Había transcurrido cerca de dos semanas desde que Alastor había charlado con Rosie, en todo ese tiempo no le quedó duda de que realmente quería pasar el resto de la eternidad al lado de ese chico que le enseñó y le hizo sentir tantas cosas diferentes; por lo que durante un largo tiempo, se encontró pensando de que manera podía pedirselo.
Suponía que por tratarse de Angel, podría ser de la manera más simple posible y aún así le parecería la cosa más maravillosa; pero por tratarse de él, no podía ni siquiera imaginarse hacerlo de una manera tan poco llamativa o sin gracia.
Y mientras veía a Charlie intervenir en la pelea verbal de su novio y Vaggie, le dio gracia ver como las viejas costumbres no cambian.
—¡Que pesada eres! —grito Angel tirando los dados otra vez—, ¿feliz?
—Si, si para empezar no hubiera hecha trampa —gruño la chica mirando a Angel mover la ficha en el tablero de monopolio infernal con furia—, supondría que Husk haría trampa, ¿pero tu?
—¡Hey! —musito Husk extendiendo la mano sobre el tablero al ver como Angel caía en una de sus propiedades—, no me metan en sus putos problemas, ¿okay? Y tu, págame cabron.
—¿Aceptas credito? —pregunto Angel contando el dinero que tenía.
Husk casi rió pero negó con la cabeza.
—Si no puedes pagar, vende tus propiedades —dijo Alastor haciendo que su novio hiciera un puchero—, no seas mal perdedor, corazón.
Por irónico que pareciera, Angel era dueño de la industria para adultos y de las telecomunicaciones, pero al solo poseer dos propiedades y estar cayendo constantemente en las de los otros, terminó por endeudarse.
—¡Damn it! —gruñó tirando la industria porno a Vaggie quien era el banco—, pagale al cabrón ese.
—No te enojes, corazón —rió Alastor viéndolo fruncir el ceño.
—No mames —dijo Husk mirando todas las propiedades de Alastor—, no creo que le consuele que le digas eso si siempre te termina pagando a ti.
Charlie y Vaggie simplemente rieron ante eso, pues era verdad. Casi todo el dinero de Angel término con Alastor.
—No es mi culpa que no administre bien su dinero y solo se centrara en esas dos propiedades —comento restandole importancia, notando entonces que Angel realmente se había enojado—, ¿quieres cambiar de juego? —pregunto entre divertido y curioso. No imagino que Angel fuera tan competitivo o a tomárselo tan en serio.
Aunque sabía que él no era quien para hablar de ese tema.
—Terminenlo —murmuró cruzándose de brazos.
Charlie rió en voz baja, imaginaba que algo así iba a pasar, pero igual agradeció que todos se tomaran la molestia de reunirse para eso, en especial porque ahora que tenían el hotel casi al tope de capacidad, se la pasaban ocupados la mayor parte del tiempo.
—Bien, terminemos con esto —dijo Vaggie levantando los dados.
Angel se enfurruño y aunque le tocaba mover a él, era Alastor quien tiraba en su lugar, pues ya no quiso seguir jugando. Para él ya no tenía sentido si no tenía con qué pagar.
Al final el juego se decidió entre Husk y Alastor quienes poseían la mayor cantidad de propiedades; al contar el dinero, Alastor ganó por un par de propiedades y algunos helldolares.
—Bueno, fue un placer jugar chicos —comentó Alastor recogiendo el tablero tras chasquear los dedos—, pero ya se hace tarde y-
—Juguemos uno más abuelo —pidió Vaggie poniéndose de pie, ignorando olímpicamente la mirada penetrante que le lanzó Alastor por el apodo—, este era bastante divertido en mi época —dijo acuchillandose en uno de los muebles del despacho de Charlie, donde habían terminado por encerrarse luego de la larga jornada con los pecadores.
Vaggie al encontrar lo que buscaba, volvió a la mesa dejando un mazo de cartas sobre esta.
—¿Qué carajos es eso? —preguntó Husk mirando las cartas de colores con el nombre de uno detrás de cada una.
—Es uno —dijo comenzando a barajar las cartas—, quién se quede sin cartas gana. Simple, ¿no?
