—El deseo sexual no es algo de lo cual avergonzarse —rió Rosie al decirlo, dándole un trago a su taza de té—, en especial cuando tienes un chico tan hermoso a tu lado.
Alastor al escucharla se recargo en el respaldo del sillón de aquel pequeño saloncito tras soltar un suspiro.
Si bien él había sido quien pidió hablar con su intima amiga, aún se seguía cuestionando porque se torturaba de esa manera.
Después de los pequeños ataques de calor que había estado sufriendo los últimos días, había decidido que no quería hablar sobre eso con Angel, porque sabía hacia dónde llevaría esa conversación.
Y de alguna manera sentía que Angel se merecía algo muy especial para cuando ese momento llegará. Justo cuando empezó a pensar así, se sintió incómodo de recordar como las últimas veces había dejado que el chico lo tocara como lo hizo con cientos más.
No había sido diferente del resto y eso terminó por molestarlo.
—Pero... es extraño, esa sensación... la siento tan ajena —dijo tratando de hacerla entender, pero solo logro que Rosie le sonriera divertida. Alastor entonce se sintió como un payaso personal.
—¡Es porque eres tan virgen, Alastor —comento dejando la taza en la mesita de centro—, te aseguro que a tu dulce niño ni siquiera le molestia que tomaras la iniciativa.
Alastor frunció el ceño de nuevo. Sabía que lo que decía su amiga era cierto. Angel disfrutaría cada momento a su lado, de la manera que fuera, pero era por eso mismo, que no lo había intentando. Su inexperiencia le hacía dudar.
—No dudo que seas así, pero no se como debo tomarme esto, es tan nuevo para mi —dijo mirando su taza de café.
—Lo sé.
—Y Angel es tan experimentado —dijo de inmediato, haciendo reír a Rosie una vez más.
—¿Es eso miedo o son celos?—pregunto curiosa viendo las extrañas expresiones que hacia Alastor.
Este guardó silencio durante un instante.
Esa era una buena pregunta que ni siquiera él se había planteado.
—Creo que si debo sincerarme...quizá me es molesta la idea de que Angel ya haya tenido ese tipo de experiencia con alguien más —musitó viendo a su amiga recargar su cabeza sobre la palma de su mano—, pero no admitiré que tengo miedo.
Alastor dijo lo que no pensaba, porque aún que acaba de negar albergar ese sentimiento, la realidad era que tenía miedo de arruinarlo.
—O quizá son solo nervios —rió Rosie llevándose una mano a la boca, tratando de ocultar su sonrisa, ya sabiendo que quizá Alastor se estaba disgustando de verla burlarse de él.
—Rosie.
—Al, estoy siendo sincera —dijo ladeado sutilmente la cabeza captando el tono de advertencia de inmediato—, bueno, si quieres un consejo, que por lo visto, seguiste el último que te di —comentó con sarcasmo—, te dire que aun cuando Angel ha estado con alguien más, nunca estaría de la forma en la que estará contigo. Por amor.
—Eso no lo puedes saber —gruño recordando a Tyco.
—Pero tu si, se siente de inmediato cuando es por amor, Alastor —sonrió esta vez cruzando las manos sobre su regazo observando a su amigo pensativo—, ¿no habías dicho que hacías el amor y no solo tener las relaciones por que si? Angel espera eso de ti, ni más ni menos.
—Y así es, por eso mismo... no he querido dar ese paso —musito desviando la mirada. Hablar sobre ese tema en particular, le ponía nervioso—, yo... no quiero arruinarlo.
Rosie parpadeo un par de veces sorprendida. Esa era una palabra que no había escuchado salir de los labios de su amigo nunca.
Arruinarlo
—Bueno, no creo que debas preocuparte tanto por eso —Rosie comenzó a envidiar un poco a Alastor, su amigo podía ser muchas cosas pero no un buen amante, por lo que verlo cambiar tanto por Angel, le daba cierto pesar saber que quizá ella no pasaría por ese camino—, ¿quieres dar ese paso?
