Había soñado que pasaba el tiempo, había soñado que iba con su amor para envolverlo en brazos, jamás soltarlo y demostrarle cuanto lo ama, pero también había soñado que alguien más ya había hecho lo que él quería hacer.
Era su hermano, quizás el más consentido desde pequeño así como el más sensible. Pero se acepta que la adolescencia lo transformó mucho de una manera increíble. Will tenía abrazado de manera cariñosa y posesiva aquel castaño que para ambos será un ángel. Se veían muy felices y tranquilos. Ellos dos solos. Sin Bill ahí.
Él quería acercarse y pedirle a Mason que no lo dejará por que lo ama. Pero también observó que en sus brazos cargaba un bebé. Un adorable bebé que era creación de ellos dos. Un criatura que uníria más su lazo de amor eterno. Se paró en seco en busca de explicaciones por que no entendía de donde habían sacado un bebé si se supone que ambos son hombres y no pueden procrear. Y el bebé tampoco parecía adoptado. Ése bebé parecía de ellos dos, solo de ellos dos. No entendía por qué se sentía tan traicionado y adolorido.
Escuchó mi voz en su pesadilla, le dije: "Quizás Will es la pareja perfecta para Dipper, ¿No te parece?"
Derepente se había despertado de aquella pesadilla. Por que para Bill era mas que una pesadilla. Y estuvo tan aliviado de que fuera una a que fuera real. Despertó en la realidad y con angustia en sus ojos dorados.
Deseo muchas cosas. No quizo volver a dormir. Miró el reloj colgado en el techo para darse cuenta que apenas eran las seis de la mañana. Aunque fuera muy temprano, más de lo que solía despertar, decidió pararse para irse a bañar no sin antes darle un afectuoso beso en los labios a osa mayor.
No le dio ni una mirada a Will y no sabía por que. Sólo deseaba que aquel sentimiento de rencor se alejara cuanto antes para así no cometer alguna otra locura.
Pero vamos, es inevitable no cometer alguna locura. Hablamos de Bill Cipher.
Era un sábado, 28 del mes de octubre.
El trabajo de las gráficas al fin había terminado e hicieron un excelente trabajo. Bill había ignorado increíblemente los celos que había empezado a sentir hace algunos días.
Y en aquella noche, ¿Qué mejor que una pequeña celebración que con comida? Y para mí grata sorpresa, los Cipher habían traído un delicioso mangar de los mismos ¡dioses!, admitía que hasta a mí se me hacia agua la boca. Por un momento, decidí dejar mi "rencor" y el asco que les tengo y disfrutar de la cena.
Aunque puedo aguantar varios días sin tomar algún aperitivo o comer, no hay que desaprovechar la oportunidad que se te da en el momento.
—¿Cuántas trajeron? — preguntó Mason mientras sacaba una por una para ponerlas en unos platos y repartirlas entre ellos tres.
Se acomodaron en la mesa no sólo con la comida, también con un refresco de sabor a fresa.
— Diez. —contestó Bill sonriendo y entusiasmado por comer el dichoso aperitivo. Lo comprendo, yo igual lo estaba.
— Mmm... Que raro. — murmuró el castaño pensativo y buscando algo en aquella bolsa donde los gemelos habían traído la cena.— Sólo hay nueve. — agregó.
— ¿Cómo es eso posible? Se supone que los cocineros o encargados debieron meter diez, no nueve. — dijo Bill molesto.
Por Sacate, espero no hayan descubierto que les robe un de esas sabrosuras. ¿Cómo no hacerlo? ¡Son Chimichangas!
Dipper le dio un tierno beso en la mejilla al rubio mayor para calmarlo.
— No importa, con dos que coma me basta.
— Bueno, menos charla y más comer. —dijo Will. Y con esas palabras comenzaron a comer al mismo tiempo que yo. Apenas podía observarlos desde donde estaba.
Dipper parecía devorar las chimichangas, tenía su boca llena, sus mejillas se inflaron mientras seguía masticando.
— ¡Pino!, parece que te éstas atragantando. —dijo Bill un poco preocupado observando cómo el castaño no se detenía en su labor de devorar la comida.
— ¿Éstas bien? — preguntó Will pues Dipper parecía llorar. Esté mismo asintió, mastico para después beber un poco de refresco y contestarle al gemelo.
