Angel no pudo dormir mucho y no quería imaginarse como se encontraba Alastor; después de todo por petición de Charlie, ambos pasaron la noche en habitaciones separadas.
Para cuando la mañana llego, Angel se sentía tan nervioso, que inclusive juraría que su estómago le amenazaba con expulsar la cena de la noche anterior. Y ni siquiera una larga ducha en agua caliente, le hizo sentir mejor.
Angel se acarició el vientre mientras respiraba profundo.
No quería que un tonto malestar le arruinara el día por lo que en ese momento, se obligó a sentirse mejor, en especial cuando la puerta fue tocada y tuvo que poner la mejor de sus sonrisas para disimular.
Charlie y Vaggie entraron a su habitación con una palpable emoción, diciendo lo espléndido del día y unas tantas cosas más que Angel no escucho, pues para él no era el caso
Estúpido cuerpo traicionero
—Son solo nervios corazón —rió Charlie sentandolo frente al tocador al ver la expresión que traía el chico.
Angel sonrió tensamente al reflejo de Charlie.
—¿Es normal sentirse así entonces? —pregunto confundido y con su corazón latiendo a toda velocidad—, siento como si me fuera a explotar el pecho y tenga unas increíbles ganas de vomitar —se quejo sosteniendo su estómago.
—Es normal, agradece que no te ha salido sarpullido —comentó risueña Vaggie colocando las pinzas para cabello y el maquillaje frente a ellos—, cuando fue la boda de una de mis tías, se llenó de ronchas y casi cancela la boda por eso —rió al recordar la escena.
Angel se llenó de horror por escucharla dando un rápido vistazo a su cuerpo, ocasionando una risa burlona en Vaggie y una mirada de advertencia en Charlie.
—Amor, no queremos que se estrese más —le dijo Charlie apretando su mejilla—, bueno Angel, estuvimos practicando para este día, déjanos todo a nosotras y tu solo preocupate por caminar hacia el altar.
—Espero que mis piernas no me fallen —comentó risueño, sintiendo como las chicas le daban vuelta al banco en el que estaba sentado, quedando frente a ellas.
—Todo estará bien —rió Vaggie tomando las pinzas para el pelo—, de eso nos encargamos nosotras.
Angel rió divertido.
Agradecía mucho todo lo que habían hecho por él a lo largo de los meses, pero pese a que en ese momento la felicidad y nerviosismo tenían una sutil pelea en su interior, cierta nostalgia vino a él porque su hermana no pudiera estar presente y más aún, que nadie de su familia lo supiera.
Sabía que de haberlos invitado habría un gran problema y ese día no quería nada de eso, por lo que apartando esos pensamientos de su mente, se dejó hacer por las chicas que en ese momento le decían lo hermoso que iba a quedar.
Alastor se miró en el reflejo del espejo frente a él, acomodando su traje una vez más. Por fin el día había llegado y contrario a lo que pensó, los nervios no hicieron más que aumentar. Se lamento un poco que no pudiera mantener sus emociones bajo control, pero dada la situación, entendía que era imposible.
Camino por la habitación que le habían asignado hasta una pequeña mesa cercana a la cama, desde donde tomó una pequeña nota e invoco a Black, quien apenas aparecer, se la entregó y le pidió que se la llevara a Angel.
Black sonrió antes de desaparecer.
Alastor al verse solo de nuevo, camino hacia el espejo y se observó de pie frente a él.
Su traje color granate tenía un sutil estampado con diseño emulando a enredaderas. No se quejaba del color, por lo visto Tyco había vuelto a usar un tono similar al anterior y si Rosie lo dejo, no diría nada, pero no por ello olvidaría que tenía un asunto pendiente con él.
Terminó de abrochar su chaleco al tiempo que se acomodaba la corbata, por tercera vez. Y es que cada que la acomodaba, sentía que le faltaba el aire y volvia a soltarla.
