Capítulo 71: Un descubrimiento preocupante.

Mientras Hermione disfrutaba su verano, notó que Harry había dejado de responder a sus cartas. Algo preocupada, Hermione llamó al número que Harry le había dado. Una mujer educada la saludó con un "residencia Dursley" y Hermione le dio las buenas noches antes de preguntarle si podía hablar con Harry Potter. Hubo un jadeo, luego un fuerte alboroto en el fondo y luego un hombre frenético que le gritó que no había Harry Potter que viviera allí, que dejara a su familia sola y que nunca más volvería a hablar con él, antes de que se cortara a llamada duramente. Hermione había mirado su propio teléfono por un largo momento, antes de dejar cuidadosamente el auricular en su base.

Esa no había sido la reacción que ella esperaba. Que Harry no contestara sus cartas era preocupante. Sus parientes negando que viviera allí era alarmante. Hermione se mordió el labio, pensando. Lo primero que tendría que hacer sería investigar exactamente lo que estaba sucediendo. No podía hacer ningún plan sin saber exactamente a qué se enfrentaba. Recordando su lección de su círculo ritual, Hermione se acercó a sus padres, contandoles que podría visitar a un amigo el viernes por la noche y regresar más tarde al día siguiente.

—Vive con su familia y es terriblemente infeliz allí —dijo, instando. —No se le permite irse y tener un amigo allí significaría mucho para él.

Sus padres se miraron, compartiendo una mirada ponderada, conversando sin decir una palabra. —¿Este es Harry Potter? —preguntó su madre.

—Sí —dijo Hermione. —Vive con sus parientes muggles, quienes lo acogieron después de que mataron a sus padres. No son fanáticos de la magia.

—¿Señor Harry Potter? —enfatizó su padre, entrecerrando los ojos. Hermione captó su tono y su rostro se puso rojo.

—¡No voy a pasar la noche ahí! —dijo Hermione, horrorizada. —Es solo que tengo mi pasantía hasta el viernes por la tarde y Harry tiene que hacer los quehaceres la segunda mitad del sábado, así que pensé si iría después de la cena…

—¿Dónde te vas a quedar? —preguntó su madre y la cara de Hermione ardió.

—¡No en la habitación de Harry, si eso es lo que estás preguntando! —ella declaró. —Tienen… tienen otro lugar donde puedo dormir.

Eso era verdad; Harry había mencionado cómo solía dormir en el armario debajo de las escaleras. El hecho de que Hermione no tuviera la intención de dormir allí no era algo que ella mencionara. Sus padres se miraron y suspiraron. —Esto es muy importante para ti, ¿no? —dijo su madre. Sus ojos parecían pesados.

—Lo es —insistió Hermione. —Realmente lo es.

—¿Tienes una manera de ir y regresar? —preguntó su padre. —O se espera que…

—Hay un autobús mágico que puedo tomar —dijo Hermione. —Puedo pagar la tarifa con mi pasantía fácilmente. Viene a todas horas.

Sus padres intercambiaron otra mirada. —¿Tienes la intención de ir este viernes? —preguntó su padre. —¿En dos días?

—Bueno, sí…

Su madre resopló y se levantó, sacudiéndose la ropa, antes de cruzar los brazos y mirar a Hermione. —Puedes ir —le dijo.

—¡Sí!

—Si vienes conmigo —terminó su madre. —Ahora mismo.

Hermione parpadeó pero se levantó, complaciente. Su padre sonrió, pero Hermione siguió a su madre. —¿A dónde vamos? —Preguntó Hermione. Su madre la miró mientras subían las escaleras, pero ella no respondió. Terminaron en la habitación de sus padres. Hermione se sentó en la cama de sus padres y para su sorpresa, su madre también se sentó en la cama, doblando sus piernas con elegancia.

—Confío en ti —le dijo su madre, —pero no vas a la casa de un chico a pasar la noche sin haber tenido esta conversación conmigo.

Ella miró a Hermione con una mirada divertida y la cara de Hermione ardió. —¡Mamá! ¡Ya me has contado todo sobre el sexo!

—Sí, pero como resumen, a grandes rasgos—le dijo su madre. —Ciertamente aún no conoces los detalles.

—¡Todavía no he tenido mi período! —Hermione se opuso, horrorizada. —¡Ni siquiera puedo tener sexo todavía!

—Mira, ahí es por qué necesitamos tener esta conversación, dijo su madre intencionadamente. —Ciertamente puedes tener sexo; es poco probable que quedes embarazada. Pero ciertamente tienes toda la anatomía necesaria, Hermione.

La cara de Hermione se enrojeció y dio un largo y exasperado suspiro de derrota. —Bien.

—Espera —su madre le dirigió una mirada burlona cuando Hermione se puso de pie y salió de la habitación, regresando un momento después con un cuaderno muggle y un juego de bolígrafos de colores.

—¿Vas a tomar notas? —dijo su madre, mirando fijamente.

—Bueno, si algún día quiero tener relaciones sexuales, bien podría ser bueno para eso —Hermione abrió su cuaderno, miró los bolígrafos en la colcha y seleccionó uno verde. —Si escribo cosas, algún día podré hacer referencia a mis notas si tengo una pregunta sobre algo, como si estoy en la escuela y no estás disponible.

Miró a su madre, que la estaba mirando con una expresión en blanco. Hermione parpadeó. —... ¿No es una buena idea? —preguntó Hermione, mordiéndose el labio. Poco a poco, su madre comenzó a reír.

—Oh, Hermione —dijo, estirando la mano y acariciando los rizos de Hermione. —Te amo. Nunca cambies.

La cara de Hermione estaba roja cuando su madre retiró la mano, pero fue capaz de reprimir su vergüenza al poner firmemente su mente en modo académico cuando su madre comenzó a hablar sobre la mecánica de los actos sexuales, la psicología de la atracción y cómo evitar quedar embarazada o contagiarse una enfermedad, con Hermione tomando notas todo el tiempo.

Continuará…

N/T: Nunca tuve la "charla de sexo" con mis padres, todo fue investigación privada y al final salió todo muy bien y responsablemente. Ahora tengo dos niñas y ya estoy preparando mi charla con ellas.