesta de fin de año —dijo cuidadosamente—. Fue suficiente para poner a mi casa a la cabeza para ganar la Copa de las Casas.
Sus padres la miraron con satisfacción.
—Mi pequeña, una aventurera de mazmorras por derecho propio —dijo su padre. Se veía increíblemente orgulloso de ella, casi como si fuera a llorar.
—Bien hecho, Hermione —dijo su madre, sonriendo—. Estoy orgullosa de ti.
Ante la evidente alegría de sus padres, Hermione se ablandó y le devolvió la sonrisa. Era casi difícil... se había acostumbrado a ocultar sus verdaderos sentimientos, incluso si eran de felicidad.
Hubo un silbido desde la otra habitación y la madre de Hermione se puso de pie.
—Esa será la tetera —dijo, entrando en la otra habitación.
Su padre se sentó allí, mirando a Hermione con orgullo. Ella se movió, un poco incómoda.
—Hermione, he estado fingiendo ser un mago que se arrastra por las mazmorras durante años —le dijo y finalmente el reconocimiento se despertó para Hermione—. El hecho de que tú…
—¿Este es el juego al que vas a la casa del Sr. Stalling los jueves por la noche? — Hermione intervino.
—Sí. No interrumpas. Ahora —continuó su padre—, sé que tu madre puede no parecer la más comprensiva de que vayas a la escuela de magia, pero está preocupada por tu seguridad. Pero quiero que sepas que estoy increíblemente, increíblemente orgulloso de ti.
—Yo... ¿eso es genial? —Hermione ofreció. No estaba muy segura de lo que su padre estaba buscando.
—Si vas a ir a más aventuras de mazmorra, o aventuras en general, estaría más que feliz de ayudarte a conseguir cualquier equipo...
—¿Estás animando a nuestra hija a meterse en problemas? —La madre de Hermione dijo bruscamente, volviendo a la habitación con la bandeja de té.
—No. Sólo estoy ofreciendo nuestro apoyo como padres cariñosos a nuestra hija —respondió.
La madre de Hermione suspiró largamente y se acomodó en el sofá con su taza de té, poniendo los ojos en blanco. Hermione se rió.
—Hermione, ¿qué planes tienes para el verano? —Preguntó su madre, cambiando de tema con tacto—. ¿Tienes alguna tarea?
—¡Oh! Sí, nos han dado deberes de verano —dijo Hermione—. ¡También conseguí una pasantía!
—¿Una pasantía? —Repitió su padre—. ¿Después de tu primer año?
—Hermione, tienes doce años —dijo su madre, levantando una ceja—. ¿No es eso algo más para que los estudiantes mayores se ocupen de ello?
—El Mundo de los Magos ni siquiera tiene prácticas, en realidad —dijo Hermione con suficiencia—. Le pregunté a mi jefe de casa y él me encontró una. Estaré trabajando en una compañía de publicaciones mágica, ayudando a conseguir café, leer manuscritos y ayudando a editar la gramática.
Sus padres intercambiaron una mirada.
—Eso suena muy bien para ti —dijo su padre, pareciendo ligeramente impresionado—. Buena experiencia laboral, en todo caso.
—¿Significa esto que tendremos que llevarte a Londres todos los días? —preguntó su madre.
—¡No! Han accedido a darme una trasladar de trabajo, es como un… —Hermione se detuvo—. Bueno, me lleva al trabajo y me regresa todos los días a horas precisas. ¿Cómo… una pantalla de tele transportación, pero sin la pantalla?
—Eso es increíblemente práctico —murmuró la madre de Hermione, aprobadora—. Y esto te ayudará a mantenerte ocupada durante el verano.
—Excelente —dijo el padre de Hermione, asintiendo—. Estábamos preocupados de que terminaras aburriéndote. Y no sabíamos si querrías invitar a alguno de tus compañeros de la escuela a venir aquí.
Hermione hizo una mueca, imaginando las cosas que Blaise o Millie dirían sin intención.
—Probablemente es mejor si no —dijo Hermione precipitadamente—. Sin embargo, sí tengo un amigo al que le podría preguntar…
Continuará…
