Con esto de la cuarentena y todo lo demás, no hay excusa para no avanzar con las historias ¿no?
Espero que todas estén bien y sanas en sus casitas…
Gracias como siempre a Ikdv por su traducción y a LidiaaIsabel por la corrección.
…o…o…
Capítulo 68: Lleuwlynn & Selwyn
El traslador dio un jalón detrás de su ombligo haciendo girar su estómago, pero Hermione pudo suprimir sus náuseas, desesperadamente enfocándose en la sensación del aire dentro y fuera para estabilizar su sentido de sí misma. No quería que la primera cosa que hiciera en su nueva pasantía fuera vomitar sobre los zapatos del señor Vitac.
— ¡Hermione Granger! ¡Justo a tiempo!
Hermione abrió sus ojos para ver a Cadmus Vitac ofreciéndole una sonrisa, viéndose igual de agotado como se veía en la oficina del profesor Snape. Estaba vistiendo un traje de un color mostaza con una túnica naranja brillante.
—Señor Vitac —dijo Hermione, guardando su traslador en su bolsa. Le ofreció una ligera inclinación—. De nuevo muchas gracias por la oportunidad. Estoy muy emocionada por comenzar.
Cadmus levantó una ceja y le dirigió una lenta mirada, viéndola cuidadosamente. —Primera lección —dijo abruptamente—. Lo que es apropiado de vestir y lo que no en el trabajo.
Hermione sintió su corazón hundirse.
—Lo… siento —dijo—. Hice lo mejor que pude para parecer profesional, realmente lo hi…
Y lo había hecho. Su madre le había ayudado a poner sus imposibles rizos en un moño francés elegante y Hermione incluso se había puesto medias con su vestido y tacones, se había puesto su mejor saco negro sobre esto. Pensaba que se veía muy adulta. Escuchar que había hecho todo mal era descorazonador.
—Luces muy profesional —le aseguró Cadmus—, pero para la profesión incorrecta. Ven. Déjame mostrarte.
Le hizo un gesto para que la siguiera y Hermione caminó detrás de él, haciendo lo más que podía para no tambalearse en los tacones de su madre. Bajaron el pasillo hasta unas grandes puertas de color rojo, las que Cadmus abrió, y Hermione jadeó.
Lucía casi como un almacén, pero de alguna forma increíblemente no. Había personas con escritorios en todos lados y luces que brillaban raramente sobre ellos, murmurando sobre páginas de manuscritos. Detrás de todos ellos había libreros increíblemente grandes, con escaleras en ellos que eran de dos o tres niveles de alto. Páginas iban de un lado a otro, recogiendo referencias de las estanterías y corriendo con ellas hacía los editores, que las atrapaban, murmurando para ellos mientras leían.
—Esta es la sala de trabajo —le dijo Cadmus—. Ahora; ¿Qué es lo primero que notas sobre cómo están todos vestidos?
—Nadie viste túnicas exteriores —observó—. Usted es la única persona que puedo decir que lleva una.
—Muy bien —dijo Cadmus— ¿y qué más?
Hermione le dio otra mirada a la sala, antes de levantar la vista implorante. Cadmus río un poco.
—Vamos a presentarte, y veremos si puedes descubrirlo —le dijo.
La guió hacia las mesas. Hermione sintió una extraña sensación de nervios en su garganta, y trató de mantenerla abajo.
Para su sorpresa, mientras se acercaban a una de las mesas, la pareja de personas miraron hacia arriba abruptamente y nerviosamente y se pusieron de pie. Hermione miró a Cadmus, con duda.
—Chicos, esta es Hermione Granger —les dijo—. Ella va a estar ayudándonos este verano.
Los dos hombres intercambiaron una mirada antes de ofrecerle inclinaciones pronunciadas.
—Complacido de haberla conocido, señorita Granger —los dos le dijeron. Los ojos de Hermione se ampliaron.