Frunció sutilmente el ceño antes de dejar de verse y darse vuelta. Quería dejar de pensar en lo que estaba por pasar, pero no podía, quería ver a Angel, quería poder abrazarlo de nuevo.
Se sentía ansioso y sabía que no se calmaría hasta volver a tocar a Angel.
La puerta fue tocada y él soltó un sutil pase, siendo recibido por Rosie, quien al verlo rió sutilmente.
—¿Nervioso? —pregunto caminando hacia él. Alastor simplemente asintió con la cabeza—, bueno, es inusual que tu muestres algo de debilidad pero supongo que Angel lo vale, ¿no? —rió divertida deteniéndose frente a él, acomodando un poco su flequillo.
—¿Y Angel? —pregunto con sutileza ya sabiendo la respuesta.
—No comas ansias —rió para dar un paso atrás—, terminó de vestirse hace un rato —comentó volviendo sobre sus pasos—, espero no te moleste pero me quedaré para la boda y traje a mi socio conmigo.
—Rosie —gruño molesto—, ¿en serio? ¿en mi boda? —bromeó enarcando una ceja.
—Debes admitir... que sigue siendo amigo cercano a Angel y te guste o no, a Angel le haría feliz verlo —dijo con franqueza desde la puerta—, en todo caso, te aseguro que en cuanto veas a Angel en la entrada, se te olvidara que Tyco estará presente en la ceremonia.
—No me dirás cómo luce, ¿cierto? —inquirio cruzándose de brazos.
—Sería muy descuidado de mi parte —dijo encogiéndose de hombros sin borrar su sutil sonrisa.
—Un poco cruel.
—Mira quien lo dice —comentó con burla—, ya te dije, no comas ansias —rió al decirlo tomando el picaporte de la puerta—, recuerda, en quince minutos tienes que bajar al gran salón para recibir a tus invitados.
—Si, si, ya se —dijo ahora disgustado de saber que vería Tyco ahí.
—Compórtate.
—Oh linda, parece que olvidas con quien hablas —rió al decirlo sonriendo abiertamente.
—Y volvió nuestro Alastor —bromeo saliendo de la habitación dejando a un demonio más tranquilo, pero algo disgustado por cierta presencia.
Ni bien espero que pasaran los quince minutos y decidió caminar hacia el gran salón, bajando los ocho pisos que lo separan. Al menos el creyó que no usar el elevador le ayudaría a mantener el humor que tenía, pero fue su error. Eso no ayudo en lo más mínimo, de hecho al estar en un lugar cerrado sin nadie más alrededor, lo hizo pensar en cómo se vería Angel, en si estaría sonriendo o llorando, y mientras más pensaba en eso, más tenía ganas de verlo.
—Debí negarme cuando Charlie propuso la noche a solas —rió saliendo de las escaleras y entrando al pasillo principal.
Este ya estaba decorado y el camino de flores rosas y blancas solo llevaban a un lugar.
Al pararse en la entrada del gran salón miró a varios de los que ayudaron con la sorpresa y a otros rostros que si bien no estaban en el hotel, los recordo por su intervención en la gran batalla contra Vox y los Van Eldritch.
—Hey sonrisas —saludo Cherri con un ceñido vestido rosa oscuro, que resaltaba bastante su parte delantera—, espero que cuides bien de mi dulce niño.
—Te puedo asegurar que estará en buenas manos —comentó con una sonrisa a lo que la chica sonrió satisfecha.
Alastor ladeo un poco la cabeza mirando hacia Sir Pentious que al tener la atención del overlord, se incorporó sobre su cola, acomodando su traje.
—Alastor, nos encontramos de nuevo —dijo con una gran sonrisa, con varios de sus egg boys tras él.
—Hola sanguijuela —saludo inclinando un poco la cabeza.
—Más te vale que cuides bien de mi hijo... de Angel, o de lo contrario... ¡ya verás! —apuntó un tanto sonrojado antes de volver a sentarse cruzado de brazos.
—Eso tiene una historia chistosa —comentó Cherri codeandolo con burla.
