Después del incidente con su padre y hermano, Angel considero conveniente no salir un tiempo, después de todo aunque no ocurrió algo que lamentar, no quería tentar la suerte de sus familiares y toparse con Alastor en otro momento menos adecuado.
Al pasar de los días, Angel sintió como si todos a su alrededor estuvieran actuando extraño; al principio creyó que era su propia paranoia por la aparente calma perpetua que se había asentado sobre el hotel y en Ciudad Pentagrama en general, pero cuando esa sensación no desaparecía y contrario a ello iba incrementando, no le quedo más que indagar entre los pacientes si algo estaba ocurriendo, porque aun que lo aceptara o no, el también era uno de ellos.
—¿Nada dices? —la chica de tres ojos negó con la cabeza una vez más.
—En serio, todo está bien, de hecho, la señorita magne me dijo que si sigo como voy, podre irme en un par de meses —dijo con una sonrisa.
Angel sonrió de regreso y la dejó marchar.
No entendía que pasaba y si entre los pacientes no estaba el problema, obviamente lo era entre los que administraban el hotel; y ahí estaba el problema.
Ultimamente ninguno tenía tiempo para nada, exceptuando a Vaggie, que parecía ser la única que directamente atendía las dudas de todos, por lo que ni lento ni perezoso se dirigió hacia ella cuando estaba en su descanso en el jardín.
—¡Hey, Vag! —saludo sentándose al lado de ella.
La chica le vió de reojo bajando el libro de leia.
—¿Se te ofrece algo? —pregunto curiosa por la expresión que traía el chico.
Angel suspiro mirando hacia el cielo.
—Me siento raro desde hace algunos días y bueno, mi cuerpo solo se pone así cuando algo malo pasara, ¿algo fuera de lo normal? —preguntó por fin mirando a Vaggie, que contrario a lo que esperaba le miro preocupada.
—¿Raro como? —quiso saber incorporándose un poco observando de pies a cabeza.
—Siento... mi cuerpo más ligero y constantemente observado, como si algo estuviera fuera de lugar, como si-
—Ya no perteneces aquí —jadeo Vaggie poniéndose de pie—, Angel, ya puedes redimirte.
Ante esas palabras se quedó abruptamente callado, sintiendo el golpeteo incesante de su corazón contra su pecho.
—¿Eh?
Vaggie al no ver reacción por parte de él, rodó su ojo bueno.
—¡Puedes irte Angel! —repitió la chica esta vez con una sonrisa—, esa sensación es normal, indica que ya puedes ir a Heaven, todos los que han pasado por la recuperación se han sentido así antes de irse, te están llamando de Heaven, ¡tenemos que decirle a Charlie!
Angel al verla alejarse, comenzó a negar con la cabeza.
—¡Espera, Vaghata! —grito poniéndose de pie yendo tras la chica que ya había avanzando hasta el pórtico del hotel.
La chica se detuvo algo exasperada viéndolo alcanzarla.
—¡Lo hubieras dicho antes!
—¿Como carajos iba yo a saber que el cielo me estaba llamando? —se quejó cruzándose de brazos—, ¿a que te refieres con decirle a Charlie? ¿Qué pasará si le dices?
—Debes irte a Heaven Angel, si nos hubieras dicho antes, te hubieras podido despedir adecuadamente de todos, pero no dijiste nada, ahora el cielo te llama, no puedes quedarte aquí más tiempo —informó entrando al hotel ante un aturdido Angel que aún procesaba lo que le acababa de decir.
—¡No jodas! —grito siguiéndola por el pasillo—, ¡deja de jugar! ¡Es muy pronto! —gruño subiendo las escaleras junto a Vaggie
—Angel, no es pronto, esto ya lo sabias hace semanas —recrimino Vaggie—, deja de llorar, podrás ir con tu hermana.
—Pero-
Sin poder decir una palabra más la puerta ambos fueron transportados hasta la puerta de la oficina de Charlie, que se abrió unos segundos después; de esta salió Alastor que al verlos ahí, les sonrió más abiertamente.
—Hola, dulzuras, ¿se les ofrece algo? —pregunto mirándolos con curiosidad pues hacía un rato Black le había dicho que algo ocurría pero no le comento el que—, ¿ocurrió algo? —dijo esta vez más serio al ver que ambos seguían en su sitio.
—Angel está siendo llamado por el cielo.
—¿Qué? —soltó mirando desconcertado a la chica que entró en la oficina, para inmediatamente ver hacia Angel—, ¿por qué no dijiste nada?
