Angel sabía que era el tipo de persona que podía manejar el meter la pata de una manera relativamente aceptable, sin embargo, cuando se trataba de Alastor, de alguna manera se las arreglaba para que su metida de pata fuera astronómica.

Cosa que ni él mismo se explicaba.

El día anterior, tras su patética disculpa, Alastor se había excusado diciendo que tenía que pensar algunas cosas y desde ese momento no había regresado, ni a su cuarto ni al hotel.

De cierta manera a Angel no le sorprendió, estaba molesto consigo mismo de igual manera.

Acaricio las marcas en uno de sus hombros, torciendo los labios cuando una punzada de dolor acudió a él. Sentía que el enojo debía ser recíproco por haber sido lastimado, pero no podía ni quería estar molesto con Alastor.

Debía darle crédito, si hubiera querido, realmente le pudo haber herido seriamente, pero en lugar de eso, decidió marcharse y quedarse callado.

Angel sonrió al recordar las caras de Vaggie y Charlie al verlo en el pasillo con sangre en los hombros, el mismo se hubiera sorprendido, en especial porque la herida ocurrió dentro del hotel y de parte de uno de los encargados.

Sus pensamientos se cortaron cuando alguien tocó a su puerta.

—Adelante —miró hacia la entrada de la habitación encontrándose con Alastor que venía con Fan Nuggets en brazos, quien para sorpresa de Angel, estaba dormido—, hola.

Alastor no dijo nada y simplemente caminó hasta la cama del cerdito donde lo dejó con cuidado tras acuclillarse, viéndolo acurrucarse un poco en su sitio.

El hombre de traje rojo se incorporo y camino hacia la cama donde Angel se encontraba sentado, bajo la atenta mirada de Angel.

—Lo lamento —dijo Alastor después de algunos instantes mirando hacia los hombros del chico—, siento tanto haber perdido los estribos y haberte lastimado.

Alastor permanecía de pie delante de Angel, por lo que cuando este dijo esa disculpa, Angel inmediatamente saltó de la cama. Aún le resultaba extraño estar escuchando un lo siento, tan sincero de parte de su novio, aún cuando estuviera justificado.

—Hey, está bien, sé que no lo hiciste a propósito —comentó acercándose hasta él.

Alastor al verlo más de cerca noto las marcas en los hombros desnudos de Angel; hubiera preferido que el chico tuviera su camiseta habitual, pues así tal vez la incomodidad que sentía por haberlo herido sería un menor, pero al tenerlo en camisa de tirantes, no hacía más que recalcarle en la cara su falta de la noche anterior.

—No debí lastimarte por más molesto que estuviera, debí simplemente decirte las cosas —continuó frunciendo levemente el ceño. Alastor sabía que debía disculparse, muchas veces lo hizo simplemente por formalidad, pero en esta ocasión era diferente, pues el realmente sentía lo que había ocurrido, hubiera sido o no intencional.

Angel abrió la boca y volvió a cerrarla, al ver hacia Alastor, noto la culpa en su sonrisa forzada. Casi podía jurar que los pensamientos de Alastor corrían hacia él en busca de ayuda y realmente no soporto verlo así. A Angel le hizo pensar severamente en que habría hecho Alastor en caso de que efectivamente hubiera decidido irse, ¿realmente hubiera destruido el infierno como dijo que haría?

Pensar en esa posibilidad y todo el desastre que ocasionaría en el submundo, era algo que no quería imaginar.

—Al —una de sus manos lo tomó por el mentón y lo hizo mirarlo a los ojos—, no estoy molesto contigo, pero si insistes en que te perdone, creo que hay una cosa que puedes hacer por mi —dijo queriendo que la expresión de Alastor volviera a su forma habitual.

Alastor sonrió genuinamente antes de asentir con la cabeza con lentitud.

—Lo que quieras, honey —comentó acercándose un poco más, haciendo sonreír a Angel al ver que ya lo había hecho sentir mejor.

Oh, es tan fácil de leer

—Tengamos una cita —dijo sin más logrando que Alastor ladeara levemente la cabeza.

