Disclaimer: Naruto no me pertenece, éste es y será de Masashi Kishimoto.
Advertencias: OoC, AU.
Premature*
Capítulo Nueve
By;
Euyin
— Estás loco ¿no? — murmuró Izumi. Los ojos se le habían llenado de lágrimas. Solía ser ingenua en algunas ocasiones, pero sabía el alcance que tenía su señor padre.
Itachi se sintió un estúpido inmediatamente, ese no era él, él pensaba siempre con la cabeza fría, los arranques no eran propios de él y verse siendo humillado por su prima y la única mujer a la que había amado hasta entonces lo hizo sentirse un completo imbécil. Aquello no se trataba sólo de lo que él quería, sabía que Izumi tenía un deber que cumplir y no hacerlo podría traerle consecuencias terribles.
En qué pensaba su padre cuando se le ocurrió la grandiosa idea de casar a su hermano Sasuke con Izumi habiendo tantas mujeres en la familia.
Itachi se puso de pie inmediatamente.
— Bien, entonces tengo que ir tras mi hermano— susurró más para él que para la muchacha castaña frente a él.
Izumi pareció turbada.
— ¿Por qué? — sostuvo al moreno del brazo y lo miró con preocupación— ¿No te das cuenta? Si él no vuelve… tal vez nosotros podamos…— pasó saliva, parecía incapaz de terminar la oración.
— No— Itachi retiró su brazo con violencia del agarre de la muchacha— Prefiero ver a mi hermano casado con la mujer que amo antes que verlo sin un brazo o muerto.
La castaña notó inmediatamente la molestia del moreno y se sintió culpable pero inevitablemente herida, sabía que su padre podría ser capaz de cosas horribles ¿pero matar a Sasuke? Eso era demasiado, no quería defender a su padre después de todo lo que éste estaba haciendo, pero tampoco podía permitir que se manchara así su nombre.
Endureció su gesto, frunció el ceño y apretó ligeramente los labios.
— No permitiré que insinúes tales cosas de mi padre, sé que no es un ejemplo a seguir ¿pero matar? ¡Eso es demasiado!
— ¿Quién habló de tu padre? — cuestionó Itachi serio y firme ante la muchacha, ella tembló ante él y su respuesta y suavizó su mirada, pero él no la imitó — No sé hasta donde es capaz de llegar Madara— mintió—, pero Fugaku… él es imparable.
Izumi parpadeó confundida y se acercó más al hombre del que estaba profundamente enamorada, tomó sus manos y lo jaló hacia su cama, donde se sentaron de frente, ella le sonrió, pero él permaneció serio.
— Es notable que mi tío Fugaku no le tiene mucho aprecio a Sasuke— murmuró con cautela, Itachi la miró y asintió con tristeza.
— Pero mi madre, ella lo amaba con locura, luego de tantos embarazos fallidos finalmente había llegado Sasuke a alegrar nuestras vidas, al menos mi vida y la de ella— sonrió recordando aquellos momentos que lo hacían convertirse en un niño nuevamente— Él siempre fue un chico listo y gruñón, pero amaba a mamá tal vez más que yo.
Itachi levantó la mirada y se dio cuenta de cómo Izumi lo veía, se sintió un tonto, pero enseguida ella negó con la cabeza y sonrió alegre.
— No te detengas, cuéntame.
Él no quería hurgar mucho más en el pasado. Luego del suicidio de su madre él había decidido irse, creyó que Sasuke, al ignorar todo lo que pasaba con su madre y su padre podría seguir con su vida normalmente pero no había sido así, había cambiado mucho, había tomado malas decisiones y se había vuelto rencoroso. Fugaku jamás se acercó a Sasuke y él ya estaba demasiado lejos haciendo su vida.
Quizá Izumi quería seguir escuchando una historia feliz, pero aquello sólo le hacía daño a él, no quería recordar nada. Tomó aire y trató de ser breve y sonar despreocupado.
— Mi madre se suicidó estando embarazada de un hombre que no era mi padre, él la orilló a tomar esa decisión— Izumi abrió los ojos y se llevó las manos a la boca totalmente horrorizada— Le dio dos opciones: abortar y quedarse, o, irse con aquel hombre y su hijo no nacido sin mi hermano y sin mí, Fugaku le prometió demandar nuestra custodia para que ella no volviera a vernos jamás— se puso de pie mientras se aclaraba la garganta— Ella había tenido tres abortos involuntarios antes de Sasuke, no podía soportar uno más pero tampoco soportaba la idea de vivir sin nosotros. Creyó que verla morir sería menos doloroso que verla marcharse con otro hombre y no volver jamás.