—¿Quiero? —pregunto de regreso haciendo sonreír más a Rosie.
—¿Estas preguntando? —rió divertida enarcando una ceja.
Alastor entonces sonrió con menos notoriedad, sintiendo al instante un poco torpe de que su boca fuera más rápida que sus pensamientos.
—Si quiero —aceptó tras pensarlo un momento. Esa respuesta, ni siquiera le sorprendió a la chica, pero si hizo latir su corazón.
Adoraba ver las relaciones crecer, en especial, cuando aportaban algo a la relación y no las destruían.
—Aw, eres tan dulce —rió Rosie poniéndose de pie—, y ya que se que eres un hombre tan correcto, te voy a dar una sugerencia para que cuando el momento llegue, sepas que es por el motivo que tu buscas y no debas dudar ni sentirse inseguro, tal como ahora.
—¿Y esa sería?—pregunto curioso.
—Hazlo tu esposo —dijo sin más deteniéndose frente a él.
Alastor sintió como si algo en su interior estallara y por un segundo, él perdió el hilo de la conversación.
—Oh, Rosie, no bromees con ese tema —rió tratando de aparentar que eso había creado más de una idea en su cabeza.
—¿Quién bromea? ¿No es algo natural dar ese paso con la persona que amas? —dijo sin desaparecer su amplia sonrisa.
—Bueno si... pero, no creo que a Angel le interese la idea del matrimonio —comentó viendo a su amiga sentarse a su costado derecho.
—¿Cómo lo sabes? ¿Se lo has preguntado? —preguntó con sutileza.
—No —respondió—. Y ciertamente, no quiero preguntar y recibir una negativa.
—Preguntando se llega a Roma —bromeo ella al ver la duda en su amigo.
—Rosie, sabes que soy muy orgulloso, ser rechazado por mi pareja a una propuesta de ese tamaño, me sería un golpe muy duro —apuntó con cierto pesar.
Rosie al escucharle, tuvo que hacer un gran esfuerzo por no reír, porque realmente le divertía lo que decía Alastor. Solo él podía creer que alguien tan enamorado como Angel Dust, que rechazó literalmente ir al cielo por quedarse a su lado, le daría un no por respuesta.
En ocasiones como esas, se preguntaba cómo había hecho su amigo para hacerse de tanto poder y no morir en el intento.
—¡Quiero diseñar sus vestuarios, Al! —dijo de pronto sobresaltando a Alastor por el cambio de tema. Ella tomo sus manos y las apreto entre las suyas—, preguntaselo.
—Rosie, no creo que-
—No te dirá que no, te ama tanto que ni siquiera lo va a dudar.
—Pero, ¿matrimonio? ¿y si no quiere que lo aten de esa manera? —preguntó esta vez, comenzando a considerarlo.
—¿Recuerdas tu visita aquí antes de pedirme ese favor? —Alastor simplemente asintió con la cabeza—, una persona no ve un vestuario solo porque sí, mi querido amigo. Cuando observas algo así con gran interés, obviamente es porque deseas vestirlo ¿que veía Angel en esa ocasión?
Alastor entonces, embozo una torpe sonrisa.
—Un vestido de novia —y apenas decir esas palabras, su corazón tuvo un vuelco.
—Alastor, deben casarse, cumpleme ese deseo —sonrió tan abiertamente y con tanta emoción, que inclusive sorprendió a Alastor—, cumplele ese deseo, te aseguro que Angel espera por esa propuesta.
¿Alguien dijo boda?
¡Lo admito! Alastor y Angel no han cogido porque soy medio mojigata y creo fervientemente que perder la virginidad en el matrimonio es la mayor prueba de amor. Considero que a como es Alastor, va un poco más acorde a él que simplemente... hacerlo jaja.
Aunque se que siempre sería por amor aslfsalkdsjadñkla