—Ah, ustedes no tiene que…
—Hermione aquí está aprendiendo hoy sobre cómo nos vestimos aquí en Lleuwlynn y Selwyn —dijo Cadmus riéndose—. Ahora, Hermione ¿qué observas?
Hermione se mordió el labio.
—Solo están vistiendo túnicas básicas, y están algo empolvados —dijo Hermione—. La mujer de por allá está vistiendo una túnica abierta.
—Exactamente —dijo Cadmus asintiendo—. Práctico. Fácil. Nada elegante aquí, nadie más va a vernos además de los libros. —le dirigió una mirada apreciativa—. Estas vestida más para una oficina del Diario del Profeta que para aquí, debido a que los reporteros están a la vista pública. Aquí, a nadie le importa lo que vistas, mientras estés adecuadamente cubierta y puedas moverte rápidamente.
Hermione suspiró.
—Lo intentaré mañana —le dijo.
—Estoy seguro de que le encontrarás el truco —le aseguró. Y sonrió indulgentemente—. Además, se supone que tengo que enseñarte cosas de negocios como esta ¿cierto? Eso fue lo que dijo Severus.
La guio alrededor, presentándola a los otros. Hermione se sentía más y más rara mientras pasaba el tiempo, con todos inclinándose ante ella y eso. Al menos estaba demasiado arreglada, pensó para sí misma, no con poca ropa. Mejor demasiado preparada que no preparada.
Después de conocer a todos, Cadmus la llevó hacia su escritorio. Ahí había una pluma, un tintero de tinta roja y una pila de papeles.
—Este es tu escritorio —le dijo —tu primer trabajo es revisar gramaticalmente este manuscrito, ya fue revisado por hechos, así que no te preocupes por eso.
—¿Quiere que también revise estilo? —Preguntó Hermione, tomando asiento y acercando su silla—. ¿Frases confusas y esa clase de cosas?
Cadmus lo consideró por un momento y luego se encogió de hombros.
—Puedes hacerlo —dijo— ¡No puede empeorarlo!
La dejó hacer eso y se alejó.
Hermione pasó el primer día de su internado leyendo todo sobre pestes de jardín y diferentes formas de manejarlas. Se comió un sándwich en su escritorio a la hora del almuerzo, pero siguió leyendo y marcando mientras lo hacía. Para el final del día, había terminado el manuscrito y lo tenía todo marcado, y había aprendido más de lo que nunca pensó que necesitaría saber sobre gophers, conejos, doxies, hadas y nomos.
—Bien hecho —le dijo Cadmus cuando regresó—. Esto ayudará mucho...
—Podría haber empezado con otro —admitió Hermione—. No terminado, pero empezado. ¿Podría dejarme dos, mañana?
Las cejas de Cadmus se levantaron casi hasta la línea de su cabello.
—Veremos cómo estuvo este, y lo discutiremos mañana —le dijo—. Déjeme acompañarla de regreso al vestíbulo, solo hasta que se sienta cómoda en el lugar.
Hermione se balanceó detrás de él en sus tacones hasta el área de recepción, antes de sacar el traslador. Miró al reloj, dos minutos para irse, y luego le dio una inclinación.
—Gracias de nuevo por esta oportunidad —le dijo con honestidad—. Estoy realmente emocionada por aprender sobre la publicación.
Cadmus se rió entre dientes. —Señorita Granger, si usted marcó esto —dijo, sosteniendo el manuscrito en alto—, con la misma habilidad y precisión con la que hizo su ensayo de prueba, créame, yo voy a estar ganando más de este acuerdo que usted.
El traslador la jaló abruptamente desde el ombligo, girando a Hermione a través del espacio para aterrizarla fuertemente en su sala de estar. Se tambaleó en sus tacones y cayó hacia atrás en el sofá, ligeramente mareada, pero aliviada de que su primer día no había terminado tan mal, después de todo.