Aún no terminaba de hablar cuando sintió el abrazo de la castaña envolverlo. Él no le correspondió, pero se dejó, aspiró el olor del cabello de la muchacha y suspiró, tratando de encontrar paz en su corazón y aplacar los recuerdos que hacía años no removía.
— ¡Eso es horrible! — exclamó Izumi con la voz quebrada— Yo jamás imaginé… Todos decían que ella era…
— Esquizofrénica, lo sé, Fugaku tenía que dar alguna explicación— se encogió de hombros— sobornó a las personas adecuadas para que nunca se hablara del tema y yo me fui asqueado de él, queriendo dejar toda esta mierda atrás, pero al irme dejé que mi hermano se hundiera solo. Él siempre ha culpado a mamá por haberlo dejado… y también a mí.
Izumi se sorbió la nariz, se sentía destrozada de ver todo lo que había detrás de la tan "honorable" familia Uchiha.
— Pero tu…
— Si puedo hacer algo por él ahora, entonces quiero abrirle los ojos y hacer que tome la decisión correcta.
— Si tengo que casarme con tu hermano para que encuentres algo de paz, lo haré, Itachi— el recién nombrado la miró sorprendido, mientras ella mantenía una sonrisa temblorosa y los ojos llenos de lágrimas—. Confía en mí, yo puedo hacerlo feliz.
El lugar comenzaba a vaciarse poco a poco mientras ella veía a través del cristal esperando que el automóvil de Sasuke apareciera tarde o temprano, el cielo comenzaba a nublarse y aunque no había caído ni una sola gota de agua ya olía a tierra húmeda. Había un televisor encendido en la cafetería al que nadie prestaba atención y fuera había un chico tocando la guitarra sobre la banqueta recolectando monedas.
Sakura tenía el codo sobre la mesa y la mejilla en su mano, hundida en total aburrimiento y preocupación. ¿A dónde iría? No conocía el lugar para nada, no llevaba teléfono encima y no sabía el número de Sasuke para llamarle de un teléfono público; además no podía moverse de ahí, sino, ¿cómo la encontraría Sasuke? Estaba furiosa, tenía ganas de marcharse, pero sus ganas de continuar eran aún más grandes, hacer algo en contra de eso sería un mero berrinche.
Había gastado casi todo el dinero que el Uchiha le había dado, pensando en que regresaría pronto. Desayunó sus preciados panqueques y luego había decidido pagar un par de horas en un hotel cercano para tomar una ducha y cambiarse, porque por supuesto había comprado algo de ropa para dejar de lucir como un patético duende con la enorme ropa de Sasuke. Se sentía decente y preciosa con una blusa delgada de manga larga, con líneas negras y blancas horizontales, una falda con tirantes color negra y unas pantimedias gruesas del mismo color, había pensado en el papá de su hijo todo el tiempo mientras elegía su outfit, quería sorprenderlo cuando volviera a verla.
Pero ahí estaba, en una cafetería, viéndose como una Diosa adolescente para nada, suspiró aburrida y dio un respingo cuando una de las sillas a su lado se movió con violencia y apareció un muchacho albino que le recordó bastante a Suigetsu. Lo miró expectativa y con cierto desagrado, él le sonrió ampliamente.
— ¡Hola! Soy Hidan — se presentó.
Había cierta egolatría y arrogancia en el rostro y actitudes del muchacho que hicieron sentir incomoda a Sakura; trató de acomodarse en su lugar y esbozar una sonrisa amigable, aunque más bien fue una mueca desagradable.
— ¿Por qué tan sola? — cuestionó el albino, levantando las cejas y peinando su cabello plateado hacia atrás.
Sakura titubeó.
— No estoy sola, vengo con… — pensó unos segundos y luego tomó aire evidentemente abrumada— un chico.
Aún no podía perdonar que Sasuke la hubiese presentado como "una chica" a Orochimaru, alguien que parecía ser importante o al menos interesante para él.
— Vaya, pues que chico tan tonto al dejar a alguien tan linda aquí sola— trató de acariciar el rostro de la muchacha, pero ésta se recargó un poco al cristal a su espalda para evitar el contacto físico, Hidan sonrió como si le causara gracia su reacción— Pero no me has dicho tu nombre.
La aludida se rascó la cabeza y miró una vez más a través del cristal.
— Umm… Sakura— sonrió, intentando recuperar la compostura.
— ¡Sakura, por supuesto! — Hidan chasqueó la lengua como si acabara de recordarlo — Te vi por Facebook.