— ¡Es que son muy sabrosas!, hace mucho tiempo que no las pruebo. —comentó el menor secándose las lágrimas puesto se sentía en la misma gloria con tan deliciosa comida.
Los gemelos soltaron una leve carcajada por las reacciones y palabras de su amado. Olvidando por completo que faltaba una chimichanga.
— ¡Denme otra! — pidió Pines mientras iba en busca de otra.
— No que con dos te bastaba, pino.
— Cállate y dame otra. — exigió el castaño como un niño pequeño al que quiere más dulces sabiendo luego las consecuencias como dolor de estómago o caries en los dientes.
— Haha, vale. Pero luego no te quejes cuando estés en el baño digeriendo lo que comiste. — comentó el moreno sonriendo burlón provocando un sonrojo en el castaño y algunas leves risas de parte de su hermano.
—¡Eres un puerco! No hables de eso mientras estoy comiendo. —se quejó "enfadado" osa mayor.
Y así siguieron entre algunas risas y más chimichangas. Un tan agradable momento no puede arruinarse. ¿O sí?
Era de noche, casi las nueve.
Mason quizo preparar unas galletas e ingredientes no faltaban. Los gemelos Cipher iban ayudarlo aunque Bill resivió una llamada de ultimo momento por lo que tuvo que dejarlos solos a ellos por unos minutos.
Mientras ellos ya daban inicio al preparado de galletas, Bill en la habitación hablaba con su hermano mayor.
— ¿Qué dices?
— Tratar de alejar al detective es mas difícil de lo que pensé. —dijo Phill al otro lado de la línea o eso podía escuchar.
— Sí no puedes asesinarlo o sobornar lo, con leer su mente basta, ¿no? Lee sus más profundos temores y hazlos realidad. No veo el problema. — le dijo Bill con cierto enfado en su mirada. Iba a compartir otro momento con su castaño pero gracias a que su hermano lo llamó, eso le quitaría tiempo.
— ¿Crees qué no lo intente?, es muy sorprendente lo que me encontré.
— ¿Ahora de qué hablas? — preguntó el rubio entre curioso e irritado.
— Cuando secuestre al detective estaba acompañado de lo que yo creía, era un simple amigo. Y como su amigo no parecía resistir para no perder más tiempo, hice que los metieran a los dos en la camioneta. Los amenace y soborne pero no funcionó por lo que de inmediato use la telepatía pero sólo en el detective.
—¿Y qué sucedió?
— Al parecer tiene pérdida de memoria. Según entendí, hace unas semanas se levantó y no recordaba absolutamente nada de su pasado y que fue por causa de un accidente. Y que la única persona que sabe sobre su condición y lo está ayudando es su novio, el que lo acompañaba. —siguió explicando aquel suceso de hace no más de una hora.
— ¿Entonces? Su novio podía ser su debilidad. —mencionó como una posibilidad.
—Eso pensé, pero como ambos estaban juntos no tendría caso además que investigue y su novio tiene lazos muy importantes por sus padres. Matarlo no me convenía. Intente también meterme en su mente pero hubo otra problema.
— ¿Cuál fue?
—El novio del detective también tiene una barrera, algo muy poderoso que bloquea su mente. Y me atrevo a decir que incluso más fuerte que del que me contaste que tiene Dipper. Lo único que logre conseguir es que ellos se escaparan mientras contestaba unas llamadas y al parecer el novio del detective es practicante de ilusiones o algo parecido. Aunque no saben mi nombre y no me vieron el rostro por que lo cubrí al igual que la placa de mi camioneta, siento que algo anda mal.
— ¿Aparte de que no conseguiste que estuvieran lejos del caso? ¡Se supone que el Dinero logra lo que sea! ¿¡Y cómo qué ilusiones?! —exigió el rubio apunto de estallar. Pedía que ni su hermano ni su castaño lo escucharán desde abajo, no tendría ganas para explicar el problema.
—Intenté matarlos antes de que lograrán escaparse, sin importarme ya si me convenía o no. Pero por desgracia él acompañante del detective hizo unos trucos que parecen ilusiones y venció a mis guardias. Yo me dí cuenta hasta después por que había salido por unos momentos para atender una llamada de uno de los inversionistas de Japón. Aparte de todo ésto, el caso de la pérdida de memoria del detective se me hizo extraño. Su novio fue el único que se enteró pero no sus padres. Muy inusual.
