Todos los personajes y la historia pertenecen a JK Rowling

POV HERMIONE GRANGER 26

Nada más abrir los ojos lo primero que sentí fue una sequedad muy grande en mi boca. Giré la cabeza con lentitud. Notaba que me costaba moverme, era porque tenía el cuerpo entumecido. A mi derecha estaba Draco siendo inundado a besos por su madre. Sonreí al verle, era una escena adorable. Draco estaba rojo como un tomate.

—¡Mamá, para ya, por favor!—se quejó Draco.

—¡Ni pensarlo! ¡No sabes lo que he sufrido estos días! ¡Merezco una recompensa por este sufrimiento! —contestó Narcissa y porsiguió con sus besos sonoros en las mejillas de Draco. —¡Mi pequeñín está bien! —pequeñas lágrimas se asomaban por el rostro de la madre de Draco.

Me hice la dormida, no quería interrumpir su encuentro. Media hora más tarde se fue Narcisa Malfoy. Prometiéndole que le haría su comida favorita cuando regresara a casa.

—No hace falta que te sigas haciendo la dormida, Hermione. —oí la voz de Draco. Me incorporé de la cama y le dediqué una mirada traviesa.

—No sabía que eras un niño de mamá. —dije burlonamente.

—¡Para decir eso mejor sigue durmiendo! —respondió Draco rojo por la vergüenza.

De pronto recordé los ojos amarillos.

—¡Draco, tenemos que avisar a Harry, Ron y Violet acerca del basilisco!—

—No hace falta. Luego Harry nos lo contará con más lujo de detalles, pero antes ha venido a verme Violet y me ha dicho que Harry, con la ayuda de Ron, Taurus y la propia Violet, ha matado al basilisco y ha rescatado a Ginny.

—¿Pero cómo ... ? ¿Qué ha rescatado a Ginny? ¿Quién la tenía secuestrada? —

—No lo sé, Violet solo ha estado medio minuto antes que mi madre viniera a verme, le ha pedido que nos dejara solos. Así que sólo se lo que te acabo de contar. Cuando salgamos de aquí ya nos explicarán todo. —dijo Draco que se giró para ver a Taurus. Estaba inconsciente y lleno de vendas. —Antes cuando has dicho que era un niño de mamá, tenías parte de razón. Mi madre no ha hecho ni caso a Taurus desde que ha estado aquí. Ni siquiera sabe por qué está en ese estado.

—Bueno, eres el pequeño, las madres suelen preocuparse más por los hijos más pequeños. —dije tratando de reconfortarle.

—¡Pero es que ni le ha dado un beso de despedida!.—dijo Draco nada convencido.

No sabía que decirle. Yo era hija única así que no tenía con quien comparar la diferente actitud que demostró Narcisa a sus dos hijos.

Media hora más tarde nos dieron el alta. Antes de irnos, Draco le preguntó a la señora Pomfrey cuando le darían el alta a Taurus. Dijo que había sufrido severas y que se recuperaría sobre la fecha de finalización del curso. Dumbledore hizo un aviso a todo el colegio anunciando que nos dejaría más tiempo para hacer los exámenes debido a las situaciones extraordinarias que habían ocurrido. Los exámenes para todos los alumnos serían en Septiembre.

Fuimos a ver a Ron, Harry y Violet y nos explicaron todo. Que el diario pertenecía a Tom Riddle, que éste había hechizado a Ginny, que Harry había matado al basilisco con la espada de Godric Gryffindor y que había destruido el cuaderno con un colmillo del basilisco. Para mi alegría, también nos contó que había conseguido liberar a Dobby de Lucius, Draco también se puso contento al escuchar la noticia. Harry nos pidió que no le contáramos a Taurus que Voldemort seguía, Draco hizo una mueca de desaprobación, pero nos explicó que Dumbledore tenía miedo que se lo pudiera contar a Lucius Malfoy y éste a sus amigos mortífagos. Finalmente, Draco aceptó a regañadientes al enterarse que el diario de Riddle pertenecía a su padre, y por tanto, era muy posible que los temores de Dumbledore no fueran infundados.

Al principio me puse triste al enterarme que el profesor Lockhart no podría volver el curso siguiente, debido a que tenía que ingresar en un sanatorio para recuperar la memoria. Pero cuando me enteré por boca de Harry que era un farsante, me enfadé conmigo misma al haber sido tan tonta por haberme creído sus historias. El que parecía más feliz de la noticia era Draco.

Hoy era él último día del colegio, el día del banquete y en que se anunciaba quien había ganado la copa de las casas. El gran comedor estaba decorado con adornos de color escarlata y dorados Había ganado Gryffindor, gracias a los 100 puntos que dio previamente a Harry por derrotar al basilisco y los 50 a Ron por haber ayudado. A Violet también le dieron 50 puntos que no sirvieron de nada pues Slytherin se había quedado último. El resultado final fue Gryffindor, primero con 597 puntos; Hufflepuff, segundo con 547; Ravenclaw, tercero con 523, y Slytherin, cuarto con 502.

Aprovechando el júbilo del momento, Harry que se sentaba junto a Ginny le dio un toque en la espalda.

—Ahora que todo ha pasado. Hay algo que te tengo que preguntar, Ginny..., ¿qué es lo que le viste hacer a Percy, que no quería que se lo dijeras a nadie?—preguntó Harry

—¡Ah, eso! —dijo Ginny con una risita—. Bueno, es que Percy tiene novia.—

—¿Qué?—preguntó incrédulo Fred.

—Es esa prefecta de Ravenclaw, Penelope Clearwater —dijo Ginny—. Es a ella a quien estuvo escribiendo todo el verano pasado. Se han estado viendo en secreto por todo el colegio. Un día los descubrí besándose en un aula vacía. No os reiréis de él, ¿verdad? —añadió.

—Ni se me pasaría por la cabeza —dijo Fred, que ponía una cara como si faltase muy poco para su cumpleaños.

—Por supuesto que no —corroboró George con una risita. —Voy un momento a levantarme a estirar las piernas. —

—No avergoncéis a Percy aquí en el colegio y en medio de la fiesta. —dijo Ron extrañadamente con madurez. —¡Esperad a llegar a casa y se lo contemos a papá y a mamá!—

—Si lo sé no os lo cuento ... —dijo haciendo pucheros Ginny.

La puerta del Gran Comedor se abrió de golpe y entró Taurus Malfoy acompañado de la señora Pomfrey que intentaba hacerle entrar en razón sin éxito y que volviera a la enfermería. Dumbledore hizo un gesto con la mano como diciendo que no pasaba nada, y la señora Pomfrey se marchó sola. Todo el gran Comedor se quedó en completo silencio, y no es para menos. Estaba descalzo, con pantalón de pijama y el torso descubierto lleno de aparatosas vendas. Parecía una momia.

Vi como miraba desesperado a la mesa de Slytherin, cuando vio que su hermano estaba allí emitió un suspiro de alivio. Luego, sin que nadie se lo esperara, salió disparada como una bala Ginny Weasley a su encuentro abrazándole con fuerza. Todos pusieron bocas de asombro, en especial Fred y George.

—Gracias por salvarme. —dijo Ginny en un susurro, pero gracias al silencio y que estaba lo suficientemente cerca pude escucharla.

—Aparta, comadreja. —dijo Taurus con desprecio y apartándola bruscamente.

Esto ya era más normal.