La muchacha no comprendía nada, ese tal Hidan se veía un poco mayor a ella, de unos dieciocho años, se peinaba el cabello hacia atrás, tenía los ojos color violeta y vestía una camiseta negra con nubes rojas, unos jeans de mezclilla y una chaqueta; parecía muy seguro de sí mismo y completamente arrogante, parecía sentirse el hombre más apuesto e interesante del mundo.
— Ah ¿sí? Hace tiempo no entro a mi cuenta, así que… no sé nada sobre…
Hidan se rio.
— ¡Oh, no! Es mejor así, vi tus fotos, te ves muy linda ¿no hay más? — se lamió los labios.
Sakura se puso de pie inmediatamente, no entendía para nada a Hidan, pero no podía imaginarse que se tratara de algo bueno; se dio la vuelta y caminó a toda prisa hacia la salida pensando en tomar un taxi a cualquier lugar o al menos tan lejos como su dinero pudiera pagar. No volteó atrás, empujó la puerta con violencia y entonces notó con miedo como el cielo se había cerrado debido a las nubes negras, la calle se encontraba vacía debido a la lluvia que apenas se sentía como una leve brisa en el rostro pero que amenazaba con empeorar; tragó saliva y no dejó de caminar determinada creyendo que Hidan podría atacarla si olía su miedo.
No funcionó, el hombre de cabellos plateados la tomó con firmeza del brazo o al menos lo intentó, pues lo único que logró fue darle un fuerte tirón a Sakura haciéndola caer de nalgas contra el pavimento húmedo y sucio, dio un grito de dolor, pero se puso de pie tan rápido como pudo, comenzaba a alarmarse.
— ¡¿Qué diablos te pasa?! — exclamó con lágrimas en los ojos debido al dolor y a la impotencia de saberse perseguida por un desconocido en una ciudad aún más desconocida.
Hidan sonrió y extendió las manos frente a él en un gesto de inocencia.
— ¡Upsi! Soy un idiota, lamento eso— se burló. — Sasuke me envió por ti.
Sakura lo miró de arriba abajo totalmente incrédula.
— ¿Sa-Sasuke te envió? ¿Por qué debería creerte?
Era imposible no hacerlo, ese tal Hidan conocía a Sasuke y había ido precisamente a la cafetería delante de la cual el pelinegro la había dejado.
Hidan se encogió de hombros.
— Bueno, puedes creerme o pasar la noche bajo la lluvia.
Ella asintió temerosa y cuando Hidan le extendió la mano no le quedó otra opción que tomarla y acompañarlo a su auto.
Miró el reloj una vez más, recordando a Sakura, pero convencido de que podría arreglárselas sola por unas horas. Se sentó en uno de los sofás de piel y se hizo al frente recargando los codos sobre las rodillas, Orochimaru bebió una copa de vino mientras lo observaba sonriente.
— Y bien ¿qué tienes?
Orochimaru aumentó su sonrisa.
— Vaya, así que lo que dicen de ti es cierto ¿no?
El muchacho alzó las cejas, pero permaneció estoico.
— Tu padre y yo no hablamos hace mucho, pero tengo ojos y oídos en todos mis territorios. Sabes que siempre me he preocupado por ti, pequeño Sasuke.
Sasuke esbozó una sonrisa.
— Indra — pronunció.
Orochimaru no pareció sorprendido.
— Tiene un buen apellido, digamos que es la oveja negra de su familia, pero con mi ayuda ha llegado lejos, aún le falta mucho… pero veo aún más potencial en ti, querido.
El Uchiha sabía a donde quería llegar Orochimaru con eso. Así como su padre, él también era un gran empresario, pero se movía solo entre las sombras, se limitaba a mover los hilos mientras otros se encargaban de todo el trabajo sucio. Entre sus negocios no solo estaba el narcotráfico sino también la trata de blancas y un sinfín de cosas ilegales más de las que seguramente sólo él sabía. Orochimaru no era un hombre en quien se pudiera confiar, por eso había decidido mantener lejos a Sakura.
— No estoy interesado— determinó.
Orochimaru suspiró y abrió una pequeña caja que parecía forrada de piel de serpiente, sacó algunas pequeñas bolsas de plástico transparente.
— ¿Cocaína, éxtasis, yerba, anfetamina, metanfetamina…?
Sasuke parecía verdaderamente ansioso, movía la pierna sin parar y notó que le sudaban las manos, se sintió como una verdadera mierda, pero se dijo que esa era la última vez, esa era la despedida.
No tuvo que responder, Orochimaru simplemente le entregó una pastilla de color amarillo, seguramente una droga nueva. No importaba, lo único que quería era callar la voz en su cabeza que le decía que tenía que consumir algo y esa otra que le repetía una y otra vez que tenía que volver por Sakura. Tenía la respiración agitada y entonces cayó en cuenta de que la droga estaba haciendo efecto.