Angel parpadeo un par de veces antes de fruncir el ceño.
—¿Como carajos iba a saber que lo que sentía era eso? —dijo ahora sintiendo un gran nudo en la garganta.
—¡Angel! —llamo Charlie llegando hasta el y abrazandolo—, ya puedes irte, estoy tan orgullosa de ti —dijo con una enorme sonrisa, pero contrario a ello, lo único que vieron todos fue como Angel se ponia a llorar—, ¿Angel?
—¡No quiero irme! —berreo empujando a Charlie, tropezando con sus pies e inevitablemente cayendo de sentón en el pasillo.
Desde ahí se limpiaba inútilmente las lágrimas.
—No puedes quedarte, Angel, ya no estas tan contaminado para estar aquí abajo, no jodas —gruño Vaggie mirándole mal por haber empujado a Charlie, quien tenía una expresión triste en su rostro.
—Angel —llamo Charlie extendiendo una mano, pero este solo veía como Alastor fruncía más y más el ceño—, es hora de irse, tenemos que ir al jardín para una ceremonia improvisada.
Angel comenzó a negar con la cabeza llorando más, no podía creer que eso le estuviera pasando, ¿es que no podía negarse? De haber sabido que ya había alcanzado su límite, habría ido a volar algún poblado junto a Cherri o una tontería de mayor magnitud, eso era tan abrupto que no le dejaba tiempo de nada.
—¡Alastor! —lloro mirándolo pero solo le vio desviar la mirada y darle la espalda.
—Los espero en el jardín, Angel, es hora de irse —dicho eso desapareció dejándolo con la boca abierta en el suelo.
—Al... ¡hijo de perra! —sollozo siendo ayudado por Charlie y Vaggie a ponerse de pie.
Ambas caminaron por el pasillo intentando consolar a Angel, quien no paraba de llorar y decir que no quería irse.
—No seas estúpido, di que Alastor te está dejando marchar —comentó Husk cuando se les unió tras ver como no lograban hacer a Angel cruzar el espacio que les separaba de la puerta al jardín—, vete ahora que puedes.
Angel forcejeo pero fue inútil, entre los tres terminó siendo arrastrado hasta el jardín.
—Es lo mejor para ti, pronto estarás con tu familia —dijo Vaggie tratando de tranquilizarlo.
Tanto ella como Angel quedaron en el centro cuando una tenue luz bajó del cielo, iluminandolos a ambos. Angel al verse bajo ella, sintió una increíble calidad que le envolvió de momento, mostrando cómo era su verdadera forma antes de morir.
Charlie salió de la cascada de luz, observando el pánico en el rostro de Angel.
—¡No me jodas! —soltó mirando a los presentes verle y entre ellos, un Alastor distante y sin sonrisa alguna observando la escena—, no quiero irme, por favor, Charlie... —cuando intento salir, fue como si tocara vidrio, fue imposible cruzar tal cual lo había hecho ella.
La chica se llevó ambas manos a la boca.
Sabía que era posible que se quedara, pero si la voluntad de Angel dudaba, sería arrastrado al cielo. Ella no podía simplemente ignorar el hecho de que ya no pertenecía al infierno, era una verdad irrefutable, por lo que ir en contra de Heaven podría ser contradictorio para el hotel y su objetivo.
—Angel, esta es tu redención, vamos a extrañarte —musitó Charlie con pesar, sabiendo que si Angel se quedaba, sería por su propio pie.
Angel guardó silencio dejando que sus lágrimas cayeran de su rostro. Miró hacia Alastor y este desvió la mirada hacia el suelo.
Lo sabía, Alastor tenía el poder para sacarlo de ahí, para hacerlo quedarse pero prefería verlo marchar. Ante eso una increíble ira acudió a él, así como una gran decepción.
No seré feliz en ese basurero... no quiero irme, carajo
Angel puso ambas manos sobre el borde de luz, sintiéndolo temblar bajo sus manos, ante ello, un suave hueco se instauró en la base de su estómago.
—¡Rechazó la redención! —grito golpeando el vidrio que se partió dejándolo irse de golpe contra el suelo, perdiendo su forma humana en el proceso.
La luz inmediatamente desapareció ante el espanto de los presentes.
—¡Angel! —grito Vaggie al verlo ponerse de pie y correr dentro del hotel a toda velocidad, Alastor al verlo pasar intentó detenerlo pero Black se metió entre ambos, parandolo.
—¿Qué haces? —gruño apartandolo entrando por Angel.
Afuera, la conmoción se hizo presente.
