Tras esa breve ceremonia, la recepción fue corta. Relativamente hablando si no se cuenta que esta terminó a altas horas de la madrugada con la mayoría de los invitados ebrios.
Inclusive con la presencia de Tyco, Alastor pudo sobrellevar el momento, dado que en ese instante sólo podía pensar en que Angel era su compañero de vida formalmente.
Ante eso, una sutil sonrisa se dibujó en sus labios cuando Angel llegó hasta él y lo saco a bailar.
Alastor estaba feliz con eso, con verlo sonreír y reír. No había una escena más maravillosa para él que ver a Angel plenamente alegre.
Y aunque a Alastor le hubiera gustado marcharse antes, meramente porque estar mucho tiempo rodeado de tanta gente le hacía sentir ansioso, supo que eso no era algo posible cuando Charlie los abordó deseandoles mil y un deseos positivos.
Cuando por fin pudieron librarse de ella gracias a Vaggie, ambos comenzaron a despedirse de los invitados.
—¡Wou! Que noche —rió Angel caminando hacia Alastor luego de que Tyco se marchara.
—Es tiempo, ¿estás listo? —pregunto acercándose a él y tomándolo de un par de manos.
—Ya no me queda nadie por abrazar —comentó risueño—, sabes, no pregunté antes para mantener la sorpresa y así, pero... ¿a dónde iremos?
Alastor sonrió más abiertamente tomándolo por la cintura antes de darle un beso en la mejilla.
—Ya lo verás —le dijo al oído antes de separarse de él y ver a los pocos presentes que quedaban.
Dio una sutil reverencia como despedida y tanto él como Angel desaparecieron un instante después.
Un instante después estaban en una habitación oscura iluminada por velas.
Angel fue soltado por Alastor quien caminó hacia la cama matrimonial, cruzando las manos tras la espalda.
—¿Estamos en tu casa? ˜pregunto curioso mirando alrededor.
—Así es —confirmó llegando hasta el borde de la cama, donde se detuvo para ver hacia su esposo—, creo que hace un tiempo te comente sobre compartir este lugar.
—¿Lo decias en serio? —apuntó risueño caminando hacia él.
—¡Claro! Eres mi esposo después de todo —resolvió con una gran sonrisa.
—Se siente extraño de pronto un lugar propio luego de décadas yendo de un lugar a otro —comentó llegando hasta él.
—Se siente raro tener que vivir con alguien aquí —comentó tomando una de sus manos con cuidado—, pese al tamaño de este lugar, rara vez pasaba tiempos muy prolongados aquí. En realidad, este lugar es más como de paso.
—¿Por tus contratos?
Alastor sonrió de medio lado.
Aún no terminaba de aceptar que Angel pudiera leerlo cada vez mejor.
—Principalmente —Alastor sonrió más abiertamente moviendo un mechón de cabello del rostro de Angel—, pero también porque es muy solitario. Lo creas o no, siempre me ha gustado mantener buenas conversaciones con otros, aunque eso no siempre funcionaba —e inmediatamente recordó todas las veces que lo intento y los demonios terminaban corriendo despavoridos apenas escucharlo.
Angel al ver la expresión que había puesto sujeto la mano de Alastor antes de que la retirara de su rostro y le dio un beso en la palma.
—Ellos se lo pierden —comentó un tanto disgustado.
Aunque entendía el actuar de todos esos demonios, quizá si él mismo en su tiempo hubiera sabido de su existencia no le hubiera hecho aquella propuesta. No era tan imbécil como para intentar desatar la ira de uno de los más sádicos, por lo que de alguna manera se consideraba afortunado de que las cosas hubieran tomado ese camino.
Aun con todos los tropezones.
—Es una suerte que tú no huyeras como todos ellos —sonrió al decirlo entrelazando sus dedos con los de Angel.
Este sonrió abiertamente.