— Tenemos algunos asuntos que… tratar— murmuró Orochimaru, quien en ningún momento dejó de sonreír.
Sasuke asintió ligeramente y se recargó en el sillón, abriendo las piernas y mirando el techo. La casa de Orochimaru era una verdadera mansión, el terreno consistía en varias hectáreas, la casa tenía decenas de habitaciones y una de ellas era en la que estaban, con colores oscuros y dorados adornando el estudio. Todo empezó a girar alrededor de él, comenzó a faltarle el aire y la temperatura aumentó, frunció el ceño, consciente de que pronto iba a pasar y estaba dispuesto a aguantar.
Había aguantado muchas cosas antes, cosas peores que una simple crisis de ansiedad; respiró profundo y cerró los ojos. Su primera crisis de ansiedad fue a los doce años, cuando su padre lo obligó a ver a su madre tirada en el piso en un gran charco de sangre, gritó tan fuerte que estaba seguro de que lo habían escuchado hasta Sunagakure. Mikoto era la mujer más bella que había conocido, de cabello y ojos ónix como los de él. No podía imaginar a un ser humano más perfecto que ella y se la habían quitado.
La piel blanca de Mikoto y su rostro perfecto había quedado destruido, dejando expuesto parte de su cerebro, uno de sus ojos se había salido de la cuenca, tenía la boca abierta y el otro ojo desorbitado. Lo había hecho en el estudio de Fugaku, creyendo que ahí sus hijos jamás la encontrarían y quizá queriéndole dar un último mensaje a su esposo, pero si eso quería, no había funcionado.
"Mírala bien, niño llorón y conviértete en hombre. Si tu hubieras sido un mejor hijo nada de esto habría pasado". Dijo Fugaku mientras le sujetaba la cabeza y lo obligaba a mantener los ojos abiertos. "Ella nunca nos amó, así es como las mujeres son… desechables".
Él seguía siendo un niño llorón pero lleno de odio, le gustaba creerse un hombre capaz de cuidar a alguien más como su madre había cuidado de él, sentía que le regresaba algo al universo con eso. ¿Pero qué podía deberle a un universo que le había arrebatado todo?
Ni siquiera le importaba si el hijo de Sakura era de él o no, quería sentir que él pertenecía al alguien, que había un lugar en el mundo hecho especialmente para él y cuando estaba con Sakura estaba convencido de que su lugar era ella.
— Es ella ¿no? La chica que estaba contigo hace un rato.
Sasuke enarcó una ceja y se enderezó.
— La puta — pronunció Orochimaru con cierto desprecio en la voz.
— Sakura no es una puta— se apresuró a aclarar y enseguida se arrepintió. Maldijo por lo bajo.
Orochimaru esbozó una sonrisa maliciosa y se sirvió una copa de vino bajo la atenta mirada del muchacho.
Sasuke sintió como todos sus músculos se relajaban, se recargó de nuevo en el sillón de piel y de pronto tuvo ganas de gritar, de saltar y correr, en cambio, se limitó a sonreír con cierta gracia.
— Es una amiga— se encogió de hombros y soltó una risilla mientras le hacía una seña a Orochimaru para que le sirviera una copa de lo que fuera que estuviera bebiendo.
Orochimaru le obedeció sin dejar de sonreír y le acercó una copa al Uchiha.
— Y por lo que sé también es una amiga muy cercana de Indra.
El muchacho se puso de pie enseguida, notoriamente furioso o al menos lo intentó, pues apenas hizo ademán de levantarse las piernas le fallaron y cayó de rodillas y luego de nalgas al piso, aunque con la espalda recargada en la parte baja del sofá.
— ¿Qué mierda me diste? — habló con dificultad, de repente sentía la lengua demasiado grande para el tamaño de su boca y se sintió consiente de cada uno de los movimientos de su cuerpo.
— Pensé que querías relajarte— respondió Orochimaru simplemente encogiéndose de hombros como si fuera lo más obvio del mundo— No te preocupes, pasará pronto, es una droga que aún no está en el mercado, digamos que la estamos perfeccionando.
Sasuke trató de hablar, pero le fue imposible y cuando trató de moverse con desesperación simplemente logró caer del todo y terminar con la mejilla en la fina alfombra del hombre de cabellera larga frente a él.
— Si no fuera así entonces no te permitirías escucharme ¿sabes?