Tras una breve explicación de las cartas extras del juego y del funcionamiento de estas, se repartieron las cartas y empezaron el juego.
En menos de media hora, Charlie tenía una carta, sorprendiendo a Vaggie por lo buena que era pese a no verlo jugado antes; por otro lado Angel tenía al igual que Vaggie, cinco cartas, sin embargo, tanto Husk como Alastor, seguían acumulando cartas.
Vaggie al darse cuenta de ello, no pudo evitar bromear.
—Saben que la finalidad del juego es deshacerse de las cartas y no coleccionarlas, ¿verdad? —preguntó cruzándose de brazos.
—¡Deja de lanzarme más cuatro entonces! —gruñó Husk a Vaggie, bloqueando a Alastor quien le vio con molestia.
Tanto Angel como Charlie rieron por la escena.
—¿Quieres morirte acaso? —pregunto apretando un poco las cartas.
Vaggie de pronto noto que ambos hombres se estaban molestando por ir perdiendo. Angel rió bajando su carta y entonces fue el turno de Charlie.
—Uno —Charlie bajo la última carta y eso hizo molestar más a Alastor.
—¿Ya gano? —pregunto Alastor, dolido e incrédulo por haber perdido.
—Lo hizo, ¿quieren ver quien queda en segundo lugar? —preguntó a modo de burla ya sabiendo que ni Husk ni Alastor lo harían.
Tan solo cinco minutos después, ganó ella y luego Angel, quien ya había olvidado su penosa participación en el monopolio.
Por su parte, tanto Husk como Alastor se retaban con la mirada.
—Vuelve a bloquearme Husk —le reto Alastor bajando una carta roja, notando de inmediato una sonrisa burlona en el rostro de Husk.
—No voy a quedar de últimas —rió al decirlo bajando un bloqueo—, y ya que somos dos, tiraré esta carta y es mi turno de nuevo —de pronto comenzó a bajar una carta tras otra mientras Alastor solo veía molesto como el número de cartas de Husk reducía hasta quedarse con solo una—, Uno.
Alastor frunció el ceño bajando una carta y Husk, curiosamente, bajo la de ese color.
—Gane.
—¡Exijo la revancha! —dijo de inmediato tirando todas sus cartas sobre la mesa.
—No seas mal perdedor, corazón —rió Angel al ver la cólera de su novio.
Alastor se puso de pie apoyando las manos en la mesa.
—¡Quiero la revancha!
..._...
—¿Por qué humillarte de esa manera? —preguntó Husk al día siguiente a pensa verlo entrar en el lobby.
Alastor le vió de reojo pero ni por eso se inmuto.
—Silencio —ordenó pasando de largo, dirigiéndose hacia Charlie quien platicaba con un huésped.
Husk simplemente rió recordando como todos habían ganado al menos una vez, pero en todas las ocasiones, Alastor siempre terminando en último lugar.
Esa era una imagen que no olvidaría con facilidad.
Por su parte, Alastor sentía su orgullo herido pero no por ello olvidaría el porque se había dignado a aparecer frente a los que lo derrotaron, en lo que para él, era un juego infantil.
—Dulzura, ¿tienes un momento? —preguntó inmediatamente después de que el huésped se fue.
La chica al escucharle, asintió con la cabeza.
—¿Qué ocurre?
—¿Cómo propondrías matrimonio? —preguntó desviando levemente la mirada, cerciorándose de no haber preguntado muy alto.
Ante esa pregunta, Charlie parpadeo un par de veces antes de que sus mejillas se colorearan y comenzará a saltar de la alegría.
—¡Oh por Satán! —chilló con una gran sonrisa abrazando a Alastor, quien se quedó paralizado por el acto—, ¡Al, estoy tan feliz por ustedes!
—Espera, lindura, aún no se lo he preguntado —sonrió sutilmente tratando de tranquilizar a la chica que había comenzado a atraer miradas innecesarias.
—¡Dejamelo a mi! Tengo una excelente idea —dijo con una gran sonrisa acariciando sus mejillas.
Alastor entonces se preguntó si había ido con la persona correcta.
Quizá Vaggie hubiera sido más discreta