—Gracias a ti por no matarme —se rio ocasionando que Alastor rodara los ojos—, ¡oh, vamos! Es cierto.
Alastor entonces le sonrió sutilmente acercándose un poco más a él.
—Si, lo se —comentó para tomarlo del mentón y darle un sutil beso en los labios—, te amo, mi dulce Angel.
Angel soltó un pequeño suspiro seguido de una risita antes de acercarse y besarlo de nuevo. En medio de aquel tierno beso, Angel noto los labios de Alastor temblar sutilmente, por lo que no pudo evitar sonreír en medio de aquel dulce tacto.
—¿Nervioso? —preguntó burlón tomándolo con un par de manos por el rostro mientras las otras dos eran sujetadas por las manos de Alastor.
—Te mentiría si dijera que no... temo arruinar el momento —confesó sintiendo su cara arder con cada palabra que salía de su boca.
Aún en ese momento le costaba exteriorizar un poco lo que sentía, aún su sentido de que lo lastimarían al mostrar debilidad no le dejaba disfrutar del todo, aún cuando sabía que Angel jamás haría algo como eso.
Angel simplemente sonrió sintiéndose de pronto avergonzado.
Realmente había creído que ese día nunca llegaría y ahora que estaba por saborearlo, ya no le parecía tan importante como lo hubiera deseado antes.
—No lo harás —dijo e inmediatamente comenzó a besarlo.
Alastor apreto las manos de Angel cuando este le rodeó los hombros en un sutil abrazo. El beso comenzó suavemente, sin prisa ni malicia, dejando que poco a poco los nervios en ambos dieran paso a una sensación más agradable.
Angel empujo sutilmente a Alastor y este dio un paso atrás topando con el borde de la cama, con cuidado él comenzó a sentarse sin separarse de Angel en ningún momento, apenas estar en su sitio Angel cortó el beso.
Alastor lo pudo ver de pie frente a él, sonriendole con las mejillas rosadas.
—¿Me ayudas? —preguntó con coquetería señalando el vestido.
Alasto río y con solo chasquear los dedos, el vestido pasó a mejor vida, dejando a Angel con unas medias unidas a su ropa interior de encaje. Ante esa vista Alastor no pudo evitar sentir un sutil vuelco en la base de su estómago.
Angel sin esperar un segundo más, se sentó sobre el regazo de Alastor para besarlo de nuevo, esta vez un poco más profundo. Alastor lo sujetó por las caderas, cerrando los ojos con fuerza, tratando de mantener la calma. Cada sensación que estaba sintiendo en ese momento era tan nueva, que le hacían creer que su corazón se saldría de su pecho
Con sutileza comenzó a deslizar una de sus manos por la cintura de Angel, subiendo por su vientre hasta su pecho donde lo apreto un poco. Angel sonrio un poco contra los labios de Alastor, entrelazando un par de manos entre el cabello de su esposo.
Alastor sujeto con fuerza la cadera de Angel, cuando este delineo su labio inferior con su lengua, tomándole un instante a Alastor seder y dejarlo entrar. El suave toque de Angel en su cavidad bucal fue suficiente para hacerlo temblar.
—Al —jadeo Angel separándose de él—, quiero tocarte, ¿puedo hacerlo?
Y ahí estaba el mayor reto de Alastor.
Dejarse tocar.
Alastor sonrió nerviosamente antes de que su ropa desapareciera. Angel sonrió complacido antes de inclinarse y darle un beso en la frente.
—Hagamos esto más cómodo para ti —le dijo quitándose de encima y gateando hasta el centro de la cama, todo esto ante la atenta mirada de Alastor—, ven —pidió palmeando a su derecha.
Alastor, lentamente llegó hasta el lado de Angel donde una vez estuvo en su sitio, Angel se tumbó en la cama.
—Ven lindo —rió estirando un par de brazos.
Alastor sonrió tenuemente colándose entre las piernas de Angel, inclinándose un poco sobre él.