Alastor rió sutilmente.
—Me imagino que si —comento despidiéndose de la chica para seguir su camino, siendo saludado por varios demonios.
Para él se sentía extraño que después de varias décadas siendo evitado por las calles y por todo aquel con el que quería entablar una conversación, de la nada todos le saludaran sin temor. Y hasta cierto punto no terminaba de descifrar si le gustaba o lo odiaba.
Casi por llegar al principio, su campo visual detecto la presencia de Tyco. Ante ello no pudo evitar afilar la mirada mientras soltaba una sutil onda de estática.
—Alastor —sonrió Tyco ladeando sutilmente la cabeza—, veo que el tono te queda bien.
—Debo decir, que tu actuar fue muy inmaduro —apuntó cruzándose de brazos recordando la broma del anillo—, pero tienes buen gusto.
—Supongo que eso no me exime de castigo, ¿cierto? —rió al decirlo ganándose una mirada de advertencia por parte de Alastor.
—Estas en lo correcto —apuntó llegando al altar donde le esperaba Husk—, no porque fuiste alguien especial para Angel, quiere decir que estas a salvo de repercusiones, recuerdalo a futuro jirafa —Tyco hizo una peculiar expresión ante el apodo, pero no dijo nada más.
Sabía que no era él día ni el momento para sus bromas, tal vez dejaría sus provocaciones para otra ocasión.
—¿Listo? —pregunto Husk repasando lo que diría tras ver la pequeña discusión con el ex de Angel.
—¿Pueden parar de preguntarme eso? Me ponen ansioso —gruño ya un como irritado.
Husk rió en respuesta.
—Como sea. No seré yo el que meta la pata —dijo burlón.
Alastor le miró con algo de molestia antes notar como Cherri abandonaba el gran salón, siendo esa la señal de que estaba por empezar el evento.
Tranquilo, solo entrará, caminara hacia a ti, dirás unas unas cuantas palabras y después deja que todo se dé a su paso, solo mantente centrado
Y mientras se repetía eso, miró a Rosie hacer su entrada envuelta en un traje gris con pedrería y tomar asiento sonriendole con malicia.
Ante eso Alastor sintió pesado el estómago.
Una sutil música comenzó a sonar por todo el salón, haciendo a los invitados ponerse de pie. Las puertas se abrieron y entró Dazzle tirando pétalos de flores por todos lados, mientras daba saltitos por el pasillo. Tras él venían Charlie y Vaggie tomadas del brazo.
Y antes de que Alastor pudiera prepararse mentalmente para lo que estaba por ver, por la puerta entraron Cherri, con Angel de una de sus manos.
Sin embargo, para Alastor la chica de un solo ojo paso a una dimensión desconocida cuando sus ojos se posaron sobre el chico. El aire le hizo falta y si no fuera por que sintió los latidos de su propio corazón alocado contra sus odios, juraría que había muerto e ido a un lugar celestial.
Angel tenía un hermoso peinado que partía su cabello en dos sutiles cascadas, se veía tan hermoso para él, pero verlo en aquel vestido fue su perdición.
Desvío sutilmente la mirada, sintiendo su rostro calentarse. Los nervios habían vuelto y no se creía capaz de seguir viendo a Angel sin que la necesidad de caminar hacia él le ganaran.
Black escaló por su espalda y tras poner las manos en sus hombros, le murmuró al oído que viera al frente, cosa que Alastor hizo de inmediato.
Angel le sonreía y tenía un sonrojo bastante marcado en el rostro, las partes transparentes del vestido le hacía lucir una figura hermosa y el largo velo, era la cereza del pastel.
Alastor moría por quitárselo.
Cherri sonrió tras besarle la mano a Angel y cederlo a Alastor, quien sujeto aquella mano con seguridad. Despidió a la chica con la vista antes de centrar su total atención frente a Angel, quien se veía igual o más nervioso que él.
—Amigos y público de relleno en general —dijo Husk ganándose varias risas—, estamos aquí reunidos el día de hoy, para unir a dos almas en una unión aprobada por el averno.