-o-o-
Trabajar en Lleuwlynn y Selwin fue mucho mejor el siguiente día, cuando Hermione vestía una simple túnica de verano, y nadie tuvo ninguna razón para mirarla fijamente y dirigirle miradas extrañadas. Para el viernes, ya había dejado las túnicas y estaba usando pantalones negros y una blusa negra para el trabajo, nadie ponía atención a lo que la gente estaba usando, mientras no fuera elegante. Había atrapado a uno de los pasantes en las estanterías que estaba usando unos gastados pantalones de mezclilla azules y una vieja camiseta de Quidditch; mientras que ella pudiera caminar libremente y terminar su trabajo, sospechaba que estaría bien.
Su trabajo principal seguía siendo revisar gramaticalmente manuscritos. Cadmus Vitac apreciaba mucho su habilidad en hacerlo y había comenzado a preguntar en voz muy alta si podía hacer un hábito en enviar sus editores de copias a una escuela Muggle para que aprendieran su gramática propiamente. Hermione se escondía más y más en su silla cada vez que él hacia eso, insegura pero viendo los rostros de los otros editores de copiado que estaban alrededor de ella mientras se ponían más y más rojos. Hermione sospechaba que su habilidad con la gramática venía más de lo mucho que le gustaba leer y las correcciones constantes de su madre mientras crecían que solo la escuela Muggle, pero no iba a decir ni una palabra.
Además estaba el bono añadido de que incluso mientras estuviera trabajando, estaba leyendo y aprendiendo sobre magia, dependiendo de lo que estuviera leyendo. Varios de los libros que leyó estaban un poco más allá de su liga, pero estaba complacida con la cantidad que podía entender. Había muchos buenos libros sobre defensa contra las artes oscuras y criaturas que Hermione encontró fascinantes, y Hermione se encontró con una lista de hechizos que quería aprender después en sus notas, el encantamiento Patronus en lo alto de su lista. Cualquier cosa que pudiera derrotar algo tan terrorífico como un Dementor era algo que sería necesario.
Cuando no estaba editando, Hermione traía café para otros editores, haciéndoles sombra en sus trabajos o ayudando a los revisores de hechos mientras corría y encontraba libros de referencia en la gigante librería que tenían.
Los revisores de hechos eran impresionantes, y Hermione los admiraba inmensamente. Era increíble verlos leyendo, algunas veces murmurando silenciosamente las palabras, y luego levantándose de repente y cobrando vida, ladrando instrucciones. Y era aún más impresionante el hecho de que no tenían la necesidad de revisar a cada dato, solo algunos; cada uno de los revisores de datos parecía tener una increíble memoria llena con todo tipo de oscura y mágica información con la que podían referenciar. Hermione deseaba que ella pudiera recordar tanto.
Los compañeros editores de copiado de Hermione no parecían quererla mucho, algo que a ella no le importaba, los pasantes eran más divertido para Hermione para intentar hacer amigos. Todos tendían a ser excéntricos traga libros que habían tomado el trabajo más por el beneficio de estar alrededor de libros todo el día que por el salario que venía con él, un impulso que Hermione podía entender bien.
También tendían a ser jóvenes. Uno de ellos, Michael, era un chico alto y delgado que no tenía mucho de haber salido de Hogwarts y que disfrutaba discutir teorías obscuras mágicas con ella. Otra, Claire, era una mujer joven y bonita en sus veintes que había decidió enseñar a Hermione las diferentes teorías de la publicación y el catálogo, al igual que como la magia, se veía afectada en las diferentes fases de la luna. Cada vez que Hermione preguntaba donde habían aprendido esas cosas, ella siempre se encogía de hombros y daba como respuesta "las estanterías". Siempre era de un libro de algún lado en las estanterías.
"Las estanterías" se refería a las filas y filas de grandes libreros de dos pisos que estaban en la parte trasera del cuarto; enormes, amenazadoras y fascinantes. Hermione las encontraba increíbles. Tenían libros desde hacía siglos, encantados y protegidos contra el daño. Hermione le preguntó a uno de los pasantes acerca de estos en algún momento, y el pasante solo se encogió de hombros.