—Eres muy dulce —apuntó Alastor sintiendo su cara arder por ver a Angel bajo él en lencería.
—Es tu primera vez y quiero que la disfrutes mucho, no que te asustes —bromeo rodeando los hombros de Alastor—, así que como dije una vez, lo haremos con calma.
Alastor no pudo decir nada más porque los labios de Angel inmediatamente lo silenciaran, arrancándole el aire con sutileza. Con los ojos entrecerrados y disfrutando de la calidez del chico, Alastor pudo apreciar las mejillas rojas de Angel y la sutil expresión de vergüenza que tenía.
Sin poder evitarlo, cerró los ojos y sonrío en medio de aquel beso.
Una de las manos de Angel se deslizó por el vientre de Alastor lentamente hasta el borde de la ropa interior de Alastor, sin llegar a tocarlo. Él subió sus piernas hasta enredarlas en las caderas de Alastor, haciendo que su pelvis chocara contra la suya.
Alastor soltó un pequeño jadeo entre el beso, porque su erección había rozado la de Angel. Solo hasta ese momento cayó en cuenta de que tenía una.
—¿Puedo? —preguntó en medio del beso Angel sin separarse ni un centímetro de él.
Alastor solo asintió lentamente con la cabeza, incapaz de emitir palabra alguna, temiendo que le temblara la voz.
Angel solo sonrió enternecido.
Con cuidado introdujo una de sus manos hasta el pene de Alastor, quien tembló ante el sutil contacto. Sintiéndose en cuestión de segundos en medio de una abrasadora sensación.
Alastor pronto sintió como era despojado de su última prenda quedando a merced de Angel. Incomodo no se sentía, pero definitivamente no podía percibir como tranquilizadora la sensación que sentía, pues hacía que su pulso subiera más y más.
Para cuando un jadeo escapo de su boca, Angel dejó de sonreír para besarle tiernamente. Este sin nada de esfuerzo giró sobre sí mismo con ayuda de sus brazos quedando encima de Alastor, quien se aplastó contra la cama al ver como Angel habría un condón.
—Si quieres parar, dime baby —dijo mientras le colocaba el condón a Alastor, quien asintió torpemente, casi hipnotizado con la imagen.
Angel sonrio posicionándose sobre Alastor que al sentir la presión en aquella zona, tuvo una revolución en su interior.
—A-Angel —jadeo sujetándolo por las caderas.
Este le miró sin moverse, enarcando una ceja.
—¿Quieres parar? —preguntó deteniéndose, mirando hacia Alastor quien estaba totalmente rojo.
—No... es eso... —tartamudeo sintiendo su cara cada vez más caliente—, ¿n-no voy a lastimarte?
Angel estuvo a punto de reír por lo que se llevó una mano a la boca.
—Oh, eres tan tierno —comentó antes de comenzar a deslizarse por el miembro de Alastor, sintiéndolo introducirse en su interior—, pero me prepare mientras te mastubaba.
Alastor cerró los ojos con fuerza al sentir como las paredes de Angel le apretaban. Era una sensación tan asfixiante como aterradora. Jamás se pensó en esa situación y sin embargo, estaba pasando.
Respiro profundo y se obligó a calmarse, su cuerpo le pedía empujar en Angel pero su razón le pedía salir corriendo.
—¿Estas bien? —pregunto Angel moviendo un mechón de su cabello, sentado sobre la pelvis de Alastor.
Este asintió suavemente con la cabeza, clavando un poco sus garras en las caderas de Angel.
—Se siente extraño —atino a decir y para su sorpresa, su voz salió totalmente ronca.
Angel se mordió sutilmente el labio inferior al escucharlo.
—No se dice extraño —rio Angel enternecido por Alastor. Se sentía un poco culpable de que él estuviera tomando su primera vez, pero al mismo tiempo se sentía totalmente maravillado por ser el primero—, se dice se siente bien —e inmediatamente subió lentamente por el miembro de Alastor antes de volver a bajar, usando un par de manos para apoyarse sobre la cama.