Y mientras Husk seguía hablando tanto Alastor le sonrió con sutileza a Angel, quien ante ello se sonrojo más desviando un poco la mirada.
—Espero hayan escuchado tortolos, sus votos —gruño Husk al ver el juego de miradas.
—Que considerado eres —bromeo Alastor rodando los ojos, antes de centrar su atención en su futuro esposo—. Angel, juro de manera solemne que te amo. Te amo de una manera que ni siquiera puedo describir y por eso no concibo pensar una vida que no sea a tu lado. Admito que no tengo ningún argumento racional para fundamentar lo que siento por ti, pero supongo que de eso es de lo que se trata el amor. ¿Y sabes? No es casual la forma en que nos conocimos —sonrió con cierta picardía recordando aquel día.
Angel rió un poco avergonzado
—Tampoco es casual lo rápido que nos llegamos a amar. Y debo decir que enamorarse de una persona tan complicada como yo es sumamente difícil, pero tú pese a las advertencias y el sentido común, lo hiciste; por eso siento un gran y profundo amor por ti —dijo apretando las manos de este—, porque lograste enseñarme lo que nadie pudo, lo que un te amo significa. Por ello prometo protegerte y amarte por el resto de mi longeva vida.
Angel sintió que su corazón saltaría de su pecho en cualquier momento y estaba haciendo un gran esfuerzo por no llorar en ese momento.
—Alastor —habló con voz temblorosa—, hemos recorrido un gran camino hasta aquí, tedioso y escabroso, pero lo logramos. Estamos aquí. Aunque no pueda cambiar el pasado... mi pasado, sí puedo prometer que el futuro que construiremos juntos, será solamente nuestro y de nadie más. Te amo tal cual eres, con tus virtudes y tus defectos, por esa razón prometo escucharte en todo momento y aprender de ti cada día del resto de la eternidad. Creeré siempre en ti y nunca dudes que te protegeré aunque no lo necesites —dijo con una gran sonrisa—. ¿Sabes? Justo esta mañana sentía que los nervios acabarían conmigo, pero ahora, solo quiero casarme contigo porque quiero que en cada amanecer me mires y digas "eres todo lo que necesito en esta vida".
Husk se quedó un momento callado antes de aclararse la voz y mirar hacia Charlie. Debía admitir que los votos habían sido muy lindos, más por parte de uno que no pensó que se lo tomara tan enserio.
La chica camino hasta quedar frente a ambos, extendiendo los anillos.
Tanto Angel como Alastor los tomaron y esperaron a las indicaciones de Husk.
—Bueno, acabemos con esto —comentó mirando a ambos demonios frente a él—, Angel, ¿aceptas a este hijo de puta como tu esposo?
Angel no pudo evitar reír ante la manera en la que Husk estaba llevando la ceremonia, y más con las expresiones que hacía Charlie. Obviamente no era lo que había planeado.
—Acepto —dijo con una gran sonrisa viendo a Alastor ponerle el anillo, que brillo apenas tenerlo en su dedo anular.
—Y tu, ¿aceptas a Angel como tu esposo?
—Te juro que si hubieras dicho una tontería sobre él te arrancaba las alas aquí mismo —soltó sonriendo de medio lado—, pero acepto.
Angel sonrió colocando el anillo, notando aquel brillo de nuevo.
—Bueno, por el poder que me confirió la princesa del infierno, los declaro esclavos del otro de por vida. Pueden besar al... besense y ya —soltó sonriendo de medio lado.
Sin esperar un solo segundo más Angel salto a los brazos de Alastor, quien apenas recibirlo unió sus labios a los de él. Sintiéndose por primera vez en horas totalmente tranquilo.
Los aplausos y vitoreos no se hicieron esperar, felicitando al nuevo matrimonio.
Apenas separarse, ambos unieron sus frentes sonriendole al otro.
Y es que por primera vez en semanas, podían respirar con tranquilidad.