—Gran parte de ellas son solo una biblioteca de referencias para los revisores de datos, pero nos quedamos todas las ediciones originales de las cosas que publicamos —le dijo—. Si un cambio en un libro no es considerado lo suficientemente serio para publicar una retracción o una nueva edición, solo editamos el original y lo componemos.
—¿Editar el original…? —Hermione se había preguntado.
Eso había llevado a Hermione a un curso rápido de cómo los libros se publicaban en el mundo mágico.
Había una prensa de impresión que se usaba para imprimir las páginas de los libros y presionar la tinta en las páginas. Sin embargo, cada página era solo impresa dos o tres veces, no cientos de veces para los cientos de libros que se tenían que hacer. Después de que las suficientes páginas para que dos o tres libros se hubieran hecho, las páginas de los libros se pegaban, la cubierta se cosía y los libros se completaban.
Después de eso, los libros iban al departamento del deletreado de hechizo, un grupo de personas determinadas pero de apariencia peligrosa, ubicados en un cuarto a un lado del granero. Uno de los tres libros sería designado como la copia "maestra" y una sería de hechizo lo asegurarían como tal. El hechizo Gemino sería luego utilizado para duplicar la copia maestra una y otra vez, hasta que tuvieran la cantidad de copias necesarias para la corrida impresa.
Más realizadores de hechizos pondrían luego con hechizos de protección de derechos de autor, para asegurar que esas copias no podían ser copiadas. Eso aseguraba que si algún cambio necesitara ser hecho, un pequeño cambio en la copia maestra se mostraría en todas las copias duplicadas, y que si el libro se vendía por completo, otra tirada del libro podría realizarse desde la copia maestra con poco problema.
Al segundo libro se le designaba como la copia "original". Estas se marcaban claramente en sus cubiertas internas y se hechizaban contra toda decadencia y cambios. Esta era la edición original del libro y debía permanecer prístina y nunca tocarse; estos se ponían en una diferente parte de la biblioteca que el resto de los otros libros.
Algunas veces se hacía una tercera copia del libro, designada como el "rastreador". Si un libro era particularmente académico y debía cambiar mientras más avances surgieran, las copias rastreadoras eran más comunes. La copia rastreadora era hechizada para reflejar todos los cambios hechos, en diferentes colores de tinta, y para recordarlo cada edición se actualizaba en sus cubiertas internas. Al presionar la varita en las palabras "tercera edición" en un libro, Hermione podía ver el que el texto del libro cambiaba y volvía en el tiempo para mostrarle lo que había habido en el libro en otro tiempo, y miraba el texto regresar cuando la separaba, recuperando su actual presentación de sexta edición.
Era fascinante para Hermione, y se encontró a si misma rogándoles a los realizadores de hechizos para libros a que le enseñaran como realizar los hechizos de publicaciones cuando estaba en sus descansos. Los realizadores de hechizo eran muy serios y se negaban, citando los derechos de autor y como los hechizos eran protegidos y solo debían usarse para la casa de publicación, pero unos de los realizadores de hechizos cedió, ocasionalmente enseñándole a Hermione los movimientos de varitas o el encantamiento para un hechizo o dos al lado de la cafetera. Le dijo estrictamente que esos hechizos eran solo para ser usados en la casa publicadora y no por ella, al menos no en varios años, hasta que fuera lo suficientemente poderosa para manejarlos, pero de todas formas se los enseñó. Hermione hizo notas secretas en un diario de los encantamientos y los movimientos de varita para intentarlos después cuando fuera mayor. Esperaba que fuera capaz de obtener la misma pasantía el próximo verano, pero solo en caso de que no lo hiciera, quería intentarlos por su cuenta alguna vez.
El marcado de libros era fascinante, y motivaba a Hermione a ver lo importantes que todavía eran los libros en el mundo mágico; los libros en el mundo Muggle se fueron convirtiendo en menos y menos populares con el paso del tiempo contra la popularidad creciente de la televisión.
Por una vez, Hermione se encontró agradecida de las antiguas formas del mundo mágico.
Continuará…
N/T: Hermione la Beta jajaja.