Alastor mordió su labio inferior ante esa nueva oleada de calor, arqueando un poco la espalda. Se obligó a soltar a Angel, pues si lo seguía sujetando como hasta ahora, le haría daño.
—Al —llamo Angel, quien con un par de manos lo tomó por el rostro sin detener el sutil ritmo que había marcado—, mírame —pidió al rostro contraído en una extraña expresión.
Alastor frunció un poco más el ceño antes de abrir los ojos y sentir como su aliento casi escapaba de sus pulmones.
La imagen de Angel sobre él, con la respiración agitada y el rostro enrojecido, fue increíblemente hermosa para él.
—Wou —rio Angel mirando a su esposo—, alguien se puso más animoso —comentó disfrutando del largo y grosor de Alastor.
Este sintió como si se fuera a ahogar en ese momento.
—Angel —jadeo sutilmente Alastor apretando las sábanas bajo él—, no, por favor...
Angel entonces sonrió de medio lado inclinándose un poco hacia él, rozando sus labios contra él.
—¿No quieres mover tus caderas? —pregunto coqueto sin dejar de moverse.
—No se como hacerlo —Alastor se vió tentado a morderle el labio, en ese momento tenía unas increíbles ganas por hacerlo.
—Solo... has un vaivén —dijo imitando uno, haciendo gemir a Alastor, quien torpemente le imito. Angel al sentir como comenzó a mover lentamente, le dejó marcar el ritmo sin dejar caer todo su peso sobre él.
Alastor desvio su mirada del rostro de Angel hasta su pelvis donde se unía a Angel.
La imagen en sí era impropia y le era más aún ajena el verse empujando en un cuerpo extraño, pero el escuchar los jadeos de Angel, ver sus largas y hermosas piernas y su terso vientre, le hizo inundarse en una sensación que no quería que se detuviera.
Frunció el ceño sintiendo como su propio cuerpo lo hacía querer empujar en Angel cada vez con más insistencia, disfrutando con cada embestida una nueva oleada de sensaciones diferentes.
—Angel —jadeo Alastor flexionando un poco las piernas, embistiendo un poco más fuerte.
Angel al sentir como golpeo en un punto en su interior soltó un fuerte gemido inclinándose sobre él, Alastor en el momento se detuvo.
—¿Te lastime? —pregunto preocupado con la respiración agitada.
Angel inmediatamente rio negando con la cabeza.
—Al contrario —dijo viéndolo a los ojos—, vuelve a golpear ahí.
Alastor sintió una extraña sensación en ese momento.
—Oh, Angel—sonrió sutilmente reanudando sus movimientos sintiéndose más agusto que al principio.
Para sorpresa de Angel, Alastor con su tierno ritmo lograba golpear su zona más sensible arrancándole gemido tras gemido. Angel comenzó a mover sus caderas, acoplándose a ese ritmo lento pero marcado, brindando una sensación increíble.
—Alastor —jadeo antes de besarlo.
Y mientras el beso continuaba sin detener sus movimientos, Alastor sintio una sensacion muy característica en la base de su vientre, que se expandía por su cuerpo entumiendo su cuerpo. Sabía que estaba por venirse y a juzgar por el rostro de Angel, él también.
Angel jadeo sintiendo como el miembro de Alastor empujo contra su punto sensible una vez más con fuerza, viniendose con un fuerte gemido. Alastor inmediatamente al sentir como el interior de Angel le apretaba se corrió un momento después.
Alastor jadeo con fuerza, sintiendo los estragos del orgasmo que acababa de tener, cuando escucho la risa de Angel.
—Te amo mucho, Al —dijo agitado sin moverse ni un centímetro.
Este sonrió abiertamente acariciando la mejilla de Angel.
—También te amo, honey.