— ¿A mi qué me importan ellos? Sólo espero no tener problemas con ninguno de los dos. ¿Cuánto les ofreciste?
—Más de tres millones. — respondió neutral provocando que su hermano se sorprendiera, no por la cantidad en sí, más bien por qué ninguno de ellos haya aceptado la gran suma de dinero.
— ¿¡Y no aceptaron!? — exclamó llevando una de sus manos hasta su cabello rubio con cierta desesperación.
— No. Sólo te llamaba para informarte ésto. Tengo que irme. Regresar a Estados Unidos. —concluyó la conversación para dar por finalizado la llamada.
Al terminar la llamada, Bill se dirigió a la cocina —tratando de calmarse —, dónde supuso han de estar Will y Dipper, bajó en silencio y se detuvo en seco al ver la siguiente escena.
Dipper sosteniéndose de la mesa, mientras era penetrado por Will.
Ambos parecían disfrutarlo. Y tanto gemidos como jadeos no se hicieron del rogar.
— Ah~ W-Will... Mi n-niño... ¡AH! —en sus orbes chocolates se reflejaba las emociones y sensaciones que en ese momento sentía. Causando como consecuencia que Will agrandará más su sonrisa.
— D-Dipper... Tan estrecho... ¿Te gusta?
—¡Sí! ¡AH! ¡AH!
Le excitaba ver a su Pino de esa forma, sus ojos mostrando placer, todo rojo y sudado. Su pezones ya erectos y como de su miembro escurría el líquido presiminal. Pero Bill sentía que algo no andaba bien. De Repente, sintió una ligera frustración recorrer su pecho.
Antes, el rubio se hubiera unido. Se hubiera acercado para besar al Pines menor e igual penetrar lo para sentir aquel maravilloso placer del sexo. Pero ahora era diferente.
Ahora no le gustaba ver como alguien mas penetraba a su ángel.
-"¿Qué me está sucediendo?"- pensó y no aguantó mas y regreso a la habitación para calmar sus pensamientos.
Él único que logró sentir su presencia fue Dipper. Él esperaba que Bill se les uniera como siempre. Pero grande fue su sorpresa al ver como se alejaba dolido lo cual le pareció raro.
Osa mayor gemía con más fuerza, envolviendo la cintura de Will con sus piernas y sintiendo como el pene del rubio lo penetraba más tocando ese punto que tanto le gustaba.
-Oh~ Will~... ¡AH! - el dolor se transformaba en un inigualable placer que recorría partes de su cuerpo que le encantaban. Le hacían sentir muy bien. Y aunque le hubiera gustado que Bill estuviera ahí, no significaba que Will no lo llenará.
De la preparación de unas galletas pasaron a tener sexo.
Will sólo se profundizan más en aquel hoyo, sujetando su cintura con firmeza mientras lo penetraba una y otra vez hasta que ambos llegaron al clímax.
Hasta que ambos expulsaron sus líquidos que mostraban los satisfechos que estaban, y cansados.
El rubio lo cargo hasta ir al baño más cercano para que ambos se limpiarán.
Mientras eso sucedía decidí dar mi siguiente movimiento. Ya que Bill estaba más dudoso y los fantásticos celos se apoderaba poco a poco de él.
-"¿Quieres qué Dipper sea sólo tuyo? Entonces debes escuchar la voz de la razón, debes escucharme si es que quieres tenerlo sólo para ti..."-
Hubo un silencio en donde él parecía pensarlo.
-"Eso suena bastante genial... mi pino sólo para mí..."- pensó malicioso desprendiendo un aura rencorosa, oscura.
Sonreí para mis adentros, pues había conseguido mover la primera pieza de mi juego de ajedrez. Al fin logré convencer a un Cipher, uno cegado por el estúpido "amor". Sin embargo, la conversación no terminó ahí.
