El resto del tiempo en el acuario ambos se la pasaron hablando de cualquier tema, mirando todo con atención, pues aunque Alastor no lo mencionó, también era su primera vez en el lugar.

Para cuando la tarde cayó, Alastor creyó que era conveniente volver al hotel, sin embargo, al pensar que al regresar tendría que volver a su aburrida rutina de andar de niñero, prefirió regresar caminando a transportarse directamente allá.

Y mientras ambos salían del lugar, Black se desprendio de Alastor arrastrando sobre el suelo varios metros más adelante, hasta que Alastor ya no pudo verlo.

Ante esa actitud Alastor sujeto con algo de fuerza la mano de Angel, atrayendo su atención.

—¿Sucede algo? —preguntó deteniendo la historia que estaba contando, centrándose en la sonrisa forzada que Alastor estaba haciendo.

—Pronto lo averiguaremos —comento sin despegar la mirada del frente.

Angel ante esa respuesta frunció un poco el entrecejo.

Pronto ambos doblaron en la esquina y Black les alcanzó.

Indeseables —soltó esta antes de desaparecer.

—¿Qué quieres decir eso? —pregunto Angel desconcertado.

Alastor a su lado sonrió un poco.

—Lo que significa, gente indeseable.

—¿Donde? —inquirio mirando en todas las direcciones, pero Alastor no se preocupo en responder porque solo unos metros más, observó cómo dos hombres se dirigían hacia ellos.

—Así que en lugar de irse, decidieron venir—musito burlesco.

Angel al ver de quien se trataba, se detuvo en seco.

—Oh, no...

—¡Oh, sí! —corrigió Alastor riendo mirando hacia el padre de Angel—, muy buenas tardes —saludo por cortesía inclinando levemente la cabeza.

Henroin al ver a su hijo sujetando la mano de Alastor, escupió hacia el suelo, visiblemente disgustado.

—Eran buenas antes de verlos, par de fenómenos —gruño sin despegar la mirada de las manos entrelazadas.

Angel abrió la boca pero al ver la expresión de su hermano Arackniss la cerró.

—Realmente me decepcionas —dijo Arackniss mirando hacia Angel—, es cierto que nunca espero nada de ti, pero dejarse joder por un genocida hijo de puta con tal de tener un poco de protección... es caer muy bajo, ¿no lo crees?

—¿Disculpa? —gruño ofendido—, el es mi novio y no busco nada de él, ¿por qué no se van a joder a otra parte?

—Cuida tu vocabulario, pedazo de mierda —gruñó Henroin haciendo a Angel cerrar la boca de inmediato.

Alastor suspiro negando lentamente con al cabeza, ensanchando su sonrisa.

Supuso que eso pasaría, pero igual quiso ver el resultado y aunque le decepcionó un poco que Angel no fuera más asertivo con su padre como lo era con todo el mundo, podía entender esa necesidad de querer ser aceptado por la familia.

Sin embargo, no tenía tiempo ni ganas de soportar ese lado de la familia de Angel, si no eran Molly, no le importaban.

—Lamento mucho el cambio de tema tan abrupto, pero hay algo que habría querido preguntarle, en mejor circunstancias por supuesto —comentó dando un paso al frente, soltando la mano de Angel, que le vio preocupado. Y aunque sabía que era un cambio de tema abrupto, lo prefirio así a mantenerse más tiempo en el lugar.

Henorin al verlo venir, instintivamente dio un paso hacia atrás.

—¿Qué carajos quieres?

—¿Me daría permiso de salir con su hijo? —pregunto haciendo que los presentes le vieran como si le acabara de crecer una segunda cabeza—, no espero un sí por respuesta, porque bueno, sinceramente no me importa lo que piense, pero al menos, habré cumplido con preguntar por protocolo.

Angel se llevó una de sus manos a la boca, ocultando la inevitable sonrisa que acudió a su rostro.

—¿Te crees que te daría el permiso de salir con mi hijo alguna vez? No te lo mereces —dijo Henroin frunciendo el ceño, logrando que Alastor le viera un poco disgustado por la respuesta, aunque intentara disfrazarlo—, puede conseguirse algo mucho mejor que tú, radio demon.

Angel al lado de su pareja y frente a su familia, parpadeo confundido.

—¿Es un no? ¿Le dijiste que no? —inquirio sintiendo que todo eso era una broma—, ¡por favor!, ¿como te atreves?

Alastor se aclaró la garganta ante el rostro inquisidor de Henroin y de Arackniss.

—Esta bien, dulzura—dijo sonriendo sintiendo la ira de su novio—, será una relación sin la bendición del padre, no es como que la necesitemos de todas formas—comentó restándole importancia—, pero solo para que sepa, a su hijo nunca le faltara nada —le dijo ya dando por terminado ese punto.

—Ya lo creo, eres un pez gordo —musitó Arackniss con los brazos cruzados.

Alastor rió acomodando su monoculo, extendio su mano derecha que Angel tomó de inmediato.

—Si nos disculpan, es hora de irnos —comentó pasando por un costado, sin soltar a Angel en ningún momento—, ¡oh! Casi lo olvidaba.

Ambos hombres le vieron entonces, pero sin bajar la guardia.

—Cómo vuelvan a molestarlo o siquiera pensar en tocarlo, yo mismo les arrancaré extremidad por extremidad hasta que sean un montón de jirones de carne irreconocible —la estática a su alrededor era tan densa que tanto Arackniss como Henroin se vieron obligados a retroceder—, ¿entendido? —finalizó con una sonrisa desapareciendo esa nube para seguir con su camino, con un Angel igual de asustado que sus familiares.

Arackniss miró con la boca abierta como se alejaban.

—¿Padre? —inquirio cuando este seguía inerte mirando hacia ambos hombres alejarse.

—No lo apruebo, pero al menos está en mejores manos ahora —sin agregar algo más, siguió con su camino, bajo la curiosa mirada de Arackniss.

Alastor apenas sentir que se alejaban, se relajo un poco.

De haber sido necesario, si los había lastimado, claro que no al grado de su amenaza, pues le gustara o no, eran familia de su novio.

—Me ofende un poco que haya dicho que no —comento tras un momento mirándole de reojo.

—¡Lo sé! —soltó Angel riendo—, imagine que le valdría un bledo con quien estuviera saliendo, pero sorpresivamente no me quiere ver con nadie.

—Bueno, puede que tu padre sea un poco más complicado que eso —comentó divertido.

—Complicado una mierda, es un mamón, eso es lo que es —ante esa respuesta Alastor no pudo evitar reír.

—Hubiera usado otro término para referirme a él, pero eres bastante acertado —comento sin borrar su sonrisa.

—Jamás pensé que alguien pediría permiso para salir conmigo —apuntó con una sutil sonrisa.

—Bueno, ya que estamos saliendo, pensé que era una buena idea, para formalizarlo un poco más... aunque siendo sincero, no espere que me dijera un no tan rotundo, ¿que te puedes conseguir algo mejor dijo? ¡Pamplinas! No habrá nada en el infierno que alguna vez se me pueda comparar —Angel inevitablemente soltó una fuerte carcajada al ver el ego de su novio tan inflado por la negativa de su padre.

Definitivamente le había dolido en el orgullo.

—Ya lo creo sonrisas, ya lo creo.