La inmensa puerta de caoba tras Orochimaru se abrió y dejó ver a un hombre albino de ojos violeta con una cínica sonrisa en el rostro, pero que bajó la mirada en señal de respeto ante el hombre cara blanca de enfrente.
— Lord Orochimaru, la niña está aquí.
El aludido simplemente asintió y señaló algo en la pared que el albino pareció disfrutar, pues enseguida se le dibujó una sonrisa burlona y hasta lujuriosa mientras caminaba a una de las paredes y sacaba un dispositivo USB.
Orochimaru caminó en círculos durante algunos minutos antes de plantarse delante del Uchiha menor, lo miró con desdén, la misma manera en que Sasuke lo miraba desde abajo. Parecía que pensaba en lo que estaba apunto de decir.
Sasuke sabía quién era el hombre frente a él y todo aquello de lo que sería capaz, pero se sentía intocable por todo el tiempo en que la familia Uchiha había estado cerca de aquel hombre, ayudándole desde que no era más que un don nadie. Orochimaru se encargaba del trabajo sucio de los Uchiha, hasta que estos habían decidido hacerse cargo de su propia mierda luego de algunos escándalos causados por gusanos como Orochimaru que no supieron hacer bien su trabajo.
Orochimaru había logrado conexiones y contactos con personas que jamás se hubiera imaginado gracias a la familia Uchiha, así había logrado su propio imperio de mierda.
Pero Sasuke sabía algo más… Orochimaru no había dejado de ser requerido gracias a algún error propio, sino por los rumores. Aquellos que lo planteaban como el amante de la señora Uchiha Mikoto e incluso lo señalaban como el verdadero padre del menor de los Uchiha, explicando así porqué Uchiha Fugaku trataba a Sasuke como si no se tratara de su semilla, por supuesto, eso era absurdo, más que nada por los modos amanerados y femeninos de Orochimaru, sin embargo, sí que había sido muy cercano a Mikoto.
— Adelante— murmuró Orochimaru con su afeminado tono de voz.
Entonces el Uchiha cayó en cuenta de que el albino no se estaba acercando a una pared, sino a una televisión tan grande que le había sido difícil verla, confundiéndola con una pared oscura. El televisor fue encendido y el dispositivo conectado, de modo que el vídeo comenzó, el audio era bastante malo, se escuchaba mucha interferencia y ruido sucio.
— Quiero que sepas que esta no fue idea mía, sino de mi colaborador, así será más fácil para ti abrir los ojos— aclaró Orochimaru sin dejar de ver el televisor. — Hidan, por favor— ordenó volteando a ver al Uchiha.
El aludido enseguida asintió y se dirigió a donde estaba Sasuke, levantándolo del piso con algo de dificultad y sentándolo en el sofá de tal manera que quedara frente al televisor. El pelinegro trató de forcejear y de escupirle al hombre en el rostro, pero no logró más que llenarse de su propia saliva.
Hidan acercó sus labios al oído del Uchiha y murmuró con malicia:
— Te conviene no cerrar los ojos, ya me masturbé como mil veces con esto.
No fue difícil adivinar de que se trataba. Él mismo había visto una imagen y se había dado cuenta enseguida de que era Sakura y otro hombre, seguramente Indra.
A pesar de saber lo que vendría jamás se imaginó que sentiría su corazón apachurrarse cuando entró en escena Sakura, tan inocente seguida por Indra, teniendo una conversación normal. Orochimaru ordenó que adelantaran la cinta y Sasuke notó como enseguida quitó los ojos de la pantalla para mirarlo a él. Sasuke permaneció con la mirada sobre la pantalla y aunque el sonido era sucio podía escuchar los gemidos de Sakura por encima de todo lo demás. Le pareció entonces tan asqueroso todo aquello que alguna vez había considerado sensual y excitante en Sakura. El único consuelo que tuvo fue ver que Indra sólo había usado una posición, una en la que obviamente la muchacha quedara totalmente expuesta a la cámara y no había durado mucho antes de terminar. Parecía que el propósito de Indra para tener sexo con Sakura no había sido su propio placer sino el simple hecho de grabarla y exhibirla ante su jefe.
— Me encargué de que todo tu pueblucho viera el video— se burló Hidan.
Orochimaru lo miró con dureza y la sonrisa del rostro de Hidan desapareció.
— Sácalo de aquí— ordenó a Hidan y luego se giró a Sasuke— El efecto pasará en dos o tres horas, ella está aquí, me aseguraré que vaya a verte cuando estés mejor.
Sasuke no pudo hacer decir nada.
No sé porqué no lo subí antes si lo tengo escrito desde diciembre. Espero que lo hayan disfrutado, espero leerlas pronto 😊