-"¿Qué debo hacer?"- se preguntó a sí mismo esperando que lo que él creé, es su consciencia le respondiera.-"Tengo muchas ideas para eliminar a Will del camino pero... Él es tan astuto como yo. Y no sé si deseé que mi pino acepté que ahora sólo me tendrá a mí."-
-"Dipper te amará si sólo quedas tú, él necesitará de alguien y si sólo estas tú no dudará en correr a tus brazos. Y para eliminar a tu hermano del camino... Té y pastelillos no están mal juntos."-
-"No sé cómo fue que pude aguantar tanto tiempo en compartir a mi amado con el idiota de mi hermano. "-
-"Sólo has lo que te digo, y créeme que él será sólo tuyo."- le seguí repitiendo en su cabeza.
Las cosas se moverán rápido y como imaginé, ellos compraron tres boletos para un show de magia hace unos días y parece que uno de ellos no lo necesitarán.
Ya era de mañana, algunos rayos de Sol se escapan dando luz a la cabaña.
Por suertes para ambos gemelos tenían el día libre.
Desde el día anterior, Will se había percatado del extraño comportamiento de su hermano. Se portaba algo indiferente con él. Ninguno de los dos podía leer los pensamientos del otro ya que ellos mismos podían bloquear de vez en cuando su propia mente.
Pero lo que sí podían hacer ambos sin poder reprimir o bloquearlo era el análisis de las auras. Podían detectar cuándo un individuo desprendía desde un aura tan pura e inocente hasta una tan demente y peligrosa. No como su hermano mayor, Phill. Él sí podía detectar auras incluso de animales o seres paranormales. Es por eso que tanto el pelirrojo como el peliblanco habían notado mi presencia aquel día.
Por lo que a Will se le haría bastante fácil ver que le sucedía a su hermano con tan sólo ver el aura que desprendía, una rencorosa llena de celos y peligro. Pero, ¿para qué estaba yo ahí?, engañar lo fue muy fácil. Confundirlo. Que viera otra que cosa que no es.
Que el aura de su gemelo haya sido más amistosa y para nada peligrosa fue suficiente para que Will se tranquilizara y pensará que nada malo sucedía. Que todo estaba bien.
Pero en verdad, nada estaba bien.
Bill dio la ingeniosa idea de que Dipper preparará unos deliciosos pastelillos acompañado con té mientras conversaban de cosas cotidianas de la vida. Quizás como que pronto irían al show de magia o sobre si irían a viajar algún otro lugar.
Mientras los pastelillos estaban en el horno y el té todavía se calentaba, los gemelos y su castaño hablaban de cualquier cosa. Como por ejemplo, que después de ver el show de magia le permitirían que se encontrará con su familia sólo por cierto tiempo. Por que después de eso, Dipper viviría con ellos.
O mejor dicho, con Bill.
—Pino, tu ve por el té yo me encargaré de los pastelillos.
— Oh bien, gracias. — le sonrió con un ligero rubor en sus mejillas.
Esas sonrisas son su maravillosa perdición.
Mientras Will los esperaba tranquilo en la mesa con su móvil en manos para investigar más sobre el mago que realizará aquel show de magia por el que muchas personas ansían ir, Dipper buscaba unas tazas para el té y llevarlos a la mesa con cuidado.
Bill iba por los exquisitos pastelillos de su adorado castaño.
Eran de tres sabores diferentes, a pedido de ellos mismos. Para el Pines sabor a vainilla, para Will vainilla pero con mora azul, restalban unos puntos púrpuras en el pastelillo haciando la diferencia con el de Dipper, en cambio el de Bill era chocolate.
Sacó una jeringa que tenía muy bien guardada, con una sustancia en ella que no ayudaría a ningún enfermo a curarse, todo lo contrario. Inyectó al pastelillo de su hermano, por dentro se llenaba de esa sustancia desconocida. Y sin más tiro con rapidez y vigilando que nadie más que yo viera lo que hacía para después tirar el objeto en la basura. Aunque claro, el moreno no sabia que yo lo observaba divertido.
Llevo los pastelillos a la mesa donde estaba su hermano con el móvil en mano y el té bien servido. El aroma del postre y la bebida inundaba el lugar. Suerte suya que la sustancia no desprendiera un olor fuerte o sospechoso.
Los tres ya sentados. Primero le dieron un sorbete al té que daba inicio al hecho que pronto iba a ocurrir. El ambiente podía parecer pacífico y agradable pero detrás de eso, era tenso.