—¿Y a dónde quieres ir? —quiso saber enarcando una ceja.

Angel le soltó el mentón y tomó la mano derecha de Alastor, tirando un poco de él, haciendo que la distancia entre ambos se acortara más. Alastor al verlo tan cerca sintió una leve perturbación en su cuerpo, aún tenía algo de culpa por lo que la cercanía del chico le ponía nervioso.

—Sorpréndeme, galán —rió para guiñarle el ojo.

Alastor se llevó su mano libre al mentón, para luego reír sutilmente.

Miro de pies a cabeza a Angel evaluando su vestimenta y tras pensarlo un poco asintió con la cabeza, recordando la idea que había tenido el día anterior antes de su pequeña riña.

—Bien, creo que tengo el lugar perfecto para un ángel como tu —al chasquear los dedos, Angel sintió un suave vértigo antes de que a su alrededor, todo se viera rodeado de luces azules y blancas.

Angel parpadeo durante un instante antes de ver alrededor y al darse cuenta de donde estaban, su corazón latió con fuerza, sintiéndose un niño pequeño.

—¡El acuario! —casi gritó soltando la mano de Alastor corriendo hacia uno de los estanques.

Alastor rió en su sitió cuando Black se materializó aún costado suyo, Alastor le indico que fuera a pagar un par de entradas a lo que la sombra simplemente asintió con la cabeza antes de irse.

Entonces Alastor camino hacia Angel notando como los demonios alrededor se alejaban en cualquier otro sentido al verlo venir, cosa que no le sorprendió.

Realmente consideraba a la mayoría de demonios ahí abajo unos descerebrados que no valían la pena, pero eso no quitaba el hecho de que el que le rehuyeran volviera sus días más monótonos al reducir la cantidad de personas con las que podía tener contacto.

No era culpa suya que le tuvieran miedo, si fueran lo suficientemente poderosos podrían inclusive atreverse a verlo y al no ser el caso, terminaban por escapar.

—¿Te gusta? —pregunto a penas llegar al lado de Angel, recibiendo en respuesta que este lo rodeara con sus cuatro brazos abrazándolo con fuerza.

—¡Siempre quise venir aquí! —chillo dándole varios besos en la cara a Alastor antes de soltarlo y ver a los peces que iban y venían, ajenos a la pareja que les observaba—, ¿cómo lo supiste? —quiso saber sin borrar su gran sonrisa, pegando las manos al cristal observando con atención a las pequeñas criaturas que nadaban en aquella sustancia líquida.

Ante la pregunta, Alastor se sintió nervioso de pronto, tardando un poco en responder.

—No quiero decir que soy el tipo de caballero que consume tu material para adultos —comentó tosiendo con algo de incomodidad—, pero... mmm, digamos que mire tu especial de 200 películas...

Angel sintió como se le subieron los colores a la cara al escucharle, llevandose inmediatamente un par de manos a la boca para girarse y verlo, encontrándose con un Alastor sonrojado.

—¿El de preguntas y respuestas? —pregunto abochornado que mirara un video donde le masturbaban mientras iba contestando a cada pregunta que le hacían en un directo—, ¡pudiste preguntar! —dijo totalmente avergonzado, tratando de no levantar mucho la voz.

Alastor se aclaró la voz llevándose ahora él, una mano a la boca.

—A decir verdad, tenía cierta curiosidad... por tu anterior trabajo —comentó mirando hacia los peces ángel que nadaban con tranquilidad por el lugar—, haces expresiones muy lindas...

Angel casi sintió que se desmayaría ahí mismo cuando sus piernas temblaron ante las palabras de su novio.

—¡Al! —dijo Angel negando con la cabeza—, eres increíble —rió al decir lo último ya un poco más calmado.

—Aunque me sentí bastante incómodo de saber que otros millones vieron el mismo video y que hubo cientos mas que pasaron por tus brazos antes que yo —Angel retiró sus manos para ver a un Alastor con el ceño levemente fruncido sin desaparecer su característica sonrisa.

—¿Te molesto eso? —quiso saber ladeando levemente la cabeza ante la expresión de Alastor.