Cualquier cosa pudo haber pasado, una confusión, una equivocación. Que tal sí... ¿Bill se equivocó? ¿O algo más sucedió en el momento donde inyectó la sustancia en uno de los pastelillos? Cómo ya había mencionado, cualquier cosa podía pasar pero, en todo caso, un viejo conocido mío vendría, como ya dije.
Vendría para llevarse las almas o el alma del individuo que caería con la mordida del pastelillo equivocado. ¿Quién sería?, podía ser Karma, Anastacia, Hades o incluso la misma y única Muerte en persona. Como olvidar aquellos antiguos compañeros, aunque muy probablemente ninguno de ellos me reconozca, después de todo todavía no me conocían en esté tiempo...
Bueno, a excepción de Hades, ése ser es muy molestoso. Siempre queriendo estar cerca mío, y se supone que se le conoce por ser uno de los seres más destructivos, sin corazón y oscuros de los mundos. Bueno, dejando eso de lado, no quiero contar de mi vida personal.
El primero en probar el pastelillo fue Dipper, y enseguida le siguió Bill y su gemelo.
— Eres increíble Dipper, sabe delicioso. — halago el de ojos azules al castaño con una cariñosa sonrisa.
— Pino tus pastelillos saben ex-qui-si-tos.
— Gracias. — agradeció ciertamente halagado. Le gustaba los comentarios positivos de sus niños.
Will si logró sentir algo diferente en el sabor de los pastelillos, su gusto era muy crítico. Pero con la idea de que su amado ángel fue quien los preparó se confío y siguió comiendo el aperitivo.
Pero enseguida, se escuchó el sonido de algo caer.
Diferentes reacciones. Dipper se asustó y desespero buscando alguna respuesta mientras que Bill sólo sonreía como un maniático apunto de terminar alguna locura.
Will estaba ya en el suelo, retorciéndose de dolor. Convulsionando. Su garganta hirviendo. Su vista empezaba a ser borrosa. Tosió, escupiendo sangre y sintiendo como su corazón latía con demasiada lentitud. El dolor acechando en todo su cuerpo.
Decidí acercarme más a ellos. Posando en la ventana de la cocina que estaba justo a un metro del cuerpo de Will retorciéndose de dolor. Al parecer sólo fue él quien morirá.
Quizás ellos me notaron, pero como me veía como un ser inofensivo y curioso no me hicieron del todo caso lo cual me beneficiaba bastante.
Dipper se acercó con rapidez al cuerpo casi inerte de uno de sus adorados niños, se sentó el en suelo junto al rubio para tomarlo de la cabeza y hacer que se rescostara en su regazo. Abrazandole como si aquello lo ayudará a sentirse mejor.
—¡WILL! ¡WILL! ¿¡Qué te sucede!? — gritaba el menor apunto del llanto y demasiado preocupado. Temiendo lo peor. No quería perder a uno de sus niños. Tocó sus largos y lacios cabellos rubios, su rostro con desesperación. Angustiado.
Will tenía los ojos medio abiertos. Murmurando cosas sin mucho sentido, la fuerza se agotaba en su cuerpo y ya se hacía una idea de lo que le sucedía. Pero sabía que su ángel no tenía la culpa.
— ¡Bill! ¡Ayúdame! T-Tu hermano... Por favor... — rogaba el castaño sin apartar a Will de su lado. Mirando con aquellos ojos suplicantes al rubio mayor. ¿Por qué Bill se queda ahí parado como si nada? Sonriendo de esa forma tan terrorífica. Eran esos los pensamientos del Pines quien temía por muchas cosas ahora.
Bill se le acercó. Lo tomó de la cintura con fuerza provocando que esté soltará a Will dejándolo de nuevo en el frío suelo.
—Dipper. Aléjate de él. Es mejor así. — le sonrió despreocupado y maniático. El Pines no lograba entender por qué aquel comportamiento.
— ¿¡Qué haces!?— reclamó observando cómo Bill se paraba encima del cuerpo de su hermano, poniendo su pie derecho en el rostro de Will, aplastandolo sin compasión y con cierto rencor y felicidad de por fin deshacerse de su hermano.
Bajó el pie hasta el cuello del de orbes azules, para cortarle aún mas rápido la respiración. Lastimando también su piel. Bill estaba complacido y Dipper trataba de alejarlo de Will, pero no lo conseguía.
Bill estaba decidido a matarlo. Y Will no comprendía por que, tampoco Dipper.
— Mírate Will, vas a morir por mí.
— ¿P-Por qué? — preguntó apenas el gemelo menor. Su voz sonó entre cortada y muy baja, pero para los oídos de Bill, lo escuchó perfectamente.
No sólo era el hecho de que pronto moriría, también que detestaba ver a su castaño de esa forma tan desesperante y triste. Lo iban alejar de su ángel. Y fue de la persona que jamás se espero.
Dipper tomó lo poco que sobraba del pastelillo de Will, olfateandolo un poco. Dándose cuenta que traía algo raro. Un ingrediente del que estaba seguro, él no agregó pero sospecho del inmediato del otro rubio.
— Por que ya no soportaba compartir a mi pino contigo. Que asco, tendré que marcarlo varias veces para que tu esencia desaparezca por completo en mi pino. — añadió con una mueca de evidente asco y repulsión sin dejar de hacer presión con su pie en la garganta de su hermano.
—C-Confie en tí... ¡Eres mi puto hermano!
—Y vas a morir por tu hermano. Que cosas de la vida ¿no?
-"Te apuñala aquel que llamaste hermano"- fue lo único y último que le dije a Will antes de morir. Y él claramente me escuchó, pero no se alarmó ni nada, después de todo, alguien vendría por su alma.
—¡WILL! ¡NO! —exclamó osa mayor acercándose al cuerpo caído de Will. Intentando quitar a Bill pero sus intentos eran tan inútiles como que evitar lo que sucedería a continuación.
— Aléjate de él pino, ahora serás completamente mío. Sólo mío, como siempre debió ser. — sonó sombrío y algo frío, pero incluso así, en su voz albergaba cierto deseo posesivo. Escuchar en su mente que sería solamente suyo sonaba bastante bien según él.
—P-Pero los tres estábamos tan felices... Se supone que los tres iríamos juntos al ver el show de magia y...— trató de decir, observando cómo Will ya no reaccionaba y sus párpados cubrían sus ojos ya sin vida. Fue interrumpido por el único gemelo en vida.
Su único niño.
—Sólo me necesitas a mí para ser feliz... Yo solo puedo complacerte. Tú y yo, hasta que la muerte nos separe, amor. — dijo para quitarse encima del cuerpo de lo que era su hermano. Agachandose para estar a la altura del castaño y tomarlo con sus manos, apretar sus mejillas con cariño y mirarlo a los ojos. Dedicándole una sonrisa que según él era comprensiva y tierna, aunque a Dipper le parecía tétrica.
Justo en ése momento fue cuando el Pines recobró, reaccionó. Siguiendo en aquel delgado y frágil hilo de la cordura sin caer en el abismo de su perdición, de la locura. Por que temía que Bill le hiciera algo a su familia por sus incontrolable celos. Temblaba al darse cuenta que Bill no era aquel niño al que tanto había tomado cariño.
Siempre se trató de Bill, ¿no? Y todavía procesaba lo ocurrido. Sin creerse que mató de alguna forma a su propio hermano.
— Ésta-a-s demente... Eres un loco... Mataste a tu propio hermano sólo por estar obsesionado conmigo. —dijo con mucho valor pero el miedo invadiendo su cuerpo. Por que temía por lo que Bill le hiciera en ése momento.
— Sí estoy demente es por ti cariño. Todo por tí. — declaró sincero y un toque posesivo. Unió sus gruesos labios a los suaves y adictos del castaño. Moviendo los suyos y su lengua adentrándose aquella cavidad que tanto le encantaba.
Dipper no rechazo pero tampoco siguió el beso, puesto seguía estático por lo ocurrido y eso Bill lo notó.
¿Qué seguía ahora?
Yo nunca dije estar del lado de ése rubio. Del Cipher. Y siempre me han parecido divertido el revelarse.
Es hora de... Ayudar a osa mayor.
Fin de la novena parte.
Las cosas cambian amigos.
Espero hayan llegado hasta aquí y lo hayan disfrutado.
Ésto todavía no termina :v