—Naturalmente —le dijo de inmediato—, como diría Husk, me jodio mucho. Más de lo que hubiera pensado que lo haría.

—Wou, tu diciendo groserías —se rió tomándolo de la mano de nuevo—, Al, ¿no me consideras desagradable por eso verdad?

Alastor se aclaró la garganta y con su mano libre aflojo un poco el moño de su traje, pues sentía de pronto que le faltaba un poco el aire.

—Angel —llamo sin verle entrelazando sus dedos con los de la mano de Angel—, no quiero verte herido nunca más, ni por mi ni por nadie más. Detesto tanto lo que te hice y me te aseguro que no volverá a suceder, me esforzare de ello, por lo que no debes de preocuparte de que alguna vez yo te considere menos o te vea como algo indeseable, eres perfecto tal cual eres, con todo y tu pasado.

Angel sintió como su corazón dió un vuelco ante tales palabras. Dejó de ver a Alastor para ver hacia los peces, tratando de calmar el martilleo de su corazón.

Al estar en ese lugar, como pago por una mala acción de parte de su novio, le hizo darse cuenta de lo mucho que ambos habían cambiado, en el pasado probablemente hubiera mandado a volar a Alastor apenas esté ponerle una mano encima y él quizá, le hubiera matado antes de siquiera haber podido tocarlo; sin embargo ahí estaban.

Hablando.

—Sabes —dijo llamando la atención de Alastor—, hace mucho, una persona me dijo que el amor dolía, que te hacia débil, aud te destrozaba de diferentes maneras —Alastor al escucharle le vio de reojo—, pero también me dijo que el amor te fortalece, te hace más consciente de los otros y que te permite crecer como persona —Angel apreto la mano de Alastor, soltando un suave suspiro—, hemos cambiado mucho, ¿no?

Alastor al escucharlo, sonrió más abiertamente.

—Bastante —concordo bajando un poco la mirada—, realmente quiero que estés en un mejor lugar.

Angel sonrió de medio lado al ver como Alastor no se rendiría con el tema tan fácilmente, pero así como el era de obstinado, él también podía serlo.

—Lo sé, pero ¿has pensado que quizá no quiero estar en un mejor lugar? —pregunto tan serio que inclusive él se sorprendió del tono de voz que utilizó.

—Lo único que he pensado es que tu sigues creyendo que no te mereces esa redención —dijo viéndolo de reojo—, ¿es eso?

Angel se vió tentado a reír, por un segundo casi no lo resistió, pero no quería que su lado inmaduro hiciera aparición en ese momento y arruinara la atmósfera que les había tomado formar.

—Al —dijo sin más sujetando con mucha fuerza la mano de Alastor—, en parte se que la merezco, pero no es por eso que quiero quedarme.

Alastor suspiro ya sabiendo que iba en círculos, le soltó la mano antes de acercarse y rodearle la cintura con su brazo derecho, quedando uno al lado del otro observando el gigantesco acuario.

—Angel, supongo... que de alguna manera tu decisión no me gustará —musitó acariciando la cintura de Angel—, sin embargo y no lo digo como punto a considerar; debo decir que sí que preferiría saber que te encuentras en un sitio con las personas que más te amaron y que más quisiste, lejos de toda esta oscuridad que opaca tu esplendor.

Angel recargo la cabeza sobre la de Alastor tras escucharle.

Parte de las personas que más amaban estaban en el cielo pero a su vez, había otros que estaban en el infierno con él y Alastor era uno de ellos.

Sabía que en parte Alastor tenía razón, después de todo lo sufrido, merecía un poco de felicidad en su vida, sin embargo no quería aspirar a algo más si ya se sentía completo al lado de Alastor y rodeado de sus amigos en el hotel. Punto que le tomó un poco aclarar, pero que ahora tenía presente.

Sonrió tenuemente siguiendo con la mirada un pequeño pez, hasta la parte superior del acuario.

Moll... ahora lo tengo claro, deseo quedarme y eso es lo que haré, gracias por siempre haber estado a mi lado y haberme apoyado tanto, hermanita